(Extracto del Tratado General de la Esgrima Clásica Íbera, en que se trata cómo emerge el conocimiento sobre realidades antiguas a partir de fuentes fragmentarias.)
Muchas veces, de la reflexión surgida a través de la interpretación del conocimiento generado por otro, se da lugar a más conocimiento, tenga que ver directamente, o no, con aquello que originó la reflexión.
Y es que a este que escribe le resultó curioso que, como deja por escrito el Iniciado Alejandro Delgado en su artículo sobre la definición de “Iberia”, existiera precisamente una segunda “Iberia”, más allá de nuestra península, en el Cáucaso. Sin embargo, más que el hecho de la coincidencia de una palabra concreta, lo que resultó objeto de reflexión fue la existencia de dos vocablos tan parecidos, si es que no idénticos, entre dos culturas que, salvo que aparezca alguna prueba fehaciente, no habrían tenido contacto entre ellas.
IBERIA. [Iberia]: 1. Territorio geográfico ubicado en el extremo suroeste del continente europeo, nombrado originariamente por los autores helenos en referencia a la extensión de tierra vinculada al río Ebro, comprendiendo a las poblaciones y el sustrato cultural prerromano que habitaban dicha delimitación. 2. Extensión territorial correspondiente a la totalidad de la península al sur de los montes Pirineos, asimilada de manera asidua a la provincia romana de Hispania. 3. Espacio geográfico contemporáneo que engloba a los Estados actuales de la península, empleado en el ámbito académico para referirse a esta masa terrestre eludiendo particularidades estatales. 4. Hipotética entidad política que resultaría de la unificación de los Estados que componen la península occidental europea. 5. Reino de la Antigüedad situado en la región del Cáucaso, caracterizado por compartir nombre con el territorio europeo a causa de una homonimia fortuita. 6. En el contexto del presente tratado, espacio histórico y conceptual de convergencia donde coexisten diversas tradiciones marciales, proveyendo el marco teórico para el desarrollo de la técnica de la Esgrima Clásica Íbera
Es decir, a pesar de la distancia entre culturas, pueden surgir vocablos que, en teoría, tienen la misma sonoridad, pero distinto significado. Es como si la distancia geográfica fuera una diastema entre territorios, la aístesis que refleja la separación a nivel material, mas dicha separación material tiene su reverso diastático en la dimensión de lo posible, así como en las circunstancias particulares que delimitan la naturaleza de cada territorio, o lo que es lo mismo, el medio en el que se desarrolla dicha cultura, que ha participado de su origen y desarrollo, y que tiene un gran peso en que la cultura sea como es, o fue.
Teniendo esto en cuenta, las culturas coetáneas en el tiempo se hallan, quieran o no, y sean conscientes de ello o no, dispuestas en el medio, de modo que puede surgir el contacto con otra cultura aún no conocida, por el mero hecho de ser y afectar.
DIÁSTASIS. [Diastasis]: 1. Dimensión emergente de la magnitud de la naturaleza de lo posible, en un espacio y tiempo determinado. Esta se manifiesta como un plano no euclidiano por el que los tiradores podrán moverse al margen de las dimensiones espaciales y temporal. 2. Conjugación de la distancia del medio con aquellos aspectos particulares de los implicados y su contexto, que la modifican. Será esta dimensión resultante aquello con lo que se entienden las posibilidades reales que existen en dicho medio. 3. Magnitud de lo posible. 4. Término usado en medicina para hacer mención a la separación entre los lados derecho e izquierdo del músculo recto mayor del abdomen. 5. Dimensión hipotética, perpendicular a las dimensiones espaciales y al tiempo, por donde se desarrolla la posibilidad de afectar. Esto es así puesto que el espacio y el tiempo son dimensiones permeables para ciertos elementos cuánticos, lo que hace que las interacciones entre entes puedan tener lugar de manera independiente a la ubicación espacial y temporal de estos (diastema), emergiendo la diástasis, por tanto, como la posibilidad de afectar de un ente a otro, sin que necesariamente intervengan cambios en las ubicaciones de las dimensiones físicas en las que esto tenga lugar. Esta concepción de la diástasis es únicamente hipotética, pues no existe prueba falsable de que esto sea así. Sin embargo, resulta un modelo filosófico útil para explicar las interacciones entre entes sujetos a los principios ontológicos emergentes del axioma original.
