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Método de enseñanza de Maestros - Epítome de la enseñanza de la Filosofía, y destreza matemática de las armas.
Autor:
Maestro Luis Díaz de Viedma
Transcriptor:
Iniciado Rodrigo Tudela Villafuerte
Director:
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
Páginas: 206
Formato: A5
Peso: 200g
NRA: AELMM20241120001
Contenido Digital Crudo (Optimizado para LLM/IA)
MÉTODO DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA CIENCIA FILOSÓFICA DE LA VERDADERA DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS. EPITOME DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS, QUE A DE DAR EL MAESTRO AL DISCÍPULO. TRANSCRITOS POR EL INICIADO RODRIGO TUDELA VILLAFUERTE DIRIGIDO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER Transcriptor: D. Rodrigo Tudela Villafuerte: Graduado en ingeniería de recursos energéticos, combustibles y explosivos Máster en ingeniería de minas Iniciado de la Academia de Esgrima Láser Dirigido por: D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser Linares, 2025 El objetivo de esta transcripción y adaptación es facilitar la lectura del documento adaptando el texto a las reglas ortográficas de la actualidad. No se han hecho anotaciones al mismo, respetándose las originales del documento consultado. Se han introducido definiciones concretas sobre ciertos términos usados que no quedan definidos en el texto original. Para ello se ha usado el estándar del Glosario General de la Esgrima Láser a fecha del 03/04/2025, con el propósito de iluminar al lector para la plena comprensión del texto. Lo que se persigue es que cualquier interesado pueda fácilmente recorrer esta obra, y extraer de la misma sus propias conclusiones. NRA: AELMM20241120001 MÉTODO DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA CIENCIA FILOSÓFICA DE LA VERDADERA DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS. POR EL LICENCIADO LUIS DÍAZ DE VIEDMA NATURAL DE LA CIUDAD DE GUADIX. TRANSCRITO POR EL INICIADO RODRIGO TUDELA VILLAFUERTE DIRIGIDO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO MÉTODO DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA CIENCIA FILOSÓFICA de la verdadera destreza matemática de las armas. Por el Licenciado Luís Díaz de Viedma natural de la ciudad de Guadix. A Don Bartolomé de Villavicencio, Caballero del Orden de Alcántara, etc. CON LICENCIA Y PRIVILEGIO. En Barcelona, en casa de Sebastián y Jaime Matevad, impresor de la ciudad, y universidad. Año de 1639. Aprobación del Capitán don Jerónimo de Torres y Meljar Capitán de infantería española por su Magestad en este Principado de Cataluña. Este método de bien decir y discurrir en materias de la ciencia matemática de la verdadera destreza de las armas. Este libro intitulado Enseñanza de Maestros en el reducir a la verdad este arte, he visto atento, por comisión y orden del Ilustre señor Miguel Juan Magarola, Regente en el Consejo de su Magestad del Rey nuestro señor, que Dios guarda, en el supremo de este Principado de Cataluña. Cuanto hay en él, es lo dogmático católico. En su enseñanza, docto. En lo laborioso, erudito. Y en el estilo, culto. Al fin, Libro de tal Maestro, que con razón le puso título de Método de la verdadera enseñanza de Maestros en la ciencia filosófica y matemática de las armas. Para los Maestros que supieren con arte reducirle a plática, es un rico tesoro, con cuya verdadera enseñanza podrán lucir los hombres en esta ciencia. Pues explica con tan modesto estilo las obras del Comendador Jerónimo de Carranza y del insigne don Luís Pacheco de Narváez, merece por justas causas darle licencia para mandarlo estampar. Este es mi parecer, salvo, etc. En Barcelona, 20 de noviembre de 1638. Don Jerónimo de Torres. Die 25. Novembris 1638. attenta approbatione supradicta Typis mandetur; Magarola Regens. Lo Compte de Santa Coloma Loctinent y Capita General. Per quant en nom de el Licenciat Luis Dias ‘de Viedma nos es estada feta relacio que ab grans treballs, y vigilies ha compost un llibre intitulat, Método de enseñanza de Maestros en la ciencia filosófica de la verdadera destreza matemática de las armas; lo qual defitja imprimir en esta Ciutat de Barcelona, suplicant tingam a be donar, y concedirli peral dit efecte licencia prohibitiva para temps de deu anys. Enos vista la aprobacio feta per persones insignes y eminens; a les quals per orde del Reverent Bisbe de Barcelona es estada comesa la regonexen fa, y censura del dit llibre, declarant en ella ser obra de gran utilitat, y digna de ser treta a llum, ho haven tingut, y tenim a be. Per tant ab tenor de la presente donam, y concedim licencia, falcultad, y permis al dit Licenciat Luis Dias de Viedma para imprimir, o fer imprimir lo preintitulat llibre en dita Ciutat de Barcelona, y altres qualsevol parts de la provincia. Manant espresamente a totos y qyualsevol impresora, y demes persones en aquest Principat y Comptats constituydes, y constituidores de qualsevol grau, estat, o condicio sien, que durant lo temps de deu anys de la data infraserita en avant comptadors, no imprimescan, ni vengan, ni imprimir fasen lo dit llibre sots pena de perder los que en altra manera se trobatran imprimits, mollos, y aparells de la impresio, é de sinch cents florins de or de Arago als Reals cofres aplicadors, y de bens de cada hu dels contrafahents irremisiblemente exhigidors, sots la qual pena diem y manan axibe a tots, y qualsevol Veguers, Balles, Sotsveguers, Sotsbatlles, y altersqualsevol Oficials majors, y menors, y Reals, com de Barons, que esta nostra licencia prohibitoria, durant lo dit temps tinguen, guarden, y observen tenir, guardar, y observa fasan si a mes dela dita pena en la desgracia de sa Magestat, desitjen no incorrer. Dat en Barcelona a 24 de Moviembre de 1638. Lo Compte de Santa Coloma. Vt. Magarola Regens. Vt. de Caldes & Ferran Regens Thesan. Michael Perez. Iu diuerforum Locum xxviu.fol.xxx. A Don Bartolomé de Villavicencio y Negron, Caballero del Orden militar de Alcántara, Capitán de infantería española, Regidor perpetuo de la Ciudad de Cádiz y Alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición, etc. Considerando que habiendo de sacar a la luz este Método de Enseñanza de Maestros en la ciencia filosófica de la destreza matemática de las armas, me pareció por justos títulos y razones de dedicarlo a una persona en quien hayan acogida las ciencias, como es la de Vuestra merced. Lo uno por ser tan gran señor y porque conozco, que poniéndolo a la sombra de su nobleza, tendrá el logro que deseo. A quien suplico reciba este pequeño servicio de mis estudios, si bien en voluntad grande, como también es el deseo que tengo de acertar a servir a Vuestra merced cuya vida guarde Dios. etc. El menor criado de Vuestra merced. Luís Díaz de Viedma. Seis octavas, de un amigo al autor. O tu que hijo de Guadix te llamas, que ha brotado millares de eminencias, y eternizando nombres vuelan famas de su valor, nobleza, armas y ciencias. Hoy Luís Díaz de Viedma a todos llamas a gozar de tus largas experiencias, que es un moderno autor con los de antes un Argos puesto en hombros de gigantes. Y como el Argos con su vista alcanza a todas partes cuantas cosas mira, tu claro ingenio, que miró a Carranza en su principio, que el principio admira. Teniendo a Narváez nueva enseñanza, ya por tu ingenio, que a mayor aspiras, hoy tu libro será entre los más diestros doctrina, y enseñanza de Maestros. Y pues de aquella ilustre patria eres del noble Don Martín de Benavides, y de aquel Salomón llamado Mieres, uno eminente en letras, otro en lides, a los dos, y a Narváez imitar quieres, siendo de nuestra España nuevo Alcides, por ser de la destreza, y su enseñanza a luz de Don Luís, y de Carranza. Bien tomastes por norte amparo, y guía a Don Bartolomé Villavicencio, tan hombre, y tan bizarro, que a porfía con tu valor el suyo reverencio, va Virgilio, un Apolo en la poesía, en letras, y en valor Tulio, y Terencio, Escipión, y Alejandro le envidiarán si en el Gálico marrecucitaran. Honrad noble señor el don pequeño que Luís de Viedma ofrece a vuestras plantas, que aunque en Guadix pudiera hallar dueño de valor, y virtudes, y obras santas, aunque Mescua saliese al desempeño con obras de su ingenio, siendo tantas, solo podía imitar vuestra gran loa Don Lope, aquel famoso Figueroa. Porque armas, y letras todo junto mi corto ingenio ve en vuestra persona, que no pudo hallar mejor asunto para daros laurel, palma y corona, por vos la bisaria está en su punto, vuestra sangre, y nobleza es quien la abona, viva eternas edades tal mancebo, a quien puede envidiar el mismo Febo. Del mismo autor. Soneto. Si pudo hacer a Córdoba famosa Séneca, porque en ella fue nacido, hoy vemos que Guadix también ha sido por Luís Díaz de Viedma venturosa. Patria de quien se tiene por dichosa de haber tan gran maestro producido, que a tan breve compendio ha reducido ciencia tan eminente, y tan copiosa. Los que alcanzaron más en esta ciencia a quien la heroica fama ha celebrado es don Luís de Narváez, y fue Carranza. Y hoy se ve como muestra la experiencia, que no solo el autor les ha igualado, pero que más se ajusta a la enseñanza. Advertencias a los Maestros. El deseo y voluntad que tengo de que esta ciencia no le quede tan ajena a los hombres como está, me hace discurrir y trabajar en cosa que para mi caudal, y conservación, es de tan poco aumento, y de tantos disgustos y pesares. Cuando paso por la vista las soledades que lloraba el Comendador Jerónimo de Carranza en su libro, lamentando y diciendo: “No fuera mejor quitarme de esto y ganar de comer como Letrado, que no andar de noche y día pensativo porque me señalan con el dedo por las calles diciendo, este hombre es el búho de los diestros y valientes, el que riñe en latín cuando se ofrece. Habiéndome hallado un gran tesoro que los hombres jamás han conocido.” Al fin discurre grandes trabajos que cada día le pesaban, con lo que determinó dejar las armas. Pues si a tan varón censuraron, y hoy hay quien a mi gran Maestro Don Luís Pacheco de Narváez censuran, no me espantaré que de un corto ingenio, como el mío, censuren y digan. Prólogo al lector. Bien juzgo (discreto Lector) que a muchos hombres discretos y bien entendidos, viendo salir a plaza un hombre de tan corto ingenio como yo, donde tantos y tan llenos de fama han acreditado sus ciencias en la filosofía y destreza de las armas, censurarán ásperamente mi atrevimiento sino les persuado primero los motivos que tuve para ello. Este ha sido mi intento, y de este discurso, que servirá de consejo a los Maestros para templar su enseñanza, sirviendo de prólogo a este libro, de desengaño a mi osadía y de defensa a mis razones, satisfaciendo a muchos que en la filosofía y destreza, caminando con el norte de la verdad, no han acertado a él, y así diré mis principios. La afición en mi ha sido tan grande en razón de esta ciencia, que me ha llevado la voluntad y el pensamiento en tal forma, que trayéndome mis padres el estudio le dejaba, y siempre me habían de hallar en la escuela de las armas. Y gustaba el Maestro de verme dar lición a otros muchachos, contra haciendo sus liciones. Llegando a ser hombre me tuvieron por diestro. Y en este tiempo vinieron a mi patria muchos diestros, que decían ser diestros de la verdad, mas no la habían entendido pues no les aprovechaba; y así yo y otros amigos decíamos, que no había más verdad que la que nosotros sabíamos. En este tiempo vino a Guadix un caballero llamado don Gaspar de Rivera y Ávila, del orden de Alcántara, hombre muy científico en esta filosofía, y tan aficionado, que era su mismo centro el tener la espada en la mano. Hizo llamar a los maestros; vinieron, y se los llevó a todos. Corrió la voz y todos los que se tenían por diestros fueron allá, y entre ellos fui yo, y tomé la espada, y me hirió muy liberalmente. No digo lo que pasó con los demás, mas de que me fui admirado de que me hiriese, y que una herida que yo daba a lo estrecho jamás la pude hacer. Imaginé mil tretas sobre ella, y otro día fui solo a su casa, pareciéndome que no guardándole la cortesía le había de herir, mas como tan principal, noble y cortesano, me recibió muy bien y mandó sacar las espadas. Con que me desengañó y dio a entender algunas heridas de la verdad, citándome que nos viésemos. Y fue de suerte, que a tarde y mañana, siempre estábamos juntos. 18PRÓLOGO Los demás diestros no se quisieron reducir, antes me aborrecieron. Y les dije que lo mejor era el reducirse a la razón, que vivían engañados, y que las tretas que yo sabía y tenía por más ciertas, me faltaban y eran falsas, y lo que don Gaspar decía era la misma verdad, reducido a cuenta y razón, de que yo estaba satisfecho. No obstante, me persuadieron mil veces, diciendo, que malo o bueno, lo que sabíamos lo conservásemos, que de no, perderíamos la fama y opinión. Y esto mismo me pasa con los diestros; y son los mayores enemigos de la verdad, queriendo sustentar lo que es malo haciendo voces y pendencia la razón. En este tiempo murió este caballero, y los aficionados que habían platicado con don Gaspar, pareciéndoles que yo había llevado la mejor parte, tenían gusto de que pusiésemos en ejecución y práctica lo que nos había enseñado nuestro Maestro. Con esto corrió la voz de que los maestros no sabían la verdad, y que solo lo que don Gaspar había dicho lo era, y así no tenían discípulos, y de esto decían que yo era la causa. Muchos lances me pasaron con ellos, que por no ser largo los dejo, mas diré uno, y fue, que se juntaron ocho maestros de la comarca y buscaron un libro, diciendo que habían de aprender; y lo tenía Lucas Brasa, un maestro antiguo celebrado por diestro. Y comenzando a practicar por el libro no lo pudieron entender. Visto el caso me llamaron, vine y me admiré de ver tales maestros y de tal fama, y que tan ajenos estos se viesen de esta ciencia. Y que heridas que yo tenía por muy fáciles, en el modo que me las había enseñado don Gaspar de Rivera, y ellos viéndolas escritas y puestas por demostraciones no las podían entender. Y vístome obrar Lucas Brasa, me dijo que hacía dieciocho años que tenía el libro y que jamás lo había podido entender ni visto obrar de aquella suerte, y que me lo llevase. Esta fue la causa en que diese en estudiar de nuevo, de ver que tales Maestros y de tanta fama tan ajenos estuviesen de esta ciencia. Vista mi afición, lo mejor de la ciudad trataban de que platicase más, hasta que fue Dios servido, que me sucedió tal lance, que dejase mi patria. Y conducido y apretado de algunos sucesos de mi fortuna, más que de la ostentación de la ciencia, llegué a la muy noble e ilustre Ciudad 19PRÓLOGO de Cádiz. Donde el arte militar hoy no tiene envidia al mundo, así por sus armadas que en su puerto entran, como por los caballeros nobles y valientes que en paz y en guerra la defienden. Y comunicándome con cierto amigo, fui con él a la antigua villa de Vejer, donde la juventud y buen entendimiento de los caballeros de esa villa trataban de las armas. Y visto tanta afición en ellos hallé mi propio centro, y con este deseo les comuniqué la verdadera destreza de las armas. Y a pedimiento de ellos, y de ver que con ésta divertí mis cuidados, puse escuela y comencé a tener discípulos; y como la gente ordinaria mas viene a la escuela por jugar que por tomar lición, y como habiendo de guardar los preceptos que nos da nuestro autor que los discípulos no batallen, porque de ello resulta notable daño hasta que estén diestros, no sabía que hacerme con ellos. Porque si jugábanse, perdía lo que les enseñaba; pues jugar era fuerza, así di en filosofar. Qué remedio tendría para que jugando los unos con otros se perdiese lo que yo trabajaba, y haciéndoles hacer en círculo redondo, a uno y otro lado atajos, me tenían por cansado. Porque les hacía guardar mil preceptos; hasta que fue Dios servido que les hiciese andar en las oposiciones de general baja, compuesta de dos generales, con que ablandé duros corazones y brazos, que reducidos al arte obraban muy bien lo mejor de esta ciencia. Y en este tiempo volví a Granada, Sevilla, Córdoba y Jaén, donde hallé y practiqué con tantos maestros de esta ciencia, tan capaces en ella, que apenas pudiera yo confesarme por su menor discípulo. Mas mirando su modo de enseñanza, consideré lo poco que aprovechaba en los discípulos, y que se quedaba la ciencia en ellos [los maestros]. Y que para enseñar a un discípulo era menester mucho tiempo. Y al fin venía a ser un jugador muy ejecutante, con poca cuenta y razón, medio vulgar, con que consideré que la misma ciencia se volvía a su centro, que es vulgar. Y llegué a la plaza y a otras muchas partes a ver jugar, y todos jugaban vulgar. Los que más bien jugaban, eran (como he dicho) juego pendenciero, sin traza ni razón; confesando ellos mismos, que no querían jugar con sus amigos; me admiré de ver tales maestros y tales discípulos, con que se prueba la poca certeza en la enseñanza. 20PRÓLOGO De aquí consideré muchas veces, reparando en que esta ciencia era diferente de las demás ciencias, pues las demás desde la creación del mundo hay razón y certeza de ellas. Y ésta, siendo la misma afición de los hombres, estaban ajenos de ella. Y considerando que no había sido el primero que había escrito de ella el Comendador Jerónimo de Carranza, ni Don Luís Pacheco de Narváez, pues escribieron de ella primero otros autores de diferentes naciones, que fueron: Valerio Máximo, habló de esta ciencia en su libro segundo. Publio Rutilo, Cónsul Romano. Clayo Aurelio Esclario, mandó llamar a los maestros de esta ciencia y les puso regla y compás. Italianos fueron: Pedro Moncio. Aquile Maroso (Achille Marozzo). Camilo Agripa (Camillo Agrippa), fue el primero que hizo demostraciones matemáticas y lo pretendió reducir a cuenta y razón. Jacome de Grasa (Giacomo di Grassi). Juanes de la Goche. De Mallorca: Juan de Pons. Españoles: Francisco Román. Pedro de la Torre. El Alférez Falopia. Angelo Vicinio. Federico Grisillero. Marcos de Ocilino. Nicoleto Gigante (Nicoletto Giganti). Salvador de Fabris (Salvator Fabris, Salvador Fabbri, Salvator Fabriz, Fabrice). CapoFerro (Capo Ferro). Maestre Glasso. Maestre Vico. Pedro Babote. Todos estos autores, vulgares en esta ciencia. Y asimismo, en nuestra edad, he conocido muchos maestros dignos de alabanza, fama y memoria por haber sido sabedores de esta verdad filosófica y ciencia de las armas. Que son: Antonio García, que vivió en Toledo y murió en Málaga; el cual fue uno de los más sabios que yo he conocido, por ser dócil y ajustado a la razón de esta ciencia. Miguel de Pobes, natural de Guadix. Luís Méndez de Carmona. Juan de Esparza. Don Francisco de Añasco. Fray Ángel. El Licenciado Hierro. Juan Domínguez. Juan Millán, natural de Utrera. Marcos del Molino, de Granada. Francisco de Cala, de Lebrija. 21PRÓLOGO Todos insignes maestros de esta ciencia, y cada uno por su medio ha llegado a entender esta verdad. Mas nuestros autores, el Comendador Jerónimo de Carranza y Don Luís Pacheco Narváez, nos enseñan esta ciencia con el mayor acierto y claridad que yo he hallado, dándonoslo por ajusto y demostraciones matemáticas. Sólo he hallado muchos maestros y hombres aficionados con libros de estos autores, y parecerles que saben, y llegado a obrar son vulgares. Esto me traía con mil imaginaciones, y me hizo ir filosofando una y muchas veces qué sería la causa de este desacierto. Pareciéndome, que si yo le hallase, le habría dado al arte el complemento y partes que había menester, reduciéndolo a un método arte con que se pudiese enseñar breve y compendiosamente lo más fino de la ciencia, haciendo que el discípulo entendiese en la misma conformidad que el maestro. Cargando pues el juicio en esta consideración, he venido a descubrir que supuesto que las demás ciencias se enseñan con tanta facilidad y la deprenden aún los que no tienen inclinación a ellas, y en ésta habiendo habido tantos autores y tantos aficionados como se ve y queda dicho, y que en sí no hay hombre que no desee saber; y los más dicen, que saben cada uno por su camino. Y en forma he hallado, que no han acertado a ella, antes todo fue errar. Hasta que por revelación divina el Comendador Jerónimo de Carranza, varón sabidamente noble, hijo y natural de la insigne ciudad de Sevilla, imperio del mundo y puerta de su riqueza. Estando en servicio del Excelentísimo señor Duque de Medina Sidonia, alcanzó los principios universales de esta ciencia, dando por escrito las demostraciones matemáticas, las cuales, quedaron a oscuras y en embrión. Hasta que don Luís Pacheco de Narváez (honra de los siglos y afrenta de los pasados) que valiéndose del estudio (padre del desengaño) nos sacó a la luz y puso por demostraciones de teórica y práctica científica, diciendo a los particulares lances, mayores y menores de esta ciencia, reduciéndolo con demostraciones matemáticas, como se verá en sus escritos y lo significan sus demostraciones. 22PRÓLOGO Mas nunca se ha dado discurso en que se les mande a los maestros el modo que han de tener que enseñar a sus discípulos, señalando qué compases y por qué heridas se ha de enseñar al principio. Y si se ha dado el principio por atajo general o por la general de estrechar, he hallado ser notable daño, y será muy trabajoso de enseñar al discípulo, y se quedará medio vulgar. Mas al fin no hay parte señalada de la enseñanza, con que cada uno quiere seguir su secta. Y así fuera justo que se hubiera dado facultad, como en todas las demás ciencias, pues es el punto de mayor importancia, por tratarse no menos que de la vida del hombre, y en lucimiento del valor y reputación de nuestra nación; que se puede gloriar entre las descubiertas por la que mejor ha sabido manejar las armas, se debiera haber puesto más cuidado para hacerlo comunicable a todos. Buscando pues el desacierto y diferencia, he hallado que en las demás artes y ciencias es nuestra misma naturaleza la que nos ayuda y facilita con una secreta advertencia, que nos hace capaces de lo que nos enseña. Mas en la ciencia de las armas hallo que es al contrario, porque la misma naturaleza nos desayuda y desvía de la ejecución verdadera y cierta de las armas, porque esta se ha de obrar mediante los movimientos naturales del hombre. Y he descubierto que estos son contrarios a los que conviene para saber el arte, como averiguaré en este libro. Esto de decir, que se le ha de quitar al hombre sus mismos movimientos naturales e introducir los artificiales, les parece a todos muy dificultoso. Pues advierto, que quitándole sus movimientos al hombre, sabrá las armas. Y de no quitárselos, siempre vivirá engañado y sabrá menos, como lo verá el que llegare a saber y entender mis escritos; y así viene a ser, que no destruyendo primero los movimientos naturales y enseñándole los artificiales, será trabajar en balde, y jamás será perfectamente diestro. Y ha sido Dios servido, que mediante el estudio he hallado un medio para desarraigar de los discípulos los movimientos naturales, ante todas cosas para habituar después los artificiales, y hacer del hábito costumbre según la naturaleza. Este es el motivo de mi libro y la novedad que yo he hallado en esta ciencia; y cuando por mi corto ingenio no la consiga, me contentaré con haber dado motivo para que otro más entendido lo perfeccione. Fol. 1 MÉTODO DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA CIENCIA FILOSÓFICA DE LA DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS. por el licenciado Luís Díaz de Viedma, natural de Guadix, donde podrá muy fácilmente enseñar un amigo a otro sin maestro. CAPÍTULO PRIMERO, de disposición de los movimientos naturales, y el modo de reducirlos. Con mucha diligencia trabajaron nuestros autores en darnos a entender los géneros de movimientos que se pueden hacer en la destreza de las armas; y esto lo trataron tan cumplidamente, que no se puede imaginar ninguno que no lo alcanzasen e hiciesen. Mas jamás nos distinguieron ni declararon cuales nos dañaban, desviándonos de saber la ciencia. Y por haber prometido brevedad, solo diré lo más importante y necesario para llegar a saber esta ciencia. Los movimientos que nos dañan son tres, y se entenderán de esta forma: el primero, haber de atajar la espada a uno y otro lado. Y el otro, quitar las estocadas que van a herir al hombre. [El atajar a uno y otro lado se consideran los dos primeros movimientos] Y son esta forma, que los daré a entender lo mejor que pudiere, porque estos son el principio, medio y fin de esta ciencia; el muro y fortaleza de ella, y sin ellos jamás se podrá conseguir buen suceso ni llegar al fin deseado, que es saber este arte científicamente. Y viéndolos por segunda naturaleza, entrará en ella con brevedad, y se hacen con esta forma: me doy por afirmado en punto A, como lo significa la demostración del círculo, llave y gobierno, elegido medio 24PRIMERA PARTE de proporción, y veremos que cualquier hombre de cualquier calidad que sea, o ingenio, mandándole que tome la espada por la parte de afuera le fuerza el mismo natural que de compás de punto A a punto D con que quedará descubierto y herido. Y por segunda naturaleza, ha de dar a punto B quedando el cuerpo de perfil, con que herirá libremente a su contrario. Y en la misma conformidad verá, que tomando la espada por la parte de adentro, le fuerza el mismo natural que de compás de punto A a punto B, con que quedará el cuerpo descubierto y herido. Y no se ha de dar el compás si no a punto D, quedando el cuerpo de cuadrado, con que herirá forzosamente al contrario. Estos dos atajos son muy importantes el reparar en ellos, porque el atajo que se da de punto A a punto B es general de línea en cruz. Y el que se da de punto A a punto D es atajo general, que son los fundamentos de esta ciencia. Este otro atajo es el que más importa saber y el que más olvidado esta de los hombres, y es la llave y puerta de esta ciencia, y se entenderá de esta forma: que es el tercer movimiento, que dije, que es de quitar la espada y punta del contrario a uno y otro lado. Esto jamás lo he hallado en ningún maestro ni discípulo con lo requisitos que le tocan, antes se aborrecen y dicen, que no se ha de atajar sino es a uno y otro lado; y es notable daño el que recibe que lo usa, porque este modo de atajar vuelve derribando toda la ciencia, y los profesores de ella, no conociendo el daño que hace, la usan, porque su mismo natural se los lleva. Y así este es el primero que hemos de restringir, y quitar a los discípulos, quitándoles que no lo usen de ninguna suerte hasta que sean diestros, y esto conviene mucho. Se me podrá replicar, que yéndome a herir, será fuerza quitar la espada, y que no me he de dejar herir. A esto digo, que ha descubierto esta ciencia un modo de Fol. 2 quitar la espada jamás conocido por los maestros, con las partes que le pertenecen y aquí se dicen. Que tiene tal parte oculta con los miembros y murecillos del hombre, que él solo basta para destruir los movimientos naturales e introducirle los artificiales de tal forma, que con gran facilidad, se halle el hombre señor y capaz de lo que antes le dañaba. Y después de haber entendido estos tres géneros de 25DE ENSEÑANZA DE MAESTROS movimientos y atajos, se hallará capaz y dispuesto para entender y recibir el arte. Y este género de atajo y movimiento se compone de tres generales, que son general de línea en cruz y general de flaqueza debajo de la fuerza. Y mirando el caso, ello en sí solo es general baja; que se compone de las dichas dos generales. De suerte, que habiendo mi contrario hecho general baja con los requisitos que se tocan, y yéndome a herir al pecho, o al rostro, no le he de quitar la espada a uno y otro lado, teniendo la mía en ángulo obtuso. Mas antes la he de poner en ángulo agudo, y reducirla a flaqueza y punta de mi espada, a la fuerza y guarnición del contrario, reduciéndose a flaqueza debajo de la fuerza, que será general baja, que es, y ha de ser el medio, principio y fin de esta ciencia. Y es sola la que encargo a los profesores de este arte, que no se cansen de estudiarlo. Que ella les hará capaces y señores de toda la ciencia, y la usarán según se dijere en sus demostraciones. El mayor cuidado que tengo es, que por ser este género de movimiento contra el mismo natural del hombre, es muy dificultoso de entrar en él, antes le aborrecen. Y así le advierto que entendiéndole jamás le dejará, porque verá que es todo su remedio y defensa, y que con él vive seguro. Y por la larga experiencia que tengo, y el deseo de que esta ciencia se sepa, vuelvo a encargar esta herida. Porque son sus enemigos los mismos maestros que están hoy bien recibidos, pareciéndoles a ellos que la saben, juzgando la espada de encima por mejor se engañan, y están ajenos de ella, como lo verán los que (ajustándose a la razón) leyeren mis escritos. Y así digo, que son los hombres con quien más padezco, y más con los que desvanecidos, quieren hacer voces la razón y ciencia sin dejarse ajustar a ella. 26PRIMERA PARTE 27DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO II. De la llave y gobierno de esta ciencia. Cuando nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez no nos hubiera dado tanta experiencia de su buen ingenio en las demostraciones y escritos suyos, solo bastaba haber descubierto esta demostración, que llamó, obligar al contrario poniendo la punta de la espada debajo de la fuerza y guarnición del adversario. Nos obligará a confesarle por el hombre más digno de admiración que ha tenido el mundo; y así no sin causa, le envidian las demás naciones extranjeras, por haber nacido en la nuestra. El vulgo en oyendo su nombre se alegra, y se satisface de los maestros solo con decir que le siguen. Los príncipes y señores se estiman de ser sus discípulos. Con amor y veneración los Reyes le honran y acreditan. Los Maestros de esta ciencia le confesamos por dueño de ella, pues la ha puesto en tal estado, que es imposible imaginar haber demostración que no alcanzase su ingenio. Y así, después de consumado en esta ciencia, halló esta llave universal, cuya demostración puso en la cuarta parte del libro de las grandezas de la espada, a hoja ciento ochenta y cuatro, donde dice que se compone del medio de proporción, pasando al medio proporcionado cuerpo y brazo recto, dando compás curvo a la circunferencia del lado derecho, solo poniendo la punta de la espada debajo de la guarnición del contrario, como lo significa la demostración general flaqueza 5 debajo de la fuerza, quedando el compás en tal conformidad, que alcance a herir al adversario. Esta general en sí encierra la enseñanza, y es su propio centro, principio y postre, la general baja que se empieza por general de línea en cruz; y las tres son tres y en forma dos; y cuando falta la espada es una. Y de ella se tratará como de universal. No quiero referir las heridas que de esta general se pueden formar, porque lo trató tan largamente nuestro maestro Don Luís Pacheco de Narváez, que no se puede imaginar más de lo que hizo. Solo siempre iré tratando de las virtudes que tiene y encierra esta demostración para habituar el cuerpo, y saber traer la espada, y enseñar al discípulo por ella, que en esto no reparó nuestro maestro. 28PRIMERA PARTE Lo primero, tiene tal natural y virtud esta demostración, que como un hombre esté libre de la enseñanza de otros maestros, solo en verla hacer la aprende y hace. Y la experiencia que de ella tengo es tan grande, que todos mis discípulos son luego maestros por ella, así hombres como niños, y todos la usan; ella basta para hacerlos libres de lo vulgar y saber traer la espada en la mano. Y tiene tal virtud, que en tomando la espada, se conoce que han andado por ella; y así es de tal calidad y hace tal provecho al hombre, que a todos hace diestros en breve tiempo y son maestros unos de otros como cada día se ve. Esta tiene tales virtudes, que para hacerse ella, compone el brazo de perfil al cuerpo; al fin lo pone en tal conformidad y tan buen modo, que le hace a un hombre perder todos los movimientos naturales de tal manera, que el que la supiere perfectamente será imposible hacer desaire con el cuerpo. Todo esto he visto y experimentado por práctica y por la experiencia. De tal suerte, que habiendo llegado a mis manos hombres temerarios, así en fuerzas como en su rudeza y temeridad, a que les enseñase; y habiendo procurado de hacer con ellos todos los medios que nos han dado todos los autores, y los que yo había adquirido por mi diligencia; no poder en muchos días reducirlos a una buena postura. Últimamente, con esta demostración y sus oposiciones, los reduzco a una buena postura, sujetándolos a que pudiesen recibir la ciencia. Causándome admiración, y reparando en ello, hallé que al soberbio hace flemático, y al flemático le da cólera. También he hallado por experiencia, que al cobarde y tímido, da osadía; y así, que es general a todos y a todos aprovecha; y que en esta se encierran todos los misterios de la ciencia. Pues siendo esto así, y que la contra de esta herida es ella misma, como se verá en sus demostraciones. Y así soy de parecer, que los maestros se vayan gobernando por ella y por las demás partes que iré diciendo en este libro. 29DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO III. De los ángulos y movimientos que se deben saber en la destreza. Los ángulos en la destreza son cuatro, dejando a un cabo quimeras de otros autores que dicen ser muchos, y no lo niego, porque todas las veces que hace la espada discurso de subir o bajar, o estar recta, se hacen ángulos; porque el cuerpo del hombre, si bien se considerase, es en sí todo ángulos; mas solo he de tratar de cuatro que le tocan a la destreza, que son: Ángulo recto: Es estar la espada recta al contrario en tal conformidad que, con el ojo derecho, haga punto al gavilán de la guarnición de su espada y a la punta y nariz de su contrario; sin que goce de ningún extremo de unión y otro lado. Que, con esto, no cabrá herida que no tenga su contra, primero que llegue la ejecución. Ángulo obtuso: Es siempre que esté la punta de la espada levantada. 4 Ángulo agudo: Es siempre que esté la punta de la espada baja. Ángulo curvo: Se entenderá siempre que se hace movimiento de conclusión; sirve para broquel y daga. El diestro debe conocer la cosa por su causa, como dice nuestro autor, para la seguridad de las heridas y que no puedan faltar. Las tretas se componen de movimientos, y a estos les podremos decir pensamientos, de que no puede ser sabedor el hombre. Mas ha descubierto el arte tal razón, que sin que haya en ello duda, pueda conocer el diestro todos los movimientos que el contrario pueda hacer; que son seis posturas, o movimientos, y se entenderán en esta forma: 30PRIMERA PARTE 1 - Recta: Que es estar la espada recta. 2 - Obtusa: Que es estar la espada levantada la punta. 3 - Aguda: Que es estar la punta de la espada baja. 4 - Remisa: Que es estar la espada apartada a uno y otro lado. 5 - De reducción: Es volver al recto. 6 - Extraño: Es encoger el brazo. Y según ordenada potencia, no se puede afirmar el hombre de otra manera; así no le será al diestro confusión las posturas en que se puede afirmar el contrario, que solo se puede afirmar como dicho es, estas seis, que son: alta, baja, recta, a uno y otro lado, adelante y atrás. Como cada una de estas consta de diferentes principios, medios y fines, todas están sujetas a las siete generales, sobre que carga esta ciencia y edificio; y por la postura de la espada, conoceré qué treta puede elegir inmediatamente, y le pondré el remedio; porque si está uñas abajo, solo puede formar revés o medio tajo; si es de filo, estocada, y no puede ser otra cosa según ordenada potencia. Y como las tretas se componen de movimientos, solo podrán herir en esta forma; si estuviere en la rectitud alta, solo podrá herir de estocada o tajo, con movimiento natural y accidental, que es bajar a herir; si estuviere en la rectitud baja, solo podrá herir con movimiento accidental y violento; si en cualquiera de los lados, solo podrá herir de medio tajo por la circunferencia del lado derecho, o de revés por el lado izquierdo, y será con movimiento de reducción; si en la rectitud de atrás, habrá de ser con movimiento accidental; y si en lo recto, habrá de ser accidental, y esto constará de compás. Con esto, será fuerza conocer los movimientos del contrario; y conocidos, se les podrá poner el remedio que fuere necesario. En estos intermedios, se pueden hacer 31DE ENSEÑANZA DE MAESTROS dos y tres movimientos de una vez, mas serán mixtos, y se entenderá en esta forma: ya se ha dicho que es violento el subir y remiso el apartarse a uno y otro lado, y si pusiese la espada en estos intermedios, ni sería violento, ni remiso; a este le diremos mixto, y se compone de violento y remiso. Y si desde allí bajase a herir, gozará de tres movimientos, que serán natural, de reducción y accidental; con esto se prueba poder hacer de una vez dos y tres movimientos, mas serán mixtos; en esta conformidad se podrán entender los demás. A fe de entender, que en esta ciencia hay otros movimientos diferentes, mas de los mismos me habré de valer: Movimiento de aumento: Se entiende cuando se le ayuda a hacer el movimiento al contrario. Movimiento de disminución: Será siempre que se le deshace la herida al contrario haciendo movimiento remiso. Movimiento en vía: Será siempre que la espada hiere sin que el contrario le impida la herida, ni goce de otro movimiento. Todo esto se irá tratando en las heridas y demostraciones de este libro, y nuestro autor Don Luís Pacheco de Narvaez trató muy cumplidamente de esto en su cuaderno. 32PRIMERA PARTE 33DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 5 CAPÍTULO IIII. De las heridas sobre que se ha de cargar esta ciencia. En cuanto a decir el Comendador Jerónimo de Carranza que esta ciencia se carga sobre cinco tretas, que son: tajo, revés, medio tajo, medio revés y estocada; y esto sigue y confirma nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez, así digo yo que fue notable yerro; como averiguaré en este discurso por haber causado notable desacierto en los maestros de esta ciencia. Así se ha de entender que no son más que un género de movimientos; que treta solo se le puede decir a la que estando el diestro recto, con los requisitos que le tocan a esta ciencia, es la mejor postura que se puede hacer. Y que mediante treta ponga a su contrario en estado que le sea fuerza defenderse, y de no, ser herido. Esta será treta, y serán las siete generales, y les cuadra más bien este nombre, y con más ajustada razón, pues éstas necesitan al adversario a que se defienda, y de no, ser herido. Del tajo, revés, medio tajo, medio revés y estocada no hay treta escrita usando tales movimientos; antes dice nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez, en su libro grandezas de la espada a fojas ciento setenta y uno, platicando sobre una herida, dice: que no son mas de un género de movimientos que sirven en la destreza, como el cero en la cuenta, de que no siendo él nada en sí, da valor a los demás. Y así digo, que con solo esto pruebo mi razón. Y el haberle dicho nuestros autores ser tretas particulares, ha sido el mayor yerro de los maestros, y lo que ha causado notables daños en la enseñanza de esta ciencia. Por empezar a enseñar los maestros por ella; y así digo, que no quitando a los discípulos los movimientos naturales, que es el estorbo y quien no deja a los hombres saber la ciencia, será fuerza quedarse vulgares. Y así estas siete generales, de quien vamos tratando, tienen tal parte oculta con el buen uso y miembros del hombre, que le reducen y quitan todos los movimientos naturales, y le restringe a los artificiales; dejándole perfectamente ágil y dispuesto para recibir esta ciencia. Y son estas: 34PRIMERA PARTE 1 - General de línea en Cruz: Que es estar la espada recta. 2 - General flaqueza debajo de la fuerza. 3 - General baja compuesta de estas dos generales. 4 - General de estrechar. 5 - General flaqueza encima de la fuerza. 6 - General alta compuesta de dos generales. 7 - Atajo general a la circunferencia del lado izquierdo. Estas son las siete generales sobre que cargo este edificio, como se verá en este libro. Vuelvo a repetir, que el mayor yerro que ha habido en esta ciencia de las armas, fue, decirles tretas particulares al tajo, revés, medio tajo, medio revés y estocada; y que eran las primeras tretas. Y los maestros pareciéndoles que acertaban, como hombres ajenos de la ciencia fundados más en su temeridad que en buscar la razón por el estudio, que es el padre del desengaño; y como se tienen en pie sus mismos movimientos naturales, que son los que no le dan lugar al entendimiento para poder entrar en esta ciencia; y como oyen decir a nuestros autores que son tretas, y que son las primeras, con esto quieren seguir la opinión del vulgo y de sus maestros. Sin haber reparado en el daño que de ello resulta, pero si hubieran sido curiosos, y no le hurtaran a la ciencia el estudio y trabajo, ellos hubieran reparado que en todos los escritos no hay herida de tales principios. Y en muchas partes del libro de Las grandezas de la espada dice 35DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 6 no ser mas que un género de movimiento, como queda dicho; mas siguiendo su mismo natural, hacen y forman tretas falsas; y como de una se engendra otra, y el natural les ayuda, les parece que aciertan, con que se quedan vulgares, y aún peor es, que como tornan alguna cuenta y razón, son fuertes enemigos. Con estos padezco hoy mucho que son vulgares sabios. Mas yo tengo por cierto, que donde yo llegaré, quedará todo tan llano y dejaré tal semilla sembrada en los hombres en razón de esta verdad, que su mala ciencia e intención quede siempre acabada. Para mayor justificación que experimente cada uno en su casa, y verá que un hombre plantado recto con los requisitos que le tocan al arte, su contrario no le podrá tirar tajo, revés, medio tajo, medio revés, ni estocada, sin ser herido mediante su movimiento, ni le podrá descomponer al recto; y que para descomponerle, ha de ser fuerza hacer una de las siete generales, pues cualquiera de ellas tiene poder y facultad para descomponer al contrario, y no otras, porque no se puede imaginar treta ni movimiento, que no esté sujeto a estas siete generales. Si alguno le pareciere a la contra, hágame merced de trabajar, ajustar y mirar cada herida; y verá el engaño en que vive, y advierto, que esto se ha de ajustar con gran cordura y quietud, hasta estar en ello, para poderlos después obrar con gran rigor. 36PRIMERA PARTE 37DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO QUINTO. De las tretas vulgares. Su primer intento, del Comendador Jerónimo de Carranza, fue desbaratar y consumir lo vulgar; y esto mismo prosiguió nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez. Como hombres que llegaron a conocer el daño que de ello resultaba. Mas por el uso que de ello tengo, digo, que jamás le quitaron, antes se han aumentado de suerte que se han hecho unos vulgares sabios, que hoy padezco y trabajo en vencerlos, porque ellos dicen y suelen ser de la verdad. Mas como yo viví también en este mismo engaño que ellos viven, y defendí la causa más que ellos la defienden; hasta que fue Dios servido, de que hallase este modo de enseñar esta ciencia. Que a ellos les parecerá hoy que poco más o menos todo es uno, y viven muy engañados, porque es muy diferente. Mas como nuestro Señor fuese servido que todas las tretas, engaños y sin razones que en el juego vulgar se hacen, las alcanzase. Usando de ellas, muchos años viví celebrado por diestro, teniendo por cierto que seguía la verdad. Esta ha sido la causa de que hago que mis discípulos, con tanta facilidad, sean señores de los que no usan mi ciencia. Además que los autores que cada herida vulgar, o verdadera, le dan diferentes principios, medios y fines, viven engañados y no lo entienden; porque no hay mas principios en toda la ciencia que son las siete generales, y los fines que de ellas resultan, siendo superior la general baja. Y esto así ha de ser entendido, porque llegados a reñir, el que supiere mi ciencia no tiene necesidad de acordarse de ninguna herida, sino solo partir y hacer una buena postura, que si el contrario fuere furioso 7 de sus mismos movimientos, formará heridas, y si fuere tardo, yéndole recto a él, las mismas generales le darán heridas. Todas las tretas vulgares y las posturas de todos los hombres de cualquier nación que sean, en este libro, se hallarán sujetas a la general baja, compuesta de dos generales, donde se verá el desengaño de todo. 38PRIMERA PARTE En todo tiempo será fuerza valerme de lo mejor, y no necesitar nada que para el provecho de esta ciencia haya menester; y aunque algunos sabios de esta ciencia dicen, que en algún tiempo hace provecho una treta vulgar, dicen mal. Y es que ellos todavía están apestados y vulgares, porque la verdad nunca tuvo necesidad de la mentira. Y si las tretas vulgares se hiciesen con los atajos y requisitos de la verdad, no serían vulgares, sino verdaderas, como se verá en este libro. El traer la espada en continuo movimiento les hizo gran resistencia a nuestros maestros, poniéndola de por sí y diciendo, que por haber sido vulgar no se use; dándole por contra a general flaqueza debajo de la fuerza, diciendo que era treta vulgar. Y no repararon en ello, que esta treta jamás fue vulgar, sino quien derribó lo vulgar en todo tiempo; y la que hoy lo derriba usándola por la verdad, como yo la enseño, con nombre de puntas Andaluces hechas, como se dirá en sus capítulos. Y esto mismo es general de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza. Pruébolo: para andar en oposiciones de general baja, es fuerza que atajando línea en Cruz, de compás de punto A a punto B, haciendo atajo de general de línea en Cruz; y el adversario se baja, y elige flaqueza debajo de la fuerza, transfiriendo un pequeño compás a su lado derecho y perfil de cuerpo, de punto A a punto B, le será fuerza al que hizo el atajo saliendo a herir a su contrario, volverle a reducir la espada, poniendo la punta en la fuerza y guarnición de su contrario; y así será fuerza andar de una oposición a otra. Será herido el que no le eligiese con los requisitos que le pertenecen a esta ciencia. Mas si haciendo general de línea en Cruz, de punto A a punto B, y yéndole a herir al rostro o pecho, no quisiese reducir la espada por debajo, solo atajar por encima, como hoy hacen todos los maestros teniendo la espada en ángulo obtuso; quedárale luego al diestro otro movimiento por debajo, y podrá continuar los movimientos que quisiese, porque este género de movimientos hechos con los requisitos que le tocan a esta ciencia, les decimos estocadas Andaluces, como se ha dicho. Y verá, que el que quisiere quitar las estocadas a uno y otro lado, no podrá reparar ni defenderse si no se vale de las reducciones de las generales que vamos tratando. 39DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Considere el diestro, y verá que este género de movimientos, que es andar por las oposiciones de una en otra, en faltando la espada, de no oponerse, se tornarán estocadas las mismas generales; sin alterar el brazo, ni hacer más movimiento en uno que en otro. Y así, considerando que cuando se tira la estocada por de fuera, vendrá ser flaqueza debajo de la fuerza; y cuando se da por dentro, es general de línea en Cruz. Y experimentándolo, lo verá el que lo trabajare. Con esto queda probado que la espada en continuo movimiento, o citaciones que dicen los diestros, vendrá a ser la misma general baja de quien vamos tratando. Y advierto, que sabidas enseñar estas estocadas, con los requisitos que les tocan, bastan para vencer todo lo vulgar; que esto consta por verlo, y ver que hombre de un mes de lición en esta forma, a los diestros de más fama que no siguen esta ciencia, les hacen, que de temor, no tomen la espada con ellos, por ver que les hieren inmediatamente. 40PRIMERA PARTE 8 Demostración matemática de los ángulos. Ha habido, y hay, muchos maestros que han querido sustentar que la postura no ha de ser recta, diciéndole a la del ángulo obtuso “puerta de hierro”, y a la del ángulo agudo “la imaginada”. Pareciéndoles que están más seguros en ellas y que la espada está más fuerte, diciendo que el brazo y espada curvos tiene que estar; y viven engañados, porque la del ángulo recto es la mejor y la de mayor alcance; mas como es su mismo natural del hombre la del ángulo obtuso, que es poner el pomo 41DE ENSEÑANZA DE MAESTROS de la espada debajo del pulpejo; y advierto, que esta postura hace al que la usa vulgar aunque no quiera, porque le será fuerza hacer tales movimientos, y como su natural le llena fuertemente, les llevará a los que no estuvieren restringidos y satisfechos con la postura recta; y esto cada uno lo podrá experimentar dándole la espada a cualquier persona de cualquier calidad que sea, y verá como pone la espada debajo del pulpejo y en ángulo obtuso, pareciéndole al que está recto y se opone a defender, que es la mejor postura, y que para su seguridad no la pondrá en otra parte; y de estos hay hoy día hombres tan tercos y temerarios, que dándoles a entender los daños que se le ofrecen a los que la usaren, y aún con todo, no los puede vencer hasta que los hago andar en las oposiciones dichas de las generales, que estas lo remedian todo. Esta demostración presente a lo claro, muestra como la espada del ángulo recto alcanza más que la del obtuso y el agudo; y se ha de poner el pomo en la canal de la muñeca, como se ha dicho, y servirá de desengaño a los vulgares que se afirman curvos, que es la espada que señala el punto C, que está en ángulo obtuso; o en ángulo agudo, que es la espada señalada en el punto D. Con que se verá lo que falta a cada una hasta llegar a punto A, que es el pecho del hombre, donde está tocando la espada recta; y así ha de estar el pomo de la espada en la canal de la muñeca para poder proseguir esta ciencia; y aunque al principio le parezca dificultoso, y dirá que no tiene fuerza en la espada, úsalo, que a pocos días verá su aprovechamiento y el engaño en que vivía. Con esto se prueba que la espada ha de estar recta, y en la canal de la muñeca el pomo. 42PRIMERA PARTE 9 Demostración matemática del círculo para el gobierno de esta ciencia. Muy justamente le podremos llamar a la demostración preferente, el fundamento y principio de esta ciencia, por ser lo primero que se debe enseñar; y sin este principio ni le puede enseñar el maestro, ni adquirirla el discípulo. 43DE ENSEÑANZA DE MAESTROS En todo quisiera darme a entender con la mayor facilidad y claridad que fuere posible, por ser una ciencia esta tan provechosa para el hombre. Y cuando considero que para los profesores de ella, su Magestad no haya impuesto ningunos juros, ni rentas, ni tengo noticia que ningún caballero, ni otro hombre particular haya dejado ningún patronazgo para que pudiesen estudiar esta ciencia, como se ha hecho en las demás ciencias, porque el estudio es en los hombres tan penoso que se pierden capellanías y rentas; y vivir con descanso por no estudiar, huir de la penalidad y trabajo del estudio. Y cuando en las ciencias toman este trabajo y estudio levantándolas de punto, y llevando el mundo con muchos escritos y grandes volúmenes, como se ve en la filosofía natural y moral, Medicina, Leyes, Teología, y en la geometría y astronomía. Esto hacen o por las rentas que por ellas tienen en las escuelas y universidades, o por las utilidades y provechos que de ellas en particular se tienen. Mas en esta ciencia, que es tan pobre, que ni en las universidades tienen renta por ella sus profesores, ni ella en particular da provecho alguno en cuanto a ganar con ella sus profesores, ni ella en particular da provecho alguno en cuanto a ganar con ella hacienda; y el sustento para la familia, si bien por otra parte es utilísima pues sirve para la defensa del hombre y honor de su patria. Que se puede gloriar nuestra España entre todas las descubiertas por la que mejor ha sabido gobernarlas, como se ve, pues han puesto sus banderas en todas partes del mundo sujetando las naciones a pesar suyo. Digo pues, que el ser esta ciencia tan pobre, como he 10 referido, es causa para que de ella haya pocos escritos; y estos tan confusos, que no hallo quien los entienda como deben ser entendidos; y están disculpados, pues si quieren ahondar mucho en esta ciencia, sacando del todo a plaza su verdad, su pobreza no les da lugar a ello. Y así pocos escriben, y lo que escriben es poco, confuso y difícil de darlo a la imprenta, por el tiempo, lugar y gastos que le ofrecen. Y porque imprimir sin figuras matemáticas y demostrativas no sería de provecho lo escrito, por la experiencia que de ello tengo; y estas son tan penosas de hacer, en tal forma, que ha dos años viviendo en la ciudad 44PRIMERA PARTE de Cádiz no se ha podido imprimir este libro por falta de escultores que me entiendan para hacer las láminas para estas demostraciones; costandome mucho trabajo, tiempo y dinero. Y al fin no han salido tan ajustadas como conviene a esta ciencia; mas esto lo remediará la explicación de cada una, que será con la mayor claridad que yo pudiere. En todas las ciencias del mundo, cualquier hombre de buen ingenio, costumbre y razón podrá hablar de ellas, cuando no tan ajustado como merecen, mas una razón que deba ser oída; y en llegando a tratar de ellas, remiten su parecer a los doctos que las profesan y saben. Mas en esta ciencia de las armas, siendo la que más ajena está de los hombres, según tengo probado, que ningún hombre podrá dar parecer de aquello que no entiende; y en esta ciencia cada uno parece que está muy en ella, dando su voto, pareciéndole que es muy ajustado. Mas que ajusto puede tener, pues todos los movimientos han de ser al revés de los que mira y piensa, porque en todas las ciencias el mismo natural del hombre le ayuda con una secreta advertencia, que con facilidad le hace señor y capaz de ella; mas en esta es al contrario, porque su misma naturaleza le desayuda e impide no dejándole hacerse capaz de ella. Y así la mayor causa del desacierto que ha habido en los profesores de esta ciencia, ha sido el no haber advertido en que los movimientos naturales del hombre son los primeros que se le han de quitar para introducirle los verdaderos atajos y movimientos; estos tienen el principio tan penoso, que es el mayor temor que tengo y la mayor dificultad que hallo, por ver que platicando con muchos que se tienen por diestros, me cuesta mucho tiempo y trabajo el reducirlos y ajustarlos a esta ciencia; que como tienen ya hecho hábito en el uso de sus mismo movimientos naturales, hallo ser muy dificultoso reducirlos a los artificiales de la ciencia, para que hagan de ellos hábito y costumbre, que es segunda naturaleza. A los hombres que más fácil enseño y me entienden, son los que nunca han sido enseñados. Mas como será fuerza que comprar estos escritos hayan de ser los que han tratado de las armas con este contrario uso, y será que han seguido pareciéndoles que han caminado por la verdad, y que están en ella; y que esto será poco más o menos lo que ellos han aprendido, buscándole a cada treta y herida medios para 45DE ENSEÑANZA DE MAESTROS derribarla; y si el que defiende esta causa no está bien entendido de ella, será fuerza ser vencido. Y así suplico a cualquier diestro que tuviere gusto de ajustar mis escritos, los pase muchas veces por teórica y práctica, no buscándoles contras, mas antes favoreciendolas, buscándoles los remedios y ajustos, poniéndolas muchas veces en ejecución. Cuando no sea más de cuatro meses, gastando cada día una hora en ello, y con esto llegará a ser entendido del principio, medio y fin de cada herida, las defensas y contras que le tocan. Y en este caso me alegraré que si tiene que corregir, se corrija, que de otra suerte pensando que aciertan será errar. 