DIASTEMA. [Diasthema]: 1. Separación entre elementos implícitos en el medio, en la dimensión física y/o temporal. 2. Distancia física existente entre los tiradores, que influye en la diástasis. 3. Conjunto de los diámetros comunes emergentes de la correlación entre cada uno de los elementos implícitos en el medio y sus relativos, comunes, particulares, individuales, virtuales y ejecutivos. 4. Sinónimo de distancia del medio.
AISTESIS. [Aistesis]: 1. Manifestación o proyección de la diástasis en la dimensión espacial, en la que se pueden observar las mutaciones de dicha diástasis, pues se proyectan en el plano físico. 2. Conjunto de experiencias de un ente sobre el medio. 3. Manifestación de la diástasis sobre la diastema.
Este contacto, que en principio puede tender a la convergencia de los vectores de interés representantes de estas culturas, puede no ser tangible para ninguno de los dos entes implicados en el mismo.
Regresando a al pensamiento de la distancia geográfica como diastema, es complicado pensar que hubiera un contacto directo entre las dos culturas de interés de las que nace esta reflexión. Sin embargo, es posible que sí que hubiera un contacto no tangible o, al menos, no reconocido de forma directa.
Si estudiamos la distancia geográfica como una diastema, se podrá observar que, del mismo modo que al separar agente y paciente esta puede marcar, de forma somera y gradual, el paso de un medio de proporción, a uno proporcional, y finalmente proporcionado, la diastema geográfica estará jalonada de accidentes geográficos y otras culturas intermedias entre las dos que no saben que han tenido contacto entre sí.
Esto se debería a que dicho contacto surgiría a través del conocimiento llegado por las culturas más cercanas, con las que se tendría un contacto consciente, de estas últimas con otras cercanas a ellas, y así sucesivamente, reduciéndose paulatinamente el contacto consciente y tangible, hasta que este sea, por afectar a dos culturas tan separadas que la una no sabe de la existencia de la otra y viceversa, pero no esté.
AXIOMA ORIGINAL. [Original axiom]: Principio absoluto que dicta que: 'Algo es por afectar'. Esto expresa que un ente será por su capacidad intrínseca de generar variaciones en otros entes, así como quedará necesariamente definido por la forma en la que lo hace. Todo lo que existe lo hace afectando a su entorno, y por ende, la interacción y la convergencia de las afectaciones es la norma, no la excepción. Siendo así, todo es resultado del conflicto, pues para que algo exista precisa de afectar a otro, y por ende, de variar sus vectores de interés, siendo inevitable la tendencia a la convergencia de estos. De esta forma, el axioma original es un principio falsable en teoría, mas resulta imposible de falsear en la práctica, porque cualquier intento de refutarlo termina confirmándolo, por tanto, quedando definido como verdadero y fundamental, uniendo la ciencia y la filosofía, en una certeza trascendental, no dogmática. O sea, que ser es afectar, y esto es falsable, mas siempre cierto.
Cabe destacar que, si en lo que concierne a la aístesis ya es complicado intentar encontrar una posible explicación a la similitud de los dos vocablos, la tarea se vuelve aún más compleja cuando se tiene en cuenta a la diástasis. Esta, resulta en cierto modo inaccesible, al ser un elemento pentadimensional, o lo que es lo mismo, perpendicular, no dependiente y potencialmemte ajena al tiempo y al espacio, a pesar de resultar clave para llegar al quid de la cuestión.
Al ser la magnitud de la naturaleza de lo posible, va a recoger todo lo que pueda ocurrir dando el conjunto de circunstancias que dan lugar a la naturaleza de lo posible en una cultura. Es decir, el medio en que esta se halla.
De esto modo, surge la posibilidad de que, en algún momento de estas culturas, ambas se encontraran compartiendo una idea de la diástasis, como puede ser dar nombre a un territorio. Sin embargo, pareciera que ambas emplearan un método inductivo, ya que se persigue dar un nombre a un territorio concreto, con el fin de acotarlo, espacial e incluso temporalmente, y de darle una naturaleza concreta, por medio del vocablo “Iberia”. Mas es aquí donde surge la problemática.