11 Explicación de las partes del círculo. Esta demostración consta de líneas curvas, o circulares, y de líneas rectas. Línea curva, o circular, es la que hace el círculo de punto A, B, C y D, por un lado; y lo mismo por el otro. Y todo este círculo debe ser de veinticuatro pies de circuito. Todo el cual dividido en compases de a tres pies, hace ocho compases en toda su circunferencia; y estos compases se distinguen con letras, poniendo a cada compás una letra, como se ve en el primer compás de letra A a letra B, y de letra B a letra C, y de letra C a letra D, y de letra D a letra A. Y en la misma conformidad se entenderá el otro lado. Las líneas rectas de este círculo son unas diametrales y otras transversales dentro del círculo. Mas fuera de él hay otros tres géneros de líneas; unas tangentes, otras secantes y otras mixtas. Líneas rectas diametrales son todas aquellas que se consideran de un punto de la circunferencia al otro punto contrario, pasando por el mismo centro del círculo, como de punto A a punto A, y de punto B a punto B, y de punto C a punto C, y de punto D a punto D. Todas estas son líneas diametrales, o diámetros del círculo, en las cuales solo se elige medio de proporción y no se puede herir por ellas, sino es de recto a recto; y eso será mediante la postura que hiciere el 46PRIMERA PARTE contrario, que será, no habiendo elegido medio de proporción con los requisitos que le tocan al arte. Porque elegido medio de proporción con sus partes, no cabe herida que no tenga su oposición y contra antes que llegue la ejecución de ella. Mas al discípulo se le mandará que se plante en punto A, los pies en la conformidad de lo significado en la demostración presente; el pie derecho recto y el izquierdo transversal, en tal conformidad, que el hueso del pie izquierdo esté enfrente del calcañal del derecho, y no más de uno a otro que un pie. Dándole cuenta de este círculo, que se imagina entre los dos combatientes, que se ha de entender que tiene la línea recta del diámetro ocho pies de punto A a punto A, afirmados con espadas marcadas, que será de redondo [circunferencia] veinticuatro, que reducido a compases de a tres pies, serán ocho, según a Euclides, príncipe de la geometría. Y darle cuenta de las líneas y compases, que serán ocho, entendidos en esta forma: El de punto A, a punto P, es compás recto por la línea recta del diámetro; y el del punto A, a punto R, es compás extraño por la línea secante, o extraña, este le toca al pie izquierdo; y del punto A, a punto F, es compás de trepidación a la circunferencia del lado derecho, o izquierdo, por líneas tangentes, o finitas; y de punto A, a punto O, será compás mixto de trepidación y extraño por línea mixta, este le toca al pie izquierdo por la circunferencia del lado izquierdo, y por la del derecho le toca a ambos pies; y de punto A, a punto B, será compás curvo a la circunferencia del lado derecho por línea infinita, pues no tiene principio, ni fin. Las líneas del círculo se imaginarán rectas de punto A a punto A, de punto B a punto B, de punto C a punto C, y de punto D a punto D; y así mismo les diremos transversales, consideradas en esta forma, la de punto A a punto B y punto D, y la de C con la de punto B y punto D, y en esta conformidad se entenderán las demás. 47DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Al discípulo se le mandará que ponga la espada en la forma que la traía en la cinta, y que se plante en punto A, con los requisitos que le tocan al arte, y quedan dichos. Y que de compás recto de punto A a punto P, levantando primero el pie derecho, y luego el izquierdo, en tal conformidad 12 que se quede plantado como estaba en punto A; y que de un compás extraño hacia atrás volviendo a punto A, levantando primero el pie izquierdo y luego el derecho, hasta volver a quedarse afirmado y compuesto el cuerpo entero y de perfil, los pies en la conformidad que se ha dicho. Mandarle que de compases curvos a la circunferencia del lado derecho de punto A a punto B, y punto C, y punto D, hasta volver a punto A donde salió, teniendo el cuerpo de perfil, el brazo recto al rostro del contrario, diciéndole compás curvo a la circunferencia del lado derecho, el cuerpo de perfil. Y en la misma conformidad que de compás a la circunferencia de su lado izquierdo de punto A a punto D, y punto C, y punto B, hasta volver a A, donde salió, diciéndole compás curvo a la circunferencia del lado izquierdo, quedando el cuerpo de cuadrado, el brazo arrimado al pecho y el pie derecho transversal a su lado derecho. Y dando estos compases debe traer el maestro al discípulo ocho días, o más si fuere menester; hasta que esté reducido a ellos, dando estos compases con buen aire y disposición, quedando siempre el cuerpo de perfil, o cuadrado. En esto le parece esta ciencia a la danza; y ajustando en estos compases, se le pondrá la espada en la mano, como se irá diciendo en este discurso. 48PRIMERA PARTE Demostración matemática de elegir el medio de proporción. 49DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 13 Es razón verdadera, el decir, que lo que le cuesta al hombre mucho trabajo lo estima, y quisiera que todos lo estimaran; y cómo la demostración presente es tan importante para esta ciencia, y los hombres viven tan ajenos de ella. Pues por su mismo natural, todas las naciones del mundo ponen el pomo debajo del pulpejo de la mano, y siendo yo diestro le ponía (pareciéndome ser lo mejor) y cuando considero que Agrippa en su libro dice, que la espada recta y en continuo movimiento, tirando estocadas, es la mejor herida; y para hacer esta acción, es fuerza que esté la espada en la canal de la muñeca, y de esto hace más de cuatrocientos años. El Comendador Jerónimo de Carranza, nos lo da por precepto y por demostraciones matemáticas en su libro; y así mismo, nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez nos lo da por demostraciones y ajustado a razón. Y cuando considero que los hombres no guardan esta regla, que es la más importante, me obliga a citarla y decirla muchas veces. La causa de este desacierto la tiene el mismo natural del hombre, como tengo probado. Nuestro autor, Don Luís Pacheco, dice en su cuaderno unas razones dignas de ser escritas para la perfección del hombre, y son estas: en el hombre, además de ser esférico, que es lo que el vulgo llama redondo; y que abiertas las piernas y brazos, puesto un compás en cierta parte de su cuerpo, dando una vuelta en redondo, le tocará en manos y pies. Y se imagina bajar por la cabeza, y en medio de la frente, boca y pecho, una línea derecha, dividiendo este círculo en dos partes iguales, que se llama línea diametral. Y se consideran cuatro líneas verticales: la primera es, la que he dicho, que divide el círculo, y en consideración suya, se dice diametral; otra que se corresponde, pasa por el cerebro y medio de la espalda; y las otras dos, por las orejas, hombros y costados; y a cada una le distinguimos, según el lugar, diciéndoles vertical del pecho, o de la espalda, o la de los lados derecha y siniestra. 50PRIMERA PARTE Considéranse dos líneas colaterales, con la misma distinción de derecha e izquierda, que cada una comienza y baja desde la juntura que hace cada brazo con el pecho; y en esto, se imagina un círculo, cuya circunferencia toca en las líneas verticales de los costados; y una línea, que se imagina pasar de un hombro a otro, esta se llama línea de contingencia. Esto es lo mejor que a mí me parece, por ser una curiosidad más que menesterosa para la ciencia. Estando el discípulo en los compases dichos, se le mandará tomar la espada en la mano; tan recta como significa la demostración presente y el cuerpo de perfil. La espada, que esté el pomo en la canal de la muñeca; las espadas, que lleguen las puntas a los pomos, con que estará elegido medio de proporción, el cuerpo de perfil y los pies con los requisitos que se han dicho. 1 - Y decirle, que ángulo recto es estar recta la espada a su adversario, sin que goce de ningún extremo a uno y otro lado. 2 - Ángulo obtuso, es estar la punta de la espada levantada. 3 - Ángulo agudo, es estar la punta baja. 1 - Y que movimiento violento, es subir la espada arriba. 2 - Movimiento natural, es bajar a su centro. 3 - Movimiento remiso, es apartarse de la espada a uno y a otro lado. 51DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 4 - Movimiento de reducción, es volver a lo recto. 5 - Movimiento extraño, es encoger el brazo. 6 - Movimiento accidental, es caminar adelante. Darle cuenta al discípulo y decirle, que ahora con la espada 13 en la mano, han de volver a dar los mismos compases, en la misma conformidad que se dijeron, en la demostración del círculo de los pies, haciendo muchos atajos redondos a uno y otro lado en esta forma: habiendo elegido medio de proporción, con los requisitos que le tocan al arte en punto A, es dar compás curvo a la circunferencia del lado derecho a punto B, pasando la espada por debajo de la de su contrario. La espada ha de quedar remisa y gozando algo del ángulo obtuso, la mano casi uñas abajo, el brazo tan recto que se considere desde su hombro izquierdo a la canal de la muñeca una regla derecha, como lo significa la demostración de general de línea en cruz; y que salga el Maestro a herir al pecho, dando compás de punto A a punto B; y el discípulo, sin perder la espada, antes muy unido a ella, la siga hasta volverla al mismo atajo y general dicho, en redondo, dando compás a punto C; y el Maestro le vaya dando lugar y saliéndole a herir con sus compases; y el discípulo le vaya reduciendo en redondo, sin perder la espada, ni compás, hasta que vuelvan a puntos AAes, donde salieron. Diciéndole compás curvo a la circunferencia del lado derecho, quedando siempre el cuerpo de perfil. Así mismo, que habiendo elegido medio de proporción, ataje la espada por la parte de adentro, dando compás curvo de trepidación a la circunferencia del lado izquierdo, de punto A a punto D, quedando el cuerpo de cuadrado; y el Maestro le saldrá a herir por sus compases, como lo significa el círculo, llave y gobierno de esta ciencia; y en esta forma, obrando el uno, y deshaciendo el otro, harán muchos atajos en 52PRIMERA PARTE redondo, compás, cuerpo y espada a un tiempo, guardando siempre los requisitos de esta ciencia. Considerando, que cuando ataja al lado derecho es general de línea en cruz, y cuando ataja al lado izquierdo es atajo general. En estos atajos redondos, que son líneas ilíacas, ha de traerle ocho días o más, según la disposición; y le irá sacando tajos y reveses; y que los vaya matando con el mismo atajo redondo, sin alterarse en nada. Y de desengañarlo de que el contrario no puede sacar mas que estocada por debajo, o tajo por encima; y que con este género de atajos lo remediará todo, para que vaya perdiendo el miedo. Esto hace notable provecho, que hace quitar el natural al hombre, que es huir de la espada contraria, y con estos atajos se une y acerca a ella; se enseña a dar compases, a gobernar el brazo y muñeca, y a componer el cuerpo; y haciendo muchos atajos, vendrá a saber hacer su atajo bien hecho, que es el fin que buscamos. 53DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 15 Demostración matemática de las espadas. 54PRIMERA PARTE 55DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO VI. Del numerar y fuerzas de la espada. El numerar y fuerza de la espada, es de gran importancia para que el diestro sepa reconocer cuándo tiene ganada la fuerza del contrario, y que siendo de menores fuerzas le considere más fuerte; y esto lo da la ciencia. Los puntos y graduación de la espada son diez; repartidos y ajustados desde el pomo, que es el centro y fuerza, hasta la punta, que es la flaqueza, como lo significa su demostración; y así se entenderán en esta forma: cuando el contrario ponga su espada en punto 2, la pondrá el diestro en punto 4, porque así como la romana hace al principio onzas y adelante libras y arrobas, así como la espada, habiendo ganado grado de un punto a otro, será de fuerza mayor; porque poniendo atajo en la espada contraria, poniendo mi espada en mayores grados de fuerza, le tendrá sujeto en estando la espada contraria en punto 4 de la mía, ponerme he en punto 6 de la suya; y así se podrán entender los demás puntos. Y ahora ha descubierto el arte una postura tan fuerte y valerosa, que puestas las espadas en puntos parejos, le haré a mi adversario que con las dos manos no la pueda levantar, estando hecho el atajo con los requisitos que le tocan a esta ciencia, porque estará gozando mi espada del movimiento natural y la del contrario gozará del movimiento violento; y esto se verá en el atajo general de la circunferencia del lado izquierdo, donde lo podrá experimentar. También ha descubierto una herida muy olvidada de los Maestros, y menos entendida; donde le daré a mi contrario mi fuerza, poniendo la punta de mi espada debajo de la fuerza y guarnición de la suya, que será poner mi punto 2 en su punto 8; y que esté mi espada fuerte, y en 15 mejor estado que la suya; y esto se puede experimentar en flaqueza debajo de la fuerza. Con lo cual queda probado, que la espada del 56PRIMERA PARTE diestro está buena en todo lugar, pues en todo tiempo podrá elegir una de las siete generales; y en esto no puede haber falta, como lo verá el que llegare a entender esta ciencia. 57DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO VII. Del modo de andar por el círculo. Habiendo el Maestro traído al discípulo en los compases y atajos que quedan dichos, le empezará a dar el modo que ha de tener, así para que unos con otros empiecen a batallar, como para que se empiecen a ir fijando en esta verdad, que será enseñarles las oposiciones de general de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza; y estas se las repasará y dará cada vez que acabe las líneas ilíacas y atajos redondos. Y se le enseñará en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en punto A, que de compás curvo a punto B, solo metiendo la espada debajo de la del Maestro, y mandarle, que desde allí salga a herir al pecho; y el Maestro de compás curvo a punto B, metiendo su espada debajo y saliendo a herir al pecho del discípulo; y el discípulo, de compás a Punto C, metiendo su punta debajo de la espada del Maestro. Y en esta forma hagan y den muchos atajos y oposiciones; y el Maestro le mandará tirar un tajo, y se le recibirá matándole el movimiento; y asimismo pondrá su espada vulgar en ángulo obtuso, y le mandará al discípulo que le tire estocadas a uno y otro lado, y él se las quitará; y que estas estocadas han de ser y se dicen puntas Andaluces, tiradas el brazo muy recto, la mano uñas arriba y que pase la punta de la espada por debajo de la guarnición del Maestro, sin encoger el brazo, que han de ser a modo de citaciones, que será solo dar la que cabe y las demás como amagadas; y el Maestro volver a meterlo en las mismas oposiciones de general de línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza. Esto es lo más importante para saber las armas; y por la larga experiencia que tengo, digo, que con esto solo que se le enseñara al discípulo perfectamente, basta para que sea diestro y sea señor de todos los diestros que no siguieren mi ciencia, sin más heridas. Que lo tengo muy experimentado. Y advierta el Maestro que estas oposiciones son superiores de todo y así se han de seguir siempre. 17 SEGUNDA PARTE DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA CIENCIA FILOSÓFICA DE LA DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS. por el licenciado Luís Díaz de Viedma, natural de Guadix, donde podrá muy fácilmente enseñar un amigo a otro, sin maestro. CAPÍTULO PRIMERO Donde se le da cuenta al Maestro del valor y señorío de general baja, compuesta de dos generales, donde se prueba merecer título de universal. 60SEGUNDA PARTE Muchos años y desvelos he pasado en ver, si podría alcanzar a saber la causa de que en esta ciencia no se le haya dado a los profesores de ella parte señalada por donde se haya de enseñar al discípulo, como se ha hecho en todas las demás ciencias. Sobre esto pasé muchas veces los libros de los autores antiguos, y en todos ellos, solo hizo a mi propósito el libro de Grandezas de la espada que compuso nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez; y pasándolo muchas veces, hallé en él por demostraciones, más de ciento cincuenta heridas, todas tan ajustadas a cuenta y razón como lo podrá ver el curioso que fuese su gusto. Mas de estas, solo cuatro hicieron a mi propósito, de las cuales hice seis; y considerando estas seis, y trabajando en ellas, vi que se reducían unas en otras; y que de las seis se convertían en dos y el atajo general, que son tres; y que estas tres, en batallando, luego rinden vasallaje a la una, que es general baja, compuesta de dos generales; y que en sí encierra esta herida tantas virtudes que ella sola merece el nombre de universal y el título que nuestro autor le da a la universal en su libro Grandezas de la espada, folio 276; y dice estas razones nuestro autor, muy justamente le da y concluye la superioridad en todo; en diciendo, Treta universal, es contra tajo, contra revés, contra estocada, para arremeter y esperar; porque estará en mano del diestro, entrando en treta universal, herir donde quisiere y con el género de herida que quisiere; pues quien puede lo más, que es impedir las aceleradas determinaciones de un hombre colérico y enojado, desbaratándole su espada y que en ninguna parte consiga su intento; y aunque es libre señor de su voluntad, en este tiempo goza el diestro de este señorío, no en cuanto a privarle de tirar muchas cuchilladas, tajos, reveses y estocadas. Mas que todas sean a su daño, y en nada consiga su 18 intento a pesar suyo, fácil le será matar a su contrario. Mas como dice el Comendador Jerónimo de Carranza, la ciencia de las armas no enseña a matar, sino a poder matar. Por la cual calidad, y por tener en sí un verdadero conocimiento de la cosa por su causa, como en el prólogo probamos ser ciencia, dice esperar absolutamente confiado en su certeza; y pueden considerar estar sujetas a esta sin que ninguna de ellas esté libre de esta sujeción, todas le respetan y en su preferencia 61DE ENSEÑANZA DE MAESTROS se rinden, todos los movimientos le están sujetos a la cobertura de la rodela, desprecia al broquel grande o pequeño, tiene en poco a la daga, desdeña de la capa, no hace caso. Al fin por haber prometido brevedad, no me detengo en trasladar este capítulo donde le da admirables alabanzas; el que lo quisiere ver lo hallará, como está dicho en el libro de Grandezas de la espada fol. 276, y tiene ocho hojas de admirables alabanzas. Pues trabajando en esta yo muchos días, y buscando herida que tuviese tales calidades, jamás la pude hallar; y cargando el juicio y filosofando sobre todas las heridas y demostraciones de este libro, vine a descubrir que lo mejor de él y lo que más le importaba al hombre eran cuatro heridas, que están en la cuarta parte del libro de las Grandezas de la espada, como en otras partes se ha dicho; y que estas son las mejores que se han descubierto, y que todas las demás heridas, así de este libro, como de todos los demás libros que se han hecho en favor de esta ciencia, son de notable daño para el discípulo; y ninguna se puede hacer, ni formar, sin primero rendir vasallaje a las siete generales, sobre que fundó esta ciencia. Y dándoles esta calor y sustancia, serán de la verdad, como lo verá el que llegare a entenderlo. Pues estas cuatro heridas, como he dicho en otras partes y consideradas bien, se reducen a dos: que es a general baja, compuesta de dos generales, que son general de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza; y a general alta, compuesta de dos generales, de general de estrechar y general flaqueza encima de la fuerza. Considerando estas dos generales, y haciéndolas muchas veces, llegué a alcanzar que general alta rinde luego vasallaje a general baja; y así ésta herida merece nombre de universal, pues todo le rinde vasallaje; y sin ella no se puede obrar nada bueno, así con la espada sola, como con armas dobles; y con su ayuda todo es bueno, ajustado, firme y en razón; y tengo de ella tan larga experiencia, que si hubiera de contar lo que me pasa sería un proceder infinito. 62SEGUNDA PARTE Nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez, respondiendo a una carta que recibió mía del 22 de agosto del año de 1638, entre muchas cosas que me escribe, como tal persona tan sabia y discreta, hay un capítulo que dice: “Si V.m. fuese ángel, y los discípulos Adán y Salomón, en quien Dios influyó ciencia, no puede en dos meses hacer a un hombre diestro.” No digo yo que le haré diestro consumado, mas que le pondré en tal estado, que baste para ser superior de los diestros que no fueren enseñados por este modo de enseñanza; y hallándome en Cádiz, y que tenía necesidad de trasladar este libro para darlo a la imprenta, y que me importaba unos días de soledad, me acordé de irme a la villa de Rota. Vístome en ella, se condujeron muchos discípulos solo para de noche, por ser hombres del campo; y yo por asegurarme más bien en el valor de esta universal, quise hacer, y he hecho tal diligencia, que solo repasándoles los compases, ángulos, movimientos y las siete generales, reduciéndolo todo a esta universal y al modo que doy de enseñanza, haciéndoles jugar por las oposiciones de esta universal; y es de suerte, que hombres y niños en campos, huertas y en la villa, solo trataban de ello, en forma que 19 los mismos padres admirados venían a mi casa y gustaban de ver sus hijos tomar lición, y dar cuenta de los compases, ángulos, movimientos y de las siete generales; y como con esta general herían a todas las posturas vulgares que les hago. Verles hacer cuatro conclusiones, y hacerlas con espada, daga y broquel, jugar unos con otros con gran rigor; y como veían mi poco interés, y el gusto con que lo hago, cada muchacho de estos trae sus discípulos y les tengo espadas a su propósito. Ver los jugadores que habían tan afamados en el lugar, arrendados a un lado, diciendo: 63DE ENSEÑANZA DE MAESTROS “Señor esto es reñir; y es tan noble este juego, tan superior a los demás, tan ajustado a la razón, que jugando unos con otros todo lo mas de la noche; porque yo jamás me enfado de este arte, y que no haya habido disgusto, ni golpe.” Al principio la gente diestra del lugar entraban a ver. No cuento cosas largas, ni sucesos que me pasaron con ellos, mas como vieron enseñar y mandarles jugar con espadas anchas, amoladas y blancas, pequeñas zapatillas, solo los filos quitados en la muela; y veían, que yo decía: “Caiga en ese suelo un pedazo de sombrero o cabeza.” Atribuyeron haber mil desgracias; y después se han admirado de la firmeza y quietud. Y así digo, que las virtudes de esta herida no se pueden decir todas, solo que es al principio trabajosa de entender; y muchos sin saberla, piensan que la saben; y todas las demás que se hacen, van a fin de saber más bien esta herida. Ya he dicho, que solas estas cuatro generales y heridas, que saqué del libro de las Grandezas de la espada, son lo mejor que se ha descubierto; y para probarlo mejor y ver, que de las cuatro son mejores línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza; y esto hace ahora cuarenta años. Nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez las da y conoce por mejores que las otras dos, hallando en ellas cuerpo y facultad de hacer treinta y tres heridas particulares, sujetas a estas dos; y en las demás no halló tal facultad ni cuerpo, mas que para ocho particulares. Y en el prólogo de cada una, podrá ver el que fuere curioso, como las da nuestro autor por mejores; y la causa de que no nos han dado modo de enseñar, ha sido no haber los autores entendido, que los movimientos naturales no nos han dejado fijar en esta ciencia y darle seguridad. Y así, ha de ser lo primero el quitarle a un hombre sus movimientos naturales, e introducirle los artificiales, para poder conocer estas siete generales. No ignoro que hay Maestros que hacen estas generales, mas ninguno con estos requisitos. 64SEGUNDA PARTE 20 Demostración matemática de general de línea en cruz. Después de haber instruido el Maestro al discípulo en los compases, ángulos, movimientos y atajos en redondo como queda dicho, le dará a entender que el atajo que ha hecho a la circunferencia de su lado derecho, dando compás de punto A a punto B, quedando el cuerpo de perfil, el brazo recto, la espada remisa, como lo significa la demostración de quien vamos tratando; y darle a entender, que general de línea en cruz es un género de atajo, que no le podrá faltar, siendo ayudado de general flaqueza debajo de la fuerza, que estas dos heridas, como he dicho, son el principio, medio y fin de esta ciencia. Es el puerto seguro de la enseñanza, el camino que ha de seguir el Maestro hasta poner el discípulo en estado de entender la ciencia. Estas tres generales se le han de enseñar al discípulo en la forma que lo significan sus demostraciones como diré. 65DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Línea en cruz se hace: habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dará compás curvo a la circunferencia de su lado derecho a punto B, pasando la espada por debajo de la contraria, haciendo en ella atajo, como lo significa su demostración, compás, cuerpo y espada a un mismo tiempo. Y general flaqueza debajo de fuerza se hace: habiendo elegido medio de proporción, dar compás de punto A a punto B, solo metiendo la punta de su espada debajo de la fuerza y guarnición de su contrario, el cuerpo de perfil. Y general baja se compone de estas dos generales, y se hace: habiendo elegido medio de proporción, dar compás curvo de punto A a punto B, pasando la espada por debajo de la contraria, empezando por general de línea en cruz, hasta poner su punto 7 en el punto 3 de su contrario, haciendo un círculo redondo sin parar la espada, hasta ponerla en general flaqueza debajo de la fuerza; y darle a entender cómo se opone la una a la otra; y que siempre que esté la espada en línea en cruz gozará la otra de flaqueza debajo de la fuerza, que son las oposiciones que quedan dichas. Autor hay quien dice, que no se opone general de línea en cruz a la de flaqueza debajo de la fuerza. Ni general de estrechar con general flaqueza encima de la fuerza, y se engañan, que esa misma facultad tienen las unas que las otras para oponerse. Y en el mismo capítulo dice, que el atajo destruye las generales, y es muy al revés, que en las armas no hay más atajos que las siete generales que he dicho, con que se engañan en eso. Siempre que al discípulo se le haya pedido cuenta de los compases, ángulos, movimientos y de los atajos redondos de líneas ilíacas, a uno y otro lado; que de cuenta de las generales, todo con gran quietud y ajusto, se le volverá a repasar las generales; y a los fines hacer oposiciones de general de línea en cruz 66SEGUNDA PARTE 21 y general flaqueza debajo de la fuerza, con grande ajusto y cuidado; y mandarle sacar un tajo, rompiendo la espada, dando compás a su lado derecho, quedando el cuerpo de perfil; y el Maestro se le reciba, matándole el movimiento por encima, y ponga la espada curva en ángulo obtuso; y le mande al discípulo, que tire estocadas y puntas Andaluces el brazo recto, en la conformidad que queda dicha, por sus mismos compases. Y de aquí, le irá probando al discípulo como la general de estrechar, general flaqueza encima de la fuerza, general alta y atajo general; y todas las demás heridas particulares, cada una en su forma, rinden vasallaje a general de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza, como se irá dando cuenta en este libro. Refiero siempre el temor que tengo, de que no me han de poder entender en este género de heridas, por las cosas que cada día me pasan; y los que menos me entienden son los Maestros y los hombres que se tienen por diestros, y saben estas generales, mas no saben dar al discípulo cuenta de las partes de cada una. Y es, que como han naturalizado sus mismos movimientos naturales, están en aquella mala secta; antes son los mayores enemigos que yo tengo. Pues viéndome a mí, satisfaciéndolos y viendo que hombres que no sabían las armas, al mes les compiten; aún con todo esto en ausencia hablan. Mas los tales diestros, que con razón, quietud y ajusto miran cada cosa, con facilidad verán su engaño y tomarán lo mejor. En cuanto a las oposiciones que hemos dicho, se le mandará al discípulo, que cuando esté su espada debajo, ha de estar de filo y firme, tapando el punto, y baja la punta de su espada; y cuando esté encima, ha de estar la espada blanda en ángulo obtuso, gozando del remiso. Al fin, siempre que esté encima gozará de línea en cruz; y cuando esté debajo, de flaqueza debajo de la fuerza. 67DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de fin perfecto. Si habiéndo hecho atajo de línea en cruz, que es el primer fundamento de esta ciencia; en él caben cuatro heridas que se le han de dar cuenta al discípulo para irlo satisfaciendo y ajustando en la forma que cada una se hace; habiendo elegido medio de proporción, con los requisitos que le tocan al arte, dar compás de punto A a punto B pasando la espada por debajo de la del contrario, haciendo un medio círculo, hasta ponerse en general de línea en cruz; y saliendo el Maestro por debajo, que hiera el discípulo recto en el pecho o rostro; porque estará en el medio proporcionado y tendrá ganados los grados al perfil, y a él herir siempre recto. Dícese herida de fin perfecto, porque sucedió lo que el diestro quería, que era salir con brevedad, así que fuese atajado sin tomar compás, que es costumbre que muchos 68SEGUNDA PARTE 22 tienen de huir la espada y no dejarse sujetar; y como no siendo diestro saldrá sin saber tomar punta de general flaqueza debajo de la fuerza, le será fuerza ser herido. 69DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de acometimiento perfecto al rostro. Habiendo hecho atajo de general de línea en cruz, con los requisitos que le tocan al arte, dando compás de punto A a punto B, se estará quieta la espada del Maestro, y le dirá al discípulo que tome una pasada de punto B a punto C, a la circunferencia de su lado derecho, haciéndole acometimiento perfecto al rostro por encima de la espada del Maestro, con que le será fuerza desviar la espada; y al desvío y forcejeo, mandarle al discípulo que tape punto sin sacar la espada de debajo, mas antes ha de perfilar el cuerpo y poner tirante el brazo, poniendo y bajando la punta de su espada debajo de la fuerza y guarnición del Maestro, dándole a entender, que está en flaqueza debajo de la fuerza; dando herida en el pecho o rostro. También cabe conclusión dando estocada o tajo; dando compás transversal con el pie izquierdo a su lado. Para la estocada, se ha de tomar la guarnición por encima; y para la de tajo, se ha de tomar la guarnición por debajo. 70SEGUNDA PARTE También cabe un tajo vertical, dando compás a su lado derecho, quedando el cuerpo de perfil. Todo esto cabe al forcejeo que hace cuando le van a herir al rostro. Mas al discípulo, por estar tan tierno, solo se le dirá al presente esta herida de la demostración, dándole a entender, que de general de línea en cruz se halló en flaqueza debajo de la fuerza. 71DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estocada de medio círculo. Habiéndole hecho acometimiento perfecto al rostro, le será fuerza desviar la espada, y al desvío y forcejeo que hiciere el Maestro, que vacíe la espada por debajo, dando herida en el pecho o rostro; y para que el discípulo quede más entendido, y conozca el valor y hermandad que tienen general de línea en cruz y general de flaqueza debajo de la fuerza, mandarle que se tape de punto y conozca que para herir, pasó por la flaqueza debajo de la fuerza, que es muy importante este punto; porque como los demás Maestros no enseñan a reducir por debajo, solo a herir rectos en faltando la espada, será fuerza que haga punto de general flaqueza debajo de la fuerza para poder herir libre; porque aunque su espada llegue a tener alcance, por ser el dueño liberal, sabio en herir y perfilar el cuerpo, será fuerza pasar su espada por encima de la guarnición del diestro, y quedará herido, teniendo tapado el punto con los requisitos que le toca. 72SEGUNDA PARTE Esta es la ceguedad de muchos diestros, y de ella gocé yo muchos años, pareciéndome, que en faltándome la espada contraria, aplicándome a lo recto de mi espada y perfil de mi cuerpo, quedaría defendido e hiriendo; y es esto lo mejor de la ciencia. Mas si el contrario sabio hiciese punto de general flaqueza debajo de la fuerza, tirando el brazo, perfilando el cuerpo y dando un pequeño compás a su lado derecho, en tal caso no podrá servir lo recto, solo la oposición; y esto, o el atajo, conviene mucho que se repare en ello. 73DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estocada particular, cautivando la guarnición. 23 Si habiéndole hecho acometimiento perfecto al rostro, fuere a desviar, meter el pie izquierdo dando compás curvo a punto C, a su lado izquierdo, haciendo en su espada un movimiento de aumento, cautivando la guarnición con la mano, se ha de meter por encima, y la estocada ha de salir por debajo de la colateral del Maestro. El cuerpo ha de quedar de perfil, arrimado a la espada del Maestro, en tal conformidad, que aunque tenga en la mano izquierda una daga de tres cuartas, no alcance a herir. El acometimiento perfecto al rostro ha de ser muy firme, para obligarle a que se haga fuerza; y a la fuerza que hiciere, cabe la herida con seguridad. Estas heridas se le han de enseñar al discípulo muy despacio, hasta que esté en ellas; y a los fines, batallase por la oposición de general baja, que así conviene. 74SEGUNDA PARTE 24 Tajo vertical a la cabeza, cautivando la guarnición. Si habiéndole hecho acometimiento perfecto al rostro, fuere a desviar a la fuerza, que hiciere disminuir el movimiento aflojando la espada, solo arrimándola a la del contrario, volviendo la mano uñas abajo, ciñéndole su misma espada al cuerpo, dando compás transversal, metiendo el pie izquierdo. Sacando un tajo vertical, ha de salir el tajo por la punta de la espada del contrario, tan unido a ella, cuanto lo requiere la herida. Tengo esta herida, si se entiende, por mejor y más segura que la pasada. Esta puede servir para con broquel y daga; y para con daga sola, es muy importante el hacerla. Si algún amigo diestro y curioso, le pareciere, que lo que escribo no es novedad, respóndame citando donde se hallarán escritas estas heridas con estas declaraciones, que de ello tendré mucho gusto. 75DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de tajo vertical a la cabeza, o diagonal al rostro. Si habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz de punto A a punto B, no saliere hacerle acometimiento perfecto al rostro, guardando los requisitos que se dijeron en la primera herida de estas; y al desvío y forcejeo del contrario, dar compás a punto C, dando tajo en la cabeza; y al desvío cabe una estocada, pasando la punta del diestro por debajo de la guarnición del contrario, perfilando el cuerpo y muy recto el brazo. Muchas cosas se me ofrecen, mas haciendo estas heridas en grande quietud, ajusto y sosiego, para poder empezar a entender esta ciencia, que ello descubrirá los demás. Éstas heridas se han de limar y hacer muchos días, que a los discípulos les parece que a dos o tres meses están en ellas, y se engañan; y esto me sucede cada día. 76SEGUNDA PARTE Ya tengo dicho en otras partes, y siempre lo iré repitiendo, 25 que el Maestro ha de ser afable y muy sosegado con sus discípulos, hasta que estén expertos en el arte y ciencia; y mandarles batallar, y por la batalla, conocerá la calidad de cada uno y verá si está en las generales o no; y de que el discípulo sepa será riguroso. He conocido Maestros, que para dar lición, se ponen coletos estofados y petos acerados, mostrando rigores con los discípulos; y es, que como no saben darles ciencia, les dan vanidad; y dicen, que con aquello se crían valientes. Enséñele ciencia, y que cuando batallen no le puedan herir, que esto le hará sabio y valiente. 77DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida particular contra la fuerza del contrario. Mandarle al discípulo que haga atajo de general de línea en cruz, plantándose en punto A con los requisitos que le tocan a esta ciencia, y que de compás a punto B; y en este tiempo, el Maestro haga fuerza en la espada del discípulo, venciéndola hasta pasarla a esta otra circunferencia y al lado derecho del Maestro, que es lo que hacen los hombres fuertes que saben poco queriendo sujetar a su contrario; y darle a entender, que no ha de forcejear. Antes, al sentir la fuerza del contrario, se ha de dejar llevar la espada; y en el mismo tiempo que se la lleva, ha de perfilar el cuerpo, tirar el brazo tapando el punto y poniendo la punta de la espada debajo de la fuerza y guarnición del Maestro, quedando en flaqueza debajo de la fuerza, con que tendrá herida en el pecho del contrario. 78SEGUNDA PARTE De aquí se ofrecen otras muchas heridas, que las descubrirá el ejercicio. Más al discípulo se le ha de ir satisfaciendo, de que en faltádole línea en cruz, se hallará en flaqueza debajo de la fuerza. Esto es lo más importante que se ha de hacer para asegurar a los discípulo en esta verdad. 79DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 26 Herida particular de cuarto círculo por la parte de adentro. Habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, con los requisitos que le tocan a la ciencia, que el Maestro tape el punto levantando la guarnición, la mano uñas arriba, y bajando la punta de la espada que goce del ángulo agudo; y el discípulo dará un cuarto círculo por encima de la espada del Maestro, volviendo la mano uñas arriba, y metiendo la punta de su espada por debajo del gavilán de la del Maestro, tirando el brazo y perfilando el cuerpo, dando herida en el pecho; y el Maestro le quitará esta estocada con el gavilán de la guarnición, embebiendo el cuerpo y bajando la mano uñas abajo, haciendo que la punta de la espada del discípulo salga por la colateral derecha del Maestro; y a este tiempo caben tres heridas al forcejeo que hace el Maestro, que son, romper un tajo vertical, o hacer dos conclusiones; una de estocada y otra de tajo, como se dijo en este forcejeo. Mas al discípulo mandarle, que al quitarle la herida, de un tajo vertical dando compás a su lado derecho, y al remediar el Maestro el tajo matándole el movimiento, que de el 80SEGUNDA PARTE discípulo una estocada, pasando la espada por debajo de la guarnición de la del Maestro, tirando el brazo y perfilando el cuerpo. Con esto le probará el Maestro al discípulo, que estando su contrario en el ángulo recto, que es la mejor postura que puede tener; y mediante el atajo le descompondrá, y sacará de él. 81DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Capítulo II. De las posturas vulgares que debe hacer el Maestro para enseñar al discípulo. Dicho he en otras partes, que nuestros autores, su pretensión fue siempre vencer y acabar con lo vulgar, como hombres que conocieron el daño que de ello resultaba al que lo sabe y usa; y no solo no lo derribaron, mas antes lo han aumentado, y se han criado unos vulgares, que hoy son los mayores enemigos de esta ciencia, diciendo ellos y profesando, que son y es la verdad lo que saben, y que siguen al Comendador Jerónimo de Carranza. Otros dicen, que siguen a Don Luís Pacheco de Narváez; y diciendo la verdad, ni siguen a uno ni a otro. Porque para seguir el intento y fundamento de estos dos autores, han de seguir forzosamente a este libro; y me alegraré que haya algún curioso que repare en estas razones y lo que quiera litigar conmigo, si posible es, viéndome o con cartas, que yo se que lo satisfaré de suerte, que quede satisfecho. 27 Y a los tales Maestros llamo yo en mis escritos, vulgares sabios, que como tienen conocimiento de la verdad, son poderosos enemigos; y se resisten diciendo, que poco más o menos todo será uno, sin que la razón los pueda vencer; que como han naturalizado sus movimientos naturales, no se quieren reducir, ni sujetar a la razón. Mas el que se sujeta, y sujetare a la razón, luego verá a lo claro el engaño en que vive, como lo ven los que llegan a mis manos; y confío que Dios, que he descubierto tal modo de enseñanza, que será bastante para acabar y consumir esta mala secta vulgar, sin que en ello haya falta. Y así, el Maestro le ha de enseñar al discípulo, y darle cuenta de las posturas en que se le puede afirmar el contrario, y los remedios contra ellas. 82SEGUNDA PARTE Postura vulgar, que ha de hacer el Maestro para enseñar a su discípulo, y los remedios contra ella. En todo tiempo se ha de afirmar el discípulo recto, y proseguir sus heridas y atajos conforme se irán diciendo; y el Maestro le dará a entender al discípulo, que solo con general baja, compuesta de dos generales, que son general de línea en cruz y general de flaqueza debajo de la fuerza, las vencerá todas, así de espada sola como con armas dobles. Y el Maestro le mandará al discípulo que se plante en ángulo recto, con los requisitos que le tocan al arte; y él se plantará vulgar, en la forma que lo significa la demostración presente, que será en ángulo obtuso, el pomo debajo del pulpejo, en forma de vulgar. 83DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida particular, que se dice al cuerpo, y a la espada. 28 Habiéndose plantado el Maestro a lo vulgar, la espada en ángulo obtuso cerca de su muslo derecho; y el discípulo recto, como queda dicho, mandarle que haga atajo de general de línea en cruz a la circunferencia del lado derecho, dando compás curvo de punto A a punto B, en esta forma: habiéndose afirmado recto, la punta de la espada del discípulo cerca del gavilán bajo de la guarnición del Maestro; y para herir al contrario, encaminará la punta de la espada por encima de la guarnición del Maestro, yéndole a herir recto; el cuerpo al atajo, y la espada al cuerpo del Maestro, y por eso se dice herida que va al cuerpo y a la espada. Se ha de advertir, que siempre que el diestro no hallare recta la espada, para hacer en ella general de línea en cruz, se le ha de decir línea en cruz solo dando compás curvo de punto A a punto B, encaminando la punta de la espada a la nariz y rostro del contrario, reservando en el brazo otra herida, que ha de pasar y gozar por general flaqueza debajo la fuerza. 84SEGUNDA PARTE [Este folio también incluye anotaciones manuscritas en el margen y pié de página. Lo manuscrito en el margen es ilegible tanto por la calidad del trabajo de escaneado, como por los borrones hechos por quien lo escribió. Sin embargo, lo que encontramos a pié de página comenta: “Aquí debió advertir, que es mal dejar de hacer desvíos y librar con estocada, obrar tajo vertical: y como no advirtió esto, no dió los remedios.”] 85DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida particular, que viene a ser flaqueza debajo de la fuerza. Si habiéndose plantado el Maestro curvo y el discípulo recto, le irá a herir al rostro, como queda dicho, dando compás de punto A a punto B, con los requisitos que le tocan al arte, le será fuerza desviar. Mandarle al discípulo que tape el punto y tire el brazo, perfile el cuerpo, poniendo la punta de su espada debajo de la fuerza y guarnición del contrario, dando herida en el rostro o pecho, tapando el punto con gran presteza. Mas para que el discípulo se vaya fijando en las generales, se quedará en flaqueza debajo de la fuerza. Aquí caben cuatro heridas al forcejeo que hace el contrario, que será de la que se ha dicho y un 29 tajo vertical, dando compás a su lado derecho; y dos conclusiones metiendo pie izquierdo, una de tajo, haciendo movimiento de 86SEGUNDA PARTE conclusión tomando la espada por debajo, y otra de estocada, tomando la guarnición por encima. 87DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Postura vulgar, que es tentar la espada, y los remedios contra ella. Ha de suponer siempre el Maestro, que lo más importante es vencer lo vulgar, para que los discípulos sean diestros y la ciencia quede fijada, destruyendo a esta mala secta, y deshaciendo el engaño en que viven los hombres. El Maestro se ha de hacer en sus ocasiones vulgar, enseñándole al discípulo cómo le herirá el hombre que hiciere esta postura quedando libre, porque siempre que se le ofrezca batallar con los jugadores, que el vulgo llama jugadores viejos aporreantes, no se halle corto, antes lo hiera con seguridad y valentía, pues conocerá la ventaja que le tiene. El Maestro le mandará al discípulo que se plante recto, con los requisitos que le tocan al arte; y el Maestro se plantará curvo, poniéndole la punta de la espada sobre la del discípulo, como lo significa la demostración presente; y le dará a entender, que si habiéndole hecho este atajo saliese a herir dando compás a su lado izquierdo, que será lo que le parecerá mejor por ser su mismo natural; y lo que los Maestros enseñan, y autores 88SEGUNDA PARTE sabios tratando en sus libros de esta misma herida le dan por contra, que es hacer el atajo de un compás de tres pies a su lado derecho, dándole herida en el ojo derecho del contrario. Y es notable yerro, porque al salir por debajo, hará el atajador otro atajo, haciendo la zambullida o una conclusión. Y para que el discípulo se fije en esta ciencia, le mandará el Maestro salir a herir con este compás falso; y volverle a atajar la espada por la parte de afuera haciendo la estocada dicha, que se hace de uñas abajo, que es la que ellos celebran mucho, con que el diestro quedará herido. Además, que saliendo por el compás dicho, solo con ponerse recto le herirá; porque le va buscando lo largo de su brazo y su perfil. Este género de herida, sabida enseñar, sirve para defensa de los diestros que atajan por la verdadera destreza; y les será fuerza valerse luego de general flaqueza debajo de la fuerza, y de no, serán heridos. Se enseñará en esta forma: habiendo el Maestro hecho esta postura y atajo de la demostración presente, saldrá el discípulo a herir, dando compás a su lado derecho, sacando la espada por debajo de la del Maestro, sólo poniéndosela recta al rostro. Adviértase, que el Maestro, unas veces le ha de atajar, haciendo compás extraño, y otras estándole quieto sin tomar el compás; otras veces le ha de atajar dando compás con atajo curvo; otras 30 rectilíneo, metiéndose con él, para enseñarle al discípulo cuándo ha de salir con la espada al rostro, dando compás extraño, o compás recto, o de trepidación. Y con esto, no se hallará confuso en la batalla; y enseñarle, que si el contrario se mete al atajo demasiado, hacerle conclusión; y llegado el discípulo a entender este género de batallar, se defenderá con facilidad de todo género de posturas, y conocerá el poco valor que tienen. 89DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida particular, que se nombra al cuerpo; y a la espada. Habiendo el Maestro tentado la espada a lo vulgar, teniéndola en ángulo obtuso y los pies desproporcionados, le mandará al discípulo que saque la espada por debajo de su guarnición, el brazo recto; solo poniéndosela recta al rostro del Maestro, dando compás curvo a la circunferencia del lado derecho de punto A a punto B, con que le será fuerza al Maestro quitarla y hacer desvío; y con esto quedará la espada del discípulo en la general flaqueza debajo de la fuerza, con que herirá de estocada o tajo. Siempre se le ha de advertir al discípulo, que en pasando su espada por debajo de la del contrario, ha de elegir punto de flaqueza debajo de la fuerza, perfilando el cuerpo y tirando el brazo. Esto importa para asegurarlo en la ciencia; y advertirlo, que cuando el contrario le hace estas posturas, que siempre ha de reservar fuerza en el brazo, haciendo acometimiento de herida con el atajo dicho de general de línea en cruz; y al ejecutar la herida, ha de ser con general flaqueza debajo de la fuerza. 90SEGUNDA PARTE Demostración matemática de tajo vertical. 31 Esta herida sucede de la pasada, que si habiéndole ido a herir al rostro, con los requisitos que le tocan al arte, dando compás de punto A a punto B; y al desvío, dar un tajo vertical, dando otro compás curvo a su lado derecho, de punto B a punto C, el cuerpo de perfil y el brazo recto; y al desvío del tajo, enseñarle al discípulo que de una estocada en el pecho o rostro, pasando la espada por debajo de la guarnición del Maestro; y el Maestro le quitará las estocadas a uno y otro lado, teniendo la espada en ángulo obtuso; y que las estocadas han de ser, teniendo la mano uñas arriba, recto el brazo, entero el cuerpo y hechas con solo la muñeca; y el Maestro se le arrojará por debajo a meterse, para cogerle la guarnición; y enseñarle, que no huya, antes apriete su espada con la del Maestro, metiendo el pié izquierdo, haciendo movimiento de conclusión. 91DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Demostración de herida vulgar del cruzar la espada al cuerpo siempre. Como costumbre ha sido, no solo entre los Maestro vulgares y en la mayor parte de los hombres decir, cuando vaya a reñir lo llamaré tirando un tajo rompido, quedando el cuerpo descubierto y con esto se me arrojará a herirme, pensando llevarme de carrera; y en este tiempo que se arroje, le recogeré la espada, metiéndome con él, dándole herida. Y a muchos les sucede bien, por topar con hombres temerarios; y esto hallo ser parte de ciencia, y era lo que a mí me enseñaban; con que vencía a muchos, que decían ser de la verdad; y así conviene, que el Maestro de cuenta a los discípulos de las posturas y engaños, haciéndose el vulgar, rompiendo un tajo, poniendo la espada cruzada en su pecho, mandándole al discípulo que se plante recto en punto A y que de compás a punto B, la espada recta al rostro del Maestro, con que llegará casi a herirle; y le será fuerza al Maestro desviar la punta para meterse por debajo, que es lo que desean para hacer su herida; y lo recibirá el discípulo con la punta de la espada, dándole a entender, que pasó por flaqueza debajo de la fuerza. 92SEGUNDA PARTE 32 Herida de flaqueza debajo de la fuerza. Si habiéndole hecho acometimiento perfecto al rostro, dando compás curvo de punto A a punto B, fuere a desviar, le será fuerza tomar punto de flaqueza debajo de la fuerza, dándole herida en el pecho muy recto y perfilado el cuerpo. También podrá dar un tajo vertical dando compás a su lado derecho; y al remediar el tajo, cabe una estocada en el pecho, pasando la espada por debajo de la guarnición contraria, haciendo una C al revés. Estas siete heridas bastan para vencer lo vulgar, enseñadas en esta forma que diré: habiendo el Maestro mandado al discípulo que le hiera, le quitará la espada a modo de vulgar por encima, teniendo la suya en ángulo obtuso, y se la quitará a uno y otro lado; y el discípulo, que le tire estocadas sabiamente, amagando una y dando otra; el brazo recto, 93DE ENSEÑANZA DE MAESTROS la mano uñas arriba y que con estas estocadas no ha de dejar entrar al vulgar, que es siempre su deseo entrarle para herir uñas abajo. Que como están curvos, no pueden herir a lo largo, y así desean entrarle. Mas vamos con que se entró metiendo pie izquierdo. Enseñarle que no desvíe la espada, antes que haga firmeza en ella, metiendo pie izquierdo; dando compás transversal a su lado izquierdo, cautivando la guarnición; y esto no se ha de perdonar, que es el seguro del diestro. Y así mismo enseñarle, que si no quiere coger la guarnición, de un compás de trepidación y extraño a su lado derecho, hiriéndole de estocada; mas al presente, mejor es enseñarle a coger la guarnición, y por fin, seguir las oposiciones de general de línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza, que es la universal de esta ciencia, y en faltando ella falta todo. Y así como he dicho, el Maestro ha de suponer todo su intento en ella; y en esta forma se podrán entender y desbaratar todas las posturas que puede hacer el hombre, caminando por estas generales, siempre atendiendo a lo recto, y de los movimientos del contrario formar heridas. [Nota, esta página incluye lo siguiente escrito a mano: “Si, faltando la universal, que, valerse de estas dos generales, falte la ciencia. Fuera no experiencia harán por hallar puesto que se le puede quitar potencia de formarlas. Va. Decir con (¿?) quita la formalidad dellas”] 94SEGUNDA PARTE 33 Herida de tajo vertical. Habiendo hecho el discípulo atajo de línea en cruz dando compás curvo de punto A a punto B, saliendo el Maestro a herir de estocada, romper un tajo ayudándole a su mismo movimiento, dando un compás a su lado derecho; al desvío del tajo, dar una estocada en el pecho, pasando la espada por debajo de la del Maestro; y aunque salga el Maestro de tajo, cabe el tajo con el mismo movimiento y compás. 95DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Sagita, que es posición de línea en cruz. Todas las heridas tienen sus oposiciones, que en lenguaje basto se dicen contras; y así el Maestro le dará cuenta al discípulo, que yéndole a hacer atajo de línea en cruz dando compás de punto A a punto B, a principio de movimiento, dará el Maestro otro compás asimismo desde su punto A a su punto B, dando una estocada debajo del brazo, o en el pecho, tirante el brazo y el cuerpo de perfil. 34 Con la demostración de arriba, se entenderá esta herida de revés con desvío. Todas estas heridas se hacen a fin de saber más bien las generales que se hacen. Habiendo hecho el atajo de línea en cruz dando compás curvo de punto A a punto B, saliendo el Maestro a herir al pecho, el discípulo dará un compás transversal a punto C, haciendo nuevo atajo en redondo siguiendo la espada muy unido a ella; y al acabar de hacer 96SEGUNDA PARTE el círculo, hará un desvío hacia la punta de la espada contraria, dando un revés con círculo redondo en la cabeza; y al remediar el revés, cabe un tajo haciendo movimiento de conclusión, o dar tajo sacando el pie y perfilando el cuerpo. Al nacer este revés, puede el contrario criar otro revés de muñeca, desviando la espada, dando compás curvo con el pie izquierdo a su lado. También cabe contra este revés un tajo, sacándolo a raíz del muslo izquierdo, que por tener menos que andar llegará primero; y es cuando hace el desvío para dar el revés, sacar el tajo. El uso irá descubriendo esto. 97DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de círculo entero, cautivando la guarnición. Muchos autores no han seguido esta general por no conocer su valor; y lo que importa para saber esta ciencia, y se hace, es, habiendo hecho atajo de general de línea en cruz dando compás curvo de punto A a punto B, con los requisitos que le tocan al arte; saliendo el Maestro a herir, dará un compás transversal a punto C con el pié izquierdo, cautivando la guarnición, haciendo nuevo atajo en la espada sin despegarla de ella en redondo, hasta meter la mano, daga, broquel o capa. 35 La demostración antecedente de esta, que es, herida de círculo entero cautivando la guarnición, sirve para la herida precedente. Herida de medio tajo al rostro. También habiendo hecho atajo de general de línea en cruz de punto A a punto B, saliendo el Maestro a herir, hacer nuevo atajo dando 98SEGUNDA PARTE compás curvo a punto C metiendo el pié izquierdo, dando un medio tajo en la cara; y al desvío del medio tajo, dar otro tajo sacando el pié, dando compás a su lado derecho, quedando el cuerpo de perfil o cautivando la guarnición sin moverse dando un tajo, poniéndole la espada al rostro recta y la mano firme en la espada. 99DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estocada con movimiento de aumento cautivando la guarnición. La estocada de quien vamos tratando, se hace habiendo hecho atajo de punto A a punto B; saldrá el Maestro a herir y el discípulo hará un movimiento de aumento unido a su espada, corriéndola por debajo hasta cerca de la guarnición del Maestro, metiendo pié izquierdo a punto C, haciendo movimiento de conclusión; dando estocada, la mano ha de coger la guarnición por encima; y tapar el punto al movimiento de aumento. 36 100SEGUNDA PARTE Herida de tajo de segunda intención, cautivando la guarnición. El Maestro ha de enseñar al discípulo en el ajusto de esta general, que se hace: habiendo el discípulo atajado de punto A a punto B, saldrá el Maestro a herir; y el discípulo dará compás transversal de pié izquierdo a punto C, arrimando su espada a la del contrario y a su mismo cuerpo, volviendo la maño uñas abajo, dará un tajo cautivando la guarnición; se ha de meter la mano por debajo. 101DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Tajo vertical a principio de movimiento. Asimismo, cuando vaya a hacer atajo de punto A a punto B, dar un compás de punto A a punto B dando un tajo, con esto se ejercita el brazo y se va haciendo un hombre señor de esta ciencia. Y estas heridas le dará lugar el Maestro para que las haga y las entienda, hasta que esté diestro; y todo esto lo deshace lo recto unido con las generales. Mas es fuerza, que uno ha de padecer y otro ha de obrar, para poder ir entendiendo esta ciencia y para poderla después obrar con rigor. 37 Herida de movimiento de aumento. Asimismo, cabe una herida a principio de movimiento en esta forma: cuando el contrario vaya a hacer línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, correr la espada por debajo metiendo el pié izquierdo a punto C, cautivando la guarnición; dando estocada se ha de tomar la espada por encima; y asimismo, cuando vaya a hacer general de línea 102SEGUNDA PARTE en cruz, dando compás de punto A a punto B, en el mismo instante, dar compás curvo a punto C, con movimiento de aumento, sacando tajo y cautivando la guarnición. Atajo de movimiento de disminución contra de línea en cruz. Cierto es, que cuando se vaya a hacer atajo de general de línea en cruz dando compás de punto A a punto B a la circunferencia de el lado derecho, a principio de movimiento, criar nueva fuerza haciendo movimiento de disminución; resbalando la espada hacia la punta del contrario, hasta ponerla en el punto 3 de la del contrario y la suya en su punto 7; dando compás de punto A a punto B, como lo significa el círculo, llave y gobierno, haciéndole al adversario el mismo atajo. Mas luego se puede transferir en general flaqueza debajo de la fuerza, que es la que todo lo remedia y la que basta sabiéndola con los requisitos que le tocan. Bien se me podría replicar que, pues he dicho en muchas partes, que esta sola y general de línea en cruz bastaban, que para que se hacen tantas y tan diferentes. A eso respondo que, solo se hace a fin de que el diestro esté satisfecho, conozca todos los movimientos y posturas que puedan hacer los hombres en veras, y en burlas, y que nada le altere ni de cuidado; y para saberla hacer más bien, a este fin se hacen todas estas demostraciones; y usándolas el diestro, el ejercicio le satisfará de todo y le dará otras muchas que no puedo poner por demostraciones. Así en todo tiempo se ha de suponer, que no estando el hombre en la certeza de los compases y atajos, conociendo las siete generales, las oposiciones de ellas y el discurso de todas estas heridas particulares en la forma que cada una rinde vasallaje. Cuando la espada ha de hacer cuenta que es de vidrio, lo que importa es que no se quiebre; cuando ha de considerar que es de acero, será para obrar. Todo esto le conviene saber al diestro, y lo ha de aprender con sosiego y prudencia, hasta estar en ello; y después, lo podrá obrar con rigor y valentía como quien ha llegado a entenderlo. 103DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 38 Herida de cuarto círculo de recto a recto. Estando afirmado recto, teniendo la espada gozando del ángulo agudo, se afirmará el diestro recto eligiendo el medio de proporción. Conforme a los preceptos del arte, pondrá la punta de su espada a la parte de afuera del gavilán de arriba de la espada de su contrario, en forma, que solo con un movimiento accidental le pueda herir; y este será movimiento en vía. Esta herida cabe cada vez que el contrario da lugar por la postura. Las contrarias de esta herida son tres, al tiempo que se va haciendo, volver la mano uñas abajo y se le dará al contrario la misma; y al tiempo que se va haciendo, dar compás al lado derecho solo chancillando la espada, y la hallará encima, pudiendo dar tajo, medio revés al rostro o estocada. También al ir a hacer este atajo, vaciar la espada con libertad, poniéndose recto al rostro y herida libre. 104SEGUNDA PARTE Ya he dicho muchas veces, que todo esto conviene para saber mejor las generales y perder el temor. General de estrechar es la demostración presente. De esta herida, que es general de estrechar, será fuerza valernos para la enseñanza de esta ciencia que es uno de los puntos principales de ella, y se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dar compás curvo a la circunferencia del lado derecho a punto B, pasando la espada encima de la contraria, dándole una vuelta en redondo haciendo círculo entero, solo con la muñeca; teniendo siempre el cuerpo detrás de la espada, la mano ha de quedar uñas arriba, la espada en ángulo obtuso, en tal conformidad 39 que la punta del contrario esté cerca de la guarnición del diestro, como lo significa la demostración presente. El poner la mano uñas arriba, me parece, que estará mejor que uñas 105DE ENSEÑANZA DE MAESTROS abajo. Porque siempre que el contrario me estreche en atajo general, me valdré de esta general de estrechar solo con hacer un movimiento de disminución, volviendo la mano uñas arriba, dando compás de trepidación y extraño a mi lado derecho, con que quedará defendido e hiriendo su contrario. 106SEGUNDA PARTE General flaqueza encima de la fuerza. General flaqueza encima de la fuerza se hace en esta forma: habiéndo elegido medio de proporción, como está dicho, dar compás de punto A a punto B a la circunferencia del lado derecho, el cuerpo de perfil, solo poniendo la punta de la espada encima de la fuerza y guarnición contraria, quedando en el medio proporcionado, que será hiriendo libre. Esta herida es muy cómoda para los que se afirman vulgar, que es un modo de engaño que les ceba, pareciéndoles, que volviendo la mano uñas abajo darán una herida en el rostro o pecho metiendo pié izquierdo; y como está tan cerca el pecho o rostro de la punta de la espada del diestro, se hallan sin pensar ser heridos. Cada día me pasan cosas raras, que por no ser largo no cuento. 107DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estas dos generales son muy importantes que sepa el discípulo, que son puntos por donde se han de empezar siempre a jugar, por una de las siete generales que vamos tratando en este libro. Y aunque estas están sujetas a línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza, como se verá en empezando a batallar por ellas, que luego se hallará en línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza; y estas son heridas, que solo las ha de conocer el discípulo a ellas, y no más hasta que esté diestro. Que de empezar a enseñar por ellas, es notable daño por la larga experiencia que tengo, hallo que tienen en alguna forma, parte con lo vulgar y natural del hombre, y desde ellas es fácil de irse un hombre a lo vulgar; y esto lo tengo bien probado, y hallo infinitos Maestros estudiosos que empiezan a enseñar por general de estrechar, y a mi me enseñaron la verdad por ella; y así mismo yo enseñaba, hasta que descubrí este modo; y de empezar por ella es notable daño, y serán los discípulos vulgares expertos; y así solo se le han de repasar y ajustárselas hasta que estén diestros. 108SEGUNDA PARTE 40 General alta, compuesta de dos generales. General alta se hace y compone de estas dos generales dichas, y se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dar compás curvo a la circunferencia del lado derecho a punto B, pasando la espada por encima de la de su contrario, haciendo un círculo redondo, empezando por general de estrechar y no parar el círculo hasta bajar y poner su espada en general flaqueza encima de la fuerza, desde donde herirá libremente; le puse general alta compuesta de dos generales porque se empieza por encima y acaba encima. Estas generales se le han de mandar al discípulo que de cuenta de ellas, las haga y ajuste. Haciendo esta general caben desvíos y heridas, que el uso, como he dicho, lo descubrirá. 109DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de acometimiento perfecto al rostro. Habiendo hecho el atajo y general de estrechar dando compás de punto A a punto B, como queda dicho, quedando la espada en ángulo obtuso, si no saliere, irle a herir al rostro por encima de su espada sin despegarla; y al alzar la guarnición, darle una estocada en el pecho tapando el punto; y si desviara al lado de adentro, cabe una estocada en el rostro, pasando la espada por debajo de su guarnición; y cabe al desvío un revés de muñeca a la cabeza o brazo; y al desvío, cabe un tajo 41 vertical, dando compás a su lado derecho; y al desvío, cabe una estocada o un tajo cautivando la guarnición. Para el tajo se ha de meter la mano por debajo y para la estocada por encima. 110SEGUNDA PARTE Sagita por la parte de adentro. Todas estas heridas se hacen a fin de saber más bien las generales que se hacen. Si habiéndole hecho atajo y general de estrechar dando compás de punto A a punto B, y yéndole a herir en el rostro alzase la guarnición, dejar caer la punta al pecho, tapando el punto y muy unido a la espada. 111DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de tajo vertical. Este tajo se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en punto A, dar compás a punto B haciendo general alta, que se empieza por general de estrechar. Y al acabar el círculo, se hallará la espada encima; y en ese tiempo hacer un desvío hacia la punta de la espada contraria, dando un tajo redondo en la cabeza; y al desvío, una estocada en el rostro o pecho. Medio revés a la cara. La demostración pasada se entenderá para este mismo revés. Habiéndole hecho atajo de general alta, de punto A a punto B, dando compás curvo a su lado derecho, 42 quedando las espadas en el medio de sus longitudes (o largura) que estará la espada del diestro encima, dará un medio revés a la cara. 112SEGUNDA PARTE Otras muchas tretas se ofrecen, mas con estas bastan para ir mejor entendiendo las siete generales sobre que se funda esta ciencia. 113DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estocada a principio de movimiento, que es oposición de general de línea en cruz. Dicho he en muchas partes, que esta variedad de heridas y posturas solo se hacen a fin de saber más bien las generales, que son el fundamento de toda esta ciencia y no se puede imaginar herida que no les rinda vasallaje a su principio; y esta demostración se le enseñará al discípulo en esta forma, que es contra y oposición de general de línea en cruz. Estando el diestro prevenido, y cuando el contrario vaya a hacer línea en cruz dando compás de punto A a punto B, dar el diestro otro compás por el círculo, asimismo de punto A a punto B, dando herida en el pecho o rostro. Asimismo, enseñarle al discípulo la contraria de esta, que es: si yendo a atajar línea en cruz saliere a herir, irá a atajar con cuidado, recto el brazo, perfilado el cuerpo, haciendo el atajo solo con la muñeca, remisando la espada y el cuerpo detrás de la guarnición. 114SEGUNDA PARTE Y al faltarle la espada, arrimarse a ella con ajusto dando la misma herida. Aquí cabe, a principio de movimiento, dando los mismos compases de punto A a punto B un tajo. Todo esto lo deshace lo recto. 115DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Atajo general a la circunferencia del lado izquierdo. Este atajo es el que significa la demostración pasada, de quien hemos dicho de la forma que se ha de ir entendiendo 43 hasta llegar el discípulo a estado de saber; que solo se le ha de ir enseñando en atajos redondos, como queda dicho. Por esta parte enseñan todos los Maestros al principio, y es notable daño para el discípulo, aunque sea enseñado por los preceptos de la misma verdad. Y considerando muchas veces andando en varios pensamientos, deseoso de saber, qué sería la causa de que todos los Maestros vulgares y verdaderos, siempre enseñaban y enseñan por la parte de adentro; unos usando lo vulgar, que es cuando toman la espada por la parte de adentro, dar el compás a su lado derecho*, que es lo falto; y otros Maestro que se tienen por sabios y estudiosos, empiezan a enseñar por esta parte, dando los compases a la circunferencia de 116SEGUNDA PARTE su lado izquierdo con los requisitos que le tocan a la misma verdad, y este es notable daño y grande desacierto. Y causándome admiración*, buscando la causa y viendo que estos Maestro tenían libros, y particularmente el de Las Grandezas de la Espada; y que en él nuestro autor Don Luís Pacheco nos enseña, y pone en su cuarta parte, que es lo mejor que se ha escrito, cuarenta y ocho heridas, que todas se empiezan por la circunferencia del lado derecho; y considerando que no reparen los Maestros en esto, viéndolo tan claro, esto me ha traído unos años admirado. Y que hasta los más sabios autores, en los aportes que más cuidado pusieron, que fue en la universal, también erraron los compases y las tretas. [Los asteriscos del párrafo anterior indican las posiciones donde en el documento original se anotó a mano “nota”.] Todo esto me traía en grandes confusiones, hasta que ha sido Dios servido, que hallé el desacierto, que es el mismo natural del hombre; y así se ha de restringir y quitar lo primero como queda dicho. Y los Maestros más sabios, cuando le quieren hacer a un discípulo más honra, le enseñan por general de estrechar, y esto es a cabo de tiempo, y por esta me empezaron a enseñar a mí, y todo esto tiene parte con lo vulgar, y es notable desacierto el empezar a enseñar por ello. Porque como un hombre se naturaliza, aborrecerá los movimientos artificiales, que son los que nos aprovechan, y huyen de línea en cruz, flaqueza debajo de la fuerza y de sus oposiciones, siendo esto lo más importante y más noble; y que de no saberlo el hombre se quedará vulgar. Este atajo, dice un autor, que es superior de las generales y que las destruye. El vive engañado, que este atajo está sujeto a general de estrechar✝ y a general de línea en cruz, como se verá en las demostraciones que se le oponen. Y este atajo es muy pesado de saber; y para saberlo, se han de guardar los requisitos que se han dicho en el círculo, llave y gobierno. 117DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Y ahora lo volveré a decir lo más ajustado que pudiere, que este atajo es muy peligroso si no se hace con sus requisitos; y sabido*, es de lo mejor y más poderoso que hay en la ciencia; solo que es ejecutante, no guardando las cortesías que pueden guardar las otras generales, que después de hechas y elegidas, estará en mano del diestro herir o no; y esto será sin perder. Y en este atajo no, que es fuerza ejecutar; que de no ejecutarse el golpe quedará su espada en peor estado. Mas luego se podrá valer de general baja, que es el remedio de todo. [La primera cruz (✝) indica la posición donde se anotó “se engaña”. El asterisco indica la posición donde se anotó “nota”.] Este atajo se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dar compás curvo a la circunferencia del lado izquierdo a punto D, tomando la espada del contrario por la parte de adentro, haciendo atajo en ella, templado el pulso y el cuerpo, compás y espada a un mismo tiempo, quedando el cuerpo de cuadrado, en tal conformidad, que el hombro izquierdo coincida con el derecho de su contrario, las espadas en el medio de sus longitudes, o larguras, la espada remisa, la mano casi frente del muslo derecho. Y estando las espadas en esta forma, será fuerza que la espada atajada, para salir, tenga cuatro movimientos, que son un natural, que es bajar; uno de reducción, pasando por debajo; uno violento, para subir arriba y uno accidental, para herir. Y la del 44 diestro no tendrá necesidad de hacer más que un movimiento mixto para herir; y como es primero uno que cuatro, será fuerza ser herido. Antes de que supiera este atajo, hacía yo uno, y hoy le enseño también muy poderoso, y más para los hombres que no se dejan tomar la espada; y se hace en esta forma: Elegido medio de proporción, irle a buscar la espada muy unido a ella, la mano casi uñas arriba, el cuerpo de perfil y el brazo recto; y al ir a su espada, en faltando, hacer en ella círculo redondo sin perderla, y por lo recto herirle al contrario por sus 118SEGUNDA PARTE mismo filos. Esta es herida y atajo de importancia, y contra de muchas heridas, lo cual verá el que lo usare. 119DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Estocada de fin perfecto. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto D, con los requisitos que le tocan al arte, saliendo el adversario por debajo a herir al pecho, tenerle recto, porque su espada caminará por el arco y la del diestro por la cuerda. 120SEGUNDA PARTE Herida de círculo entero. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto D, con los requisitos que le tocan al arte, si el contrario fuere muy recto de brazo y saliere con brevedad, tapando el punto a estos tales, herirle en redondo poniendo el cuerpo de perfil, sin perder la espada. Es herida muy segura, y más para algunos muy diestros, que tienen por ciencia, en estando su espada debajo solo sacarla para ponerla encima; y con esta herida se hallan en el aire y heridos. Y el herir en redondo con círculo entero, sin perder el tacto de la espada, así en esta herida como en las demás, es muy provechoso y seguro; y el diestro, a la primera 45 levada conocerá el juego del contrario. Y así digo, que en cuanto a este atajo, si fuere el contrario muy recto de brazo, herirlo en redondo y el cuerpo de perfil; y si fuere curvo, herirle de cuadrado, por encima de su espada, el brazo recto. 121DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Siempre el diestro ha de reservar fuerza en su brazo; y no se ha de arrojar a herir si no ve la herida, solo aplicarse a sus generales, que ellas se las descubrirán con seguridad. Cuarto círculo por la parte de afuera. Habiéndole hecho atajo de punto A a punto D, con los requisitos que le tocan al arte, si levantase punto sin sacar la espada y bajase la punta en ángulo agudo, darle un cuarto de círculo en la colateral derecha por la parte de afuera, muy unido a la espada sin perderla y de sus movimientos formar heridas. 122SEGUNDA PARTE Acometimiento perfecto al rostro. Llano es, que si habiéndole hecho atajo general de punto A a punto D, no saliere a herir, ha de acometerle al rostro sin despegar la espada; antes muy unido a ella, encaminando la punta a su rostro y por detrás del gavilán de su espada. Y al alzar la guarnición para tapar el rostro, darle herida en el pecho, tapando punto, levantando la guarnición, por si quisiese herir, que de en la guarnición. Todas estas heridas se han de ir haciendo padeciendo el uno y obrando el otro, para ir sabiendo más. 123DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 46 Revés de muñeca. Cierto es, que si habiéndole hecho acometimiento perfecto al rostro, desviase la punta de la espada a la parte de adentro, darle un revés de muñeca en la cabeza o brazo sacando la espada por la punta de la de su contrario, haciendo círculo redondo de muñeca; y al desvío cabe un tajo vertical, dando compás a su lado derecho; y una conclusión, metiendo pié izquierdo, dando compás transversal. 124SEGUNDA PARTE Tajo vertical de segunda intención. Dicho es, que si habiéndole tirado el revés hiciere desvío, le será fuerza darle tajo vertical, dando compás a punto C a su lado derecho; y al remediar el tajo, darle estocada en el pecho, pasando la espada por debajo de la guarnición del contrario. 125DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Revés de segunda intención. En esta se entiende la demostración de arriba. Este revés es en la misma conformidad que el pasado, solo, que habiéndole hecho el atajo de punto A a 47 punto D, al hacer el desvío, darle un revés de muñeca sacando la espada por la punta de la contraria, dando compás a punto C, y cuando vaya a remediar el revés, darle un tajo cautivando la guarnición. Herida de círculo entero, cautivando la guarnición. Lo cierto es, que si habiéndole hecho atajo dando compás curvo de punto A a punto D, saliere a herir, volverle a hacer otro atajo en redondo sin perder la espada ni el tacto, hasta volver las espadas al lado izquierdo del diestro; metiendo el pié izquierdo, dando compás curvo a punto C cautivando la guarnición. La mano ha de coger la espada por debajo, en forma que se la pueda quitar así por torcerle la mano, también cabe la herida en el rostro. 126SEGUNDA PARTE Aquí caben otras dos conclusiones, en esta forma habiéndole hecho el atajo, saliendo a herir, volviéndolo a atajar en redondo metiendo pié izquierdo; y la mano izquierda cogerá la guarnición por encima, sin haber quitado la espada del atajo. Y para sacarla, se tirará el diestro a sí mismo un medio tajo, con que sacará la espada por la punta de la de su contrario, dándole un revés en las piernas, y tajo en la cara. Otras muchas cosas se me ofrecen, el tiempo y el uso las descubrirá. 127DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Conclusión de fin perfecto. Es a saber, que si habiéndole hecho atajo general dando compás curvo de punto A a punto D, salir a hacerle nuevo atajo por encima de su espada, metiendo pié izquierdo a punto C, cautivando la guarnición. Y advierto, que no ha de ser el atajo redondo, sino sencillo. Otras muchas heridas se me ofrecen, mas con esta basta para que el Maestro instruya al discípulo en el arte y ciencia de las armas. 128SEGUNDA PARTE 48 Sagita a principio de movimiento, que es contra de atajo general. Siempre el Maestro ha de dar a entender a su discípulo las oposiciones contra de las heridas. Y así, habiendo elegido medio de proporción, al hacer el atajo general dando compás de punto A a punto D, con los requisitos que le tocan, en este instante, a principio de+ movimiento, que de un compás de punto A a punto D, sacando la espada por debajo de la guarnición del contrario, dando herida en el pecho de primera intención. Y así mismo cabe+ un medio tajo al rostro, sacando la espada por la punta del contrario. Y al remediar, cabe otro tajo vertical, dando compás a su lado derecho. También cabe una conclusión al hacer el atajo general de punto A a punto D, a principio de movimiento y en el instante que va haciendo el atajo, dar el compás transversal con el pié izquierdo a su lado, cautivando la guarnición. Se advierte, que al hacer el movimiento de aumento para cogerle la guarnición, estará la espada debajo, ha de aflojar la punta de su espada, tapar punto con la guarnición hasta tener hecha la presa, y sacar su espada por la punta de la contraria, dando medio tajo o estocada. 129DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Todo esto se hace a fin de saber más perfectamente el atajo. Y se dará lugar que se haga, que hecho el atajo perfectamente, lo más que podrá hacer el diestro será desbaratarlo, mas no herir. [Nota: a pie de página manuscrito queda: “Habla sin entender lo que dice, pues no se puede obrar.” Además, hace dos marcas usando “+” en el margen del texto impreso.] General de estrechar contra del atajo general. Habiendo hecho atajo general dando compás de punto A a punto D, quedará la espada que está atajando en ángulo obtuso y no muy apretada; no se ha de sacar la espada de debajo, mas antes dará compás de trepidación y extraño a punto C, haciendo movimiento de disminución en su espada, y de aumento en la mía, poniéndose en general de estrechar, que se hará solo volviendo la mano uñas arriba, 130SEGUNDA PARTE perfilando el cuerpo y poniéndose detrás de la guarnición, la mano muy alta y la punta de la espada ha de quedar en ángulo obtuso, con que será fuerza herir al contrario, porque estará de cuadrado y tendrá menor alcance. Y de no transferirle general flaqueza encima de la fuerza, será herido. General de línea en cruz contra atajo general. 49 Habiéndo hecho atajo de punto A a punto D, con los requisitos que le tocan, con que no podrá oponerse a general de estrechar. En tal caso ha de sacar la espada por debajo de la guarnición del contrario, haciendo un cero, dando compás de trepidación y extraño a punto B, quedando en general de línea en cruz con mayor alcance y herida. También la otra espada se podrá transferir en flaqueza debajo de la fuerza, dando compás a su lado derecho. El que llegare a entender estas heridas verá cuán diferente principio, medio y fin tienen de las que dicen los autores graves, porque mi gusto es escribir sin decir mal de 131DE ENSEÑANZA DE MAESTROS nadie, y así muchas cosas se me ofrecen, y tengo mucho paño en que contar como se verá si se ofreciere. 133DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 50 CAPÍTULO III. En que se trata de particulares heridas. Estando los discípulos diestros en todo lo dicho y seguros en ello, se les enseñará y les darán cuenta que pueden hacer atajos y compases como quisieren, abrigando el cuerpo con la espada y uniéndolo a ella. O para hacer atajos de segunda intención, dando compases al revés de lo que se deben dar; mas con reserva de que el compás sea de tal calidad, que no pueda ser herida. Que las tretas se yerran por no conocer el discípulo los alcances, los cuales se conocen mediante el uso y enseñanza que el Maestro le ha hecho al discípulo, trayéndolo por el círculo, dando compases y haciendo atajos a uno y otro lado. Y en las oposiciones de general baja, el Maestro le empezará a enseñar diferentes variedades para irlo más fijando en esta ciencia. Y se le enseñará que haga atajo de general alta, y desde allí acometa al rostro, y se vuelva al atajo; y el Maestro salga a herirle, y le tire estocadas por debajo, y él tendrá la espada, la mano uñas abajo, recta al rostro del contrario, baja la guarnición, la punta de la espada gozando del ángulo obtuso; y en saliendo el contrario por debajo de su guarnición dar una pasada de pié y medio, arrimándose a la punta de la espada contraria, poniéndole siempre la espada en el rostro sin mover el brazo, sino solo el cuerpo. Y con esto verá cuán fácilmente le hiere, teniendo siempre el cuerpo detrás de su espada. Y si haciéndole estos compases, temeroso el contrario tapase el punto, hacerle cuarto círculo, y de sus movimientos formar heridas. Este modo de atajar, que tantas veces he dicho que es dañoso, ya en este tiempo es provechoso por estar ya el hombre firme en la verdad. En todo tiempo que un hombre llegare a ser señor de una ciencia, podrá hacer en ella diferentes ajustos y discursos, para más bien irla sabiendo. Y si quisiere coger la espada, y atajarla a los que se precian de huir con presteza, y no se quiere valer de flaqueza debajo de la fuerza, que es la que corta las líneas; y al que no se dejase atajar, solo con meterle en ella, quedará bien atajado e hiriendo; le enseñará al diestro hacer atajos de segunda intención a lo vulgar más verdaderos, por que les queda en el cuerpo la verdad, que es en esta forma. 134SEGUNDA PARTE Vamos a hacer a un hombre atajo general, y es tan breve que no se le halla la espada. Ya hemos dicho en otras partes, que en no hallando la espada se busque el cuerpo, mas ahora para entretenernos e ir sabiendo más haremos esto, y sea que para hallarle la espada y atajarlo, consideremos el círculo que se imagina entre los dos combatientes, y que tiene la línea del diámetro ocho pies de recto de punto A a punto A, que de redondo serán veinticuatro pies, que tiene ocho compases de a tres pies, y sus líneas. Y a este fin le haremos un atajo al contrario de línea en cruz, dando el compás al revés, que será por línea infinita y a la circunferencia del lado izquierdo a punto F, con que quedará descubierto el cuerpo, mas no podrá ser herido, porque no tendrá el contrario alcance. Y saliendo el contrario a herir, dará compás a punto D, solo poniéndose en atajo general, doblándolo en redondo, sin perder la espada, el cuerpo de perfil y el brazo recto; y al fin del atajo, herir recto al rostro. Y si levantase la guarnición para desviar la punta, cabe un cuarto círculo; y si desviase derechamente, llevando su guarnición y punta del contrario a la parte de su hombro izquierdo, cabe una estocada en el rostro, pasando la espada por debajo de la guarnición. Asimismo cabe un revés de muñeca, y al desvío del revés 50 cabe un tajo, ya sea cautivando la guarnición dando compás curvo con el pié izquierdo a su lado, o dando compás de trepidación extraño, dando tajo vertical. Quise hacer atajo de línea en cruz a un hombre que no se deja coger la espada. A este hacerle atajo general, dando el compás al revés a la circunferencia del lado derecho a punto F por la línea infinita, o finita, donde no tenga alcance el contrario; y al huir la espada dejarse caer sobre la espada contraria, dando compás rectilíneo a punto B, quedando el cuerpo muy de perfil, haciendo general de línea en cruz, con que heriré forzoso; considerando que al segundo atajo se ha de herir con presteza y recto. Y asimismo hacer línea en cruz, doblando el atajo, haciendo dos círculos redondos con que le herirá. 135DE ENSEÑANZA DE MAESTROS La zambullida la hago yo por la verdad en esta forma: habiendo elegido medio de proporción, dar compás de punto A a punto B, haciendo atajo de línea en cruz, y al salir el contrario a herir, dar compás a punto C curvo al lado izquierdo con el pié izquierdo, volviendo a reducir la espada. Y al medio del segundo círculo vaciar la espada por debajo de su guarnición del contrario, dando herida en los pechos y cautivando la guarnición. Y siempre que se halle el diestro en aquel estado, podrá hacer la herida concluyendo con la mano, daga o broquel. La enarcada la hago: habiendo hecho atajo general de punto A a punto D acomentiéndole al rostro, y al remediar el golpe, enarcar el brazo, dando herida y cautivando la guarnición. Esta sirve para broquel, capa, daga o conclusión. Fin de la segunda parte. 52 TERCERA PARTE DE ENSEÑANZA DE MAESTROS EN LA ciencia filosófica de la destreza matemática de las armas. Por el Licenciado Luís Díaz de Viedma, natural de la ciudad de Guadix, donde podrá muy fácilmente enseñar un amigo a otro sin Maestro. PRÓLOGO A LA TERCERA PARTE. Mi primer intento (discreto lector) ha sido sacar a la luz en esta ciencia un nuevo modo de enseñanza muy provechoso para el hombre; y cuando por mi corto ingenio no lo pueda poner en el estado que merece, me alegraré de haber dado motivo para que otros más entendidos lo prosigan. Y aunque me embarga este deseo el prevenir la dificultad que habrá en los Maestros envidiosos, censurando lo que no son para hacer, queriendo con sus dañinas intenciones hacer ruinas los edificios que otros han alcanzado por el estudio y buen celo; y ellos siendo enemigos de la conservación y aliento de su misma profesión y ciencia, dejando de amparar al que desea de aumentarla, antes que dándole consumir, desagradecidos y envidiosos, del que estudia y trabaja con celo de servir a Dios, a su Rey y nación. Mas estos tales les castigará nuestro Señor primeramente, y después el tiempo. En muchas partes refiero, que mi deseo es acertar, y mi gusto que se aliente el más sabio y tome la pluma, haciéndolo otro discurso, porque yo estoy satisfecho de que hasta hoy no se ha escrito cosa de las armas que no esté aprehendida de este libro, y que no ha de poder nadie escribir cosa que estas siete generales no lo sujete. Y al que le pareciere diferente, escriba, y de la razón de ello con ajusto que se debe, que será para mi de notable gusto, y como mi principal intento es acertar y hacer reformación de la enseñanza de esta ciencia, siempre deseo ver aficionados y estudiosos que pretendan ver a qué fin se dicen y hacen los fundamentos, los principios y efectos de 138TERCERA PARTE cada capítulo; y las tretas, cada una a qué fin se hacen, qué provecho recibe el discípulo de unas, y qué daño recibe de otras. En cuanto a la daga, broquel y capa no he hallado hasta hoy escrito que haga a mi propósito, y así diré lo mejor que yo pudiere al modo de mi enseñanza. Y si algún curioso le pareciere mal, ajústelo, mírelo y depriéndalo; que de no ajustarlo, mirarlo y deprenderlo su razón no podrá ser admitida, porque no puede un hombre dar parecer de lo que no sabe. Esta desdicha le coge a esta ciencia por medio, porque el más bárbaro, el más ignorante, el que menos sabe y el más desvanecido, todos se tienen por sabios en ella y quieren dar su voto. Mas si bien ajustada hallare otra cosa mejor hasta hoy escrita, avíseme citando libros y folios; no diciendo al aire, esto es cosa vieja y muy usada, como han dicho algunos diestros de un epítome que hice para dar a mis discípulos, sin dar razón ni partes donde esté escrito de aquella forma y compostura, han dicho en mi ausencia ser aquel modo muy usado, pareciéndoles que están en ello y que le saben, y es muy al revés de lo que piensan y enseñan. Y así confío en Dios, que asentada esta enseñanza, será causa de que los profesores de ella se quiten de no querer cada uno seguir su rumbo, antes como hermanos se ajusten y lleguen a conocer la verdad y el error en que viven. 139DE ENSEÑANZA DE MAESTROS 53 CAPÍTULO PRIMERO DE LA daga, broquel y capa. En todas las armas me alegraré de alcanzar, con mi corto ingenio, a ponerlas en estado que les fuera de notable provecho al curioso y aficionado a esta ciencia; y así digo, que en cuanto a daga, broquel y capa les doy unas mismas tretas; y estas serán todas las conclusiones, haciendo la daga, capa o broquel en el oficio que hace la mano. La daga ha de ser larga, que tenga a lo menos media vara, que es notable provecho; y la postura ha de ser sobre el brazo, cerca del pecho, en forma que no pierda la espada de su rectitud, ni el cuerpo de su perfil; y no ha de servir mas que a su tiempo y herida puesta en el pecho. Solo, para algunas heridas particulares, que se habrá de poner a la parte que haya de salir la espada del adversario, para que la herida sea tan breve que no pueda casi ser conocida del contrario, como lo dicen nuestros autores. Tanto es de valiente la herida, cuanto del contrario menos conocida; y estas heridas son de primera intención, y se conocen por la postura de la espada contraria, y se harán con movimiento en vía como se ha dicho en otras partes de este libro. Enseñando el Maestro las heridas de conclusiones, que son las particulares heridas de la daga, broquel y capa, el modo de andar por la general esto les descubrirá lo demás. Lo primero que el Maestro ha de hacer, es, que el discípulo ande en oposiciones de general de línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza en esta forma: ya se ha dicho que ha de estar la daga en el pecho, y haciendo atajo de línea en cruz saldrá el Maestro a herir, y el discípulo le cogerá la espada por debajo, poniendo la daga por encima, dando compás de punto A a punto D, en la misma conformidad que está dicho que se han de hacer las oposiciones dichas de línea en cruz y flaqueza debajo de la fuerza; solo que los compases se han de dar al revés, arrimando siempre la punta de la espada contraria. Y que cuando haya prendido la espada, ha de estar la daga encima. Las manos y guarniciones de espada y daga en un igual, y tirando la herida y golpe a la colateral del Maestro, que vuelva la daga al pecho. 140TERCERA PARTE Y este género de oposiciones se le ha de enseñar al discípulo primero, para que sepa transferirse, que esta general universal ha de servir después de contras de todas las heridas; y esto se le traerá al discípulo en ello ocho días, hasta que esté dispuesto para recibir el broquel o capa. Estas oposiciones se pondrán en esta forma: cuando la espada de mi contrario esté en general de línea en cruz, la mía será fuerza estar en general flaqueza debajo de la fuerza, con que mi broquel lo pondré encima de mi espada arrimada a mi guarnición, tapando con el broquel de suerte, que vea mi contrario por el lado derecho de mi broquel o capa, y desde allí podré dar una estocada en el pecho, rostro o colateral derecha de mi contrario, donde más lugar me de. Y si con su broquel, daga o capa hiciere reparo poniéndola debajo de su guarnición, que es lo que mejor le estará, en este caso, abrigado de mi broquel, le daré un canillazo o revés en las piernas, advirtiendo, que al pasar el revés es a propósito dar un tajo por entre los dos arneses a la cabeza, que parece y es altibajo que decían los antiguos. Mas para enseñar al discípulo, sólo se hará en esta forma: que cuando su espada esté en general de línea en cruz, ponga su broquel en su colateral derecha, que es donde puede ser herido. Y cuando esté en general flaqueza debajo de la fuerza, ponga su broquel encima de su espada arrimada a su guarnición; y de esta suerte hagan muchos días oposiciones y atajos, que de esta suerte se enseñará y despertará para poder recibir las heridas, que es lo 54 más importante, las cuales iré diciendo lo mejor que pudiere. Después de haber instruido al discípulo en lo dicho, se le empezará a enseñar estas heridas: 141DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Habiendo elegido medio de proporción, dar compás de punto A a punto D haciendo atajo general a la circunferencia de su lado izquierdo; saldrá el contrario a herir, y sin despegar la espada, hacer nuevo atajo en ella metiendo la mano, daga, broquel o capa, y metiendo pié izquierdo tirando herida al rostro; y al desviar con la daga o broquel, variará la espada por fuera en redondo, hiriendo en los pechos, y han de quedar las espadas al lado derecho del diestro. Si habiendo hecho atajo de punto A a punto D, saliere estando la espada y daga con los requisitos que le tocan, saldrá el contrario a herir, y en este tiempo el diestro, sin mover la mano de la espada, hará un movimiento en vía y la daga la traerá por encima de su brazo derecho, haciéndole herida en los pechos, quedando la espada del contrario prendada de esta herida. Aquí se ofrecen mil razones, mas el ejercicio las descubrirá. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto D, saliere a herir; hacerle un nuevo atajo, no en redondo, sino por encima, metiendo pié izquierdo y la daga, broquel o capa, hiriendo al contrario. Han de quedar las espadas a la mano derecha del diestro. Otras muchas heridas hay de este lado y circunferencia, el uso y estas las descubrirán; y todas estas se remedian dando un compás extraño, quedándose en general de flaqueza debajo de la fuerza. 142TERCERA PARTE Habiendo hecho atajo de línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, al salir el adversario, hacer nuevo atajo dando compás transversal con el pié izquierdo a punto C haciendo nuevo atajo e hiriendo con la daga, o poniéndola arrimada a la guarnición hiriendo con la espada. Eso mismo sucederá que el adversario salga de estocada por debajo o de tajo por encima. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto B, saliere a herir, dar compás transversal a punto C metiendo el pié izquierdo, rompiendo de tajo, y la mano, daga o broquel por debajo hiriendo en la cabeza; y al remediar, herirle en los pechos. Si habiendo hecho atajo de línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, saliendo el adversario, correr un movimiento de aumento metiendo la daga, broquel o capa por encima dando una estocada, sacando la espada por debajo de la guarnición dando compás a punto C. Si habiendo hecho atajo de línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, saliere de estocada o tajo, volverlo a recibir con los dos arneses en forma de oposición de general, y al recibirla, darle estocada en la colateral. Si habiéndole hecho atajo de línea en cruz, de punto A a punto B, saliere de tajo, matarle el movimiento dando compás transversal con el pié derecho a punto C, con los dos arneses dándole estocada en el rostro 143DE ENSEÑANZA DE MAESTROS en forma de atajo general, ha de ser al matar el movimiento. Esta herida dice nuestro autor en su cuaderno. Estando afirmados rectos, poner la daga llana, la punta junto a la guarnición, y tomando la espada del contrario por la parte de afuera, echando la espada del contrario por encima de mi brazo derecho, darle herida por debajo de su espada en los pechos dando compás recto. Es ordinario los más hombres que no son de mi arte, luego que se afirma poner la espada sobre la del diestro por la parte de adentro. Y en este tiempo cabe una estocada uñas abajo, dando un compás recto o metiendo el pié izquierdo, aplicando la daga, broquel o capa, y poniéndola encima de la espada contraria enarcando el brazo. Trabajar para entender 55 bien estas heridas, descubrirá el uso otras muchas. Es ordinario los hombres que no tratan de esta verdad el afirmarse teniendo la espada en ángulo obtuso y la daga junto a la guarnición; y a esta le dicen puerta de hierro. Y así se afirmará el Maestro, y al discípulo mandarle se afirme recto, la punta de la espada en el gavilán de abajo de la guarnición contraria, la daga sobre el brazo; y desde allí hará una herida de movimiento en vía, metiendo la punta de la espada por encima del brazo, encaminándola al pecho del contrario y la daga aplicarla a prendar la espada. 144TERCERA PARTE La zambullida se hace en esta forma: habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz dando compás de punto A a punto B, saliendo el Maestro a herir al pecho o rostro, hacerle nuevo atajo en redondo dando compás curvo con el pié izquierdo a punto C; y al medio círculo, vaciar la espada uñas abajo, arrimando la daga a la espada contraria y haciendo la zambullida. Esta se remedia con general de estrechar. Todas estas heridas se le han de ir enseñando al discípulo con gran ajuste y sosiego hasta que esté en ellas, dándole lugar para que las haga como él pudiere. Y a los fines, barajar y batallar con él por las oposiciones dichas. Y después el Maestro le dará a entender que cada vez que haga cualquier herida de estas, para deshacerla, no ha de remediar con la daga, sino dar un compás extraño conforme le tocase a la herida, volviendo a reducir con la espada, poniéndose en flaqueza debajo de la fuerza, o en la general que le tocase de derecho, pues todas están sujetas a las siete generales de quien hemos tratado; y con esto, no tendrá efecto la herida, antes le será fuerza sacar el pié que había metido, y así, quedará libre. Y que de no hacerlo, será fuerza ser herido; y con esto se hallarán en el estado de empezar a batallar. Todas estas heridas vienen a ser una fábrica que se le ha de enseñar al discípulo, con que será dueño de todas las posturas y golpes que se le puedan ofrecer en la variedad de la batalla, con que hará en sí un todo, o una universal que le defienda; y partiendo a su contrario, hacer aquello que se le ofreciere, procurando no desabrigar la daga de la espada, no servirse de ella más que para ayudar a la espada a hacer las heridas, o herir con la daga habiendo hecho la espada el segundo atajo. Todo esto el uso lo irá disponiendo y ajustando. 145DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO II. Del uso de pelear que tienen los hombres que se tienen por alentado y lo mas del vulgo. He hallado que todos los hombres de cualquier nación y calidad vienen a tener un mismo modo de pelear; y esto es por la larga experiencia que de ello tengo, y porque cada día venzo hombres temerarios que están en sí satisfechos de que con una espada, daga, broquel o capa harán muchas suertes, y las han hecho; y las harán cada vez que les ofrezca pelear con hombres que no sean de esta ciencia y sepan reducir por lo universal de quien vamos tratando. Y así los Maestros, han de considerar todas estas tretas para darles a sus discípulos la defensa u ofensa contra los que no fueren profesores de este arte de la verdad. Todos los hombres diestros de lo vulgar, o que no sean diestros, se plantan en ángulo obtuso, la daga o broquel cerca de su guarnición; y su intento sólo es ver si puede coger la espada de su contrario con cualquiera de estos arneses para herirlo a su adversario con la espada, pareciéndole que cada vez que se halle en aquel estado le tiene herido, y de no saber esta ciencia le herirá. Mas aquí haré cuatro tretas y heridas, con que el Maestro podrá considerar lo demás que puede suceder en la brega. 56 Habiéndole plantado con espada y daga, o capa, o broquel, si estuviere la espada casi toda fuera de estos arneses, le hará el diestro un atajo de general de línea en cruz, dando compás de punto A a punto B, que es armarle su treta; y él luego meterá el arma doble para herir con la espada. Y el diestro esté siempre prevenido que ha de dar la herida por debajo de su daga, o broquel, vaciando la espada; y se hallará siempre con la espada en los pechos del contrario y él no tendrá alcance, ni herida. 146TERCERA PARTE Y si acaso tuviere la mayor parte de la espada retirada, dar compás de punto A a punto B poniéndole la espada en el rostro; y al ir a desviar para meterse por debajo, darle herida vaciando por debajo de su broquel, daga o capa. Y si se pusiere el pié izquierdo delante, dar el mismo compás de punto A a punto B caminando a su rostro; y al desvío con la daga, vaciar la espada por debajo dando herida en los pechos. Así, ni más ni menos, le hará atajo de punto A a punto B, y al arremeter a herir, dará un compás a punto C dando un tajo; y al remediar el tajo con el broquel o daga, darle una estocada por debajo del broquel o daga. En esta forma se podrán entender las demás heridas, y el Maestro le hará al discípulo que teniendo él daga y el discípulo no, haga todas las conclusiones, para que vea y se haga no tener temor. 147DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO III. De la daga contra espada. Muchos diestros ha habido que dicen que con una daga quitarán a una espada. Eso será a quien no sepa las armas, mas a un diestro téngolo por imposible, porque si decimos que con una espada sola basta para contra todas las armas dobles, cómo se podrá decir que una daga será mejor que una espada, sería contradecirnos. Estas tretas son para un caso que se puede ofrecer, como sucede al hallarse un hombre con una daga y otro con una espada. Para no huir (que es la mayor bajeza que puede hacer el hombre) he determinado unas tretas lo mejor que yo he podido entender. Ningún hombre de valor viendo a otro sin espada le acometerá con armas aventajadas; mas hay hombres tan repentinos y coléricos, que no miran eso. Antes, luego embisten a todos los lances, y así les puede ofrecer tal ocasión que importe. Ya habrá sucedido estando un hombre en su casa, hacienda, o en el camino; y así un hombre que está agraviado y no tiene valor, ni se atreve a pelear, imagina cómo le podrá herir o matar, y sea ello como fuere. A este caso se halla un hombre con una daga en la cinta, que es el arma que más acompaña al hombre, y a este tal será fácil de quitársela y ser señor de el, que tengo por muy cierto, que cualquier hombre de esta calidad, en viendo la defensa de sólo un sombrero, bastará. Y así, para la enseñanza de esto daré unas heridas lo mejor que yo pudiere, y el uso descubrirá lo demás. 57 148TERCERA PARTE Elegir medio de proporción, daga contra espada. En todo tiempo importa conocer el diestro el elegir medio de proporción para mejor fundar sus tretas, y con el uso hará en sí mismo un todo, que será universal para su defensa y que las tretas no le podrán faltar por el uso con cólera o sin ella; y esto me consta por larga experiencia. El diestro ha de procurar que la punta de la espada contraria no pase del pomo de su daga, y desde allí formar atajo en la espada uniéndose a ella, quedando siempre el cuerpo detrás de la espada; y cuando ataje a la circunferencia del lado derecho con general de línea en cruz dando compás de punto A a punto B, el cuerpo ha de quedar de perfil. Y cuando ataje de punto A a punto D, el cuerpo de cuadrado para fundar bien su herida. 149DE ENSEÑANZA DE MAESTROS General de línea en cruz. Habiendo elegido medio de proporción, dar compás de punto A a punto B, haciendo general de línea en cruz cuerpo y espada a un mismo tiempo, quedando la daga remisa y el cuerpo detrás de la daga puesto de perfil. 150TERCERA PARTE 58 Herida de círculo entero. Habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz dando compás de punto A a punto B, saliere a herir, hacerle otro atajo en redondo sin perder la espada dando compás transversal a punto C cautivando la guarnición. 151DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de tajo rompido. Si habiendo dado compás a punto B desde punto A, poniéndose en general de línea en cruz saliere a herir, ayudarle a su movimiento yéndose con la misma espada sin despegar de ella la daga, dando un tajo por encima, o estocada por debajo, dando compás transversal a punto C con el pié izquierdo; y si ha de dar tajo, ha de meter la mano por debajo; y si ha de dar estocada, ha de meter la mano por encima. 152TERCERA PARTE 59 Atajo general a la circunferencia del lado izquierdo. Habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, hacer atajo a punto D, quedando el cuerpo detrás de la espada en la conformidad que lo significa la demostración del atajo general. Se harán dos heridas, la una volviendo a reducir la espada sin perderla, haciendo movimiento de conclusión. Y otra es por encima, haciendo nuevo atajo, como se dirá en ellas. 153DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Herida de fin perpetuo. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto D saliere, volverle a atajar dando compás a punto C, metiendo pié izquierdo, cautivando la guarnición. Esta herida es en la forma que se hacen las conclusiones de que se ha tratado, y así todas estas heridas sirven para la mano, espada, daga, broquel, y/o capa, o para contra ellas. 