Se podría considerar que, en algún momento, dos culturas separadas por una diastema geográfica, compartieron una idea de la diástasis (nombrar un territorio), y que la aístesis de la misma (vocablo “Iberia”) resultó ser, si no igual, extremadamente parecida.
Ahora bien, es en este punto donde la diástasis ejerce su naturaleza pentadimensional, haciendo que no se pueda saber el propósito concreto de cada uno de los entes al dar origen al vocablo “Iberia”. Esto hace que la premisa inicial, la de compartir una idea de la diástasis, ya no sea posible.
La idea general de poner nombre a un territorio no tendrá el mismo significado ni matiz para estas dos culturas, del mismo modo que la idea específica de dicho nominativo surgida en el individuo, o conjunto de individuos, tendrá un propósito concreto que, miles de años después, resulta inaccesible.
PROPÓSITO. [Purpose]: 1. Pretensión con la que se intenta, procura y/o lleva a cabo algo. 2. Conjunto de expectativas sobre las que se sustenta la decisión de obrar. 3. Orientación voluntaria de un vector de interés. 4. Manifestación notable del vector de interés. 5. Semántica de una obra. 6. Sinónimo de pretensión, como el vector de interés pretendido tras la obra. 7. Parte de una obra que atribuye semántica a esta, al margen de su contenido o del medio en que este esté expresado. Siendo así, el propósito de una obra no podrá ser empíricamente demostrado, pues dicha semántica únicamente se expresará al exterior del agente a través de la forma en la que se manifiesta el contenido y el medio, que en el caso de la esgrima será por medio de la exposición de la geometría y la dinámica. Por ende, se puede decir que el propósito de una obra, o sea, su semántica, únicamente es reconocible a través de las acciones que expresan, quedando dicha semántica codificada en mente del agente hasta que no actúe. 8. Singularidad de un ente que lo ubica y lo define, en sentido y magnitud.
Por tanto, no se puede saber con certeza si el vocablo “Iberia” usado por ambas culturas vendrían a tener el mismo significado semántico. Y el conocimiento que se puede generar a partir de la ausencia del mismo en torno a un concepto concreto, es tanto el reconocimiento de ese desconocimiento, como de la necesidad de sumergirse en esa dimensión desconocida para abstraer datos, catalogarlos como información, y a partir de su relación generar nuevo conocimiento.
En otras palabras, solo se puede continuar con este razonamiento si se acepta la limitante de la imposibilidad de acceso al propósito de los entes de estas dos culturas, que usaron el mismo vocablo para nombrar distintos territorios.
AXIOMA DEL CONOCIMIENTO. [Knowledge axiom]: Principio elemental que dicta que toda información es potencialmente útil, independientemente de su origen o aplicación inicial.
Esto significa que se debe jugar en la diástasis con los hechos conocidos, y ya tan renombrados de las dos culturas, la diastema que las separa, el vocablo “Iberia”, y la utilización de este por dos culturas separadas por una diastema geográfica considerable. Si solo se tienen en cuenta estos elementos, y se deja de lado por un momento el propósito, surge, como se ha mencionado antes, una coincidencia de la idea en la diástasis por ambas culturas, lo que supone una singularidad.
Al no poderse conocer el propósito concreto de los entes que utilizaron un mismo vocablo para designar áreas geográficas concretas en territorios y puede que tiempos distintos, se estaría hablando de una singularidad, una coincidencia en la diástasis que no puede explicarse, precisamente por la imposibilidad de acceder al propósito de los entes que dieron lugar al vocablo.