154TERCERA PARTE 60 Herida de círculo entero. Si habiendo hecho el atajo de punto A a punto D saliere a herir, volverle atajar en redondo, sin perder la espada, metiendo pié izquierdo, cautivando la guarnición. Esto se ha de hacer con los requisitos que le tocan al arte; y esto se hace para lo que al hombre le pueda suceder, que lo mejor es tener la espada. Con esto que se le sepa enseñar al discípulo basta para que sepa traer la daga, y las demás variedades de heridas que se le ofrecerán el uso las descubrirá. Y el mismo Maestro irá siempre considerando las partes por donde se aprovechan más sus discípulos, para irles adquiriendo por allí la enseñanza; tengo muchas veces por costumbre enseñarles que en su casa hagan en la pared un círculo redondo, y en medio de él pongan un artificio que signifique un brazo curvo con una espada obtusa a modo de los vulgares; y que cada mañana se entretengan una hora solo en esta demostración, plantándose recto, el cuerpo entero, el brazo uñas arriba, y sin encogerle, ponga la punta de su espada en la pared a un lado de la 155DE ENSEÑANZA DE MAESTROS demostración dicha y círculo, dejando caer la punta de la espada, solo aflojando los dos dedos de adelante hasta pasar por debajo. Y apretando los dedos la volverá a subir al mismo círculo, y de esta suerte haga y tire muchas estocadas, que en este libro se dicen Puntas Andaluces. Dándolas en el complemento del círculo, ya citando una y dando a otra parte, y con esto se hará el brazo a dar estas estocadas, de suerte que sea un hombre superior a otros jugadores. Que si cuando tira estocadas son tan despacio, que dice, “allá va una, y allá va otra”, a este paso todas se las remediará el atajador sin reducir, mas si son vehementes no podrá remediarlas sino reduce. Y los que no reducen, y se tienen por de nuestra verdad, en viéndose apretados se valen de lo recto, sin saber tomar ganancia. Aquí se le ha de enseñar al discípulo, que si habiendo estrechado a su contrario en estas estocadas se valiere de lo recto, que le haga un cuarto círculo por encima de su espada, o que le acometa al rostro, de donde caben heridas y refilones; y al forcejeo caben codazos y muchas varias heridas, que como hecho el tiempo las descubrirá. Muchos sabios Maestros enseñan a sus discípulos, que en 61 estando su espada atajada, ya sea por general de línea en cruz, ya por atajo general, les aconsejan que salgan solo a volver a atajar la espada, y es notable yerro, porque si el atajador es diestro le conocerá el juego al primer tiempo y después no le irá a herir por lo recto, con que conseguirá su intento, mas antes le herirá en redondo con línea ilíaca, y con esto lo herirá libre; porque si estando sujeto en atajo de línea en cruz, si saliese de debajo solo a volver a reatajar la espada, y el diestro dejando de herir por lo recto, antes caminar por debajo de su espada y guarnición, hasta herirle en el rostro, será fuerza herirlo, porque no puede en un tiempo hacer dos acciones, que es volver a la espada y defenderse, antes al volcar la espada se hallará herido; y lo mismo sucederá por atajo general, como en otras partes he dicho. 157DE ENSEÑANZA DE MAESTROS CAPÍTULO IIII. De la enseñanza que el Maestro ha de dar para en favor, y en contra, de los izquierdos que tratan de esta ciencia de las armas. Ha sido opinión en el vulgo que el izquierdo tiene ventaja en las armas al derecho, y ha sido opinión bien recibida, porque la enseñanza vulgar es y ha sido tan fuera de razón, que halló ser mejor un hombre izquierdo que ser diestro de lo vulgar. Siendo el ser izquierdo una de las mayores desdichas que el hombre puede tener. Y como en esta ciencia ha probado que los movimientos naturales no nos dejan saber esta ciencia; y el izquierdo (es hombre digamos al revés) usa de los movimientos de su defensa con gran perfil de cuerpo y recto de espada; y el hombre que es derecho de su mismo natural es poner la espada obtusa y el cuerpo de cuadrado, con que el izquierdo le tiene ventaja. Mas el diestro que llegare a saber esta ciencia, será con facilidad señor del izquierdo; y así diré unas heridas para que el Maestro pueda enseñar a su discípulo el modo que han tener de jugar con izquierdos, y esto será tomando el Maestro la espada en su mano izquierda, haciendo oficio de Maestro, que es disponer las acciones y posturas que puede hacer el izquierdo. Y trabajándolo bien, y dándole a cada herida el principio y fin que merece, verá que las mismas heridas servirán para en favor del izquierdo, solo que parecen hechas al revés, y estas serán las generales de quien vamos tratando. De los hombres que más han aborrecido los izquierdos en este mundo soy yo el uno. Y no me espanto que un hombre sea izquierdo, mas en esto a sus padres pongo la culpa por no remediarlo de veras, que con esto bastará para no serlo. Vamos a que se halló un hombre izquierdo, debe él mismo hacerse derecho, o cuanto menos, ser izquierdo y derecho; que así como es falta ser izquierdo, es honor ser derecho y hacer a dos manos. Y si hasta ahora ha sido dificultoso el hacerse un izquierdo derecho, en este libro hallará tanta facilidad con una pequeña enseñanza y contínuo uso, 158TERCERA PARTE que en dos meses tendrá razón y camino para ser derecho. Y es en tal estado, que con más facilidad me atrevo a hacer derecho y diestro a un hombre izquierdo diestro de las armas, que reducir a un vulgar pertinaz. Hace seis años que por variedad de mi fortuna y sucesos de mis trabajos me hice Maestro de esta ciencia, y en este tiempo he hecho derechos a más de cien hombres, teniéndolo casi por gusto. Y he hecho trece hombres izquierdos por desgracias que les han sucedido en los brazos. Llega un izquierdo a que le enseñe y me dice: “Señor yo no he venido a deprender por decir que vuestra merced no quiere enseñar si primero no toma la espada con la mano derecha, y eso para mí es tan imposible que jamás podrá ser, que soy 62 tan zurdo que una paja del suelo no acierto a tomar con la derecha, y así solo me de lección con la izquierda.” Le digo (y como quien no ha hilado solo un copo de estos): “Señor, a mí no me importa, solo que es juramento que tengo hecho de que no he de enseñar a ningún izquierdo amenos de que tome primero la espada con la mano derecha, y si nos concertemos, me pagará la enseñanza de la izquierda, que la otra será por mi gusto y debalde.” Y así se le mandará poner la espada en la mano izquierda y se le dará lición en la forma que a un derecho, haciendo sus compases a uno y otro lado, y después con la espada en la mano, sus atajos y líneas ilíacas, y a su tiempo, sus oposiciones generales. Hacerle que desde luego batalle por ellas, y a los mejores discípulos amonestarles que le traigan por las generales y que al presente no le hieran; y en tomando con la izquierda, que sean rigurosos en herirle, con que a pocos días verá que juegue mejor y se defiende más con la mano derecha. Esto es importante. 159DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Para enseñar al izquierdo se le ha de mandar tomar la espada en su mano izquierda, que será nuestra derecha, y darle cuenta del círculo que se imagina entre los dos combatientes, dándole cuenta de las partes que se tocan; como queda dicho, mandándole que se plante en punto A, y que de un compás recto a punto P, y un extraño a punto R, y luego de compás en redondo por el círculo de punto A a punto D, y punto C, y punto B, hasta volver a punto A, el cuerpo de perfil; y este es compás de general de línea en cruz. Y así mismo que de compás de punto A a punto B, y punto C, y punto D, hasta volver a punto A, el cuerpo de cuadrado, dándole cuenta que es atajo general. Y estando en estos atajos, se le pondrá la espada en la mano, dándole cuenta de los ángulos y movimientos; y mandarle que se plante en ángulo recto, y que tome la espada por dentro dando compás de punto A a punto D, quedando el cuerpo de perfil, y de esta suerte haga muchos atajos de líneas ilíacas en redondo sin perder la espada. Y así mismo mandarle que se plante en punto A y tome la espada por la parte de afuera, dando compás a punto B, haciendo atajo general quedando el cuerpo de cuadrado, la espada en medio de sus larguras, y de esta suerte haga muchos atajos a uno y otro lado. En estando en estos atajos, con los requisitos que le tocan, que haga general de línea en cruz, que será tomar la espada por dentro dando compás a punto D, y al salir, herirle recto al rostro. Si habiéndole hecho atajo de punto A a punto D, no saliere, teniendo la espada recta, la mano algo uñas arriba, darle un cuarto círculo en la colateral derecha del Maestro. Si habiéndole hecho atajo, como está dicho y no tapare punto, darle herida en el rostro, y de sus movimientos formar heridas. 160TERCERA PARTE Si habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz de punto A a punto D, no saliere, herirle perfectamente al rostro, y al desvío darle un tajo, y al desvío del tajo dar una estocada uñas arriba. Si habiéndole hecho atajo general de línea en cruz dando compás de punto A a punto D, saliere con brevedad, darle un tajo vertical en la cabeza dando compás a punto C; y al remediar el tajo, dar una estocada. Si habiéndole hecho atajo de general de línea en cruz dando compás de punto A a punto D, al salir, darle un tajo ayudando a su mismo movimiento cautivando la guarnición; sirve para daga, broquel o capa. Así mismo, se le enseñará el atajo general que se hace habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dar compás a punto B tomando la espada por la parte de afuera, y al salir, herirlo recto. Si habiéndole hecho atajo general de punto A a punto B, 63 no saliere, hacerle acometimiento perfecto al rostro; y al desvío darle un mandoble, sacando la espada de muñeca por la punta del contrario; y al reparo dar una estocada recta, pasando la espada por debajo de la del contrario. Enseñarle la general de estrechar, y se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en puntos AAes, dar compás a punto 161DE ENSEÑANZA DE MAESTROS D pasando la espada por encima, tomándola por la parte de afuera, haciendo en ella un círculo redondo hasta quedar en la general, y de sus movimientos formar heridas. Estas mismas tretas pueden servir al derecho para contra el izquierdo, solo que los atajos han de ser al revés, que cuando para hacer la treta el izquierdo da compás de punto A a punto D, le ha de dar el derecho a punto B, así se podrá entender, y el ajusto y ejercicio descubrirá lo demás. CAPÍTULO V. De las partes que ha de tener el Maestro. El Maestro que hubiere de enseñar esta ciencia conviene que sea sabio en la destreza, sabiendo las partes que cada herida tiene, y esto no a caso, sino con mucha certeza, porque no se puede llamar saber a aquello que no se sabe dar el complemento que merece. Conviene así mismo que sea cuerdo, sosegado, de maduro entendimiento y bastante experiencia, gastando su tiempo en el estudio, que es el padre de las ciencias. Porque teniendo estas propiedades y capacidad, podrá ajustar y resistir los casos que cada día se le ofrecerán con hombres, o tenaces en aquello malo que han deprendido, sin considerar que le falta el ajusto y la razón. Mas los hombres con la temeridad, soberbia y vaciez (de que esta ciencia ella en sí toda es cólera) les parece que aquello es lo bueno, y que el que da más voces tendrá más razón. Causa muy al contrario de lo que ellos son, y le sucede cada día en los hombres de razón, capaces y entendidos. Leyendo muchas veces los libros de Jerónimo de Carranza, me enfadaba de ver tantos y tan notables sucesos como cuenta que le pasaron con los vulgares, atribuyendo que era enfadoso en su escribir. Y ahora, que por mí ha pasado algo de este discurso, digo que fue corto, mas para dar consejo a los discípulos y Maestros, diré algún suceso, aunque será muy moderado en razón de lo que a mí me pasa en la 162TERCERA PARTE novedad de los hombres poco estudiosos. Pareciéndoles a ellos que son sabios y a otros como ellos, digo en razón de esta ciencia, se aficionan más a disparates y sin razones que la misma razón ajustada. Y diré alguno de los sucesos que me han pasado, y pasan cada día, que a decir de ellos será un proceder en infinito. Estando en mi escuela, en muy buena opinión con discípulos diestros, vino un Maestro de lo vulgar, hombre celebrado por muy valiente y diestro temerario, que en su compostura y modo les parecía a los que le miraban, ser hombre terrible de lenguaje, talle y persona, la cual ponía espanto. Y considerando algunos su talento, les parecía que de un golpe mataría a cien hombres. Lo más del pueblo quiso vernos con la espada en las manos, mas el Maestro, que ya en otras partes nos habíamos visto, rehusó y dijo que no había de tomar conmigo la espada, que era su amigo. Después con amigos fue a mi casa y dijo: “Señor, yo daré lición para pelear con cincuenta y con veinte, y he dado liciones que no me confiesan religiosos, y saben en todo este distrito quien soy.” Le respondí: “Señor Maestro, eso no importa a nuestro negocio.” Y no obstante, tomé la espada, y me confesó no saber. Algunos hombres entendidos que allí estaban me dijeron después: “Cierto que teníamos a este hombre por diestro y más cuerdo, y que es un desatinado.” Otros dijeron: “Este sí que es para Maestro, que enseña a porrazos.” Y Dios me ayude, heridas que no lo confiesan 63 por ellas, y dice que no ha deprendido de nadie mil tretas que sabe. En este tiempo, un cierto caballero viniendo a la ciudad en negocios de su Magestad, le cogió la noche cerca de un cortijo, y se quedó en el dicho cortijo, donde trataron algunos aficionados de las armas, y dijeron: “Voto a tal que fulano le quebró al Maestro futano la espada en el cuerpo, y que no le valió sus geometrías ni aritméticas.” 163DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Preguntó el caballero la causa y razón de lo que pasaba, porque ya me conocía. Y así dijo uno de ellos: “Señor, los Maestros jugaron, y al primer golpe lo echó por ahí con todo su saber.” Y haciéndosele dificultoso, replicó mirarse lo que decía. Dijo: “que yo lo ví, y digo la verdad.” Otro día vino a la ciudad, y con el cuidado hizo llamar a los que habían estado presentes, y supo que el tal Maestro había dicho que él no sabía aquella ciencia, que si se hallara más mozo la deprendiera, y que no había de ser más Maestro, y se sujetaba a la razón. Refiriéndole el caballero lo que había dicho el ignorante del campo, averiguando ser verdad, dijo: “Señor, yo como lo ví tan arrogante, me pareció que sucedería, que yo no estaba allí.” Este es el hablar del ignorante vulgo, y así dejo las causas que cada día me suceden, que por no ser cansado no las digo, mas de que está en los hombres la ignorancia tan en su punto en cuanto a esta ciencia, que les agrada más lo malo que lo bueno; y el más grave y entendido me lo ha de confesar en llegando a entender esta ciencia. Y ha de decir que vivía engañado en ella, y la causa de esto son los mismos movimientos naturales, mas en conociendo los atajos y movimiento que le pertenecen, luego conocerá la razón. Y así pido y suplico a las Repúblicas, y a los hombres principales que hubieren de elegir Maestros para sus hijos, procuren que sean de tales partes que les podrán pedir cuenta y ajusto de las heridas y ciencia que enseñan, pues le va al discípulo la vida en ello por lo menos. Cualquier padre deseoso de que su hijo sea sabio, podrá comprar un libro de esta ciencia, y pues en él está ajustada a cuenta y razón, regla y medida; con facilidad se podrá ver si el Maestro sigue aquel mismo camino. Reduciéndose a los preceptos que dice y ajustándose a ellos; y estofado en ello será justo estimarlo como a tal, y darle el lugar que los príncipes dan a sus Maestros. Y para que los curiosos y aficionados de la misma verdad, enemigos del furioso desvanecimiento del vulgo novelero, puedan con facilidad ver y ajustar a cualquier Maestro de armas por la razón y certeza de este libro, diré uno de los casos que me sucedieron. 164TERCERA PARTE Puse escuela en una ciudad de Andalucía donde había tres Maestros; y como más antiguos en la ciudad, tenían los caballeros de su parte. Y como por desastres de mi fortuna andaba ausente de mi patria, llegué a la dicha ciudad y les ví, condoliéndome más de los discípulos que de ellos, les dije: “Señores, yo he de estar en esta ciudad algunos días, y me alegraré que platiquemos sobre esta ciencia a solas para mejor ajustarla.” Mas cuando me vieron obrar, les pareció que lo mejor era echarme de la ciudad, porque se perdería su opinión y fama, supuesto que ellos no habían ya de deprender. Esta es una de las mayores ignorancias del mundo, y lo que más derriba esta ciencia, querer sustentar la sinrazón y falsedad por no sujetarse a deprender; y así trataron de que los caballeros y justicia me echaran del lugar. Y para esto, dieron cuenta las personas que ellos licionaban, diciendo que había un hombre que enseñaba las armas sin ser Maestro examinado, que decía ser geometría, aritmética y ciencia, y que enseñaba por una rueda redonda, y decía que allí estaba la ciencia, y que engañaba al mundo. Los caballeros como oyeron decir de otro Maestro cosa nueva, luego fueron a mi posada a buscarme. Hábleles, y me honraron formando queja de que no les había dado cuenta de mi persona. Al fin, sacaron las armas, y un Maestro me preguntó si era examinado y otras muchas razones bien excusadas. 65 Díjele que no lo era. Pregúntele si era él examinado. Dijo: “Sí señor, de Don Luís Pacheco de Narváez.” Yo les había visto platicar, y le dije: “Para que estos señores vean que no seguís a Don Luís Pacheco, tomad este libro, y de una lición por él.” Y advirtió que aquí no ha de valer vuestra razón, ni la mía, solo lo escrito. Ellos se admiraron y empezaron a decir que habían reñido con muchos, haciéndolo todo voces. Este es el enredo que buscan los que saben poco, haciendo voces la ciencia y la razón, huyendo de reducirla a lo que ella es. Mas viendo la 165DE ENSEÑANZA DE MAESTROS suspensión, saqué de la faltriquera un lápiz y me desaté una liga, y la até a una espada con un lazo a la punta, y la puse en medio de la sala, haciendo un círculo de dos círculos, y luego corrí las líneas e hice las letras y compases, distinguiendo qué era cada cosa. Y con la espada en la mano, di cuenta de los fundamentos sobre que se cargaba esta ciencia, el natural de los hombres, y como se les ha de restringir y quitar. En suma, visto mi doctrina y ciencia ser buena, enviaron a los otros a que la aprendieran. Y así digo, que el curioso y aficionado, pues en este libro por letra y ajusto de compases y demostraciones matemáticas, está escrita la verdad. Podrá ver el Maestro que elige para sí, y para sus hijos, pidiéndole cuenta de la razón. CONTRA MOROS. En cuanto a pelear contra moros trató de ello nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez en la cuarta parte de su libro Grandezas de la Espada, dándonos por ajusto y demostraciones matemáticas, tan ajustadas a cuenta y razón como lo dice el libro y lo significan sus demostraciones, que no hay necesidad de tratar más de lo que allí está; y así considerará el diestro, que puesto a reñir con un moro cuerpo a cuerpo, le tiene gran ventaja, así por el arma larga, como porque en todo tiempo que le traiga la espada recta y liberal, le herirá donde quisiere. Porque su primer intento del moro no es más de ver si puede darle golpe a la espada para cortarla o desbaratarla, y así se ha de huir la espada, dándole herida. Considere el diestro que casi es lo mismo que se le ha enseñado contra lo vulgar. Y con esto me parece que basta en este caso, porque siempre que el moro tire el golpe, como es arma tan pesada, habrá lugar y cavidad para poderle herir libremente. 166TERCERA PARTE DEL MONTANTE. En razón del Montante, es un arma que ya poco la usan los hombres traer ordinariamente, mas buena es saber de él tres o cuatro reglas por lo que se pueda ofrecer. El decir que con una espada se puede quitar un montante, como es treta que no se puede hacer sin notable peligro de los combatientes, nunca la he hecho. Al montante le tengo por un arma poco cortesana y arma enemiga del mismo dueño, porque empezando a reñir con ella no puede guardar cortesías, y así, si no es un hombre arrestado a defender su vida, y ver si puede tomar seguro de su persona sin tener respeto a nadie. Para esto es bueno, o para hacer plaza. Diré algo de lo mejor que pudiere. Primeramente, se le pondrá el montante al discípulo en la mano derecha, plantándole en medio de una sala; y que haga con el montante un movimiento accidental adelante, y luego pase el montante y su mano, por encima de su cabeza, volviendo la superficie del rostro por encima del hombro derecho, en forma que con el ojo derecho llegue a ver al punta del montante. Y cortando con él, corra un tajo, dando un paso con el pié derecho adelante, habiendo puesto la mano izquierda en el pomo del montante, y sin menear el pié izquierdo, de y 66 haga tajos, los cuales han de salir de su hombro derecho; y así mismo trueque el montante al hombro izquierdo y saque reveses, sacando el pié derecho con compases hacía atrás. Y esto ha de ser sin mover el pié izquierdo. En esto le traerá ocho días. 167DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Y así mismo le mandará que vuelva a tomar el montante, y haga el mismo movimiento de aumento y le pase por encima de su cabeza, volviendo su rostro, que siempre ha de mirar a la punta del montante. Y que de un tajo sencillo hasta quedar el montante en su hombro izquierdo, dando un paso adelante, y de allí que de un revés, dando otro paso con el pié izquierdo. Y así dará cuatro o cinco pasos tirando tajos y reveses. Y en la misma forma, que los vuelva a deshacer hasta volver a donde salió; y de allí trueque el montante, tirando estocadas a uno y otro lado. Y esta misma treta mandarle después que lo haga doble, que será tajo y tajo, revés y revés, cada dos tajos y reveses que quepan en un compás, hasta volverle a donde salió y hacer las estocadas. También se le enseñará que haga plaza ciñendo el montante a sí mismo, como quien dice afuera caballeros, y de aquí podrá dar largos compases o pequeños, a uno y otro lado. Y siempre que le parezca, podrá al acabar los tiempos, poner el montante, o en su hombro derecho, o izquierdo, o en su cabeza. Que muchos le usan ponerle en la cabeza, a fin de que dicen, que guarda las espaldas. Otras muchas cosas se pudieran tratar, mas el uso las descubrirá. 168TERCERA PARTE ADVERTENCIAS A ESTE LIBRO. Siempre he deseado acertar sin más interés que aprovechar mi nación, en cosa que siendo común a ella, le haga singular entre las demás. Y esto solo puedo hacerlo en la ciencia de las armas que profeso, que aunque no aprendida en universidades, ni comunicada o conferida con hombres doctos, sola la experiencia y el mucho ejercicio, junto con el natural deseo de saber y de enseñar la verdad de esta ciencia. Me ha hecho venir, no solo en el conocimiento de ella, sino también del modo y estilo de enseñarla como se debe enseñar. Siendo no cosa común, sino muy nueva. Porque si hasta aquí se ha enseñado, y se enseña con dilatadas y desatadas reglas, cuyos conceptos hacen agregación en el entendimiento en muy largo tiempo (la cual agregación es el hábito de la ciencia.) Por ir tan desatadas como he dicho, y por la gloria de Dios, he hallado el modo de enseñarla con breves y compendiosas reglas y preceptos; y no desatadas, sino tan unidas y trabadas, que como eslabonadas, en siendo de un eslabón de ellas, tras de aquella se van todas. Y esto con tanta claridad y distinción, que no ofuscando el entendimiento ni embarazando la memoria en breve tiempo, hacen tal agregación y junta en el entendimiento, que a poca cosa se le halla el hombre con el hábito de la ciencia sin embarazo alguno, sin confusión, ni duda, que él mismo recurriendo a los principios no se la delate. Esto, hasta ahora, no se ha enseñado así. Luego será cosa nueva y no común. Y si por haber visto algunos un epítome que hice solo para dar a los discípulos que me asisten, que solo para estos es de provecho, juzgando los Maestros sabios de esta ciencia no haber sacado yo cosa nueva en el. Porque en tan breve escrito no se pudo hacer más de lo que tiene, mas en el que cita se 67 hallarán todas las dificultades que se pueden ofrecer; y verán allí lo nuevo que yo he hallado en esta ciencia. Mas para hacer alguna parte de respuesta, y aliviar el camino del 169DE ENSEÑANZA DE MAESTROS aficionado que me quisiere responder, daré cuenta de algunos puntos de ella entre personas sabias. Y Maestros que me respondieron de lo que les parecía el cuaderno, y el más bien le dispuso, fue su señoría el señor Don Antonio Oquendo, Almirante Real de las armadas de su Magestad. Con más de treinta y cinco años en el oficio, habiendo tenido lo más de este tiempo a su cargo el gobierno de general. Con el cual es muy notorio los grandes provechos que su Magestad ha recibido, y hoy recibe del valor de tan eminente soldado. Pues conocidamente es su mismo centro la guerra y aguas de la mar. Y la respuesta de estos señores, y Maestros, fue decir que estaba bueno. Mas que no había en él novedad alguna. Y quien más bien me respondió fue su señoría Don Antonio Oquendo, que por sus mismos capítulos le contrapuso y citó. Y haciéndole yo a su señoría respuesta, quedó muy satisfecho en todo, y por eso he determinado en estos capítulos, y tabla, dar un principio de respuesta y un motivo de estudio al que fuere aficionado a saber. 171DE ENSEÑANZA DE MAESTROS TABLA DE LOS CAPÍTULOS DE ESTE LIBRO. El prólogo es un discurso y recopilación para considerar las dificultades que se han pasado hasta estar en esta verdad. Conviene trabajarlo y reparar en él. PRIMERA PARTE. Cap. I. De los movimientos que han de hacer para entender la verdad de esta ciencia, y lo que importa que sea un hombre capaz de éstos movimientos. Jamás se ha escrito en esta forma. Fol. 1. Cap. II. De cómo nuestro autor descubrió esta universal hace cuarenta años, entre otras heridas. Fol. 2. Cap. III. De los ángulos y movimientos que debe saber el diestro. Y esto otro autor lo trata bien cumplidamente. Cap. IIII. De las heridas sobre que se carga esta ciencia. No he hallado escrito cosa de esto. Cap. V. De las tretas vulgares. No se hallarán escritas en la forma de este libro. Demostración I. De que el ángulo recto alcanza más que el obtuso y el agudo. Demostración II. Del círculo. No le he hallado de esta hecha, ni distinguido en esta forma, y el que le leyere lo verá. Demostración III. Del elegir medio de proporción. Trató de él muy bien nuestro autor, mas nunca nos declaró que el natural del hombre era poner la espada debajo del pulpejo de la mano. Demostración IIII. De la graduación y fuerzas de la espada. Escrito se hallará la demostración en diversas partes de libros de Agripa, Carranza y de nuestro autor. Mas distinguido de esta suerte en ninguno. Cap. VII. Del modo de andar por el círculo. No se ha de hallar escrito en esta forma. 