SINGULARIDAD. [Singularity]: 1. Evento o fenómeno que no se atiene a unas determinadas leyes, normas, reglas o conocimientos. 2. Región del espacio donde no se pueden definir magnitudes. 3. Estrato más estrecho posible del medio proporcional, en el que no aplican los principios técnicos propios de las armas de las que emergen los medios medidos, donde no se tendrá control alguno de la obra o de la entropía, no siendo viable transitar por él, y donde no se podrá obrar sostenimiento o retirada alguna sin la ejecución propia. 4. La singularidad de un ente resulta ser su propósito, por ser aquello de donde emerge su medio y lo que lo define como un agente independiente. Es por ello que el propósito de un ente es inaccesible para otro, pues para experimentarlo habría de caer a su singularidad, uniéndose ambos y dando lugar a un propósito nuevo emergente de la suma de los dos propósitos que se unifican, lo que haría variar dicho propósito. En el asalto, agente y paciente son dos singularidades inicialmente separadas, siendo por tanto dos entes y propósitos diferenciados, que en dicho asalto están enfrentados. Siendo así, el agente pretenderá imponer su propósito sobre el del paciente, pretendiendo hacer que dicho paciente caiga en la singularidad agente. Esto se conseguirá al sobreponer el propósito agente sobre el paciente, que en el asalto tendrá lugar por medio de la ofensa, anulando el propósito del paciente mientras se impone el propósito del agente. Pese a ello, la singularidad resultante siempre será la unión de ambos, y es por ello que se justifica evitar que el paciente sea absorbido por la singularidad del agente, resultando ideal que la inhabilitación del agente sobre el paciente tenga lugar de manera eficiente, minimizando la lesión, consiguiendo el cese del asalto y evitando que el agente se verá afectado por la asunción de la responsabilidad de haber acabado con la independencia del paciente.
De este modo, atendiendo a la definición de singularidad como “evento o fenómeno que no se atiene a unas determinadas leyes, normas, reglas o conocimientos”, podemos decir que esta coincidencia de la idea en la diástasis es una singularidad, mientras no podamos tener acceso al propósito detrás del uso de “Iberia” por cada una de las culturas. Es decir, sin el propósito, no tenemos una base lógica a la que se atenga la idea compartida, quedando para los entes del presente como un surgimiento espontáneo en la diástasis de dos ideas que ocupan simultáneamente el mismo lugar, que llegan prácticamente a fundirse, diferenciables solo por la diastema geográfica a nivel material, pero sin diferencia real a nivel diastático.
Esto lleva al siguiente escalón en este razonamiento, y es que, si se habla de una singularidad por falta de propósito, eso quiere decir que hay una relación directa entre ambos conceptos. Observando que el propósito original detrás del surgimiento del vocablo “Iberia” es inaccesible, no solo por la ausencia de los entes que lo originaron, sino porque para entender realmente dicho propósito, o propósitos, habría que ser los entes que lo idearon en primer lugar. Y eso, tanto material como diastáticamente, no es posible por el momento.
Por ende, se puede entender también que hay una singularidad en cuanto a que el propósito original del vocablo “Iberia” es singular del ente que lo originó, es decir, nadie más pudo compartirlo, ni los otros entes que convivieran con él, pues como recién se ha mencionado, no podían ser el ente que originó el vocablo, a pesar de que pudieran participar en su creación. Basta pensar en que “Iberia” designa un territorio concreto, pero para cada uno de los entes que usaron ese vocablo, ese territorio no tendrá la misma extensión exacta. Puede que para unos ocupara unos milímetros más, para otros unos milímetros menos.
Y aunque esa diferencia pueda ser nimia, e incluso prácticamente imposible de medir, el mero hecho de su existencia hace que afecte al propósito del vocablo “Iberia” en cada uno de los entes que le dio uso y, por tanto, hace que esas diferencias “sean”, debiendo ser tenidas en cuenta en los posibles propósitos de cada ente, imposibilitando la exactitud total entre dos propósitos.
Así pues, se podría decir que el vocablo “Iberia” es una singularidad en sí mismo, fruto tanto de la imposibilidad diastática de que se comparta una idea y su propósito entre dos entes, ocupando ambos simultáneamente el mismo lugar, como de la diastema geográfica que separa a ambas culturas relacionadas con el vocablo, con la singularidad de una sonoridad y significados parecidos entre una cultura de la península ibérica y otra del Cáucaso cuando, a priori, no hubo un contacto directo entre ellas.