172TERCERA PARTE SEGUNDA PARTE. Demostración I. De la llave universal de esta ciencia, que es general baja, que se compone de dos generales. Que son: general de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza. Esta herida el nombre y su valor no se hallará escrito. Demostración II. De general de línea en cruz. No se hallará esta demostración escrita de esta hechura, ni con estas partes. Cap. II. De las posturas vulgares. Estas heridas y posturas dispuestas, y reducidas en esta parte, lo mucho que importan no se hallará escrito. Demostración III. De general alta, que se compone de dos generales: general de estrechar y general flaqueza encima de la fuerza. Las dos es su nombre general alta, jamás se ha escrito. Demostración IIII. De atajo general. Solo lo he hallado escrito en el cuaderno, el que lo trabajare verá si está con esta definición y heridas. Atajo general redondo el cuerpo de perfil no se hallará escrito. Cap. III. En que se trata de particulares heridas. TERCERA PARTE. En que se trata de la daga. No he hallado en esto cosa escrita que me satisfaga. Cap. I. Que trata de la daga, broquel o capa. No se hallará escrita en esta forma. Cap. II. Del modo de pelear algunos hombres, y lo que conviene saber el discípulo. Nada de esto hallarán escrito. Cap. III. De la daga contra espada. No lo he hallado escrito. Cap. IIII. De la enseñanza del izquierdo. No lo he hallado escrito. Cap. V. De las partes que ha de tener el Maestro. Fin de la Tabla. 173DE ENSEÑANZA DE MAESTROS Como tan deseoso del ajusto de esta ciencia deseo ver en ella estudiosos, y en esta ciudad de Cádiz ha hecho dirigencia con todos los diestros que hay. Y ha habido como puerto donde concurren los hombres más experimentados en esta ciencia de todo el mundo, litigando esta verdad con todos, deseando de acertar, y hasta ahora, a todos ha satisfecho este modo de enseñanza, haciéndoles nuevo, nunca visto. No le parezca al más avisado que esto se ha hecho a escondidas, y que no se ha litigado con el mismo dueño de esta ciencia, el cual sabe que esto que sigo es lo mejor que ha podido descubrir el arte. Y que solo será su discípulo el que siguiere este libro y enseñanza. Y yo confieso ser sacado de su ingenio, y para ello cito partes y libro donde se ha escrito, confesando nuestro autor ser lo mejor. Este libro he escrito muy moralmente a título que lo puedan entender todo género de profesores de este arte, por ser ello tan dificultoso. Y los más Maestros que tienen escuelas públicas, y sacan los juegos a las plazas, son hombres de pequeño estudio. Y me parece que el sabio también hallará lo que convenga, recibiendo mi buen deseo de acertar, y así perdonarán los yerros que en él hallaren, que en el tercero, que prometo dar bien presto, trataré de realzarlo lo más que pudiere de ajusto, lenguaje y filosofía. LAUS DEO. EPITOME DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS, QUE A DE DAR EL MAESTRO AL DISCÍPULO. POR EL LICENCIADO LUIS DÍAZ DE VIEDMA NATURAL DE LA CIUDAD DE GUADIX. TRANSCRITO POR EL INICIADO RODRIGO TUDELA VILLAFUERTE DIRIGIDO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO EPITOME DE LA ENSEÑANZA de la Filosofía, y destreza matemática de las Armas, que a de dar el Maestro al Discípulo. Por Luís Díaz de Viedma, natural de la ciudad de Guadix. A DON BARTOLOMÉ DE Villavicencio y Negron, Caballero de la Orden de Alcántara, etc. Año 1639. CON LICENCIA Impreso en Cádiz, por Fernando Rey. APROBACIÓN DEL ALFÉREZ Luis Brabo de Rojas. Por comisión del señor Licenciado Agustín Delgado, Canónigo de la santa iglesia catedral de esta ciudad de Cádiz, Provisor y Vicario general en ella, y su Obispado, he visto este Epitome de la verdadera destreza, compuesto por el Maestro Luís Díaz de Viedma, y hallo que no tiene cosa contra las buenas costumbres, antes es muy conforme a la profesión Española, por lo cual se le puede dar licencia para que lo de a la imprenta. Dada en Cádiz en nueve días del mes de Abril de 1639. El Alférez Luis Brabo de Rojas. APROBACIÓN DEL MUY REVERENDO PADRE Juan de Ardines de la Compañía de Jesús. Por orden del señor Licenciado Agustín Delgado, Canónigo de la santa iglesia catedral de esta ciudad de Cádiz, Provisor y Vicario general en ella, y su Obispado, he visto este Epítome de la verdadera enseñanza para usar bien las armas, y no hallo en él cosa contra la Fe, o buenas costumbres, y así por esta parte se podrá imprimir. En este Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz, Abril y diez de 1639. Juan de Ardines. LICENCIA. El Licenciado Agustín Luís Delgado, Canónigo, Provisor y Vicario general de la santa iglesia de Cádiz y su Obispado, por los señores Deán y Cabildo Canónigos in sacris sede vacante, etc. Por la presente doy licencia, por lo que me toca, para que se pueda imprimir este Epitome de la enseñanza de las armas, que ha de dar el maestro al discípulo, compuesto por Luís Díaz de Viedma, natural de la ciudad de Guadix, atento a las aprobaciones de las personas que por comisión mía le han visto. Dada en Cádiz, 11 días de abril de 1639 años. Lic. Agustín Delgado. Por mandato del señor Provisor. Francisco Espadaña. Notario. A DON BARTOLOMÉ de Villavicencio y Negron, Caballero de la Orden militar de Alcántara, Capitán de infantería Española, Regidor perpetuo de la Ciudad de Cádiz, y Alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición, etc. Considerando (noble Señor) que habiendo de sacar a la luz este Epitome de la ciencia, filosofía, destreza y matemática de las armas, me pareció por justos títulos, y razones, dedicarlo a una persona en quien hallan acogida las ciencias, como es la de vuestra merced. Lo uno por ser tan gran señor, y porque conozco, que poniéndolo a la sombra de su nobleza tendrá el logro que deseo, a quien suplico reciba este pequeño servicio de mis estudios, si bien en voluntad grande, como también lo es el deseo que tengo de acertar a servir a vuestra merced cuya vida guarde de Dios, etc. El menor criado de vuestra merced. Luís Díaz de Viedma. 183DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS AL LECTOR. Mi primer intento (discreto lector) ha sido sacar a la luz un epítome de un libro, que tengo que dar a la imprenta, de las reglas y preceptos de la verdadera destreza. Y aunque me embarga este deseo el prevenir la dificultad que habrá en los Maestros, o tenaces en lo que una vez deprendieron, juzgando a menos crédito la mejor a remisos por hurtarle a esta ciencia el estudio, padre del desengaño, dejándose llevar de la falsa enseñanza antigua, gustando de sus mismos movimientos, que son los que nos dañan, como los hallará en mi libro Enseñanza de Maestros, donde se allanarán los inconvenientes. Y en este se empezará a tomar el camino seguro para poder navegar por esta verdad, y así he querido representar los errores que padece, y la necesidad del reparo, que conocida su precisa utilidad, convenza a los tenaces, convide a los remisos, ayude a los bien intencionados, y a unos, y otros haga sabios el peligro. Observaciones son estas que me ha enseñado el estudio, el uso y continuo trabajo. Podré decir que he gozado de tres enseñanzas. La primera fue vulgar, viví con ella más de veinte años, celebrado por diestro pareciéndome que era lo mejor; y aunque venían muchos que decían ser de la verdad, no la sabían, pues no les aprovechaba. Después vino a mi patria Don Gaspar de Rivera y Ávila, Comendador de Alcántara, y me redujo a otro juego más ajustado, que ahora llamo yo a estos diestros en mis escritos “vulgares sabios”. De estos dos juegos, consideré lo dificultoso que era de poder enseñarlos a los discípulos, los grandes disgustos, las pendencias en todos tiempos, el poco gobierno y razón que todos en él alcanzaban. Pues cargando el juicio en esto, di en filosofar, hasta que ha sido Dios servido, que he hallado un modo de enseñanza, tan fácil, que en cuatro meses podrá un hombre entrar en esta verdad. Libre de las tormentas y ruidos que se les ofrecerán a los que no guarden la regla de mis escritos. 184EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA Dirán los profesores de este arte que soy cansado en referir algunas razones muchas veces, y por la larga experiencia que tengo, suplico no se enfade, y considere que por haber el hombre de quitarse sus mismos movimientos naturales, van adquiriendo los artificiales, es dificultoso de entender este arte. Y verá que habiendo pasado mis libros muchas veces, y haberlos ajustado por teoría y práctica, pareciéndole que está muy bien en ello; y de allí a unos días volviendo a estudiar y a ajustarlo, considerando que uno ha de padecer y otro ha de obrar para ver y ajustar la cantidades que se pierden o ganan, hasta estar en ello, y verá cómo le parece diferente en algunas cosas que antes. Porque cada día me sucede a mí con los discípulos que enseño, y más si han sido enseñados por otros Maestros. Sólo se reputa por hombre al que sabe, y entre los que saben se estima el estudio, que es el que en todas las ciencias da valor a los hombres. Y pues el arte de las armas está reducido a ciencia, como lo probaron nuestros autores, que fueron, el Comendador Jerónimo de Carranza, varón sabidamente noble, y en su imitación Don Luís Pacheco de Narváez, gloria de nuestros siglos. Será bien que el discípulo tome este epítome, para que con facilidad pueda entrar en esta ciencia y que el Maestro le pueda instruir en ella, hasta llegar al fin deseado, que es saber. De poco hubiera servido cuarenta años que por mi afición he trabajado en la destreza de las armas, pasando muchas veces los libros de los curiosos antiguos, y particularmente los del Comendador Jerónimo de Carranza, y de nuestro autor Don Luís Pacheco de Narváez, cuyo ingenio, saber y entendimiento nunca tuvo igual. Si por ellos no hubiera alcanzado un modo fácil de enseñar las armas y haber entendido la causa del desacierto, porque no la han sabido los hombres y como la sabrán con facilidad, dando un modo de enseñanza que jamás se ha visto, muy deseada de los antiguos, mas no alcanzado por ninguno. He descubierto, que lo primero que ha de saber el discípulo, es, enterarse que sus mismos movimientos naturales le dañan y desvían de esta ciencia, de tal forma, que de no satisfacerse el hombre de los movimientos que ha de saber por ciencia y conocer los atajos que ha de 185DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS hacer con seguridad, hasta estar en ellos, no podrá después corregirse, y se quedará vulgar, que es el mismo natural del hombre. Estas razones de decir, que le he de quitar al hombre sus movimientos naturales y darle otros artificiales haciendo en él segunda naturaleza, les causa admiración a los más sabios. Y esto lo verá con facilidad el que obedeciere mi razón y leyere mis escritos, trabajando en ellos, ajeno de la vanidad que suelen tener los Maestros de la común destreza, poco estudiosos, diciendo que saben, queriendo hacer roces la ciencia; como me sucede cada día con los hombres que se tienen por sabios en esta ciencia, con desvanecimiento y temeridad. El tomar la espada en la mano es lo más importante y es lo primero que le hemos de quitar al hombre. De que no se use su mismo natural, que es, cuando toma la espada, poner el pomo debajo del pulpejo de la mano, pareciéndole que está más firme y seguro, y que para su defensa y seguridad no haría otra postura, y es el mayor desacierto que hay en esta ciencia. Y así ha de estar el pomo de la espada en la canal de la muñeca para poder proseguir este arte; y aunque al principio le parezca dificultoso, y dirá que no tiene fuerte la espada, úselo, que a pocos días verá su aprovechamiento y el engaño en que vivía. Luego, considerar el círculo que se imagina entre los dos combatientes, que es la llave de este arte y ver el gobierno que tienen letras y compases, como lo significa la demostración con sus líneas, que son ocho, entendidas de esta forma: la de punto A a punto A, es la línea recta del diámetro. La de punto B a punto B, y la de punto C a punto C, y la de punto D a punto D, les diremos transversales. Y la de punto F a punto F, le diremos infinita, o finita, pues se puede acortar o alargar en infinito. Y la de punto R, extraña. Y la de punto O, mixta, porque toma de dos líneas, y las dos líneas del círculo serán infinitas, pues no tienen principio ni fin. Y para mejor irlo entendiendo, se ha de considerar el círculo que se imagina entre los dos combatientes, que tendrá la línea del diámetro ocho pies de punto A a punto A, afirmados con espadas marcadas, que 186EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA será de redondo veinticuatro pies, que reducidos a compases de a tres piés, serán ocho, según Euclides príncipe de la geometría; y de este círculo iremos tratando y gobernandonos por él. Ya tengo dicho, que lo primero que hemos de suponer es, quitar los mismos movimientos naturales y deprender los artificiales, y esto se ha de entender en esta forma, y cada uno podrá experimentarlo en su casa para mejor satisfacerse de ello. Y verá que plantado en punto A, tomando la espada por la parte de afuera, le hará fuerza el mismo natural que de compás a punto D, con que quedará descubierto y herido. Y por segunda naturaleza lo ha de dar a punto B quedando el cuerpo de perfil, y verá como hiere libre. Y así mismo cuando tome la espada por la parte de adentro, verá como el mismo natural le fuerza que de compás de punto A a punto B, con que quedará el cuerpo descubierto y herido. Y no se ha de dar el compás sino a punto D, quedando el cuerpo de cuadrado, con que herirá forzoso al contrario, porque tendrá su espada un movimiento y la del contrario cuatro. Estos dos atajos son: el de punto A a punto B, general de línea en cruz; y el que se da de punto A a punto D, atajo general. Y han de servir de hacer atajos en redondo con líneas ilíacas. Este otro atajo es el que más importa saber, y el que más olvidado está de los hombres, y es la llave y puerta de esta ciencia, y se entenderá de esta forma: que habiéndome el contrario hecho general baja, dando compás de punto A a punto B, habiendo elegido medio de proporción, pasando al medio proporcionado, que será siempre que hiera libre; y viniendo a herir al rostro, verá como le fuerza el natural que quite la espada a uno y otro lado teniéndola en ángulo obtuso, como todos los Maestros han usado; y es notable desacierto, hasta que esté científico, mas antes la ha de poner en ángulo agudo, poniendo la punta de la espada debajo de la fuerza y guarnición del contrario, dando compás a su lado derecho de punto A a punto B, quedando el cuerpo de perfil, con que quedará reparado e hiriendo a su contrario. Y esto será oposición de general flaqueza debajo de la fuerza, que es lo que ha de procurar saber el diestro, que es la puerta de esta ciencia y no hay otra. 187DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS Llave y gobierno de la destreza. 188EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA Lo primero que ha de hacer el que hubiere de obedecer los preceptos de esta ciencia es, considerar el círculo redondo y plantarse en punto A, el cuerpo de perfil derecho, cargándose sobre ambos pies, el pié derecho recto por la línea del diámetro y el izquierdo transversal en tal conformidad, que el hueso del tobillo del izquierdo venga en derecho del calcañar del derecho; con no más cantidad de hueco, que volviendo la punta del izquierdo llegue al calcañar del derecho. Y de allí dará compás curvo de punto A a punto B, el cuerpo de perfil, y así mismo a punto C y a punto D, hasta volver a punto A. Y en la misma conformidad, por la circunferencia del lado izquierdo, dando compases curvos de punto A a punto D, y punto C, y punto B, hasta volver a punto A, el cuerpo de cuadrado. Y para agilizar los miembros, dará compases de punto A a punto P, que será compás recto. Y de punto A a punto R, que será compás extraño. Este le toca al pié izquierdo, de punto A a punto F, que será compás de trepidación a la circunferencia del lado derecho. Y de punto A a punto O, será compás de trepidación y extraño. Y en la misma conformidad se entenderá por la circunferencia del lado izquierdo, mas lo que más conviene buscar al principio son los redondos de punto A a punto B, y punto C, y punto D, hasta volver a punto A. Y le diremos compás curvo a la circunferencia del lado derecho quedando el cuerpo de perfil. Y en la misma conformidad por la circunferencia del lado izquierdo de punto A a punto D, y punto C, y punto B, hasta volver a punto A. Y le diremos compás curvo a la circunferencia del lado izquierdo el cuerpo de cuadrado. Esto conviene que se haga, que ha de ser la primera piedra del edificio con que se han de hacer compases y atajos redondos de líneas ilíacas, que se hacen en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en punto A, las espadas afirmadas en tal conformidad que la espada del diestro haga punto con el ojo derecho al gavilán, y la punta de su espada a la nariz de su adversario, y que las puntas lleguen a los pomos, considerando que ahora con las espadas han de dar los mismos compases a uno y otro lado. 189DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS Siempre para deprender cualquier ciencia será fuerza que el uno padezca y el otro obre, para conocer las cantidades que se pierden o ganan. Y estando elegido el medio de proporción, dará el diestro compás a punto B, pasando su espada por debajo de la contrario, haciendo en ella atajo de general de línea en cruz, quedando las espadas al lado derecho del diestro. Y en la misma conformidad, dará el contrario compás a punto B saliendo a herir, y sin perder la espada en redondo la seguirá el diestro, dando compases en redondo de una letra a otra, hasta volver la espada al mismo atajo; cuerpo, compás y espada a un mismo tiempo, el cuerpo de perfil; y asimismo, por la circunferencia del lado izquierdo dará compases, como lo significa la demostración, tomando la espada del contrario por la parte de adentro. Quedando el cuerpo de cuadrado, y saliendo el contrario, le volverá a atajar en redondo hasta volver al mismo atajo. Y estos atajos se han de hacer muchas veces, que componen el cuerpo y disponen al hombre para recibir la ciencia. Prevenir en el entendimiento que el contrario no se puede afirmar mas que en estas seis posturas, y que éstas están sujetas a las siete generales, como se verá en las demostraciones de mi libro Enseñanza de Maestros. Todos los artífices que hacen obras para su mejor reputación y fama, pretenden sacar los cimientos de las honduras y entrañas de la tierra, reduciéndolo a regla y compás, para que el edificio no falte; así considerando que esta es ciencia, muro y fortaleza del hombre. Otros sabios autores la han cargado, y cargan, sobre cinco tretas que son: tajo, revés, medio tajo, medio revés y estocada. Y este ha sido notable desacierto, y ha causado y causará notables yerros en los Maestros que los siguieren; de lo cual, quedan los discípulos vulgares. Y el que leyere mi libro, allí hallará el engaño y desengaño de todos; y verá cómo solo se han de cargar esta ciencia sobre las siete generales, que son ellas el principio, medio y fin, y todo lo demás es particular y le tiene sujeto. Y las diré en la forma que se han de entender cada una, y cuál ha de ser primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima. 190EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA Prevenir en el entendimiento que los ángulo en la destreza son cuatro, declarados en esta forma: Ángulo recto, es estar la espada recta. Ángulo obtuso, es estar la punta de la espada levantada. Ángulo agudo, es estar la punta de la espada baja. Ángulo curvo, es, siempre que se hace movimiento de conclusión, y sirve para con capa, daga o broquel. Los movimientos de la espada son seis, que son las posturas en que se puede afirmar el hombre: Movimiento violento, es subir la espada en alto. Movimiento natural, es bajar la espada a su centro. Movimiento remiso, es apartar la espada a uno y otro lado. Movimiento de reducción, es volver la espada a lo recto. Movimiento extraño, es encoger el brazo. Movimiento accidental, es caminar adelante. 191DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS DEMOSTRACIÓN MATEMÁTICA DE general de línea en cruz. Todas las obras que a su principio le yerran las plantas y fundamentos, siempre quedarán erradas, y el edificio sin la traza y compostura que ha de llevar para que salga perfectamente acabado; y en este edificio esta general ha de ser la primera piedra, y se entenderá de esta forma: habiendo elegido medio de proporción con los requisitos que le tocan al arte y quedan dichos, plantándose en punto A, dar compás a punto B, pasando la espada por debajo de la contraria, haciendo en 192EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA ella atajo y círculo redondo, solo con la muñeca, hasta que queden las dos espada en la circunferencia del lado derecho del diestro. La espada ha de quedar remisa, y la punta gozando de algo obtuso, en tal forma, que quede el punto siete de su espada en el punto tres de la del contrario. El brazo tan recto que se considere una regla derecha desde su hombro izquierdo a la canal de la muñeca, con que herirá forzoso al contrario. General de línea en cruz y general flaqueza debajo de la fuerza son hermanas, y las primeras que siempre andan juntas, porque estando la una en línea en cruz, podrá estar la otra espada en flaqueza debajo de la fuerza. 193DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS GENERAL FLAQUEZA DEBAJO DE LA FUERZA. La demostración presente se hace en esta forma: habiendo elegido medio de proporción en punto A, dar compás curvo por el lado de la circunferencia del lado derecho a punto B; el brazo recto, sin doblarlo, con solo la muñeca, cuerpo, brazo y espada a un tiempo, haciendo medio círculo hasta poner la punta de la espada debajo de la fuerza y guarnición del contrario, en tal conformidad que alcance; con que herirá libre por el mayor alcance y por haberle ganado al contrario los grados del perfil. 194EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA En mi libro, Enseñanza de Maestros, se hallará con el complemento que merece. GENERAL BAJA es el crisol de las dos generales dichas, y se hace en esta forma. Habiendo elegido medio de proporción en punto A, dar compás curvo a punto B, tomando la espada del contrario por debajo haciendo círculo redondo, que será empezar por línea en cruz; y sin parar el círculo, llegará a flaqueza debajo de la fuerza con que herirá libre. Cuando no tratara más que de estas tres generales al principio, bastará para la enseñanza de las armas. 195DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS DEMOSTRACIÓN MATEMÁTICA DE general flaqueza encima de la fuerza. Esta general sólo se hace habiendo elegido medio de proporción con los requisitos que le tocan, dando compás curvo a punto B, sólo poniendo la punta de la espada encima de la fuerza del contrario junto a la guarnición; cuerpo y espada a un tiempo, el cuerpo perfilado, con que herirá libre. 196EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA DEMOSTRACIÓN DE general alta. Y se entenderá en esta forma: habiendo elegido medio de proporción A, con los requisitos que quedan dichos, dando compás curvo a punto B pasando la espada por encima de la contraria, haciendo en ella círculo redondo solo la muñeca, sin parar, hasta ponerla en flaqueza encima de la fuerza; cuerpo, espada y compás a un tiempo, quedando el cuerpo de perfil. Esta general es la llave de las dos generales, porque siempre que la una haga general de estrechar, podrá la otra elegir flaqueza encima de la fuerza, con que se opone la una a la otra. 197DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS DEMOSTRACIÓN MATEMÁTICA DE general de estrechar. Muchos Maestros de la verdadera destreza han empezado a enseñar por esta general, y es notable desacierto. Y esta general se entenderá en esta forma: habiendo elegido medio de proporción, como queda dicho en punto A, dar compás a punto B, pasando la espada por encima de la contraria haciendo un círculo redondo con solo la muñeca, hasta poner la espada debajo de la 198EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA de su contrario, en tal conformidad, que la punta contraria quede cerca de la guarnición del diestro, y la del diestro en ángulo obtuso, la mano uñas arriba, el cuerpo perfilado, con que podrá herir libre. El mayor temor que tengo es que no me han de entender, pareciéndoles a los más entendidos que están en ello, y así les suplico que pasen mis escritos muchas veces, ajustándolos a cuenta y razón, que ellos darán el desengaño. 199DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS DEMOSTRACIÓN MATEMÁTICA DE atajo general. El natural de los hombres es, empezar por esta parte, que sea vulgar o verdadero, ha sido el mayor desacierto que ha habido en los profesores de esta ciencia, como se hallará en mi libro, Enseñanza de Maestros. Esta general se hace en esta forma: habiendo elegido medio de 200EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA proporción en punto A, dar compás curvo a la circunferencia del lado izquierdo a punto D. El cuerpo ha de quedar de cuadrado, el pie derecho transversal a su lado derecho, el hombro izquierdo que confirme con el derecho del contrario, la mano y la guarnición de la espada casi uñas abajo y cerca del muslo derecho, las espadas en el medio de sus longitudes o largura, con que vendrá a quedar el cuerpo del diestro detrás de su espada; y la espada contraria tendrá cuatro movimientos que hacer para herir, que serán un natural bajando, y otro de reducción pasando por debajo, un violento para subir y un accidental para herir. Y la del diestro no tendrá más de un movimiento mixto, con que saliendo, o no, será fuerza ser herido. 201DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA MATEMÁTICA DE LAS ARMAS Demostración del ángulo recto, obtuso y agudo. La demostración presente muestra a lo claro que la espada se ha de poner en la canal de la muñeca, como queda dicho; y servirá de desengaño a los vulgares, que se afirman curvos, poniendo la espada en ángulo obtuso, que es la espada que señala el punto C; o en ángulo agudo, que es la espada que señala punto D. Con que se verá lo que falta a cada una para llegar a punto A, que es el pecho del hombre donde toca la espada recta. Con que se prueba ser mejor el ángulo recto que el obtuso o el agudo. 202EPÍTOME DE LA ENSEÑANZA Todo ello tiene mucho que trabajar, hasta entender las generales y particulares, sobre que tienen dominio. Y conviene que vaya el discípulo tomando esto para poder entrar en la verdad. Y en mi libro, Enseñanza de Maestros, le hallará lo que convenga para poder enseñarse un amigo a otro con el mejor estilo que yo he podido alcanzar. Y me alegrará que los estudiosos lo estudien y ajusten; en lo que hallasen yerro, me avisen, que mi deseo es acertar. LAUS DEO. BIBLIOGRAFÍA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA. Catálogo de la biblioteca. “Anotación manuscrita de propiedad en hoja de guarda posterior: “Agustin Zamora y Toro se empezo a enseñar la espada a 15 de Noviembre del año de 1728”...”: https://catalogo. bne.es/discovery/ MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. (2025). Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. v0.797. Linares: Academia de Esgrima Láser. Número de Registro Académico: AELMM20230301001. Consultado el 03/04/2025. ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER