img-fondo
← Volver a la página de Libros
Compendio de la filosofía y destreza de las armas, de Jerónimo de Carranza, por Don Luis Pacheco de Narváez.

Compendio de la filosofía y destreza de las armas, de Jerónimo de Carranza, por Don Luis Pacheco de Narváez.

Autor:

Maestro Luis Pacheco de Narváez

Transcriptor:

Karui Luis Francisco Roldán Fraile

Director:

Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro

Páginas: 200

Formato: A5

Peso: 200g

NRA: AELMM20250202001

Comprar

Contenido Digital Crudo (Optimizado para LLM/IA)

COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS, DE JERÓNIMO DE CARRANZA. POR DON LUIS PACHECO DE NARVÁEZ. A DON FRANCISCO DE ROJAS Y SANDOVAL, SEGUNDO DUQUE DE CEA. MAESTRO D. LUIS PACHECHO DE NARVÁEZ TRANSCRITO POR EL KARUI LUIS FRANCISCO ROLDÁN FRAILE DIRIGIDO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER Transcriptor: D. Luis Francisco Roldán Fraile: Graduado en historia del arte Karui de la Academia de Esgrima Láser Dirigido por: D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser Linares, 2025 El objetivo de esta transcripción es, simplemente, facilitar la lectura del documento, persiguiendo que cualquier interesado pueda fácilmente recorrer esta obra, y extraer de la misma sus propias conclusiones. Pese a ello, se corrigen unos sutiles matices y particularidades de la maquetación original, adaptando al formato presente el orden de encabezado y pie de página en la transición, entre el primer y segundo diálogo. NRA: AELMM20250202001 COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS, DE JERÓNIMO DE CARRANZA. POR DON LUIS PACHECO DE NARVÁEZ. A DON FRANCISCO DE ROJAS Y SANDOVAL, SEGUNDO DUQUE DE CEA. CON LICENCIA. En Madrid, por Luis Sánchez. Año 1612. Suma de la licencia. Don Luis Pacheco de Narváez, tiene licencia de los señores del Consejo, para poder imprimir y vender un libro, titulado Filosofía de las armas y de su destreza, como más largo consta de la licencia despachada en el oficio de Diego González de Villarroel, escribano de Cámara. En Madrid a II de marzo de 1611 años. TASA Yo Diego González de Villarroel Escribano de Cámara del Rey nuestro Señor, de los que en el su Consejo residen, doy Fé; de que por los señores del dicho Consejo, fue tasado a tres maravedís y medio cada pliego, de un libro titulado Epítome, o Compendio de la Filosofía, y destreza de las armas, de Jerónimo de Carranza, que por los dichos señores se dio licencia para poderlo imprimir, a don Luis Pacheco de Narváez; y que al dicho precio y no más, se venda: con que antes y primero se ponga esta fé de tasa en la primera hoja de cada volumen del dicho libro, para que se sepa el precio de él. Y porque de ello conste, de pedido del dicho don Luis Pacheco de Narváez, y mandamiento de los dichos señores del Consejo, di esta fé. En la villa de Madrid, 22 de diciembre de 1611. Diego González de Villarroel. ERRATAS Página 2. Lin. 17, en el lugar, diga un lugar. Página 17, línea 3, de especie, diga de la especie. Página 27, línea 21, en la mano, diga en ellos. Página 41, línea 17, es de varón, diga es varón. Página 55, línea [¿1?], no de fuera, diga por de fuera. Página 64, línea 2, afectada, diga acisentada [¿accidentada?]. Página 88, línea 1, que sea, diga, que no haya otra menor, y no se dará número por grande que sea. Página 150, línea 12, por su, diga pues por su. Aprobación. Por Mandado de V. A. he visto este libro, que es un Epítome, del que compuso el Comendador Jerónimo de Carranza, de la Filosofía de las armas, y su destreza, hecho por don Luis Pacheco de Narváez. Y aunque bastaba la buena opinión del primer autor, y la no menos justa, y bien recibida del segundo, como la ofrece las obras que ha sacado a la luz en esta materia, con particular cuidado lo he mirado, y conferido con su original, y he hallado con artificio ingenioso, y agradable estilo, junta la doctrina, que no lo estaba, por causa de algunas disgresiones, que por no ser del propósito (caso que para otros de mucha erudición, y con notable elegancia), la hacían difícil, y mal entendida, sin dejar de poner palabra, periodo, ni cláusula digna de consideración, y lo será de mucha que se le imprima en este estado, pues los profesores, y aficionados a esta ciencia, se instruirán mejor, y más fácilmente en su Teórica, y conseguirán la Práctica con mayor perfección que hasta aquí: y así siendo V. Alt. Servido, podrá hacerle la merced de la licencia que pide. Marzo a 8, 1611. Julio César Ferrusino. A DON FRANCISCO DE Rojas y Sandoval, segundo Duque de Cea. A los Floridos años, y tierna edad de V. Exc. al valor heredado y propio de tan ilustre, y antigua estirpe, y a la noble inclinación, amor, y voluntad, que entre los celajes [zelage, presagio, anuncio o principio de lo que se espera o desea, S. A., S. F., 1] de la niñez descubre, y muestra, a la virtud, a las ciencias, y actos de Caballería, dedico el más sazonado fruto, que en los pasados siglos (y en la materia presente) produjo Español ingenio. Y aunque lo más de estos trabajos es ajeno, el deseo de servir a V. Exc. es propio mío, y tan grande, que por ser caudal del alma, lo juzgo por merecedor de ser recibido, en cuanto a este Epítome, digno del amparo, y protección de V. Exc. a quien guarde el cielo en suma felicidad. Don Luis Pacheco de Narváez. DON LUIS Pacheco de Narváez, al Lector. Poca, y no muy averiguada noticia, nos dejaron las antiguas historias; y menos la hallamos en las más comunes y modernas, ni aún por tradición de las gentes, sabemos que el noble, honroso, y no menos necesario arte de la destreza de las armas (defensa de la Fé, muro de la patria, amparo del honor, vida, y hacienda) haya tenido en algún tiempo, ni en nación alguna, por firmes fundamentos de su certeza, los radicales principios de la naturaleza, los probables discursos, y resoluciones de la Filosofía, fundados en el alto conocimiento de la cosa por su causa; y la cierta y demostrable verdad de las Matemáticas, medios primitivos, y sumamente necesarios para tan alto fin. Aunque algunos maestros de esta arte (reducida por ellos a bajo, y mecánico oficio) hayan esforzado sus ánimos a ponerla en públicos escritos, así en teórica, como en modo practicable, con algunas demostraciones, más aparentes, que sustanciales, ni verdaderas; y otras, que siéndolo en sí, confundieron su verdad con la ridícula, y no bien atinada, antes fantástica, desalumbrada, y dañosa aplicación. Con esta bárbara incerteza, y haberse ido introduciendo, y heredando el cargo de la común enseñanza por hombres, sin la natural, y conveniente disposición, ni aún para los serviles oficios (que los más después de profesados los dejaron por este) no de aventajados discursos, y sin alguna amistad, ni comunicación de las letras, ni conocimiento, y amor a las ciencias, antes sumamente aborrecedores de ellas, y de sus profesores (porque cada uno ama, y se agrada con su semejante) llegó a tan ínfimo estado, que presumiéndose cada uno por único dueño suyo (natural y común pasión del ignorante ambicioso) la redujeron a tan diversas, y desatinadas opiniones, que con dificultad puede comprender el género a sus especies: llegando la disolución de esto a tan inadvertido desconcierto, que el que menos alcanzaba, y más nubloso, y oscuro conocimiento tenía, se ofendía, y juzgaba por afrentado, y por no perito esgrimidor, sino hacia particular secta (peligroso contagio, que aún dura en nuestros tiempos) queriendo, y preciándose más de ser inventor de un nuevo desatino, que imitador, o profesante de alguno de los ya introducidos. Y que esto sea conocida verdad, se ve, en que siendo la destreza una; la verdad, en que se funda, una; la composición, y organización del hombre, una; la esencia del movimiento, de la línea, del ángulo, y del compás, una (y conocidas en número finito, y determinadas sus especies) la posibilidad y potencia para las tretas, una: vemos que cada nación quiso hacer cabeza de sí misma, estableciendo su destreza, más o menos mala, según el talento de sus inventores, ajustándola cada uno a su particular inclinación, y poniendo el mayor cuidado, y principal asunto, en que fuese diferente de las demás (aunque todas ellas fundadas en casuales aciertos, varios, y caducos accidentes): llegando este abuso y libertad, a tanto, que después, cada provincia, cada ciudad, y aún cada parroquia, y barrio se quiso valer y usar de esta preeminencia. Gozó la torpe ignorancia el imperio absoluto de esta universal Monarquía, por muchas edades, sin conocida mejoría, ni bastar para procurarla, las comunes desgracias, y lastimosos sucesos de cada día vistos, en los profesores más expertos y aventajados de la esgrima (imposición y nombre indigno a la majestad de la destreza) hasta que con particular providencia del cielo, concedida por favorable privilegio, Jerónimo de Carranza, varón sabidamente noble, y del hábito de Cristo, meritísimo hijo, y ciudadano de la insigne, y siempre noble, y leal ciudad de Sevilla, Emporio del mundo, y puerta de su riqueza, estimulado de su natural virtud, que tan justamente le hizo estimado; de su noble inclinación, que tantos realces dio a su persona; de su entendimiento, e ingenio, en que tanto se aventajó a los de su tiempo; del vehemente deseo de servir a su Rey, digno de todo premio honroso; del ánimo de aprovechar a los de su nación, merecedor de sumo agradecimiento, y feliz memoria; del celo y caridad de la conservación y defensa del prójimo; y de que el malo y soberbio no prevaleciese contra el bueno y humilde: queriendo tirar la rienda, y dar sofrenada [reprimir a la caballería tirando violentamente de las riendas, aunque, en este contexto, también podría significar reprender con aspereza a alguien, S. A., S. F. 2] a tan públicos y dañados errores, entregado del todo al trabajo de las especulación, guía, y descubridora de altos y soberanos misterios, y sacrificado al cuidado del continuo estudio, padre del conocimiento y saber, y ofrecido al riesgo de peligrosas experiencias, y la más, y más de temer y huir, la detracción maliciosa del ignorante, y desconcertado vulgo, ayudando, y valiéndose (como hombre cuerdo y prudente) de varones tan insignes, como fue el Maestro Malara, a quien en sus escritos introdujo con nombre de Meliso. Fernando de Herrera, con nombre de Filandro. El Doctor Peramato, con nombre de Polemarco. El Doctor Matías de Aguilar. El Licenciado Mosquera de Figueroa. El Doctor Juan Jiménez, y Licenciado Suárez. Todos tan doctos, que por la fecundidad y agudeza de sus ingenios, por la alteza de sus entendimientos, y por la general profesión de letras divinas y humanas, fueron honra de nuestros siglos, y cada uno en su profesión, no inferior a ninguno de los pasados (cuyos proemios y elogios hechos a Carranza, descubren esta verdad); y con otras particulares consultas; comprometiéndole su esperanza una general reformación, sacó a la luz un libro, en que tan docta como eruditamente quiso probar la esencia de la verdadera destreza, apoyando su certeza en la inmutable verdad de las ciencias, subalternando las unas a las otras, hasta dar a esta doctrina el alto lugar que merece, con la debida definición de ciencia. Refiriendo, y probando los mal advertidos discursos de los maestros vulgares, la poca certeza de su enseñanza, el daño que reciben aquellos, a quien la comunican; sacando a la vergüenza, y pública plaza, con particular gracia, agudeza, y donaire, la detestable costumbre de los fingidos valientes, las abominables trazas, e infames medios, con que pretenden nombre y estimación en la República: los gestos, ademanes, y bravatas, con que pretenden amedrentar: las charlatanerías, con que entretienen: las mentiras, con que ofenden a los verdaderamente valientes, sabios y virtuosos. Los fabulosos cuentos y pendencias, nunca sucedidas, con que se hacen estimar en las burlas: y la infame cobardía, con que huyen en las veras. Además de muchos y varios discursos, cuya novedad ofrece agrado, con aprovechamiento: materias graves, y no poco difíciles, disputadas con suma elegancia: moralidades, cristianas, exposiciones, y glosas, para del todo asegurar la conciencia, en la defensa y ofensa del hombre, sin perder de su honor; y en suma puesto en él (para el asunto presente) el caudal de tales siete talentos. Pero, o porque las obras de los hombres no llegan al supremo estado de perfección, y estar tan sujetas a error, o descuido; o por la aspereza, novedad, y dificultad de la materia; o porque no se puede, ni sabe todo; o por ser difícil, y de todo punto imposible, dar satisfacción igual, donde hay variedad de gustos; o por no poder propia y rigurosamente expresar, y declarar los conceptos del entendimiento; o por todas estas cosas juntas: bien que a los principios fue recibido con tan general como debido aplauso, y después de haber andado de gente en gente, en la posta de la novedad, que es la que al más descuidado ánimo altera y alboroza, vino a quedar su persona siempre estimada, sus obras tenidas y creídas por ciertas: pero nunca entendidas; caso que por muchos, con más presunción que acierto, diversa y variamente glosadas, tanto, que aun no habiendo entendido lo que dijo, habiéndolo dicho y escrito, quieren vanamente entender lo que quiso decir. Se ventiló entre hombres de buen juicio, desapasionado ánimo, y sana intención, la causa de esta poca, y mala inteligencia, y resolvieron, y bien, ser la difusión de la materia, las largas, y ordinarias disgresiones, con que la memoria quedaba distraída, y poder con dificultad la reminiscencia ofrecer lo oído de tan lejos, y con los intervalos, o periodos tan largos, y ajenos del propósito, se confundía el entendimiento, y desfallecía el ingenio. Y sin contradecir su autoridad, afirmaré osadamente haber sido también falta de perseverancia en los unos, y sobra de presunción en los otros: porque materias graves, nuevas, y no muy familiares; no una vez, sino muchas, y no en uno, sino en muchos días, se han de mirar y leer: pues quien ha de investigar, y dar alcance a tan ajenos pensamientos, y entender sus misteriosas aplicaciones, no de pasos, y apresuradamente ha de presumir en solo lo literal hallar cumplido conocimiento, porque este ha de proceder de la verdadera noticia de los principios, del uso común de los términos, de la conciliación de los lugares, y de la combinación de las proposiciones; sin el que ya se ha de tener de las otras ciencias, que a esta ayudan con lo más esencia de ellas. Mas al fin, sea lo uno, o lo otro, o sea todo junto, porque esta obra, y la buena memoria de su autor, no las arrebate el tiempo, y las sepulte el olvido, sin presumir yo, que solo mi entendimiento haya podido desentrañar tan intrincados y difíciles conceptos: pero solo forzado con el deseo del aprovechamiento común, y en el servicio de la nobleza Española (de que hace tantos años estoy dando satisfacción, sin excepción de persona, ni tiempo, como lo sabe el mundo: pues en el centro de él, la Corte del gran Felipe [III], ya en públicos escritos, adoctrinando, proponiendo, resolviendo, y refutando: ya con la espada en la mano, en casi infinitos actos, demostrando y convenciendo: ya a instancia de varones virtuosos y doctos, públicamente leyendo, satisfaciendo dudas, venciendo objeciones, respondiendo a preguntas, absolviendo y desatando argumentos, con razones Filosóficas, con demostraciones Matemáticas, y la parte práctica, a voluntad de todos los arguyentes). Quise en imitación de los antiguos, y siguiendo a los modernos, hacer este breve Epítome, quitando de donde estaba en su original, todo, o lo más que ha impedido, y pudiera impedir el entenderlo, y aprovecharse de él. Tres cosas son las que en este ofrezco de nuevo. La primera, ir la materia desnuda de composición, junta y eslabonada, sin digresión, a lo menos notables. La segunda, haber puesto solo aquello, que pertenece a la destreza, y al diestro, para que tenga menos embarazo. Y la última, señalados con letras en el margen correspondientes a otras interlineales, los lugares que tiene cada página, dignos de más consideración, y particular estudio; para que el Lector vea, de dónde ha de sacar la consecuencia, dónde la conclusión mediata o inmediata, y dónde la inducción del silogismo. Porque siendo, como es cierto, que el estudiar un libro, no consiste en solo leerlo, sino en contemplar, y discurrir sobre los principios que asienta (que son la escala del entendimiento, y medios para entender) la proposición que hace, que es lo que ha de ser entendido: la ilación [acción y efecto de inferir una cosa de otra, S. A., S. F. 3] que saca, y afirmación, con que concluye y resuelve, le será de importancia tener un índice que le señale y apunte, dónde ha de poner su mayor cuidado. No he querido ser parafraseador, o expositor suyo (en el mismo), así porque se conserve esta doctrina en el estado en que su autor la escribió, como porque (siendo Dios servido), saldrá presto nuestro segundo libro, en que universal, general, y particularmente, se trata lo esencial de la destreza, y la parte que de ella le pertenece a cada arma, y con otras semejantes letras interlineales, y al margen, irán llamando a este, y resolviendo lo que de ella, y de él se ha de entender, y cómo ha de ser entendida, y entendido. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ21DE VERDADERA DESTREZA Fol. 1 DIÁLOGO PRIMERO, QUE TRATA DE LA VERDADERA DESTREZA, Y DE LA FILOSOFÍA, Y CONSIDERACIÓN DE SUS PARTES EN UNIVERSAL. Meliso, Eudemio, Filandro. Polemarco, Carilao. En la misma sazón que yo había desamparado de todo punto las armas, vencedoras de la envidia, y en paz me quería recoger a continuar mis estudios, y dar de mano a las alabanzas del vulgo, que me profanaban los pensamientos; el excelentísimo señor don Alonso Pérez de Guzmán el bueno, Duque de Medina Sidonia, tuvo por bien que dejase mi patria, y viniese a su servicio. Sucedió pues, que viendo su excelencia experimentar muchas veces las demostraciones de la destreza; y considerando la razón 2 que todos tenían de envidiarlas, y de dar crédito antes a los ojos que a los oídos: La ocasión de este Diálogo principalmente que cualquiera se fingía incrédulo, por ver la experiencia, me mandó y persuadió, que en la práctica de las armas no tratase, así por la bajeza en que la tenían puesta los vulgares, como por parecerle cosa indigna de la profesión que yo hacía en otras cosas, no menos calificadas. Tomando pues por escudo la obediencia de este mandamiento, y hallándome cansado de la envidia e incredulidad del mentiroso vulgo, me pareció cosa acertada dejar la práctica de la destreza para siempre, y me recogí a tratar algo de la especulación de ella, por ser el pueblo donde a la sazón su excelencia vivía, tan aparejado para deleitar el entendimiento. Estando pues ya de asiento en su servicio, y tratada amistad con los Caballeros de su casa, solían a esta consideración juntarse en el lugar señalado algunos hombres doctos, y entre ellos los más continuos eran, Eudemio, Polemarco, y Filandro. Efectos de imaginación. Hallándose pues una vez estos, excepto Filandro, juntos, viendo Eudemio a Carilao suspenso, y casi arrebatado en una consideración, aborreciendo aquel silencio, así le dijo: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS22DIÁLOGO PRIMERO Bien dicen, Carilao, que la imaginación es muy fuerte, y con gran violencia ocupa todas las potencias del hombre, pues, habiendo tratado nosotros de la grandeza de esta casa, habéis estado suspenso callando, y sin oírnos. A lo cual Carilao, como si despertara de un sueño, así respondió: No os maravilléis que no os haya escuchado, porque me ocupó todo una memoria no muy alegre de cosas pasadas. A esto dijo entonces Polemarco: De esa manera, muy diferente es vuestra imaginación de lo 3 que pensaba Eudemio, porque viéndoos tan arrebatado, y puesto en consideración, tengo para mí que se ocupaba más en armas y destreza, que otra cosa alguna. Y como Eudemio concediese lo que Polemarco decía, Carilao, casi ofendido de él, lo replicó: Mal usáis de lo que se debe a buena amistad, puesto que queréis que emplee el pensamiento en lo que yo menos trato, y más aborrezco: porque la destreza de las armas, no es otra cosa sino una vanidad en que han dado los hombres ignorantes, cargada de hojas, sin ninguna esperanza de fruto, como de árbol loco: pero caído en tierra, pues cualquiera que llega hace leña en él, como los ignorantes lo han hecho de la pobre destreza, hasta aquí. Por cierto, dijo Eudemio, que tenéis razón de estar enfadado de las costumbres dañadas de los diestros; y dejando ahora eso para su tiempo, decidme algo de la teórica verdadera, y cómo se han de aplicar los movimientos de la espada, para acertar con ellos, y acerca de qué cosas considera la verdadera destreza. Definición de la destreza verdadera Es la destreza, dijo Carilao, un conocimiento, y hábito que enseña a dar herida, y a defender la del contrario, considerándola en las cosas siguientes, y verificándose por una consideración de ellas muchas cosas, que no se verifican ni prueban por ninguna de las demás, conviene a saber. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ23DE VERDADERA DESTREZA Los fundamentos sobre los que está la fábrica de la destreza. El cuerpo, el ánimo, el acto, el color, la vista, el tacto, la postura, la distancia, la fuerza, la figura, el tiempo, el movimiento, la calidad, el tamaño, el término, el estado, el orden, el modo, la especie, la diferencia, el conocimiento, el peso, la proposición, la medida, la disposición, la causa, el efecto, la materia, la forma, el ser, la intención, la atención, y el sujeto. Por cierto, dijo a esto Eudemio, que si es muy necesaria la declaración de cada una de esas partes 4 para entender qué cosa es destreza, que lleva gran armonía, y que es difícil cosa ser diestro. El cuerpo del hombre es el primer fundamento de la destreza. Digo que la destreza, respondió Carilao, considera primeramente en el cuerpo del hombre, el medio y extremos que puede tener en todos los perfiles, para que el diestro sepa poner el cuerpo en el medio y conozca la postura de proporción, y con ella ganar los grados a los extremos en que el contrario pusiere el suyo: y para que entienda también cuándo sirven los extremos, y cuál de ellos está más cerca, y se reduce más presto al medio, y qué fuerza y disposición tiene el medio, y cuántas diferencias hay de extremos, y conozca en el extremo, qué parte flaca del cuerpo corresponde a la parte fuerte del ángulo, o al extremo en que ponemos el brazo, y cuál extremo del cuerpo contrario está más apartado de la línea colateral del cuadrángulo, en que se constituye la proporción de la postura del cuerpo, El oficio de los compases. Conociendo también el término a donde puede mover los pies, cuándo será a la parte izquierda, o a la derecha, cuándo atrás, o adelante, cuándo en quietud la espada, o en movimiento: y sabrá el hombre, por qué los extremos, así de los perfiles del cuerpo, como de los compases de los pies y posturas, y ángulos de la espada, Cómo se conocen los movimientos Y el movimiento que hacen conforme al lugar a donde se moviere, y a donde se quitare, se conoce por el respeto que se hace de ellos al medio movimiento, o al medio de la postura: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS24DIÁLOGO PRIMERO Aplicación de las medidas del cuerpo en la destreza. de donde conoceremos, que los extremos de la longitud, son alto y bajo, los cuales tocan al punto donde ha de parar la ejecución de la herida. Y los extremos de la latitud, son derecho, y siniestro: estos tocan a los compases, para herir con ellos, cuando mueve, moviendo juntamente 5 la espada: pero los extremos de la profundidad, son atrás, y adelante, y estos sirven para la disminución de los movimientos, o parta dilatarlos el cuerpo solo con los compases solos, o con el cuerpo y compases. Las varias disposiciones confunden la destreza. Bien entiendo que conviene todo lo que apuntáis, dijo Meliso, para el verdadero conocimiento de la destreza, pero se me hace dificultad, ver la variedad de los cuerpos humanos, y sus cualidades, sus extremos de fuerza, y ser de tan diferentes inclinaciones: unos de estatura grande, otros de pequeña, los unos fuertes, aunque pequeños: y al contrario; y veo también, que en lo que exceden unos en la altura a otros, tienen de ventaja en la espada, lo cual es cosa fuerte para el pequeño de cuerpo, sin conocimiento a lo que conviene a las proposiciones: porque como dicen, y es razón, dedo de espada, y palmo de lanza, es gran ventaja. El todo y sus partes se mueven a un mismo lugar. Porque decidme, ¿quién podrá resistir el golpe de un hombre alto, cuando mueve con vehemencia, pues el todo y sus partes se mueven a un mismo lugar? Que si la espada fuera a una parte, y el cuerpo a otra, e hicieran esta de él proporción, no lo tuviera yo por tan difícil: pero se mueven a un tiempo, y a un punto, especialmente cuando la potencia del cuerpo sigue a su magnitud, y la magnitud es grande: aunque también me tiene desconfiado la dificultad del conocimiento de la flaqueza, o fuerza del cuerpo contrario, para prevenirme conforme a ella, De la proporción de la menor desigualdad, no se sigue acto. cosa a la que a mi parecer no se le puede dar regla precisa, por estar cubierta en el cuerpo del contrario, pues de la proporción de la menor desigualdad, no se sigue acto, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ25DE VERDADERA DESTREZA La fuerza grande incluye en sí a la pequeña. y ninguna cosa se corrompe, sino de la fuerza de su mayor, como hará la fuerza grande a la pequeña 6 en la destreza. Las universales no hacen excepción de cuerpos. Verdad es que tiene lo que dudáis alguna dificultad para los que no saben la ciencia, respondió Carilao, lo cual se deshace con entender el orden que llevan las heridas universales, porque no hacen excepción de cuerpos altos, y bajos montantes, ni pica, espada, ni montante, daga, ni espada: siendo como es la misma razón la del todo, que de sus partes: porque las posturas de cualquier género de arma se dividen conforme a los ángulos (como diremos adelante): entre los cuales, según Euclides, hay uno que alcanza más que todos, que es el que corresponde al arma larga, y está entre la fuerza y la flaqueza, porque entre el aumento, y la disminución cae el medio. El ángulo agudo. Hay también otro ángulo más fuerte que todos, el cual corresponde a la mayor fuerza, El ángulo obtuso. y el otro ángulo, que es más flaco, a la mayor flaqueza: de manera, que se ¿acazan? unos a otros, conforme a las mudanzas que hace el cuerpo de ellos. Clara cosa es, que si la treta universal está regulada contra la más fuerte postura del cuerpo, y contra la más larga postura de espada, que es la que corresponde a la longitud mayor de cualquier arma que sea, sin tener respeto a la largura del cuerpo, sino a la disposición del ángulo, que es lo más difícil de conocer, por ser la puerta, por donde entran y salen las tretas: Demostración para probar lo universal. notoria cosa es que cuando fuere el cuerpo pequeño, que también le corresponderá a proporción, ángulo de cortas líneas, en la postura que tuviere, si se ha de igualar con la disposición del cuerpo. Bien concederéis que se hará la treta con más facilidad, cuando no estuviere el cuerpo en el medio, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS26DIÁLOGO PRIMERO 7 Ni la espada, y el brazo en la mejor y más larga postura, estando en el ángulo flaco, y el cuerpo en alguno de los extremos que pudo tener, porque quien pudo lo más, podrá lo menos. La treta universal sirve para todas las armas. Y estas proposiciones, sabed que no son particularmente aplicadas a la espada sola, sino universales a todas las armas que hay, disminuyendo, aumentando el movimiento, y mudando los términos, según el medio de proporción que tiene cada una. Muy difícil se me hace, replicó Eudemio, por la novedad de los términos que lleva esta ciencia: decid algo en lo de la fuerza, quizá será más fácil a mi entendimiento. La causa de la dificultad está en lo que decís, respondió Carilao, principalmente por carecer de los fundamentos del arte. Del cerebro nace la virtud animal. Sabed que la fuerza del hombre tiene su origen en el cerebro, lugar de la virtud animal, y se difunde por los nervios y músculos, la cual tiene su límite y término, como las demás cosas finitas, en lo cual considera la destreza, Cómo se ha de haber el hombre con su fuerza. que tal es el vigor que tiene el cuerpo del adversario, para que el hombre se conozca, y aconseje con su propia fuerza, y no la gaste ni canse en los movimientos, que no han de ser de provecho: y conocida bien la del contrario, apliquéis la herida, u ofensa, conforme a ello, porque cualquier movimiento, por fuerte que sea, se mide con otro movimiento más ligero que él, Debe el diestro guardar alguna fuerza para su tiempo. dejando reservada alguna fuerza para salir de la herida, y del fin de ella ha de nacer el reparo, que es una de las más principales cosas de la destreza: porque así como es más fácil vencer, que conservar la victoria, de la propia manera es fácil hacer la treta, y difícil salir de ella, y conservarse en aquel golpe, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ27DE VERDADERA DESTREZA 8 de suerte que la cantidad del movimiento no sobrepuje a la fuerza del brazo proporcionándolo con el movedor, porque el movimiento siempre será tan largo cuanto fuere la medida del intento sobre que se hace. Cómo se conocerá la fuerza que traen los movimientos del contrario. Así conoceréis la fuerza y flaqueza del adversario en los mismos movimientos, por la postura que tuvo el cuerpo, y el brazo al formarlos, si fue extremo, o si fueron medios que se correspondieron, para conforme al conocimiento de la fuerza, o flaqueza, aparejar los movimientos contrarios: Cuál se llama difícil movimiento. porque aquel se llamará difícil movimiento, que comienza tarde, y sin causa bastante que le ayude, conforme a lo que ha de andar: porque si no se hace el movimiento conforme a la fuerza que tiene el que mueve, ni viene fuerte el movimiento, ni tampoco lo queda el cuerpo, La fuerza dividida daña a la obra porque la fuerza dividida sin proporción, hace ningún efecto; y lo peor es que se pierde aquel acto, porque tiene cada magnitud su movimiento, y cada movimiento fuerza señalada. Las partes que ha de tener el ánimo del diestro. Pero en su lugar veremos cómo la destreza enseña a guardar el aliento, y conservar la fuerza, cifrando toda la destreza en la declaración de los perfiles del cuerpo, dándole al ánimo lo que más le conviene para este ministerio, el cual ha de tener facilidad para comprender, memoria para guardar, prudencia para lo por venir, uso de muchas proposiciones para aplicarle la que más igualare con el efecto o ímpetu del que aprende, Por el color se conoce parte de lo interior del ánimo. teniendo conocimiento del adversario, por su color, y fisonomía, de cual de las complexiones participa más, y aplique el diestro conforme a esto lo que más conviniere, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS28DIÁLOGO PRIMERO Por la Fisonomía se conoce el afecto del ánimo. pues sin dificultad se conocen en las criaturas humanas las propiedades interiores del ánimo por las señales exteriores del cuerpo: 9 todo lo cual después de entendido, conviene a la verdadera aplicación de las tretas, confiriendo las unas con las otras, conforme a la calidad del sujeto, Por parte de la vista se conoce la variedad de las cosas. por causa de la vista, que nos enseña el asiento que han de tener las líneas visuales en el cuerpo del contrario, para que la aplicación de lo que se hiciere en él, sea fácil al entendimiento del diestro, teniendo noticia verdadera, donde está el principio del sentido, y movimiento del cuerpo del hombre. Lo que ha de considerar el diestro en la postura. Y conviene también que advierta en la postura, para las especies de los ángulos, cuáles corresponden a la proporción del perfil del cuerpo, o al extremo, y cuál a la postura del brazo, y conforme al fundamento que el cuerpo tiene hecho sobre los pies, conozca la fuerza, o flaqueza en la postura de la espada contraria: porque cuando el cuerpo ha hecho un extremo, el cual no corresponde al ángulo de entonces, sabréis fácilmente qué parte de la espada tiene fuerza, y dónde está en el cuerpo del contrario la flaqueza que responde a aquella fuerza, y cuál de los extremos de los ángulos corresponde al extremo del brazo, Siempre donde hay ángulo, hay fuerza, poca o mucha. y conoceréis con esta doctrina, que en todas las partes del cuerpo, así en su perfil, como en la postura de la espada, que hay ángulo, allí donde lo hubiere, está la fuerza; y sabréis en qué especie de reparos, algunas veces se quebranta esta regla, declarando la virtud que tienen dos ángulos, o tres, en el cuerpo, en el brazo, y en la espada: y si son dos de ellos de una especie, y lo que se requiere hacer, y si son de diversas, lo que convendrá mejor entonces, viendo por demostración matemática, en qué postura 10 tiene más fuerza un ángulo, qué tienen dos en otra, y si son causa de ello los extremos que puede hacer el brazo en sus posturas: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ29DE VERDADERA DESTREZA Conviene al diestro que tenga conocimiento del medio proporcionado. advirtiendo con atención en el medio proporcionado que ha de elegir el diestro, conforme a las especies de tretas que hubiere de formar: porque diferente medio se elige para las tretas de primera intención, y diferente para las de segunda, siendo tan diferente el estado de donde comienzan su movimiento, Qué cosa es movimiento. el cual es un acto de lo que está en potencia; y para conocimiento de él, conviene al diestro saber, cuán fácilmente se puede impedir al principio cualquier movimiento, por vehemente que sea. Y sabréis para la perfección de la destreza, cuáles son los movimientos necesarios para herir, y cuántas especies hay de movimiento, y cuáles son los que se convierten, y la división de las partes de que se compone el movimiento violento, y la calidad del movimiento natural: Los que ignoran la naturaleza de los movimientos, se engañan fácilmente. porque sabed, que los que ignoran la naturaleza del movimiento violento, natural, remiso, o mixto, se engañan fácilmente: y entenderéis de camino, cómo por ser el movimiento circular primero que los demás, es medida de todos los movimientos, y sabréis también, por qué el movimiento de poica fuerza es sojuzgado del movimiento vehemente, porque de estos enseña la destreza, cuáles son los que nunca hieren, y cuáles los que siempre se componen para herir, entendiendo precisamente sus calidades, para saber que la materia de las tretas en todas las especies de las armas, es una, sino que difieren, según la cantidad y calidad, Cómo se considera el lugar en la destreza. y según el lugar de donde se mueve la línea recta, o la circunferencia. En la cantidad, se considera el aumento, o disminución de los 11 movimientos, y en la calidad el rigor, o violencia; mas en lo que toca al lugar, se considera según la figura, y la parte de donde comienzan, que se hace de diversas maneras: advirtiendo que por la causa y el lugar que se hace la treta, por esa misma se ha de deshacer, habiendo ejecutado el golpe, por la figura que llaman los Geómetras, a una cosa que es contenida de uno, o más términos. Dejemos para su tiempo, que hay figuras regulares, y figuras irregulares, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS30DIÁLOGO PRIMERO por deciros ahora, que la figura de que tratamos, es en la destreza causa de conocer la ventaja que tiene el círculo cumplido a la figura del movimiento recto, porque de aquí sabréis la razón, porque se incluye en la figura circular muchas figuras, otras (según diremos en su lugar) del cuerpo del hombre, y el provecho que se sigue por acompañar el movimiento circular al que hace el cuerpo, formando figura esférica, y los provechos que le vienen al diestro por conocer cuál es el lugar propio de las líneas, y si tienen algún lugar común los movimientos; advirtiendo al perfil del cuerpo, y a la figura del ángulo del brazo y espada, para conocer la cantidad, porque en ella se conoce la longitud que tiene cada línea de las que se mueven: y se sabe cómo la proporción de la igualdad, es el respeto de dos iguales, que se acatan a veces: como dos a dos, y uno a uno; y por el contrario, de donde sabréis cuál es la desigualdad de los números, y cómo se respetan, y cuál se llama diferencia expresa en las cantidades, para que conozca el diestro, qué cantidad irá en los movimientos circulares, que se hacen con el centro principal, y qué tal es el tamaño de los movimientos excéntricos, y por qué traen menos partes en su formación que los de centro principal, y de qué tamaño requiere ser 12 la línea de la estocada, para que la cantidad no sobrepuje al intento, ni por parte de la disminución falte la obra, y haga falso el efecto, defraudando la confianza del diestro. Cómo se considera la distancia. Eudemio pidió a Carilao, que le dijese alguna parte de las cosas que restaban, y qué cosa era distancia en la destreza. Carilao respondió así: Distancia se llama a lo que hay entre dos hombres, estando uno (como dicen) afirmado con otro, o sea entre la espada y el cuerpo, o entre la espada y espada, y entre pie y pie, entre cuerpo y cuerpo, según los diversos perfiles, la cual se ha de medir para saber cuál es lo remoto en la postura; y esta medida ha de ser por líneas, con las cuales se determina la distancia larga, o pequeña, Qué cosa es término de geometría. y con ellas se entiende qué es Geometría y demostración Matemática, la cual viene a hacer cierta treta, que de estos principios se compone, y tanto que no puede faltar esto, según el término, que se llaman los fines de cualquier cosa, así como el punto, que es término de la línea; y la línea de la superficie, y la superficie es término del cuerpo. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ31DE VERDADERA DESTREZA Qué cosa es término en Filosofía, y perspectiva. Mas según los filósofos, término es aquel, en quien se resuelve la proposición, y según los perspectivos, es el remate de las líneas visuales en el Horizonte: Qué cosa es término en destreza. pero en la destreza, es el conocimiento del fin de las partes del cuerpo, o de la espada contraria, por donde se han de comenzar las especies de las heridas, o que sean circulares, o rectas, el cual enseña de qué especie ha de ser el ángulo, que han de hacer las espadas para las heridas de tajo, y cuál para las de estocada, o que sean de primera o segunda intención, mediante el cual entiende el diestro, el orden que 13 llevan las heridas universales, para entrar con ellas en término, o sacar al adversario del que tuviere, según el estado en que quedaron el cuerpo y la espada pasada la treta, el cual es otra manera de término, donde enseña la destreza las tretas para abreviar el tiempo, y excusar ocasiones: Que debe el diestro considerar el orden de las tretas. porque entonces no puede seguir la espada nuestra el orden del entendimiento, ni el que tiene establecida la razón en la ciencia, por el desatino que trae la espada del contrario, y la confusión de sus movimientos, después de haber hecho herida universal: y por eso habéis de prevenir los engaños y movimientos que el contrario puede hacer de una vez, y no de muchas: y para que esto sea cierto, la destreza enseña los movimientos que son más fáciles para conseguir este buen estado, que propiamente es el lugar donde queda la espada, después de haber acertado, o errado la herida, y cuáles movimientos son los que sacan a la espada del lugar peligroso que tuviere, para entrar en orden, en el cual considera la destreza qué tretas se han de seguir a otras, para que el adversario se confunda con la variedad de ellas, y se amedrante, viendo la corta coyuntura que le dejan para aplicar algo en su defensa: porque sabiendo bien el orden, sale el diestro a la luz siempre con su pretensión, pues con él sabe mejor aplicar las proposiciones. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS32DIÁLOGO PRIMERO En qué se conoce el ingenio del diestro. Y es verdad, que en las heridas, y orden de ellas, conoceréis siempre el ánimo, y la inclinación, y aun el ingenio del autor, principalmente cuando las hiciere con buen modo, que en la destreza, es el buen aire, gracia, viveza, y gallardía que ha de tener el diestro al hacer de las tretas, 14 Qué cosa es buen modo en la destreza en lo cual enseña la ciencia, a qué movimientos de la herida se ha de tener parado el cuerpo, y a qué movimientos de la espada han de seguir los extremos del cuerpo, o los compases de los pies: aunque es verdad, que la misma especie de la herida enseña siempre cómo la han de formar, porque luego se descubre la falta, y se entiende en qué estuvo; Qué cosas debe considerar el diestro en la especie. para lo cual conviene que el diestro conozca cuál ángulo sigue a cada una de las especies de tretas, para aplicarlo con tiempo al contrario, y a la parte de su cuerpo, que mejor le impida el movimiento de la herida, y pueda fácilmente rehacer la suya, no comenzando la especie circular con el ángulo de la especie recta, porque conviene que vayan todas, según la diferencia del movimiento, local, recto, o circular, acerca del espacio puntual, verdadero, o imaginado en tan igual tiempo, cuanto ha menester para que más ligeramente se mueva. Qué cosa es diferencia en la destreza. De donde sabréis la causa, porque la que se mueve más ligeramente lo que en igual tiempo pasa más del espacio señalado, o pasa más en menor tiempo, o lo igual en el espacio: y cómo dos espadas igualmente distantes del centro, la una por la línea recta, o por la cuerda del arco, y la otra por la línea curva, conviene a saber por el arco: Las cosas que considera la destreza. Por qué si se mueven en igual tiempo, describen desiguales espacios lineales, aunque se muevan ambas con velocidad: y esto lo sabréis por el peso, en el cual considera la ciencia la naturaleza de los dos movimientos, natural y violento: y la causa por la que puesta una espada sobre la otra, apretando poco LUIS PACHECO DE NARVÁEZ33DE VERDADERA DESTREZA con la que está arriba, baja mucho a la que está abajo, declarando también de camino, el por qué pesa tanto la espada al principio del movimiento violento, y la naturaleza de su contrario: 15 y por qué descendiendo la espada en el medio uniforme, desciende más ligeramente en el fin que en el principio: y por qué causa la espada por una y otra figura desciende en el mismo medio, unas veces más ligeramente, y otras veces más tarde. Declaradme, dijo Eudemio, qué es movimiento violento. Movimiento violento es aquel, respondió Carilao, cuyo principio está fuera del natural, cuya formación requiere más fuerza que para formar el natural. Dadme alguna demostración, replicó Eudemio, para que mejor pueda entenderos, y declaradme de camino algo del movimiento natural, y cuándo se distingue del violento. Qué cosa es movimiento violento. Las cosas elementadas, respondió Carilao, están quietas en su centro, y no se mueven por sí, sino por accidente, de manera, que cuando apartamos las cosas de su natural y propio asiento, aquel acto de apartamiento que hace la cosa elemental de su lugar natural, se llama movimiento violento, el cual es flaco al fin: Qué es movimiento natural. y aquella vuelta que hace, sin que nadie la ayude, que comienza a nacer de la corrupción del movimiento violento, se llama movimiento natural en la espada: y de aquí sabréis, que el movimiento que se hace por necesidad, no es natural, sino violento, como el que se hace por razón de lo vacuo; y de la manera que el cuerpo se organizó, por causa del alma, y no se crio el alma por causa del cuerpo, de la propia suerte entenderéis que se hizo el movimiento violento en la espada, por causa del natural, pero el natural no por causa del violento, sino por accidente. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS34DIÁLOGO PRIMERO Eso mismo veréis más claro, dijo Meliso, en la piedra que arrojamos a lo alto, que el 16 primer movimiento, en que se empleó la fuerza es violento, y el movimiento natural es el acto que hace la piedra, sin más ayuda que apetecer cada cosa su centro. Y Carilao prosiguió: Qué considera la destreza en la medida Sabed que vale lo que habéis oído para la medida, la cual enseña en la destreza, qué tal ha de ser la longitud de las estocadas y la armonía con que han de responder a la medida de los círculos, Lo mucho que importa el conocimiento en la destreza. que por ignorarla, emprenden algunos las estocadas contra los tajos, y llegan primero los tajos, comenzándose más tarde algunas veces, y teniendo más espacio que andar que el movimiento que hace la estocada, siendo tan cierto todo, por ignorar el conocimiento de la medida, y la diferencia de las proposiciones, que es una parte que en la destreza enseña el fin que ha de tener cada treta de las que el adversario hiciere, mediante la noticia del principio de los movimientos, y donde tienen los medios, y el lugar, a donde han de parar las heridas, donde está la fuerza, para que por la correspondencia de las contrariedades, conozcáis la flaqueza, El tiempo es medida del movimiento. y conforme a este conocimiento, y al que tuviereis, del tiempo (que mide por sí al movimiento, y hace por accidente lo contrario) apliquéis lo que más conveniente sea a vuestro intento; advirtiendo en la longitud de la estatura del cuerpo del adversario, para algunas particularidades, lo cual no es necesario para las universales: El entendimiento juzga de lo universal. porque sabed que lo que es disposición universal al entendimiento, es particular acerca del sentido: no porque la una sea la otra, sino que es comparación entre ellos, porque el sentido aprende algunas veces el todo, y luego las partes, así el entendimiento LUIS PACHECO DE NARVÁEZ35DE VERDADERA DESTREZA 17 aprende el todo universal, que la parte sujeta, porque no se puede tener científico conocimiento, ni verdadero concepto de especie, ignorando el género, porque cae el género en la propia definición de la especie. Así que lo sabréis para entender a dónde pueden llegar los extremos movimientos del cuerpo, y a dónde con el medio puesto en acto el intento, Qué cosa es intento en el diestro que es la formación de cualquier concepto que hace el ánimo en la destreza: Cuál es el fin de la destreza. porque primero ha de conocer el diestro, y después fabricar en el entendimiento con las partes declaradas, lo que ha de hacer contra el adversario, que es el fin de la destreza, y después buscar los medios que más convengan, para conseguir el intento: porque lo que es primero en la intención, es lo último en la ejecución de la demostración; y esto se entiende en el diestro que obrare con deliberación, para algún propósito, lo cual no se requiere e los agentes, puramente naturales, porque la acción de estos es la de la naturaleza; así que se divide la demostración por causa, y por efecto. La demostración por causa, es una manera de proceder el entendimiento del conocimiento verdadero de la causa conocida, al conocimiento del efecto no conocido y de aquí sabréis, que de aquello que no tiene causa que le dé ser, no se puede conocer por demostración. Primero que paséis adelante, dijo Eudemio, quiero que me digáis cómo se divide lo que llaman causa, para que enterado en ella, se me haga menos dificultoso lo que enseñareis. A lo cual respondió Meliso, tomando la mano a Carilao: La causa se divide en causa formal, en material, 18 Qué cosa es causa eficiente. y en causa eficiente, y en causa final. Pero sabed, que de estas causas son dos interiores: conviene a saber la material, y la formal, porque son ambas de la esencia del compuesto; COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS36DIÁLOGO PRIMERO Qué es causa final. pero las causas extrínsecas son la eficiente, y la final, porque la causa eficiente es aquella por cuyo fin se hacen las cosas. A esta sazón, dijo Carilao, también hallaréis en la destreza, qué cosa es causa propia, y qué es la ocasión en ella, o la causa de la ocasión, como los acontecimientos en la armas. Bien es verdad que la causa eficiente y la final, se pueden muy bien decir primeras en las cosas, pero con diferencia, y por diversas razones, porque el fin es primera causa en la destreza, según la intención; pero la causa eficiente está en la obra interior, y en el movimiento de la materia: y así como el fin es primero en la intención del que lo ha de hacer moviendo, y solicitando la causa eficiente dentro; así al contrario la causa eficiente, según el tiempo, es primera que la final. Y como Eudemio pidiese, que le declarase, qué cosa era efecto, Carilao dijo. Qué cosa es efecto. Sabed que efecto, es nombre general, porque hay efecto de causa material, y efecto de causa formal, y efecto de causa eficiente, y efecto de causa final, y todo agente natural incluye en sí las causas dichas, de las cuales trataremos largamente en su lugar, donde hallaréis que de una causa sola pueden salir diversos efectos; Lo que se dice causa universal. y también sabréis, que causa universal se dice, porque produce efectos de diversos géneros, los cuales no salen de la causa particular. Qué cosa es causa propincua. Y sabed que hay otra causa que llaman propincua, 19 que es la que está cerca del efecto, y por sí, le toca en algo: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ37DE VERDADERA DESTREZA Cuál se llama causa remota. y la causa remota, es la que está apartada del efecto, y no le llega nada, si no es mediante otra causa primera. Y entenderéis de camino qué cosa es causa de por sí, y cuál es la causa por accidente: y el que quisiere acertar en la destreza, primero ha de tener firme conocimiento de la causa, para entender el efecto que puede hacer con ella, sirviéndose de todas las cosas referidas, para el punto que se ha de señalar en el cuerpo del adversario, Lo que conviene el medio proporcionado en la destreza. eligiendo tal medio entre ellos ambos, que el movimiento que el contrario hiciere atrás con los pies, no sea parte para estorbar la ejecución de la herida: No hay destreza contra los que se retraen aprisa. pero si el que así se retrae, continúa aprisa los compases, no hay destreza inventada para él, no teniendo el diestro punto fijo, adonde pueda enderezar la herida. Y en el libro de la perfección del diestro, damos la causa, porque los que andan en continuo movimiento, no tienen memoria, y allí ponemos algunos remedios, para con todo eso ofenderle, aunque los compases tan aprisa como si fuese acto continuo. Declaradme, dijo Eudemio, si hay diferencia entre acto y movimiento. Cuántas diferencias hay de acto. Para entender la definición del acto, respondió Carilao, se ha de saber, que se dice en dos maneras. Una por la obra de la potencia, o supuesto, y a este tal acto llamamos obra. Se dice también acto, por la forma que da ser a alguna cosa: y de esta manera, a toda forma se dice acto, y a todo acto se le dirá forma, por lo que toca al ser que da, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS38DIÁLOGO PRIMERO La división del ser. el cual se divide en la destreza, en ser por sí esencial, y ser en otra cosa accidentalmente, como son los 20 movimientos extraños que hacemos en la espada del contrario con la nuestra para algún fin; y de esta suerte viene a ser en otras dos maneras el acto: uno es cuando da, o tiene ser por sí la forma, como Dios que es eterno e infinito, ni tuvo principio, ni tendrá fin. Qué cosa es acto segundo. Hay otra forma o acto, que no da ser ni lo tiene por sí, ni comunica su ser simplemente con otro, pero da presuponiendo otro ser, y aquí entran las tretas de segunda intención, y esta tal forma se llama acto segundo, y forma accidental, que le viene a alguna cosa, después de que tiene su ser cumplido: como la blancura, y los demás accidentes, o que sean permanentes, o sucesivos. Eudemio. Ya que habéis dicho las partes universales de la destreza, declaradnos cuál es su materia y su forma. La materia del silogismo. Luego Carilao prosiguió así. La destreza tiene materia y forma, como también la tiene el silogismo, Cuál es la forma del silogismo. que la materia son los axiomas de que se compone, y lo verdadero, y lo falso, no toca sino a la materia, porque la forma es la disposición de las premisas. Cuál es la forma de la destreza. Así que tiene la treta cuatro causas, sin las cuales ninguna se puede hacer; la causa eficiente, que es el diestro; y la causa final, que es defenderse, o herir, defendiéndose con lo formal de la proposición; porque la materia de la destreza son los movimientos, desvíos, reparos, líneas, compases, y el medio proporcionado, que son las partes, de que se compone el todo de la treta, y la forma es la disposición de estos movimientos, compases, reparos y desvíos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ39DE VERDADERA DESTREZA Qué cosa es treta. Porque treta, no es otra cosa que una proposición compuesta de movimientos diferentes, hecha para herir y defender: y sabed que esta definición tiene dos 21 causas, la causa formal y la material: porque proposición es género. He declarado esto a la postre, porque (como sabéis) las partes son primero que el todo, y porque es más fácil de entender lo que se divide, al menos para conocer esta verdad, con la cual se deshacen todas las opiniones vulgares de la destreza. ¿Y qué respondéis, replicó Eudemio, a los que dijeren que no les contenta esta manera de destreza, así por ignorarla, como por no tener contrarios, aquellos que dan los vulgares, más por aumentar el número de las tretas, que por el provecho que se sigue de ellos? La destreza verdadera no tiene contrarios. Sabed, dijo Carilao, que los contrarios que dice el vulgo, no los hay en este arte, siendo verdad todas las proposiciones, fundada en dignidades, que no pueden faltar. Y decidme, ¿cómo llamarán los vulgares a las tretas que se hacen mediante los movimientos del adversario? Y como Eudemio respondiese que los llamarían contrarios, prosiguió diciendo Carilao: Pues no son contrarios, sino tretas formadas del movimiento. Dejemos a una parte que la causa o que sea material, o natural, no depende del efecto, por tocar un poco en las diferencias que hay de tretas formadas, de las cuales unas se forman del primer movimiento del adversario, y estas tienen su división, que las unas son formadas de los acometimientos perfectos, y otras e forman de los propios movimientos, que nos vienen a herir. Qué cosa es treta formada. Las que se forman de las heridas, tienen sus especies: la una es, cuando el intento del contrario produce el primer movimiento para sacar del tajo, y le cogemos el principio del tajo, y formamos el mismo tajo que el otro comenzó a COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS40DIÁLOGO PRIMERO 22 hacer, y le herimos con él. Pero la otra es, cuando del preludio que hizo para el tajo, formamos reveses, o estocadas: del fin de los cuales nacen las proposiciones que se convierten, contraponiendo los círculos de los tajos, a las líneas rectas de las estocadas. Me parece, respondió Polemarco, que una línea no contradice a otra, ni una demostración, es contraria a otra. Como veamos, ¿hay tretas que se contrarían unas a otras? Las partes de que se hace la demostración. Pues la demostración se hace de aquellas cosas, que cada una por su parte es necesariamente verdad; y no por accidente, haciéndose de universales; al trocado de la inducción, que se compone de aquellas cosas, que son según las partes: De qué se compone el silogismo, y la inducción. y así el silogismo, como la inducción, hacen su doctrina, por las cosas primero conocidas: de donde sabremos infaliblemente, que de la verdad, siempre se sigue verdad. Y pues sabéis que la cantidad no tiene contradicción, porque un número, no es contrario a otro número; tampoco la línea no tiene contrario, no siendo contraria una línea de la otra; y se engañará el que pensare, que la línea recta es contraria a la circular, ni la circular a la recta. De qué líneas trata la Quiromancia. Bien sé, respondió Carilao, la diferencia que hay de líneas, así las que están conjuntas a la materia sensible, de las cuales trata la Quiromancia, como las que están en la cantidad insensible, Qué es la línea Matemática. y sé las que trata la destreza, las cuales carecen de latitud, por ser las más líneas Matemáticas, porque están en el concepto. Pero sabed también, que las líneas de la destreza, tienen longitud, y se consideran en muchas maneras, o larga, o breve, o baja, curva, o recta; y hacen sus efectos, según las LUIS PACHECO DE NARVÁEZ41DE VERDADERA DESTREZA 23 varias disposiciones, por causa de los principios: Cómo se considera la herida. y de estas unas son mentales, y otras son materiales, porque parte de la línea de la espada, consiste en el entendimiento, y parte en el cuerpo: la parte que le cabe al entendimiento, es conocer con la verdad el camino cierto que ha de llevar la herida circular o recta, Los nombres que tiene la destreza salieron de los efectos. y conforme a estas figuras, ponemos los nombres para entenderlos fácilmente, según los efectos que cada línea hace en el adversario, dejando a una parte, como cosa averiguada, que están todos los movimientos del cuerpo primero en potencia que en acto: pero la contrariedad de estos movimientos, que llamamos líneas, no está en ser líneas, porque la línea circular, e cuanto circular, vemos que es contraria a la recta; y es cosa manifiesta en las armas, de cualquier especie que sean, que lo circular es contrario a lo recto, y lo recto a lo circular. De suerte que averiguamos que la línea curva no será contraria a la línea recta, en el ser que tiene de línea, como una superficie ser blanca, o negra, blanda, o áspera. En qué son contrarias las líneas. En lo que toca a ser superficies ambas, no son contrarias, sino en ser una blanca, y la otra negra, áspera, o blanda; de manera, que ya que no son contrarias, según la cantidad que tienen, lo son según la calidad. El movimiento natural, es más noble que el violento. Así que por ser el movimiento natural, de más noble calidad que el violento, le es superior todas las veces que hay contacto de espadas: porque si no fuesen contrarias las líneas, según las calidades de los movimientos de la espada, no podríamos resistir el movimiento violento con el movimiento natural, como lo resistimos. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS42DIÁLOGO PRIMERO 24 Y se quede esto aquí, porque lo demás que resta de la cantidad y calidad, largamente lo tratamos en la destreza; estando un hombre a caballo, de manera que pueda reñir con otro a caballo, y con dos a pie. Y en lo que dudáis, que una demostración contradice otra demostración, siendo ambas verdades, y por alguna vía os parece que la demostración que deja de hacer su efecto, porque otra la contradice, es falsa, os engañáis, Las causas por las que se yerran las tretas. porque en la destreza las líneas que tienen menos que andar, llegan primero al punto que señala el movedor que las que tienen más, y no por eso la que no llega por ser tarda, deja de ser verdad: y si alguna vez pierde de su efecto, es por no llevarla el diestro por camino conveniente, o por no haber elegido puntual medio para hacerla verdadera: La ciencia no trata de lo particular. que la ciencia ya sabéis que no trata de lo particular, sino de lo universal. Demostración. Y pongamos esta demostración, que un movimiento de la espada va por la cuerda, y otro por el arco, o sea ságita el movimiento, que comience de la cuerda, y vaya a parar en el arco, ¿cuál os parece que acabará primero su camino, si ambos van enderezados a un punto, y cuál de los tres movimientos es contrario al otro en destreza? Acabarán primero su movimiento, respondió Polemarco, el que hace la espada por vía de ságita, o el que hiciere por la cuerda sin alguna contradicción, porque entre ellos no hay encuentro que impida la acción. El oficio del desvío. Pues de la misma suerte son las tretas, dijo Carilao, que hay en la destreza, la cual trata de proporciones, y las que hay contrarias en los desvíos y reparos, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ43DE VERDADERA DESTREZA El efecto que hace el desvío. son que los desvíos quitan a la herida el punto adonde iba enderezado, 25 Impidiéndole la consecución, a donde iba primero, desviado el punto a otro, el acto del cual no para hasta llegar a la parte falsa, a que va el movimiento encaminado accidentalmente, por causa del desvío que se hizo en él sin impedirle la prosecución: En qué son contrarias las tretas. pero se oponen los tajos a las estocadas, no en cuanto líneas, sino en ser el uno movimiento circular, o estar el uno en potencia, y el otro en acto; o ser movimiento violento, o natural remiso, o mixto. El medio proporcionado, es la llave de la destreza. Porque clara cosa es, que si estando el adversario en postura, hace movimiento circular, y el diestro hace movimiento de línea recta, ambos a un punto, la línea recta, por tener menos espacio que andar, llegará más presta, que la circular, todo lo cual habéis de entender, estando el medio capaz de herida. Pero si junto con ser circular el movimiento fuese violento, más presto acabará su camino el movimiento resto, que el violento: porque el movimiento violento primero ha de dejar de ser del todo, que nazca el natural para la herida: De un solo movimiento, ninguna cosa se sigue. y así sabréis por verdad infalible en la destreza, que de un solo movimiento ninguna cosa se sigue, especialmente en lo circular, porque en lo recto unas veces se ayuda la espada de los movimientos del cuerpo, los cuales suplen los que dejó de hacer la espada: Las especies de las tretas universales. y de la manera que hay tretas, que unas se comienzan por el perfil del cuerpo, y otras por la postura de la espada (como diremos en el Diálogo cuarto), así hay heridas que constan de dos movimientos de espada, sin que el cuerpo favorezca, si no es a la ejecución de ellas, otras que el cuerpo favorece al principio, supliendo el movimiento que COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS44DIÁLOGO PRIMERO 26 dejó de hacer la espada, la cual si está encogida, y el cuerpo en alguno de los extremos, siempre se mejorará la del contrario para deshacer los efectos, e impedir las causas. La novedad impide muchas veces la perfección. Polemarco. Me parece que esta lleva el camino de las otras ciencias, aunque es verdad, que la extrañeza y novedad de esta invención, no dará lugar a que esté de todo punto perfeccionada. Decidme ahora, ¿cómo viene a servir este ejército de cosas tan varias, para el conocimiento de la destreza? A lo cual dijo Carilao: Sabed que objeto se llama aquello, acerca de lo que se trata, o aquello, a que la potencia, o el hábito se endereza; como la vista, que tiene por objeto al color, y la voz, se determinan con estas dos potencias. ¿De qué sentidos, preguntó Eudemio, usan más los artífices en esta ciencia de armas? Dos son los que siempre sirven, respondió Carilao, aunque tratando de ellos en particular, confiriendo los objetos de cada uno, podría ser que hallásemos sentidos que sirvan en la destreza, más de los que yo pienso, aunque para conmigo, ya está determinado, cuál es el más principal, para este efecto. Razón de la vista en la destreza. A lo cual respondió Polemarco: Según mi parecer, que es la común opinión, la vista sirve más en la destreza que ninguno de los otros sentidos: y pues por los objetos de las cosas, venimos a entender mucho de la excelencia que tienen, mi opinión se verifica en lo de la vista, por el objeto, pues tiene por objeto al color y a la luz: la luz se difunde en cuerpo; la destreza trata de cuerpo, donde hay color, se sigue, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ45DE VERDADERA DESTREZA 27 que la vista sirve más en la destreza que los demás sentidos. El tacto es sentido importantísimo en la destreza. El tacto es, dijo Carilao, el que aprovecha y sirve más en la destreza: porque aprende por sí las cuatro calidades primeras activas de los simples. A lo cual respondió Polemarco: ¿El tacto solo por sí, no podrá distinguir la fuerza de la flaqueza, que está en el cuerpo contrario ni en la postura de la espada como pude la vista percibir lo blanco y negro, en un punto? Veamos, ¿cómo podréis vos, replicó Carilao, distinguir la fuerza de la flaqueza, para la aplicación de las heridas, y preveniros de fuerza en potencia propincua, conforme a la que hallareis en el contrario, si no es por el tacto, siendo su objeto lo fuerte y lo flaco? Lo cual no puede sernos manifiesto por el órgano visivo, estando la fuerza oculta, no siendo de su jurisdicción. Y para confirmación de lo que tratamos, sabed que la virtud animal nace del cerebro, y se difunde en los nervios, y el tacto está en la mano, con el cual gozan los nervios de la distinción: pues como la espada está en la mano no apretada, y se le comunica la fuerza que ha menester, por parte de lo contiguo, teniendo tan conjunto el medio, esta potencia, y el medio aplicado a la espada, fácilmente en tocando una espada con otra, se conoce la fuerza del arma contraria, y la fuerza del cuerpo, De dónde tiene origen el tentar la espada. y al tacto que se hace de esta manera, para el conocimiento de la fuerza, que digo lo llamó el vulgo, tiento de espada, porque un cuerpo, no puede mover a otro cuerpo, 28 si no es tocándole, aunque algunas veces se llama tentar, porque conviene al diestro llegar muy atento en semejantes términos, por ser movimiento el que tienta, que no se hiere con él; y mientras va la espada a tentar, puede ir la contraria a herir, o por conocer la fuerza del brazo, y la postura del cuerpo. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS46DIÁLOGO PRIMERO Cuando está el contrario, replicó Polemarco, en postura, sabiendo ya yo cuál es la fuerza en un perfil del cuerpo y cuál parte flaca le corresponde, ¿con solo la vista no se conocerá muy bien esto? ¿Y bastará para la aplicación de las heridas, pues no puede faltar la verdad que tenemos sabida por demostración? Así es, respondió Carilao, que basta la vista sola para eso que apuntáis; Dos contrarios no se compadecen en un sujeto. porque no se muda jamás la fuerza del centro en la flaqueza, ni la flaqueza de lo remoto de él, se convierte en fuerza, ni hay fuerza y flaqueza todo junto en un lugar, como no es posible enfriarse el fuego, ni arder la nieve: y aunque no hay mudanza en esto, sabed que el tacto certifica en la destreza, lo que ha conocido la vista; El tacto sirve de noche en la destreza más que todos los sentidos. y de noche cuando la vista no le puede ayudar, él se vale por sí, pues tentando la espada, conforme al lugar donde la halla, y la deja, endereza el diestro la proposición, y por causa del tacto venimos a conocer entonces la fuerza, y a saber el lugar de la espada. Por esta razón el tacto, aunque inferior a vuestro parecer, lleva todas estas ventajas a la vista, pues solo con ella no podemos herir al adversario, aunque lo vemos cerca, como podemos con solo el tacto; y aunque están distantes los sentidos, entiendo que tienen cierto parentesco, pues perdida la vista, hereda el tacto alguna parte, y los 29 demás cada uno la suya, verificando los unos lo que en los otros muchas veces es sospecha. Así que conviene a la destreza, la certeza del tacto sirviéndole la vista, como hemos dicho en los capítulos de la perspectiva de la práctica del arte. De manera, respondió Meliso, que la parte de la especulación se la daremos a la vista, por ser el sentido más espiritual, y por esta razón el más noble: y la parte que toca a la práctica, al tacto, por serle inferior y sujeto, como lo es el sentido particular del común. Pues ya nos habéis declarado, dijo Meliso, cuál de las potencias inferiores sirve más en la destreza, decidnos algo de las interiores, (que a lo que creo) habrá algunas que sirvan más que otras; aunque todas tienen sus actos interiores, y desnudan la materia, conforme a la nobleza de cada una. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ47DE VERDADERA DESTREZA En el entendimiento consiste lo principal de la destreza. Todas las potencias podemos decir con verdad que sirven, respondió Carilao, porque la parte más principal de la destreza consiste en el entendimiento, y la menor en los sentidos, con ser tan importantes, como habéis oído; y por parte del conocimiento particular se da noticia al entendimiento de lo universal, como es dicho. Me parece, dijo Polemarco, que esas potencias interiores, son todas una, salvo que difieren en los nombres, porque lo que hace la fantasía, vemos que hace la imaginación, lo mismo que la estimativa: y lo que hace el sentido común, hacen también los particulares, de quien todos son gobernados, y a donde todos se registran; y lo mismo entiendo de la división del entendimiento. El oficio del entendimiento. Ese entre todas las potencias, dijo Carilao, es quien solo trata en la verdad, mercadería del cielo, sacada de la naturaleza de 30 las cosas de todo punto incorpóreas, para el conocimiento de la cual, sirven al alma todos los sentidos, y las demás potencias, sin que algún tiempo la una usurpe el oficio de la otra, como sirven todas las cosas que tengo referidas, para el conocimiento de la verdadera destreza. Así que la vista, el oído, y el tacto, y todas las potencias interiores, sin escaparse alguna, sirven a las armas. Los oficios de las potencias interiores. Porque lo que el entendimiento recibe, la imaginación lo representa; y el conocimiento forma, y el ingenio busca, y la razón juzga, y la memoria guarda, y la reminiscencia despierta a la memoria, y la inteligencia aprende, y lo lleva todo a la contemplación. Así que el alma conoce las cosas presentes por el sentido, y las ausentes por la imaginación. Cual es la potencia, tal es el objeto. También tiene el alma otros actos, que pertenecen al cuerpo, conviene a saber, el vegetar, por la virtud natural, y el vivir por la vital, y el sentir por la virtud animal: de manera que cual es la potencia, tal es el objeto. Ya habéis visto parte de los materiales, sobre los que se forma la destreza, dicho todo conforme a la brevedad del tiempo, porque dejo lo que resta para tratarlo en los demás libros COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS48DIÁLOGO PRIMERO largamente. Sabed ahora por remate de nuestro razonamiento, que una parte de la destreza consiste en el Arte, y otra en la experiencia. La parte de la destreza que toca al Arte. Lo que toca al Arte, son los preceptos y fundamentos verdaderos, de que se compone, los cuales no se han de mudar, según Aristóteles, la fuerza en flaqueza, ni la flaqueza en fuerza, 31 porque no puede haber dos contrarios en un sujeto, y lo que toca a la experiencia, es diligencia en la aplicación de las tretas, ligereza para salir de ellas, previniendo a la potencia; consejo en las mismas cosas, para adaptarlas, conforme al lugar y al tiempo, no haciendo cosa jamás en destreza, de la cual no se pueda dar causa probable, y sin haberla bien entendido, para que no falte la treta en el peligro. Meliso. Ya que el hombre sepa todas las cosas referidas, y el cuerpo esté medido, en las diferencias de las posturas, ¿cómo nos hemos de haber? Resolución de toda la ciencia. Fácilmente sabréis, cómo se podrá ganar lo que en un perfil se pierde, respondió Carilao; y por qué partes, estando ya reguladas, se ha de acudir, para darle a la herida su valor: De qué movimientos se compone la treta. porque entended que las tretas, aunque sabéis que son movimientos, tienen la compostura de diferentes líneas, y cada línea tiene su naturaleza, de las cuales se componen las heridas, formadas de los movimientos, grave, agudo, obtuso, circunflexo, mixto, y cada especie de movimiento, se aplica a diferente parte del cuerpo, y como todos los afectos tienen sus ímpetus con que nos mueven, así se ha de aplicar a cada afecto, movimiento, que con él se iguale en naturaleza, para que la ejecución sea verdadera en el contrario: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ49DE VERDADERA DESTREZA La treta se ha de aplicar, conforme al ánimo del que aprende. porque si el movimiento es de otro género, y desigual al ánimo del que aprende, o emprende la herida, el ánimo dispara, aunque uno sepa muchas cosas, como se ve comúnmente. Así que regulado el cuerpo en todos sus perfiles, y puestos los grados 32 a todos los movimientos, que son los que hacen la distancia de todas las cosas, La destreza trata de universal. se saca una universal infalible, contra todos los perfiles, y posturas, movimientos, compases, y heridas, para no estar en duda a la defensión, y ofensión del contrario, sirviéndole de universal en todas las posturas, en cualquier especie de herida que se hiciere, y de todas las cosas inventadas, solo esta faltaba por reducir a ciencia, y con ella habrá mucho menos mal en los vicios, desterrándolos, porque las artes son maestras de la virtud. Fin del diálogo de verdadera destreza. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ51DE LA HIPOCRESÍA, ETC. 33 DIÁLOGO SEGUNDO, QUE TRATA DE LA HIPOCRESÍA DE LOS BRAVOS, Y DE SU CORRUPTA DISCIPLINA. Meliso, Eudemio, Filandro, Polemarco, Carilao. Después de que Carilao, como experimentado en el ministerio de las armas, declaró alguna parte de la verdadera destreza, todos quedaron muy contentos de sus razones, y tornando entre sí a repetirlas, deseaban ver ya las demostraciones de la destreza, para seguir el uso de ellas, y con esta codicia de saber, se tornaron a ver en palacio otro día, más temprano de lo acostumbrado, donde se levantaron nuevas pláticas en admiración de las que habían tenido el día anterior, cuando los apartó de aquel pensamiento la venida de un hombre, que aunque al principio fue a algunos molesto, después de que entendieron su humor, holgaron 34 mucho con él, el cual era un maestro de armas, con quien tenía Carilao concertado que viniese por allí, por dar algún contento a sus amigos, que sacudiendo la cabeza, y torciendo la boca a uno y otro lado, y rizando los bigotes, la mano puesta en la barba, y haciendo muchas vueltas, y meneos con la espada, con el paso largo y espacioso. A los que no lo conocieron espantó, y llegando muy mesurado a ellos, los ojos abiertos, en una extraña postura, el pie izquierdo delante, les habló con una gravedad y voz tan hueca, que más admiración les puso. Y preguntando Eudemio, qué quería, respondió arrugando la frente, y torciendo la boca, el sombrero en la mano: Vengo acá, porque se me mandó, y soy obligado, principalmente a ver si hay algo de nones, en que podamos servir al señor Carilao. Arrójeme acá esas manos para besárselas, que le debo más que a mi padre, y que a todo mi linaje, por la rosa abierta, si se ha de decir verdad. No hay que tratar más en ello, yo os lo agradezco, maestro, dijo Carilao; y sabed que este Caballero, señalando a Eudemio, os es aficionado, por lo que yo he dicho que sabéis de las armas. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS52DIÁLOGO SEGUNDO En esto Polemarco, que le conocía bien, y tenía noticia de su braveza, rogó a Carilao, que se fuese de allí, porque el maestro viéndose sin él estaría sin respeto, y hablaría algunas cosas que les diese contento. Y Carilao por agradarles, se partió de allí diciendo: Maestro, mientras yo voy a un negocio que se ha ofrecido, porque no estén ociosos todos, declarad a Eudemio parte de los secretos que en la destreza y valentía habéis 35 alcanzando: y vos Eudemio, pues habéis de ser juez y testigo en esta causa, escuchad bien lo que el maestro dijere, que os hará gran provecho, porque no podrá el engaño que hay en las tretas de estos, concertarse tan artificiosamente, que por alguna parte no se descubran. Vaya con Dios, señor mío, respondió el maestro, y no se detenga cantidad: y volviéndose a los que quedaban espantados de ver su talle y habla, dijo a Eudemio: Gentil hombre, ¿sois muy aficionado a las armas, y al pelear? ¿O sois diestro? ¿Por ventura habéis ganado alguna lección de algún buen hijo en esta vida? En mi vida, respondió Eudemio, he tomado lección, y me haréis la mayor honra del mundo en adiestrarme, porque siendo de tan buena mano como la vuestra, será grande el provecho. Creedlo así, respondió el maestro, y os lo aconsejo, porque me parecéis hombre llano, y porque tocáis al buen amigo que se fue. Decidme por vuestra vida, replicó Eudemio (que no saldrá de entre nosotros, pues ya me tenéis por amigo), ¿sabe algo de las armas Carilao? No hay que decir en verdad, respondió el maestro, razonable mozo es, bonico, pelea bien, entiende; por ahí conmigo ha comunicado algunas cosillas, en fin sabe algo: pero no tengo la mano llena de su destreza: a los que enseñan en secreto estocadas sin reparo, y a algunos de los maestros, no les parece bien lo que sabe, porque hace allá unas esgrimas por el aire, y me quiebran la cabeza unos y otros qué es Geometría; y no lo digo porque lo sepa, que me ahorcaré: ¿pero qué se me puede dar, acreditando él todos sus negocios conmigo? He sido su tercero cien mil veces, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ53DE LA HIPOCRESÍA, ETC. 36 y lo he levantado del polvo de la tierra, y ahora es muy mi señor, aunque reconoce todavía el buen hijo: dejémoslo, no hay que tratar en ello. En verdad, dijo, Eudemio, que como todos estaba yo engañado, porque me decían algunos que sabía mucho en esto, y que nunca tuvo maestro, y persuadían sea ello, por ver la diferencia que desde el principio hacía su destreza a la de todos. Ha [Ay], si hablase, dijo el maestro, ¿qué puede saber este mozo, que no sepamos aquí? ¿Todo lo de las armas, no son heridas? Pues heridas sé yo, y heridas tengo en esta persona. Sé contrarios, golpes de tajo y revés; entiendo que es, por vuestra vida, una en todos, y dan tanto al que bien hila, como al que mal; y todos tenemos un nombre. A esto Polemarco le atajó, diciendo: Paso, que Carilao no es esgrimidor, ni trata de eso, más que por su contentamiento, que solo para su contemplación lo supo, e hizo (sin haber para que) muchas veces en veras y en burlas, con varias gentes, la experiencia de ello. Y no me espanto de lo que decís, porque sé que la virtud que menos veces se halla, es más estimada de unos, y murmurada de otros: y que seáis vos en eso tan descomedido, como algunos ignorantes, que no hallando faltas que poner en su persona, le han dado ese nombre. Pues de eso que vos decís, respondió el maestro, (si hemos de decir verdad), ni he visto yo lo uno, ni lo otro, y otros me lo han dicho a mí. A esto, replicó Polemarco, Carilao ha ganado el crédito con la gente principal, y con los hombres que saben, y en él esto no es opinión, como en las otras gentes, si no es verdad averiguada con la experiencia. 37 ¿Y no fuera bueno (diga ahora el señor) replicó el maestro, que lo viéramos todos, para que no tuvieran qué decir contra él? Bien fuera, replicó Polemarco, si vos y esos que decís lo entendierais; y según vuestro parecer, hizo mal Carilao, la vez que le sucedió alguna cosa, en no dar un pregón, como jugador de manos, para avisar a todos, que lo supiesen, y lo viesen; y lo acertará, porque las cosas que ha hecho, los vulgares, y gente baja, no las hubieran tenido por imposibles. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS54DIÁLOGO SEGUNDO Dejemos esto, dijo el maestro, que he estado burlando con vosotros: y decid, Eudemio, ¿a qué armas sois aficionado? ¿Por cuál queréis comenzar? Y como Eudemio respondiese, que por la espada sola, el maestro dijo: Y como que la sé yo bien, pecador de mí. El engaño primero del vulgo. Mas ante todas cosas pensad, que no hay nadie que sepa más que vos, ni conocéis quien os pueda contradecir, que esto es para tener confianza que sabréis mucho; y si no lo supiereis, os quedaréis con la confianza, que es la que más nos aprovecha en las armas. Tomad pues esa espada por medio, y sabed que esa espada que todos traen, es en todo semejante al cuerpo del hombre. Aplicación ridícula. Primeramente, el pomo es semejante a la cabeza, y del modo que el hombre sin cabeza no tiene vida, ni sirve de nada, así la espada sin el pomo no es de ningún provecho. El puño es semejante al cuerpo, y los gavilanes de la guarnición a los dos brazos, porque defienden las heridas: y la guarnición es semejante al vestido, la cual os defiende la mano de los golpes y pedradas, como os defiende el vestido del frío, y del calor: y así en todo lo demás que toca. Sabed más ahora, que de esta 38 Guarnición hasta la punta se llama espada, y en la lengua de buenos hijos se nombra hoja. Lo que está entre la guarnición y el pomo, que algunos llaman manzana, llamaréis vos puño. Las pláticas son que engaña el vulgo. Y notad también, que la espada hiere, y el puño no, ni por pensamiento: y a quien ha sabido aplicaros la espada, y todas sus partes al cuerpo del hombre, llamaréis sabio en armas, y único en destreza. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ55DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Primera secta vulgar. Ahora que sabéis esto, y cuál es el puño: meted la mano en él, poniendo la espada en la correa, y apartaos de mí; haced como yo. ¿Sabéis las constituciones de la escuela? Sacad el pie izquierdo, y mano, para que las guardéis lo digo: la mano fuera mejor que la tuvierais atrás, quedándoos puesto en talle: puesto digo, daos prisa, teneos, reparad, aunque temprano para saberlo; cuando da mi espada en esa vuestra, se llama así. Quietaos afuera, a un lado; filo arriba, volved, juntad el pie: digo tajo, corred la mano por el filo, las uñas arriba; ta ta, andad por allí conmigo: quedo, recogeos a buen vivir, alzad el pie, poned la mano, cerrad la boca, no me hagáis gestos, tajo a aquella parte, y a esta revés: así, tirad largo, juntaos conmigo, vaciad la espada, torna allí, pasad acullá; desvía esta punta, arrebatad de tajo, arrojaos por encima, sosegaos. Por cierto, dijo Eudemio, que si todo es así, que yo quedo molido, sin ningún provecho, y sin guardar de ello. A esto dijo el maestro: Qué poco sabéis, temprano queríais competir con el maestro: decid pecador, ¿si vos gustareis, y yo, qué diferencia había entre mí y vos? Segunda secta vulgar. Toma esa espada digo, y no la dejéis otra vez: tirad un tajo largo, y un revés como el mío a vuestro 39 gusto, más largo, que me dé, así, tened los pies en el suelo firmes, y la espada en la mano, aventad una estocada con el pie izquierdo, y cortando salid de revés. Buen aire tenéis, a un lado, por acullá, haga una rueda por allí; por allí, que es contra rueda. Le gane el Sol a su enemigo, por aquella parte arriba de tajo, debajo de un mandoble, con el mismo pie, y pintaos conmigo, el brazo como yo; alzad esa espada con esta postura, que es para los principios la mejor. Tentad esa espada, aunque es temprano para ello; COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS56DIÁLOGO SEGUNDO Tercera secta vulgar. basta, apartaos, tornad, cargaos sobre ella, no a mí, ni os lleguéis tanto, alzad un poco la mano, volvedla, retiraos, no lo hagáis, andad, sí, por acullá digo, afirmaos por lo más largo (que el hará razón) que con esta podéis competir (miradme el gesto) con el primer inventor de las armas, (punta y hoja) y contradecirle. Tenedlas en mucho, que son sacadas de mi cabeza. Tornaos a poner, alzad la espada; trocad los pies, dejaos caer al otro lado, por lo alto digo, no reparéis en ninguna manera: ya vais enmendado; no tiréis tan recio, alzad el rostro, columbradme [rastrear o conjeturar por indicios de algo, S. A., S. F. 4] la espada, bajad esas cejas: dad muestras de hombre enojado, abrid los ojos, que a aún burlando os tengan miedo, andad aprisa, que un resuello alcance al otro: llegad esa espada a mí, y sabed que esta es punta que yo hago, y la que hacéis ahora vos, es contrapunta. Treta afuera, desviaos allá. Esperad, dijo Eudemio, que no la tengo bien entendida, que me parece buena. Burlando lo diréis, respondió el maestro. Lo más ahechado del vulgo. Tornaos a acomodar, y miradme acá, poneos; ¿veis cómo encamino la punta de vuestra espada a mi pecho, por debajo de la espada mía, habiéndoos yo llegado a tentar? 40 Esa es punta, miradme acá, la herida de estocada, que yo ahora envaso, es contra punta: ha sido la treta más envidiada del mundo, y más, que mis obras y destreza, no han menester parecer de persona viviente; lo digo porque concurren en mí todas las calidades que un hombre diestrísimo ha de tener, y aún de honra. Cuarta secta vulgar. Tomad esa espada, tendeos por allí conmigo, volved la mano uñas abajo, juntad el pie, desviaos de mí, sacad, tornad, cargad, tened queda la espada, alzad el brazo con linda gracia, como yo digo, de la manera que yo, hombre, paso a un lado; no tentéis la espada, limpio por acullá; acometed al rostro, tornad allí, poned esa mano izquierda en su lugar: quitadla de ahí, pasadla acá, acudid a este golpe, tiraos allá, poned la espada baja, sacad el pie; vuelta LUIS PACHECO DE NARVÁEZ57DE LA HIPOCRESÍA, ETC. alrededor, señor mío por un lado digo, por donde yo: sosegaos, teneos, no hagáis meneos; ya podríais saber presto; con otras dos lecciones no habrá más que enseñaros. Pues yo estoy cansado, dijo Eudemio. Pues no me cansaré yo jamás, respondió el maestro, porque a lo que con razón sospecho, nací solo para mostrar hombres en este mundo. Yo lo creo, dijo Eudemio: pero decidme ¿cómo lo hago? Porque si no soy para ello, no gastaré tiempo en esto, y he de darme a cosa más fácil: aunque si todo es así, presto lo aprenderé. Ahora, replicó el maestro, callad vuestra boca, que yo os pondré de manera que no os conozcáis, ni hombre en el mundo sepa juzgar en lo que aprenderéis: Quinta secta vulgar. oíd, miradme al rostro, poneos allí como antes esa espada, salid fuera, venidme a la hoja, vuelta a un lado; acullá digo, por allí, desde allá, vuelta en rueda. Dios sea con vos, 41 se os cayó la gorra, del maestro es esa, enviad para la lámpara; Las constituciones de la escuela. no se olvide lo del Sábado, tornaos, ya vais enmendado: como tiento yo, bien está, acometed al gesto de vuestro maestro, digo enemigo, presto, sin temor, reparad, pasad el pie, tornad afuera, y venidme a la cara, con tiento. Acometimiento se llama ese, cargad la espada por la mía, al pie mío: tajo, y quedaos con linda gracia en punta, y si se os escapare por gran ventura del tajo, no se os irá en alguna manera del revés. Mandoble se llama el que hicisteis ahora, miradme acá, que no lo suelo decir a todas las gentes; catad, no acullá, con la espada afuera, ya os reparo, salid; salga aprisa, de revés: de medio digo, señor mío, en este muslo, se torne allí conmigo. ¿Qué os parece ignorante? Esta sí es lección practicada con todas sus partes; treta herida, golpe para despachar; este es de varón, para guerra y paz, para todas las partes del cuerpo donde diere. Esta es liña o linde, como le llama Carranza, esta otra es circulencia, que en lengua cortesana se llama así. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS58DIÁLOGO SEGUNDO Sexta lección de las que el vulgo tiene. Alzad la espada, que por el sentido abajo me viene una rica lección de las que doy a los amigos que mejor lo pagan. Tire por allí un tajo volado, por el filo digo; no digo así, no quiero: al trocado, medio compás; esperad un poco, sin que lo oigan vuestros amigos. ¿Sabéis quien aprenda de mí la rodela, que la sé extremadamente, estocada de puño, uñas abajo? Pero ha de aprender secreto, porque si lo saben, no lo habrá menester, ni se le atreverá nadie en su vida. ¿En mal punto, señor, que me dolió, al maestro cuchillada? No tan largo. Perdonad, dijo Eudemio, que no pensé alcanzaros tanto. 42 Bueno es eso, respondió el maestro; ya vais enmendando: lo creo. Por buen precio lo haré, si vos quisiereis. Bien está, no diga tal, ni aquello. Mirad lo que hago. Estaos quedo. Ay, ay: bonicamente pagáis al maestro. No tan bravo. Paso, no. Ya vais enmendado. Sí, tornaos, bien podéis; no tan recio. Apártate ellá traidor, que me enojare. ¿Si no reparará? Quedo, bien, acullá, por donde yo digo. Peor es enseñaros a vos, que reñir con un ciento de hombres. No es eso, ni me entendéis, niego ese compás de pie izquierdo. ¿Sabéis? No, que por eso os enseño yo. Quedo, a un lado, con el otro pie digo. Quien malas mañas ha. No lo hagáis. Tornad a pintaros. No me entiendo, vuelta digo alrededor; eso es, bien está, poned silencio a la hoja. Sentaos. Decidme primero, preguntó Eudemio, ¿cuándo aprenderé a dar una herida al contrario, limpia, sin que el otro me dé? ¿Cuándo? Respondió el maestro, cuando le diereis por detrás: y entended, que estas tretas ahora pasadas, son de las invencibles, ricas, miradlas bien, que si con cualquiera de ellas hubiere alguno de esos diestros, que me quiera reñir dos reales, arrojádmelos a las manos, que yo les haré abatir mal su grado a la hoja y mano diestra. Decidme, dijo Eudemio, ¿cuál fue el primer maestro que tuvisteis en las armas? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ59DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Respondió el maestro: El primero que tuve, fue a Mizar Melanbrucho, gentil hombre, Borgoñón, Francés de linaje, el cual, va enseñando a todos sus parientes por descendencia, y yo fui de todos el más hábil de las armas, y reglas de germania; y por ellas alcancé por mi gran valor a enseñar a muchos Reyes, y he hecho en plaza prueba de mi habilidad, 43 y con ella he ganado toda la honra que tengo, y más, si más se puede ganar, así en la destreza, como de valentía, con todos los secretos que guardan los bravos para sí: y demos trabajo a las descansadas hojas, si os parece, gozaréis de una admirable lección que me dio escrita el gran Pedro Monte, que fue el mejor hombre de la manotada que hubo en su tiempo. Séptima treta vulgar. Alzad pues esa haldica [regazo o enfaldo de la saya, parte del cuerpo donde se forma el enfaldo de la saya, S. A., S. F. 5] del sayo delantera, y ponedla en el cinto, haga aquel aire con la espada que yo: ándese por allí conmigo, téngase, bien va, ponga la daga encima del brazo de la espada, desvíe esta punta con ella, y luego acuda a herir con la espada, estocada de puño, reparad este tajo con la espada y daga cruzadas, que dé el golpe en medio de ellas. Un revés, meta el pie, desvíe este golpe, cara afuera, con la daga, y hiera con la espada, o con la daga. Lindo por cierto, ¿no sé cómo no se muere el mundo por mí, según tengo el buen aire? Mandoble con ese otro pie, así, un revés, y un tajo largo, con ese otro más largo; esconded la daga, no os la vea, que me dé, que me alcance, que corte una pierna, hombre. O este aire que tengo, ¿quién lo pudiera dejar a sus hijos en el testamento? Mirad lo que hago, ¿estáis aquí, o no? Bonico, no digo tal. Haga reparo con la daga, digo desvío. Aprovecharéis mucho. Embate por allí, espere, que mi espada quiera acabar, y desvíe luego ganchos en ella, soltádmela, dejad la daga, y dadla a su vaina: quedo, paso, ya, corte, tajo largo: mandoble hasta la punta del enemigo, y estocada embrocada: sus, y contra sus [él y contra el otro, Maestro Marcelino Miguel]. Coja el pie balanza en la espada, saque por abajo, excuse esta punta con una manotada,44 o brazal. Tirad un tajo mandoble en mí: Yo os lo doy ahora a vos, y cuando acabe el mío, otro vos a mi espada. Rica por cierto, juntad los pies; lindo en verdad, sutil, admirable: en todo extremo sois cumplido hombre. Quietad la hoja, no se nos acabe el aljibe de las lecciones: pero es imposible. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS60DIÁLOGO SEGUNDO Oídme, dijo Eudemio, ¿cómo se puede hacer, desviar vos mi espada con vuestra daga, y herirme en un tiempo con vuestra espada? A lo cual respondió Meliso: Porque el movimiento que hace la daga al desviar, es menor que el de la herida; y el movimiento de la espada, quita de su cantidad la parte de su movimiento que hizo la daga en el desvío, y viene a ser lo mismo que un movimiento cumplido. A lo cual respondió Eudemio: ¿Habéis de poner la atención de la vista a la herida, o al desvío? Si miráis a la herida, no acertaréis a desviar, si no viene la espada por parte muy cierta; y no es una por donde viene siempre, porque se considera la herida alta, o baja, o media, o por de fuera: y si miráis el desvío, erraréis la herida, y ha de daros el contrario; porque la atención de la vista, es como la de la memoria para la fuerza, que por otro nombre llamamos intención, o concepto del ánimo, que dura tiempo alguno, y vemos que se ha de aplicar, y poner en una parte, y no en dos diferentes, y en un mismo tiempo no puedo yo mirar a lo alto, y a lo bajo con atención, porque donde hay muchos intentos, en que se emplee la vista, en ninguno estará fuerte por estar dividida; luego gastáis tiempo en lo que habéis enseñado. Porque bien sabéis, Meliso, que el movimiento del desvío difiere en especie 45 realmente del movimiento de la herida: y lo mismo entiendo de las demás tretas de la manotada: ¿y de qué sirve tanto cansancio y trabajo de cuerpo y espíritu, pudiendo enseñarse la destreza sin tanta fatiga y enfado, principalmente pudiendo hacerse todas esas heridas que vos decís, sin tocar con la mano a la espada del contrario? Me da sospecha, que cuando un hombre se vale de la mano izquierda, contra los movimientos del contrario, que se le acaba la ciencia, lo cual no hiciera, si supiera herirlo, y defenderse limpiamente. En fin maestro, yo quiero saber de qué aprovecha, ¿hay otro secreto mayor? ¿Qué mayor secreto, respondió el maestro, que aprenderlo de mí, y ganar yo dineros con ello? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ61DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Octava secta vulgar. Tienda esa hoja, y tome en la mano izquierda esta daga: haga viraje de su cuerpo, míreme a mí, aparte un pie del otro mucho más. ¿Os reís? Desviad todo a un tiempo con la daga, de punta. ¿Tenéis entendido que suelo decirlo a todas las personas? Ni a una criatura viviente digo: tiente esa espada, dije acometa uñas arriba, a la cara, que se la lleve de encuentro: desvíe con la daga, meta el pie a la herida; no digo eso, ni que lo hagáis en mí: muy recio tiráis, no os lleguéis tanto, no sea esto lo pasado. Corra alrededor conmigo; si reparo, tajo al muslo, y luego arrebatar, y tajo largo; y la daga en el pecho del pobre mozo: hienda por medio de las dos espadas, acometa por dentro, y por fuera: por acá, y por acullá, si fuere menester; otra vez: arroje acá por lo alto, y no olvide lo bajo: no tan recio, ni tan fuerte, ¿que me haré afuera? ¿Me habéis de matar? Hacedlo despacio: por vuestro provecho 46 lo digo, no se me represente por ventura, que peleamos, y saque el pie, y os mate sin redención, que no será más en mi mano, o al menorete, os envase esta daga por los oídos. Deteneos. Boy tuche, yo te facce a mazino, il faro micer mio, voy sapete parlar questa lengua? Ande señor mío, que yo le enseñaré todas las lenguas del mundo, tretas de cantidad, Italianas, Toscanas, Napolitanas, Francesas, Portuguesas, Gallegas y Borgoñonas, mejor que todos los que hay examinados. Y también os enseñaré a reñir en Latín. Y haciendo con la espada en el aire una de sus posturas, le preguntó Eudemio, ¿qué era aquello? Y respondió el maestro: Como si me lo pagaseis bien, así lo queréis saber todo: treta es aquella para dar diez, o cuatro tajos, sin llegarle a la espada al enemigo, con que le asentaréis a uno la pantufla, que se llama treta formada. ¿Qué quiere decir, preguntó Eudemio, treta formada? Qué se yo, respondió el maestro; lo oí decir a un diestro, y si vos apuráis de esa manera las heridas como los hombres, no habrá diestro que os ose esperar, ni responder, sacando a mí. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS62DIÁLOGO SEGUNDO Novena opinión de las que tiene el vulgo. Tomad esa rodela, apartándola del pecho, tirad un tajo, poniéndola sobre la cabeza, no tanto, desviaos, rodela en mí, pie izquierdo tras ella, revés y rodela por debajo de ella; estocada luego, llegadme a tentar, y si sacare, rodela en su espada, y estocada por lo bajo. ¿A dónde tengo de dar herida al contrario, teniendo rodela? Dijo Eudemio. En lo descubierto, respondió el maestro. Si tiro aquel tajo, rodela en su espada, y estocada por un lado, y tajo en el aire, y revés de pie izquierdo: con esta tretilla 47 que os dí, así, salga a esta punta: brazal, y punta en mí, tajo, brazalete: así, tiente, acometa; y si reparo, hecho va. ¿Qué decís? ¿Qué hacéis? Dijo Eudemio. ¿No veis que todo eso es disparate? Os digo, respondió el maestro, que reparando se concluye. ¿Y si no repara? Dijo Eudemio. No será ese hombre Cristiano, respondió el maestro, si así se deja matar; y si no, no sé qué os diga. Bajad un poco la mano, salid desde el puesto; torne por allí el brazal. ¿Por qué metéis el brazo? Preguntó Eudemio. Porque según he oído decir, y está en razón, se hace cuando falta la ciencia. ¿No os contenta? Respondió el maestro, pues a mí sí, vine la rosa coronada: el tajo largo, caiga el cuerpo, tras de él el revés atrás, ¿os acordáis de la cuchillada que di al criado del Veinticuatro, que le abrí la cabeza hasta los dientes, y con ellos me comenzó a mascar la espada, sin hacer garabatos, de acá para acullá, sino trayendo la espada limpia? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ63DE LA HIPOCRESÍA, ETC. A esto dijo Eudemio: ¿Qué es traer la espada limpia? ¿Es huir? Qué ha de ser, respondió el maestro, sino llegarse poco al contrario. ¿Se ríe? Décima opinión del vulgo. Tire por allí abajo, tiente y torne afuera: cargue la espada más allá, por medio, por ahí van allá: y si vaciare, acometimiento por arriba; ¿y si reparare, por lo bajo con él al otro mundo? Uñas arriba, y dejaos caer sobre el pie. Y si tienta la espada, dijo Eudemio, ¿cómo es limpia llegando a la del contrario? Sí señor, respondió el maestro, bien, ¿qué hay para ello? ¿Queréis vos saber más que quien os enseña? Pues sabed que se ha de tentar la espada siendo limpia, que si es con pelo, se quebrará, claro está: y así quiero yo que se haga, pues fue el inventor de ello. Torne a tentar, tajo al brazo, y luego arrebate, y tajo en mí. Aquesta 48 me enseñó un hombre diestrísimo, La envidia y mala intención. que ya no lo es, porque no quiero que lo sea, o por decir verdad, no querría que lo fuese. ¿Por qué razón, dijo Eudemio, si os enseñó lo poco que sabéis? Yo lo diré, respondió el maestro, porque le han preguntado, si yo sé mucho, y ha respondido, que no sabe tal de mí, y cuando mucho lo aprietan, se cierra con que sé poco. Estemos a razón, dijo Eudemio, ¿si es mayor el daño que Carilao hacía a la gente, con decir mintiendo, que erais diestro, que el provecho que vos recibíais, no os parece (miradlo sin pasión) que lo ha hecho bien, y cómo se ha esperado siempre de su desengaño? COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS64DIÁLOGO SEGUNDO Extraño sois, dijo el maestro, que luego, entendisteis por quién lo dije. Buen mozo es, pero si yo lo tuviera aquí, yo me adelantara más. Encajad aquí los cinco, que estoy burlando, veámonos muchas veces, que en verdad os digo, que he holgado de conoceros; y me río de ver qué atemorizado estáis. ¿No lo tengo de estar con tales engaños, respondió Eudemio, habiendo visto yo algo de la destreza verdadera? ¿Cuál es la verdadera? Respondió el maestro. Aquella, replicó Eudemio, de quien vosotros decís mal. El vulgo vitupera lo que no entiende. Si no la entiendo, respondió el maestro, ¿no tengo que decir mal de ella, y bien de la que entiendo? ¿Está obligado, dijo Eudemio, el que sabe la buena destreza, a tener tan mal juicio como vos? ¿U os han de hablar en vuestra lengua para que lo entendáis? ¿Mal juicio tengo yo? (respondió el maestro muy enfadado). ¿Pues cómo sé tanto, y soy vuestro maestro, decid bachiller? Pues sois mi maestro, replicó Eudemio, decidme, ¿qué cosa es tajo? A esto dijo el maestro, parándose un 49 gran rato a pensar en ello: Es una herida, que si acierta en lleno, saca sangre. Pues la estocada, replicó Eudemio, ¿es herida, y no tajo? ¿Pues qué queréis que os haga? Respondió el maestro, ya lo veo, buen discípulo hacéis. No es mucho, dijo Eudemio, que tengo buen maestro; mas decidme por vuestra vida, todos los diestros que habéis visto, ¿saben destreza de la manera qué decís? ¿No hay unos mejores que otros? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ65DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Yo soy el mejor de ellos, respondió el maestro, que mis heridas no son como la de los otros hombres mortales. La más estimada secta de los vulgares. Alzad la espada, tajo os digo redondo, aunque es falso, y un revés a aquella parte, aunque no es menester, poneos las uñas arriba de la mano, sacad el pie derecho, dejaos caer, acometed al rostro, y si desviare, vaciad el cuerpo sobre el pie izquierdo, digo con él se han de dar todas las heridas: ya veis vuestra espada sobre la del otro, si sacare uñas arriba, golpe de revés a la espada para derribársela con la garatusa, o al muslo; y si no, uñas arriba a mi pecho: corred por allí, tirad sobre el pie derecho siempre, no me reparéis, que es falso, cambiando la espada necesita al enemigo; mandoble por dentro: no metáis el pie izquierdo, que es prohibido, sino juntadlo con el otro, afuera, con el pie derecho. A lo cual dijo Eudemio: ¿El pie izquierdo en esta secta de juego, es privilegiado? ¿O lo dejan descansar? ¿Por qué otros lo cansan tanto, hiriendo con él? ¿Qué más tiene el izquierdo que el derecho para herir? ¿No tienen ambos un mismo movimiento, y están debajo de una causa, y los gobierna una voluntad? A lo cual respondió Meliso: Porque está más cerca la espada de 50 poder herir al contrario, moviendo el pie derecho, y puede seguir con más facilidad el movimiento de la espada, que no el izquierdo: y aún está más cerca de poder salir de la herida, porque errando la del punto, más fácilmente se restituye en su primer lugar, para proseguir la defensa, que no con el izquierdo, quedando el cuerpo en él con tan poca fuerza, habiendo errado el golpe, por tener causa, y efecto en un mismo lugar (si así se puede decir) no pudiendo el hombre herir, ni defender, sin preceder movimiento, que valga y ayude al de la herida en tiempo, sin otras razones que hay. Y sabed, que he visto una cosa muchas veces entre los que tienen nombre de diestros, cuando uno hace una treta con que los puede dar, le dicen que es falsa, para que no la haga, y ellos la cogen para sí: y si ven que con una postura que el contrario trae, no tienen entrada, le aconsejan que la mude, y que se pongan de la manera que mejor le pueda dar. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS66DIÁLOGO SEGUNDO O qué extraños son, respondió el maestro, estos vuestros amigos, prosigamos con la lección, alce quedito, tendeos por allí conmigo; coge otra vez la espada; si la saco, revés, herida; luego al pecho, de punta. Salid al camino; luego por un lado, bajadme la espada, acometed al rostro de filo, y luego reparadle por lo bajo. Si tirare tajo, a su brazo vos, al medio tajo, o al rostro, si quisiereis, y si no, dejadlo para otra venida, y luego asentad, haciendo esto con la espada, y diciendo, la gorra en la mano: A maestre, ciudad y señores. ¿Todo ha de ser retraerme, dijo Eudemio, y andar alrededor? ¿No me enseñaréis a esperar? ¿Y para qué quiero la destreza, si tengo que huir (maestro) como vos me enseñáis? Quiero daros, dijo el maestro, una 51 lección, batallada de montante, subidísima, entre los que más lo son en el mundo. Deseo saber alguna para reñir, dijo Eudemio, si se ofreciese, que este me parece el fin de los que aprendemos armas. ¿Para qué aprendéis? Respondió el maestro. Para que no falte el arte, replicó Eudemio, en la necesidad para que fue inventada. Treta vulgar de montante. Poned el montante junto a la punta de vuestro pie, y dadle un toque, y desnudándolo, sacad el pie atrás con linda gracia; tirad una estocada a aquellos, a pie quedo, y metiendo el pie que sacasteis a los otros de tajo: y si acudieren los de la otra parte, ceñid el montante al cuerpo aprisa por lo alto, como yo hago; tornad a sacar el pie. ¿Qué disparate de regla es esa que habéis dicho? Replicó Eudemio; ¿todo eso es lo que encarecéis? No me digáis más, porque todas deben de ser así. Pero decidme, ¿por qué han puesto número a las reglas del montante, siendo infinito lo que en él se puede hacer, como en las demás armas? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ67DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Ellas son, respondió el maestro, dieciséis reglas: pero yo sobre Maestre Román, eché dos por contrapunto. Dadme a entender, ¿por qué cuando los maestros dan lecciones de él, las dan en vacío, y no contra aquellos hombres que dicen que han de reñir con el discípulo? ¿No entendéis que cuando viene el tiempo de probarlas, y se hallan delante algunos hombres con espadas, nunca aciertan a hacer algunas de las reglas que han aprendido, sin defensa? Y así todos cuantos riñen, no se aprovechan de la destreza, sino del miedo que ha puesto en el ánimo de los ignorantes la opinión del montante, por moverse con dos brazos, sin 52 hacer consideración de lo mucho que se detiene en las heridas, y de lo que pierde en todos los movimientos, y de lo mucho que es menester para saberle dar el medio de proporción, conforme a su longitud. ¿No es muy buena? Respondió el maestro. Dejad pasar algo al que os enseña, que yo os daré ahora todas las reglas jugadas por lo alto, y por lo bajo; a lo moderno, y a lo antiguo: ceñidas, y por ceñir al cuerpo. Montantes, y famontantes, con sus presas. Un embestir cuatro calles, guardar la capa, defender la moza, huir con grillos, y aún sin ellos, salir sin ninguna lesión de una calle angosta: limpiar una plaza, rendir a dos rodelas; hacer que se desdiga otro de montante: meter paz, que esto nadie lo supo hacer como yo; defenderme de los de atrás, y lo de delante, con otras mil cosas, al tiempo. A esta sazón había acabado el maestro de declarar todas las opiniones que tienen los vulgares en la destreza, sin faltar ninguna, porque se cumpliese la promesa que hizo al principio, de que no quedaría cosa perteneciente a las armas que no tocase: y así comenzó a decir las tretas de su libro, que son las más ahechadas [“ahechar” signifca limpiar con hernero o criba el trigo u otras semillas, o bien separar, depurar, limpiar una cosa de lo superfluo o dañino, purificar, S. A., S. F. 6. Por tanto, puede que don Luis se refiera a que son las tretas más depuradas por el vulgo, en cuanto a gran uso de las mismas, y no tanto su perfeccionamiento progresivo] del vulgo, a su parecer sacadas fielmente de su original. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS68DIÁLOGO SEGUNDO 53 Aquí se acaban las tretas, y comienzan las que se entiende hacer tentándole yo, si me acomete. Primera treta vulgar. Estando medidas las espadas, le tengo de tentar por medio y tieso el brazo y el cuerpo, volver el brazo uñas arriba, cubierto de mi espada, y darle luego en la cara muy bien dado. Objeciones. ¿A qué llamáis, dijo Eudemio, estar medidas las espadas? ¿Y si acaso es una más larga que otra, y un hombre más largo que el otro, se perderá esa treta? Afirmados digo, respondió el maestro. ¿Pues en qué postura ha de estar el otro, replicó Eudemio, para que se haga verdadera, y no falte afirmados? Respondió el maestro: Gentil razón de treta. Dijo Eudemio: ¿Y por medio tentáis la espada? Veamos cómo salís de esto. ¿No entendéis que con pequeño movimiento del contrario caerá fácilmente vuestra espada, en la fuerza de la suya; quedando libre, y la vuestra perdida, y os dará más a su salvo herida? Que no entiendo, ni sé lo que os decís, respondió el maestro; contentaos con ella, que así han hecho todos: cuánto más, que ha de ser muy aprisa. Sea así, respondió Eudemio; ¿pero en qué distancia me tengo que poner, para conseguir con esa prisa que decís el fin? Que sin saber el medio proporcionado que cada especie de tretas ha de tener, con grandísima dificultad se alcanza. Y decid, si está el cuerpo tieso, ¿cómo lo tengo que alcanzar? Si cubierto el rostro, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ69DE LA HIPOCRESÍA, ETC. 54 ¿cómo lo tengo que ver, para darle? Si estoy cubierto, acorto mi espada, y es mayor la del contrario, y no sabiendo en qué parte queda, ninguno osará aventurarse. ¿Y por qué ha de ser más la herida en la cara, que en el pecho, siendo el cuerpo humano de tanta cantidad, y teniendo tantas otras partes, donde esa herida puede tener fin? Así me la enseñaron a mí, respondió el maestro, y la he hecho con muchos, recibid la buena voluntad, y oíd adelante. Segunda treta vulgar. Estando medidas las espadas, le tengo que tentar, y a un tiempo meter el pie izquierdo, y el brazo, dándole en la cara de puño, miradla bien, que me tienen por ella respeto. Objeción. Tentar, meter el pie izquierdo y brazo, y darle a un tiempo, no puede ser, dijo Eudemio, porque si tentó, ¿cómo metió el pie? Si metió el pie, ¿cómo le tentó? ¿Y después de todo esto le dais, no pudiendo hacerse ninguna herida, sin movimiento particular? Si de puño, ¿cómo queda la espada del contrario, que no os da? O señor, que sin fundamento de razón hicisteis vuestro libro de tretas. No he menester, respondió el maestro, para hacerlas, fundamento alguno, más que mi voluntad, y más habiendo hecho ventaja con ella a todos los del mundo. Tercera treta vulgar. Estando la espada del contrario uñas arriba, le tengo que tentar por fuera la espada, también las uñas arriba, y en sacándola por debajo, y dándole una estocada uñas arriba, ha de ser todo uno, metiendo el pie derecho adelante, o juntando el pie con él, y luego sacar el cuerpo, y darle un golpe para derribarle la espada. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS70DIÁLOGO SEGUNDO Objeción. Si cuando vos llegáis, dijo Eudemio, a cogerle la espada, de aquella manera de tentar 55 por fuera, forma el contrario un tajo, estando vos esperando que ha de sacar de estocada por abajo, os dará muy a su salvo, quedándoos con la espada en el aire, sin poder serviros de ella: ¿y si no hace el tajo, y os engaña con acometer que la saca, y os hiere por encima de la espada, os parece que quedaréis bueno? O cogiéndole vos la espada de esa manera, os la coge de la misma, y hace en vos lo que hayáis pensado hacer en él. Y decidme, ¿por qué se ha de poner uñas arriba, y no de filo, o las uñas abajo? ¿Es por ventura ordenada de vuestra cabeza esa postura? ¿O es porque hacéis vuestras tretas, contra los que se ponen así? Si es mejor la postura de uñas arriba que abajo, ¿por qué aconsejáis a con los que habéis de jugar, que se pongan uñas arriba, y que muden aquella postura, o de filo, o de uñas abajo? Me parece, que si fuera tan mala como vos decís, os holgaréis de verlos puestos tan mal, como es uñas abajo. Aconsejáis que la muden, y se pongan como vos queréis para vuestras pretensiones; luego mejor está uñas arriba, para derribarle la espada, que es lo que vos pretendéis, que uñas abajo, donde no se puede derribar con aquella facilidad: gentil apariencia de verdad. Pues oíd esta, dijo el maestro, que yo sé que os ha de contentar. Cuarta treta vulgar. Estando medidas las espadas, le tengo que tentar, y luego quebrarme sobre el pie, metiéndolo hacia dentro, y sacar la espada, dándole en la cara de puño. Objeción. Esperadme, dijo Eudemio, si os quebrasteis sobre el pie derecho, ¿para qué tentasteis? Y si estuviereis cargado sobre él, ¿cómo le metiste 56 dentro? Y si tentaste, ¿para qué quebrasteis el cuerpo sobre el pie, estando larga la espada todo sobre lo que él os pusisteis? Si la tenéis junto al cuerpo del contrario con el movimiento primero, ¿para qué la sacáis? Si la sacáis, gastáis tiempo, y es inútil el movimiento, y siéndolo, queda libre la espada del contrario para heriros. Pasad adelante con las tretas. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ71DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Quinta treta vulgar. Estando medidas las espadas, le tengo que tentar, y darle de revés en la cara, y en remediándose, volver la espada por mi cabeza, y darle por fuera en la cara de estocada, metiendo el pie izquierdo. De esta no tenéis qué decir. Objeción. Yo os diré, respondió Eudemio. Si le dais de revés en la cara, pues apartáis vuestra espada de la suya, ¿cómo estando tan cerca no os da? Y dándole de revés en la cara, ¿cómo se ha de remediar? Si se remedia, ¿cómo volvéis vuestra espada por detrás de la cabeza? ¿El otro no ha de hacer nada? Que la espada de vuestro contrario, mientras vais, estando más cerca de vuestro cuerpo, que la vuestra del suyo, por fuerza os ha de herir de estocada, ya que no puede de tajo, ni revés: porque constan de dos movimientos forzosos. Son ya tan malas estas opiniones, que no se pueden sufrir. Aquí se acaban las tretas, que se entienden de hacer tentándole y; aunque quedan otras muchas, y empiezan las que se entienden de hacer de hurtado. Sexta treta vulgar. Estando medidas las espadas, si lo viere alto, tengo que meter el pie por debajo de su espada, y darle en los pechos, repujándole. Si no estuviese alto, 57 respondió Eudemio, o si al tiempo que llegáis con esa intención se baja, mudando postura; ¿os parece que os haría provecho un buen golpe? Tales los he dado yo con ella en esta vida, dijo el maestro, es muy linda, y os holgaríais de hacerla: osad vos, y sobre mi ánima vaya, si os mataren. Me parece, dijo Eudemio, que no irá sino sobre mi cuerpo, y vida; graciosas opiniones son esas. Muy lindas digo, replicó el maestro. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS72DIÁLOGO SEGUNDO Séptima treta vulgar. Estando afirmado con el contrario, me tengo que dejar caer sobre el pie izquierdo, y viendo venir al contrario a mí, tengo que darle una estocada debajo del brazo. Objeción. Si yo voy, dijo Eudemio, a la espada, en ese punto se pierde la treta: y si os pongo la espada junto al pecho, que podré muy fácilmente, estando vos en tan cansada postura, y os desvío afuera; no será mucho haceros caer, por tener vos toda la fuerza en el pie izquierdo. ¿Os parece que es donosa [graciosa] treta? Ahora callad, respondió el maestro, que no hay treta que no tenga su contrario, ni olla sin cobertera; y más si la treta va hecha despacio, luego entiende el contrario lo que hacéis. Eudemio pidió al maestro, que pasase adelante, y concluyese su libro, el cual prosiguió así: 58 Aquí se acaban las tretas y estocadas, y empiezan los tajos, y en estas tretas no se ha de aguardar a medir las espadas. Octava treta vulgar. Yéndome a poner con mi contrario, tengo que arrebatarle la espada por el filo, y darle de tajo, quebrando el cuerpo, y metiendo el pie derecho. Objeción. ¿Sin tener vos señalado en qué distancia, preguntó Eudemio, habéis de comenzar esa treta, y sin saber dónde queda desviada la espada del contrario, la comenzáis? Sí señor, respondió el maestro, y muy descansadamente. Ahora pues, replicó Eudemio, cuál es mayor movimiento, ¿el del tajo que le dais, o el desvío que hacéis? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ73DE LA HIPOCRESÍA, ETC. El tajo, respondió el maestro, no está claro que es muy grande, y más recio. Luego teniendo él, replicó Eudemio, desde donde le desviáis la espada, menor movimiento, sin comparación que vuestro tajo, imposible sería darle aunque menor fuese. Por eso, respondió el maestro, soy examinado con honra, para lo imposible. Novena treta vulgar. Yéndome a mi contrario, tengo a un tiempo que meter el pie derecho a un lado, y darle en la cara. Objeción. ¿El contrario, preguntó Eudemio, tiene espada? Si la tiene, para ver lo que ha de hacer con ella, o en qué postura se ha de poner, os habéis de parar por fuerza; principalmente si muda la postura en que primero lo viste, poniendo la espada en otro lugar diferente, o adelante, cierto está que es ya un tiempo, habiéndoos ya parado. Meter el pie derecho a un lado, bien se puede hacer, pero en todas las posturas, ni después de haber metido el pie, darle en la 59 cara, porque los desvíos dependen de vuestro descuido, y de la defensa voluntaria del contrario: y sabed, maestro, que aunque me he dejado engañar de algunos, que no soy de los que fácilmente se persuaden al engaño. Esta, aunque os pese os contentará, respondió el maestro. Décima treta vulgar. Estando medidas las espadas. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS74DIÁLOGO SEGUNDO Objeción. ¿Y si no quiere contrario que se midan, respondió Eudemio, y me tira muchas cuchilladas aprisa? Reparadle, dijo el maestro, aprisa, y dadle luego. Bien decís, respondió Eudemio; pero hasta hacer el reparo, y cuál, y cómo, y a qué tiempo, y en qué sitio, y con qué ángulo es la dificultad. Estando como digo, prosiguió el maestro, las espadas puestas, me tengo que derribar, para que se venga, y alzar de punta la espada, llevándole los ojos de encuentro, y luego meter el pie derecho, quebrándome sobre él, y darle de tajo en la cabeza. Qué donoso hombre, dijo Eudemio, si primero le lleváis los ojos de encuentro, ¿para qué le habéis de quebrar la cabeza con el tajo? Qué se yo, respondió el maestro, si trae espejuelos de acero. ¿Cómo se podrán quebrar ambos ojos de un golpe, preguntó Eudemio, si no es matando al contrario, no hay más que escribir tretas, y enseñarlas, y decir mal de lo que no entendéis, sin saber, si es bueno, o malo? No sé qué os diga, dijo el maestro, para que alguna cosa os contente. Undécima treta vulgar. Estando de firme a firme, tengo que acometerle al rostro, las uñas abajo, y en reparando, meter el pie izquierdo, dándole de estocada en los pechos. Objeción. Si cuando os desvía, replicó Eudemio, os da algún tajo, formando su herida de vuestro movimiento, pensaréis LUIS PACHECO DE NARVÁEZ75DE LA HIPOCRESÍA, ETC. 60 que os ha desviado, iréis luego a darle la estocada, y ha de heriros con su tajo, antes de que vos lleguéis con ella: porque los desvíos en esa especie, y los principios de los tajos, no difieren entre sí en el origen; antes son en gran manera semejantes, porque la desigualdad está en los fines, y así me parece que vais a peligro manifiesto. Para eso, respondió el maestro, es el ánimo del hombre, y ejercicio de los pies. Duodécima treta vulgar. Estando afirmado con el contrario, le tengo que dar una manotada, y darle una estocada uñas abajo en los pechos. Objeción. Esa no es buena destreza, dijo Eudemio, sino gran barbarie, porque saber dar una manotada, el que más rústico fuere la dará, y la estocada con ella: maestro esa no es arte, sino disparate. A mi enemigo, respondió el maestro, no solamente le tengo que desviar su espada con la mano para herirle, sino con los dientes, si fuere menester. No os niego yo eso, replicó Eudemio, pero es no tocando en destreza: y pudiendo hacerse esa estocada, sin llegar la mano izquierda a ella con gran artificio, me parece que es gastar tiempo en enseñar esas cosas, antes se habían de echar a mal como superfluas, porque si comienza vuestro contrario a mover la espada para daros herida de tajo, al punto que quería llegar vuestra manotada para desviarle la espada, ha de daros buena herida, porque vuestro golpe, y la manotada, no se hacen con un mismo movimiento; y siendo así van en diferente tiempo, el uno primero que el otro, de lo cual se seguirá tardanza y daño grande, si se yerra la manotada. Y decidme, si la espada del contrario está COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS76DIÁLOGO SEGUNDO 61 en parte, donde vuestra manotada no puede alcanzarla; me parece que es inútil ese desvío, y más si el contrario tira tajos y reveses, donde no tienen entrada las manotadas: cuanto más que el hombre no puede estar con atención mirando a la punta de la espada, porque perderá sus ocasiones, y la espada es muy ligera, y su movimiento no se puede comprender bien con la vista: así que es cosa perdida, y de hombres que les falta la ciencia del camino verdadero. ¿Y pensáis que yo no he visto alguno ir a dar una manotada, y quedársele de industria asida la espada a la mano, y darle al otro en el rostro una gran herida, diciendo el vulgazo, qué cruel estocada le dio? Las armas, respondió el maestro, (a lo que yo he aprendido) todas son engaños, y por eso es muy buena la manotada, que es el mayor de todos. De ahí vino, dijo Eudemio, si las armas son engaños, que todos los que tratan en ellas, son engañadores: al fin ello es de gente que sabe tan poco, como los que meten el brazalete. Brazalete. ¿Habéis notado, Polemarco, el disparate en que dieron los ignorantes de reparar con el brazo? Y que viniese a tanta perdición esto en Sevilla, que hubo hombres que traían para el efecto un medio brazal de acero entre la ropa y el brazo, y otros una tabla de madera. El maestro, atajando sus razones dijo a Eudemio: ¿Queréis que os ponga las reglas de montante señaladas, para lo que cada una es, por lo alto, y por lo bajo; a lo moderno, y a lo antiguo? Pensáis, respondió Eudemio, dármelas, estando dos, o tres espadas delante, para saber por dónde tengo que comenzar estas reglas, conforme a las posturas 62 que tuvieren los contrarios, y de manera que las sepa aplicar, conforme a los movimientos que hicieren, porque si me las habéis de enseñar en el aire, como todos las han aprendido; no las quiero, porque son las que de esta manera se aprenden, para no menester, y yo las quiero para el menester puntual. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ77DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Objeción. Y decidme, si hay tres hombres contra mí, y si están apartados el uno del otro, y cada uno hace herida diferente, conviene a saber, el uno tajo, y el otro revés, y el otro estocada; y si son cuatro, y está el uno afirmado, haciendo todos los demás sus movimientos, y todos me alcanzan, aunque yo sea diestro, de todas esas prolijidades de montante, que vulgarmente se enseñan, ignorando el punto, por dónde tengo que comenzar a defenderme y huir; poco me parece que aprovechará esa carga de reglas, porque las que se han de hacer en las veras, no han venido a vuestra noticia, ni aún sabéis qué cosa es versas, según sois docto en las burlas. ¿Queréis pues, dijo el maestro, que pongamos las de espada y capa, y sabréis cómo habéis de reparar con ella, y cómo la habéis de revolver al brazo, para encapar al enemigo, y desviar con ella? ¿Qué diferencia hay, replicó Eudemio, entre espada, y capa, y entre la rodela, brazal, espada, y daga, montante, bastón, pica, y broquel chico? ¿Y qué proporción tiene la espada sola con ellas? Son muy buenas armas, respondió el maestro; al menos la rodela, y la espada, y daga: y algunas veces la capa. Decidme pues, dijo Eudemio, ¿con la capa reparáis? Habéis de hacerlo cuando el adversario os alcanza con la punta de la espada, veríais cómo escapabais por la capa. Tengo que 63 que meter el pie izquierdo con estocada a su cuerpo, respondió el maestro. ¿Pues por qué, replicó Eudemio, se ha de reparar, más con la capa, que con la espada? ¿Y cuándo son buenos estos reparos, y desvíos, y en qué tratas y posturas? Dadme ya una razón que me contente, porque al punto me daré por satisfecho, y dejemos a una parte estos disparates de los diestros. Esperad, dijo el maestro, que yo os diré lo que conviene. Pero lo atajó la venida de Filandro, que sabiendo la farsa que allí pasaba, aunque tarde, quiso hallarse presente a ella. El maestro llamando a Eudemio aparte, le dijo: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS78DIÁLOGO SEGUNDO ¿Ese gentil hombre es amigo? ¿No lo conocéis, respondió Eudemio, ni lo habéis oído decir? No, dijo el maestro, ¿quién puede ser ese mozo? ¿Si es diestro, o valiente, que para serlo no haya sido menester acreditarse conmigo, y pagar la patente a los buenos hijos que yo señalare? Es un hombre, respondió Eudemio, que está mal con los diestros charlatanes, en todo género de valentía, y ellos con él; y él se huelga de ello. A lo cual dijo el maestro muy alterado: Yo me quiero acoger, que se me acuerda un inconveniente, y está lejos el lugar. Ea, dijo Eudemio, no os vais, que es muy temprano, pasad adelante con la lección que tratábais; verá Filandro que bien practicáis, y sabéis la destreza. Alto, respondió el maestro. Ya veis cómo están medidas las espadas, y cómo os tiento; ya veis que estáis tentado; notad como cojo vuestra espada uñas arriba, alzándola en lo alto, que es acometimiento, y meto la espada, dejando, dejando la del otro allí, y le doy con la mía en los pechos, o un revés en los costados, 64 rica, miradla bien, que esta es con la que gané nombre de dar más afectadamente un revés y tajo, que hombre de los nacidos. ¿Queréis pues, dijo Filandro, que diga en esa treta mi parecer? Y como el maestro respondiese que sí, Filandro pidió la espada a Eudemio, de lo cual turbado el maestro le replicó: ¿Pues con la espada lo habéis de decir? ¿No tenéis lengua con que habléis? Bueno sería, dijo Filandro, no tenerla, teniéndola vos. Diga, diga, lo que quisiere, replicó el maestro, que para guerra, y para paz estoy aquí aparejado. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ79DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Lo que quiero, es preguntaros, dijo Filandro, de aquella treta, que hace poco diste a Eudemio, que yo digo que no se puede hacer, porque es falsa. Oh pobre mozo, respondió el maestro (como espantándose de su ignorancia), ¿Qué a mí me quiere enseñar? Dolor de estas manos. Objeción. La razón es, prosiguió Filandro, que el acometimiento, no ha de ser de mayor movimiento, que el que tiene la herida, porque la porción de la línea que hay desde donde acaba este acometimiento, hasta donde se ha de dar la herida, es menor que fue la del contrario. ¿De los de líneas es, dijo el maestro, y no nos avisara? Aquí tendremos grita, aún el diablo me trajo acá. Objeción. Respondedme, dijo Filandro, a lo que os pregunto, no habléis entre dientes, que no os valdrá nada conmigo, porque al hacer el primero movimiento en la espada contraria, es violento, y queda lo remoto de vuestra espada más apartado del cuerpo del contrario, y su movimiento es agudo, si hace en menor espacio, y teniendo tan largo camino en el círculo menos principal y accidental, cuando se forme el movimiento agudo, siendo tan 68 [65] largo, y teniendo la espada del contrario tan pequeña porción de línea, desde la punta a vuestro cuerpo, vendrá con facilidad a entender el fin de vuestro movimiento, y heriros a su salvo. ¿Qué es lo que ha dicho? Respondió el maestro, ¿Este señor es Francés, o Borgoñón? Declárese, para que lo entendamos: rogádselo vos, lo desengañaremos; y le enseñaremos a hablar en destreza. Yo voy rastreando con el entendimiento, dijo Eudemio, y me suena bien lo que propuso: y vos que sois maestro lo entenderéis mejor, por eso dad la razón de ello. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS80DIÁLOGO SEGUNDO El maestro, que no se agradaba de oír cosas que no entendía, respondió: ¿Estamos aquí o no? La razón del vulgo. Ella es muy buena, porque lo digo yo, y porque sí, y porque no puede ser otra cosa: y porque siendo maestro, lo sabré mejor que vos. ¿Habéis visto, Eudemio, con cuánta presunción viene a hablar en Griego? ¿Vos sois diestro, dijo Filandro, y maestro de armas? Más lo parecéis de palabras; Esperad que me quitare el herreruelo [capa corta con cuello, y sin capilla, S. A, S. F. 7], y veré lo que sabéis. A lo cual respondió el maestro muy mesurado: Sí señor, que lo soy, y examinado por mano de Achille Marozzo, Boloniense, maestro general, hombre diestrísimo en todo género de armas, como un esmerejón [ave rapaz diurna de la familia de los falcónidos, S. A., S. F. 8]. ¿Ganáis de comer a este oficio? Preguntó Filandro. ¿Por qué lo dice? Respondió el maestro; ¿Le parece que hay en el mundo quien como yo lo entienda? ¿Qué decís? Respondió Filandro, ¿estáis en vos? Yo creo que hemos de reñir. ¿Pues porque os pregunten, si ganáis de comer al oficio, habéis de hablar tan largo? Más quiero yo, respondió el maestro (con más deseo de irse que de estar allí) 66 que estemos a razón, que a pendencia, que también lo deseo yo; ¿Y cómo ha de ser, dígame, con las blancas, o con las negras? Con las blancas, replicó Filandro, para que se apoquen los charlatanes. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ81DE LA HIPOCRESÍA, ETC. No sea, ni con las negras, dijo el maestro, porque quiero examinaros, para ver lo que sabéis, y luego argüir de práctica. Tomad esa espada, dijo Filandro, enfadado de él, como hombre que no sufría aquellas locuras, que mejor será darnos sendos porrazos. Os daré, diréis, en esa cabeza, respondió el maestro. Desviaos, dije, haciéndose hacia atrás. Paso, no os quitéis, Eudemio. Ay, ay; mal haya yo, ¿qué es esto? ¿Reñimos? Teneos Filandro, basta ya, y agradece que esgrimís en Latín, que de otra manera pasara. Tornad, dijo Filandro, a tomar la espada, no la soltéis, ¿pensáis que nosotros que callamos, no sabemos? Oh, dijo Meliso, qué mal hecho, ¿así tratáis, Filandro, a los maestros examinados? Pues aún en la sepultura no os tengo por seguro de él. Esperad vos maestro, veamos si hay sangre, que según el golpe fue recio, creo que estáis lastimado. Que no es nada, respondió el maestro, no hay para qué verlo, que todo es un poco de vinagre tinto, dejadme, yo me entiendo: guardaos, vuelta digo. ¿De qué os reís, Filandro? ¿No os metí cantidad de espada por las narices? ¿A mí? Dijo Filandro, ¿cuándo? Aquí están Meliso, y Polemarco que lo vieron, y vuestro discípulo, que sin prevaricar puede abogar por los dos. Soseguémonos, dijo Meliso, y se arguya de práctica, y el que convenciere al otro, pida juego, y perdonad la igualdad, Filandro. Ahora bien, respondió 67 el maestro, puestas las manos en la cabeza, y quejándose del golpe: Eso merece quien juega quedito por no matar; y para que no nos revolvamos más, ninguno de nosotros lo ha de pedir. Yo quiero preguntarle, de la manera que me examinaron a mí: ¿Cuál parte del cuerpo está en más peligro cuando el hombre riñe? Preguntó el maestro. Aquí lo tengo hecho un ovillo de hilo, Eudemio, grita en él, que no lo sabe, pues que calla; ahora es ello. ¿De qué dais voces? COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS82DIÁLOGO SEGUNDO Respondió Filandro, enojado: ¿Estáis en vos? Donosa es la pregunta. Es el muslo, o el brazo, según el perfil que tuviere el cuerpo, o la postura de la espada, porque son las partes que se hallan más propincuas a la espada del contrario. Lo niego, respondió el maestro muy alegre, que no dice bien, porque había de decir están más cerca. Se rieron todos mucho, de ver las cosas en que paraba el maestro. Y Filandro, no pudiendo contener la risa, respondió: Eso quise decir, menester será hablaros en necio, para que me entendáis, aunque no hablaba con vos. La culpa es vuestra, no os tornéis a enfadar, dijo Eudemio, porque estáis obligado a usar de aquellos nombres que los más usan, para ser entendido. Hola Eudemio, le preguntó el maestro, ¿es examinado por vuestra vida? ¿Tiene carta? ¿Os reís, Filandro? Quiero que me digáis, ¿qué treta haréis de tentado? Cuerpo ha de tal, aquí es el salir por el gollete [cuerpo estrecho que tienen algunas vasijas, garrafas, o botellas, S. A., S. F. 9] o si le llegó a tentar uñas arriba, y lo acometió, o si le acometió sin tentar. Daros de esta manera en el movimiento que gastáis tiempo sin provecho, 68 dijo Filandro, dándole una recia estocada en los pechos, que lo lastimó bien. Ay, paso, respondió el maestro, no deis tan recio, no sea esto lo pasado; O qué colérico sois: acordaos de que estoy preguntando, y no peleando: ¿O lo hacéis porque he ganado? Que habíais de responder, que se ha de reparar el acometimiento para acertar. Objeción contra todas las tretas de acometimiento. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ83DE LA HIPOCRESÍA, ETC. A esto replicó Filandro: No tenéis razón, y sean jueces estos señores, por dos cosas: la una, porque la confianza de vuestra treta está puesta en el desvío que el otro ha de hacer al acometimiento, y si no acude a lo que queréis, perderéis la herida, y ha de daros el contrario, pues tiene tiempo, y quedáis atemorizado para no osarla hacer adelante con otro alguno: y habréis sido como los ignorantes, que ponen toda la felicidad de su destreza en tentar la espada, para que el contrario la hurte, y no sacándola, se quedan sin haber hecho nada, perdiendo el pensamiento primero, con la ejecución de la treta contraria. La otra causa es, que las tretas que están en la voluntad del contrario, son todas falsas, y el fin de ellas es vario, y raras veces se alcanza, porque depende el suceso de la voluntad ajena, por lo cual no tenéis razón; porque si os doy antes de que llegue vuestro acometimiento, ¿para qué lo tengo que desviar, ni reparar la herida, no siendo menester? Porque lo hace todo incierto, cuando se pierde algún movimiento, y se quebranta algún punto de la proporción. Razón tiene Filandro, respondió Eudemio, porque cuanto en menor tiempo, es mejor, y más presto se hace el movimiento de la treta. Perdonad Eudemio, si os contradigo, dijo Filandro, porque 69 no se llama treta la que yo hago, no constando de tres movimientos suyos, o míos principales. ¿Vos también sois contra mí? Dijo el maestro a Eudemio. Tomad ese discípulo, no te lograras: Eso merece quien hila, y pone en estaca ajena. ¿Vos no veis, respondió Eudemio, que tiene razón en lo que ha dicho? Aunque lo fuera, no habíais vos de decirlo, replicó el maestro, sino publicarla por muy mala, como lo es; y oíd la razón mía, que no es de las de por ahí luego. Dadme una estocada en el pecho, con reparo, como todos los esgrimidores públicos y secretos enseñan. Qué poco sabéis, dijo Filandro, ¿no es mejor la que os dí sin reparo, y con menor movimiento? Ea, preguntad adelante, si no se os acaba el caudal. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS84DIÁLOGO SEGUNDO No se os acabase a vos más presto el de las respuestas, respondió el maestro. No sabe esgrima el amigo, Eudemio, mal está en ella. Y vos, Filandro, ¿pensáis espantarme con hablar de líneas, ni con leñazos? Porque os engañáis, que no solo vos lo sabéis, que yo conozco uno que dice, que hace un libro de armas, en que pone la medida que hay por líneas, desde la mano al codo, y del codo al nacimiento del brazo. Qué gran disparate, respondió Filandro: ¿ese no sabe, que la especie humana no tiene límite señalado en la largura de los cuerpos, y que son muy variadas las estaturas de los hombres? ¿Y no entendéis que ese diestro no lo dice por otra cosa, que porque lo loen, pareciéndole que pensaran todos, que sabe ya él la Teórica de las armas, porque lo dice? Declaradme, dijo Eudemio al maestro, ¿por qué siendo la punta de la espada, lo más flaco que hay en ella, da con más fuerza 70 la herida, que los recazos, habiendo de ser al contrario, pues por tener mayor fuerza, la habían de dar mayor? Sepamos bien la causa de esto, que siempre se ha ignorado de los diestros. Eso es fácil cosa, respondió el maestro muy aprisa, tiene gran fuerza el golpe que da, y menos fuerza el golpe que no da, ni llega. Esta sí, es respuesta que jamás se ha imaginado. ¿Qué os parece, Eudemio? ¿De qué se ríen esos señores? Si no me creéis con ser vuestro maestro, dígalo Filandro; si no os contenta, no me espanto, porque no sabéis lo que os hacéis. Y volviendo Polemarco a a hablar a Filandro, le rogó que tratase aquello de suerte que pudiese él entender algo. A lo cual dijo el maestro: ¿Lo preguntáis adrede, para que yo no hable? Pues señor Eudemio, trate mucho de eso, y no se deshaga de lo que dicen, que a fé de que si Carilao no entrara ahora, yo respondiera de otra suerte. Y viendo a Carilao que volvía entonces, le habló, y regocijó su venida. Y Carilao le dijo: Huelgo de veros, ¿qué os habéis hecho mucho ha? Y decidme, ¿de qué está el maestro alterado? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ85DE LA HIPOCRESÍA, ETC. Yo señor, respondió luego el maestro, no tengo de qué en verdad: aquí está mi asiento. ¿Qué es esto? Dijo Carilao, ¿sentados estáis con las espadas en las manos? He gozado del maestro, y de su delicada destreza, respondió Filandro. Yo no de vos, dijo el maestro, ni de la vuestra en mi conciencia, ni de lo que habéis practicado, que en verdad no os entendiera yo, si estuviera muy atento, cuánto más mi discípulo. Cómo se ríe el señor; mi amo Carilao, ¿pues qué quiere que diga? Nos ha dicho, dijo Eudemio a Carilao, parte 71 de lo mucho que sabe Filandro de las armas, y acabado de abrir el camino que comenzasteis, para entender lo mucho que son, y ha dado tan buenas razones, y han satisfecho de tal manera, que ha espantado al maestro y discípulo. A vos diréis, que os ha espantado, respondió el maestro, que de todo os espantáis: pues también lo que yo os enseñaba era así. De eso, replicó Eudemio, yo me espantaba, porque era tan malo, y de esto otro, porque es tan bueno. Mirad Carilao, dijo el maestro, decidles que hablen en romance, y veréis si se me van por pies, aunque sea en una plaza; y si sé responder, aunque sea delante de un Pesquisidor. Ha hablado aquí una hora en Latín cerrado, que no lo entendiera el primero que me huyó en esta vida, que era un águila. Pues sabed, dijo Carilao, que Filandro entiende bien las dos partes de las armas, así de Teórica, como de práctica. Entienda ese mozo, respondió el maestro, que si yo quisiera acabar de enojarme, según comencé, que le aprovechará poco todo eso: ¿Qué mira? Mal me conocen. Pero me quiero acoger, que tengo un inconveniente que hacer. En tiempo me tomará v. m. señor Carilao, o Carilargo, que viniera al entierro de sus amigos, y no a verlos. Bueno lo he parado; ¿conmigo se tomaba? COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS86DIÁLOGO SEGUNDO Buena me parasteis la espada con el cuerpo, respondió Filandro: ¿Y pensaréis iros sin desdeciros del nombre de maestro? ¿No habéis de cumplir la palabra? ¿Esa es la honra que profesáis? ¿Yo no he ganado? Aquí está Eudemio, que jurará cómo me debéis el título de diestro, y que es tan mío, cuan vuestro el engaño. 72 Ea, decid, tomad esa espada por medio, la guarnición hacia abajo, los pies juntos, la gorra en la mano, y los ojos levantados al cielo. Yo el maestro Ciudad, tirano de la valentía y público usurpador de la destreza, convencido de la verdad, me desdigo públicamente de toda la valentía, y reniego de toda la destreza, y de todos los que me han hecho en creyente que soy diestro; y mal hayan cuantos me han loado, y Dios no se lo perdone al primero que me metió en este oficio: y me torno siervo de los buenos, y vasallo de vs. ms. ¿Esto tengo que decir, respondió el maestro, de las cosas que en este mundo me han dado más honra y estimación? Os pido que calléis, y os lo aconsejo, porque a fé de que si tornamos a enfrenar lo pasado, que ha de haber truenos, y relámpagos, y que tengo que caer como rayo; mas yo me entiendo, y se quedará para mejor tiempo la muerte de alguno, y no me cogerán otra vez desapercibido. Yo me voy señor Carilao, yo soy su mozo, para todo lo que le cumpliere, y me mande; beso pies, y manos, y pues no pierdo, antes gano, me alzo a mi mano; y a ellos digo mancebitos, veámonos a lo ancho. ¿Cómo no habláis más a esos señores? Dijo Carilao, mal cumplís con lo que debéis a buena crianza, y la amistad de tantas horas. No hay para qué, respondió el maestro, ya les he hablado harto claro, pero con todo eso (ah traidor de mí, soy en fin de buena casta, no lo puedo negar), me manden los amigos, que con las entrañas abiertas para todo género de favor me hallarán puntual, y me recomendó a la señoría vuestra. Y dicho esto, se fue con tanta 73 prisa, que parecía que iban tras de él, dejando a todos con mucha risa de su miedo, y fanfarronería, los cuales habiendo dicho a Carilao lo que Eudemio había pasado con el maestro, y Filandro con ambos, aplazaron para el día siguiente, con esperanza de mayor desengaño. Fin del segundo Diálogo, y de la falsa destreza. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ87DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 74 DIÁLOGO TERCERO, QUE TRATA DE LAS COSAS NATURALES, Y DE LOS EFECTOS VERDADEROS DE LA DESTREZA ESENCIAL. Meliso, Filandro, Eudemio, Polemarco. El daño de la adulación Cuenta un antiguo que Pirro, Rey de los Epirotas, fue engañado por los aduladores, de tal manera, que siendo varón clarísimo, y en disciplina militar, excelente; pensaba ser semejante en el rostro y aire a Alejandro Magno: y aunque la maldad de estos capitales enemigos suyos, a todos era muy clara, siguiendo esta locura, mandaba, que sus retratos los enviasen por todas partes, creyendo que en ellos estaba la propia figura de Alejandro, y persuadido de ello; ninguno había tan amigo de la verdad, que tuviese osadía de desengañarle; y lo que más grave era, ni aun de sentir otra cosa de la que él sentía, por no darle disgusto, 75 La libertad de la verdad. hasta que una vieja, descubriéndole claramente la verdad, reprimió su locura, porque mostrándole Pirro, las estatuas de Filipo, Alejandro, y Casandro, y de otros Reyes de Macedonia, le preguntó muy contento, ¿a cuál de ellos se parecía él? Teniendo muy por cierto que dijera a Alejandro: mas la buena vieja deteniéndose un poco en aquel verdadero juicio, dijo, que se parecía a Batacrio, un cocinero así llamado, que en el rostro, y talle era muy semejante a Pirro. El cual si en la comparación que yo hago de él a los bravos de nuestra edad, se quejare, perdonará, que aunque le hice agravio con igualarle a tan humilde gente; en lo que quiero decir, ellos le parecen mucho, porque no siendo como fue Pirro, en cosa alguna excelentes, engañados de sus imaginaciones, y de los malos amigos que tienen, se quieren parecer a Alejandro, en la valentía. Mas yo pienso en estos escritos declarar cuánto se parecen a Batacrio el cocinero, y con esto curarlos de su locura, que tan grande es; quizá reprimiendo su desvergüenza y libertad en mentir, con la verdad clara de sus hechos y vida, pondrán freno a su atrevimiento, y desordenada codicia de ofender a Dios, y al prójimo. Y si acaso no bastare esto, por estar obstinados y endurecidos en la COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS88DIÁLOGO TERCERO maldad, será parte al menos, para que todos conozcan quién son, y entiendan lo poco que pueden, y vean lo mucho que engañan: porque verdaderamente creo, que si hubiera alguno tan amigo de decirles la verdad, como de sustentarles las mentiras, que ya estuvieran llanos, y apartados de su viciosa vida y tomado más honrado trato; hubieran desamparado tan abominables 76 costumbres. Mas dejando estas consideraciones, por acabar con ellos, razón será, que tan abominable género de bestias sea aborrecido de nosotros, y puestos en la noticia de todos los Cristianos, para que advertidos de estas maldades, les huyan el cuerpo. Esto digo por más fácil remedio, como quien tiene experiencia del daño. Filandro. ahora acabaréis de ver el trabajo de esta obra, y estimaréis bien su dificultad, porque yo que lo he visto todo, conozco desengañadamente, que para poner en arte una cosa, que tan sin ella estaba, y para sacarla de entre la gente vulgar, ha convenido usar, no solamente de fuerte razón, pero de científicas demostraciones, confirmadas con la experiencia en las veras, inventadas todas por el autor, sin tener de quién sacar, ni aprovecharse de cosa alguna para el arte, cómo se pueden los hombres aprovechar de las demás ordinarias. Pero en esta obra, en quien nunca nadie ha puesto la mano, si no ha sido para destruirla, veréis claro la excelencia de su invención, y más os admirará, sin consideráis lo mucho que ha sido, entre tanta gente envidiosa, y peligros sucedidos, sacar a la luz esta parte de la destreza, En la destreza no ha habido a quien imitar. en que no solamente no ha habido alguno que se pueda imitar, pero ha convenido huir de todos. Y por eso hallándose Carilao metido en una confusión tan extraña, sin poder reducirla a orden y concierto por alguna vía, pareciéndole obra de ingenio perezoso, contentarse con lo que otros habían inventado en las ciencias, acordó de hacer la fábrica de su pretensión, y perfeccionarla con el discurso del tiempo, solo sin tener quien 77 en alguna cosa le ayudase, antes muchos que le estorbaban y le impedían; él solo fue el oficial especulativo, y el práctico muchos años, el solo crió los partos de su entendimiento, hasta que pudieron andar en sus pies. Y hallaréis tanteadas las medidas de las armas, con tal diligencia, que no podéis perder esperanza vos ni sus amigos del buen fin en todos los libros de la destreza, dándole Dios vida, para poner en escrito lo que aprendió con solo la especulación del entendimiento, experimentándolo en las veras, con mucho LUIS PACHECO DE NARVÁEZ89DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. riesgo, y con ello aprovechar a las gentes, y quiso ver como vosotros diversos diestros, para notar de ellos cosas diferentes, por ver si pudiera de todas ellas elegir algún principio que fuese cierto, el cual hiciese el edificio de la destreza, en lo operante dulce, y en lo esencial firme. En la vulgar destreza, no se halló qué poder imitar. Pero ha sido tan grande la tormenta de los bárbaros, que nunca halló cosa entre ellos, que con razón se pudiese estimar, y ha querido Dios que acertase de tal manera las demostraciones, que viéndolas los hombres tan espantosas, unos lo juzgan por encantador, y otros le dan graciosísimos epítetos: y estad de buen ánimo, que una de las cosas a que se ha tenido atención, ha sido extirpar, y sacar la destreza de poder del vulgo, y ponerla en el de los hombres sabios, y de áspera e intratable, reducirla a razón cierta, La destreza está en arte. porque estando la destreza (como está) en lugar tan alto, se deje menos alcanzar, y la traten con más respeto que hasta aquí: 78 porque treta, no es otra cosa que un pensamiento y concepto del ánimo, puesto en práctica, con su demostración; quien fuere hombre más discreto, y de mejores pensamientos, cierto está que hará mejores tretas, y más perfectas: Cada uno inventa como tiene el entendimiento. y quien tan malos pensamientos tiene, como esos vulgares, siendo hombres que nunca levantaron el entendimiento un dedo del suelo, harán tan malas tretas como ellos son. Eudemio. Pues yo he sido causa de todo lo que el maestro dijo, quiero buscar remedio, en quien comenzó a darlo, por eso Filandro, pues Carilao primero, y después vos comenzasteis a declarar alguna parte de lo mucho que sabéis, descubrid del todo a vuestros amigos, cuál es el camino cierto de la verdadera destreza: y pues habéis hecho gran progreso en ella, bien será que pasemos a las cosas esenciales. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS90DIÁLOGO TERCERO No hay movimiento en instante. Pues para que mejor lo entendáis, dijo Filandro, ya sabéis que no se puede dar herida sin espada; y sabéis también, que la herida se hace con movimiento largo, porque no hay movimiento en instante, sino en muchos con sus partes. Ahora pues, este movimiento, o lo hace el brazo y la espada, o el contrario, tocando con su espada en la mía, que es movimiento accidental, y extraño. De qué se componen las tretas. De estos movimientos de cuerpo, brazo y espada, salen las que todos en general llamáis tretas, y de estas resultan las heridas que son los efectos, y mediante el cuerpo, que es causa principal, se hacen y ejecutan: luego este cuerpo de donde proceden estas tretas (con la compostura de las líneas, que arriba dije, y más largamente veréis en los libros del arte, que es su lugar) no se mueve siempre de una 79 Manera, porque cuando la materia es una, y el movedor uno, de necesidad lo que resultare, será uno: y de la propia suerte, si la materia fuere diversa, también lo que se engendrare será diverso. Por qué se hacen cosas tan diferentes en destreza. Pero cuando la materia fuere una misma, como la destreza, lo que se engendrare puede ser diverso, no de su parte, sino por la diversidad de los movedores. Así, que si el movimiento puede ser tan diferente; como veamos sin saber la Teórica, ¿se podrán conocer, que tales, y cuales son las tretas, ni la naturaleza de las líneas, de que se contienen? Se sigue de aquí manifiestamente, que quien no supiere que tales son los movimientos del cuerpo, ni entendiere el fin de cada uno, no podrá saber la naturaleza de cada línea; ni tampoco entenderá el efecto donde ha de ser en el contrario con la treta y líneas, si no es a tiento, y acaso; Por qué se yerran las tretas. no sabiendo vos qué tan lejos está el cuerpo del contrario de vuestra espada, ni la contraria del vuestro, según los diversos perfiles, y ángulos de las posturas con los demás. Porque bien sabéis que el estar incierto de una cosa, pone temor al emprenderla, y como dice Vegecio, ninguno teme hacer en el peligro aquello que confía haber bien aprendido. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ91DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Eudemio. Bien está lo que decís, ¿pero cómo se sabrá esto? Filandro. Yo lo diré, dándoos reglas con demostraciones infalibles, El fundamento de la destreza. para que conozcáis los cuerpos en sus perfiles y posturas, metidos en un cuadrángulo (que ahora no podéis entender del todo, hasta que tengáis más conocimiento de estos términos) y allí por los grados conoceréis cuanto tiene lo propincuo del perfil del cuerpo, estando en 80 Postura de la línea colateral del cuadrángulo, y cuanto es lo remoto, y conforme a la mudanza de los perfiles, conoceréis, si fueren circunferencias, la graduación de cada una: y conforme a la pasión que trae la línea del contrario, que se conoce por la figura del movimiento, podréis aplicar la naturaleza de vuestra línea, para que concordando en la armonía, haga consonancia, o desviando, o llegando el cuerpo, conforme a la graduación que trae la circunferencia, o entendiendo el fin donde enderezare la espada. Objeción contra la destreza. Polemarco. Muy bien entiendo todo lo que decís. ¿Pero cómo podré yo estando enojado mirar de presto en tantas particularidades como antes dijo Carilao, y en las que vos decís de nuevo? Mirad que va la vida en un punto de tardanza, o descuido. Filandro. Fácilmente, os satisfaré. Preguntó, cuando vos habláis, ¿vais deletreando para hacer sílaba? Polemarco. No, sino como sé hacer sílabas, presto, y fácilmente compongo palabras, y voy juntando, y de las letras, sílabas, y dicciones, formo oración, sin hacer alguna pausa, que no dejara de hacer, si no estuviera diestro en juntar las sílabas para las dicciones, y oración: Solución de la duda. porque como me han dicho el sonido que cada letra hace una con otra, fácilmente hago compostura de palabras, y de aquí entiendo, que habiéndome dicho, qué tal es el movimiento, y la naturaleza de las cantidades de cada línea, estando despacio, cuando venga la prisa, estando ejercitado en ello, no COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS92DIÁLOGO TERCERO podrá olvidárseme: porque de aquellas cosas nos acordamos más presto, cuya causa sabemos, y más continuamente tratamos: aunque los que se turban a la ejecución 81 de las tretas, ponen la culpa a la destreza, y la quitan al diestro, siendo de su cobardía. El ánimo, es el ánima de la treta. Filandro. Ya es cosa averiguada, que el ánimo del hombre es el ánima de la treta, y la Teórica, el entendimiento de ella, concordando los movimientos con el afecto del ánimo. Nota de la pintura, y de la Geometría. Meliso. Así es, como lo decís, porque cuando me han dicho el valor de las cosas, y la calidad de las figuras en Geometría, o en pintura, conforme al medio que tiene la vista, Nota de Perspectiva. vengo a conocer, y entender por reglas de Perspectiva, la disminución, y el aumento de cada una: y aún leyendo con los rayos visuales, vengo a coger las especies de las cosas, juntando la parte, pronunciando la dicción, y aprendiendo el concepto, todo a un punto; que si ignorara alguna cosa de ellas, se requería tiempo limitado para todas. Así, que si me dijeren, que estando el cuerpo en tal perfil, y la espada en la postura del ángulo que me señalare, que el rostro está menos grados y espacio que el pecho, sabré sin pararme a medirlo, encaminar mi espada a la distancia de menos grados, con movimiento que tenga menos partes que el del contrario, y le daré en un punto. Si esto es lo que habéis dicho, yo entiendo bien la solución de la duda de Polemarco. Filandro. Como no será menester pararos a contar despacio siempre, cuatro veces ciento, cuántos son, sabiendo cierto, que son cuatrocientos, habiéndolos contado antes, uno a uno; LUIS PACHECO DE NARVÁEZ93DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Conviene que las tretas igualen con el ánimo de cada uno. y en esto se convierte la costumbre en naturaleza, principalmente, si las tretas que os enseñaren, igualaren con el afecto de vuestro ánimo, porque de no ser así viene a sernos dificultoso lo que hacemos, cuando va contra la naturaleza 82 de vuestro ánimo, y contra la fuerza de vuestra inclinación. La destreza es ciencia. Al fin la destreza está hecha ciencia, y le han todas las que son, ayudado para serlo. Cada ciencia tiene du lugar. Eudemio. ¿Pues debajo de cuál de las ciencias será bien poner a la destreza? Polemarco. Debajo de las Matemáticas, por lo que trata de demostración. Eudemio. Bien lo creo así, pero lo que yo pretendo saber, es, debajo de cuál se ha de poner; pues es cosa justa, que se le dé lugar, como se les ha dado a las otras ciencias, a esta que es tan calificada, pues hace hombres más calificados; no será justo que se quede sin él, y aun si fuere posible darle el mejor de todos, no se desdeñará de ampararla, y recibirla, según su grandeza y dignidad. En qué conviene la destreza con la Aritmética. Polemarco. Por lo que yo hallo que la destreza trata del aumento, y graduación de las distancias, para saber los grados que hay de una parte a otra, que es de donde sale el conocimiento de los compases, para el respeto que se han de tener los unos movimientos con los otros, mediante los números y grados de las circunferencias, y líneas rectas, que es lo que hace al hombre enterarse en el conocimiento de los perfiles del cuerpo, cuando lo consideramos metido en el cuadrángulo, lo cual conviene al número, siendo cosas todas tan esenciales; me parece, según la mucha parte que tiene en las armas, que la destreza se podrá subalternar a la Aritmética. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS94DIÁLOGO TERCERO Filandro. Verdad es, que por parte de la división de los movimientos de que se compone la proposición, cuando los graduamos, que le conviene algo, por ser el número cantidad discreta. En qué conviene la destreza con la Geometría. ¿Pero no veis vos que la destreza trata más de la cantidad continua, conviene saber, ángulos y líneas, que determinan el espacio largo, o breve que hay entre un pie y el otro del mismo 83 hombre, y entre el pie del contrario y el mío? ¿Y mide también la distancia que hay entre mi espada y la suya, y entre las partes de su cuerpo y el mío, propincuas, o remotas, y en el espacio que hay entre la postura del brazo, y el perfil del cuerpo, para la perfección de los ángulos, y conocimiento de las cantidades, y los movimientos? Por donde con más justa causa puede la destreza subalternarse a la Geometría, a la que tocan todas las particularidades, de punto, línea, superficie, cuerpo, ángulo, triángulo, cuadrángulo, círculo, centro, y proporciones. Eudemio. Bien entiendo yo, que la destreza trata de cantidad continua: y veo también, que por las líneas, y ángulos rectos, u obtusos, se han de seguir los diestros, para hacer verdadera la demostración: En qué conviene la Perspectiva con la destreza. ¿Pero qué aprovechará todo, si el diestro ignora, en qué lugar del cuerpo contrario ha de poner los ojos, para que conforme al generalísimo de los movimientos de la espada, sea fácil la comprensión en el entendimiento, y así mismo la aplicación de la defensa u ofensa conveniente? Por donde me persuado con razón, que la destreza puede subalternarse, a la Perspectiva, pues ella es la que enseña el sitio que han de tener las líneas visuales en la destreza, que son por donde vienen las especies de las cosas, hasta el órgano de la vista, sin ayuda de la cual es imposible obrar cosa alguna en la destreza, La parte que la destreza tiene con la anatomía. porque si queréis considerar en la destreza, trata de la fuerza, y flaqueza del brazo, y de la que tiene cada perfil en sus extremos, o medios, y en el conocimiento de ellos, por los músculos, o murecillos, tendones, o cuerdas que extienden, y encogen las piernas y brazos del cuerpo humano, mediante los cuales se hace el movimiento voluntario, sabiendo LUIS PACHECO DE NARVÁEZ95DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 84 que sin esto es imposible dar herida; más conviene a la destreza subalternarse a la Anatomía, que es una parte de la medicina, que a ninguna de las referidas. Filandro. Por lo que ambos habéis dicho, tengo que hacer de nuevo verdadera (si pudiere) mi imaginación: porque sí es cosa averiguada, que el conocimiento de la fuerza, o flaqueza del cuerpo, es el que hace la mayor parte de la ejecución de las heridas; Lo que la destreza tiene de Astronomía. no sé yo por dónde el entendimiento adquiere ciencia de ello, si no es por la noticia que los sentidos le dan de la fuerza y flaqueza que traen los movimientos, que es siempre conforme al centro que tuvieron al formarse; Lo que sirve la Música en la destreza. con lo cual sabe el hombre, a qué parte ha de mover el cuerpo, los pies, la espada, o todo junto, para que los unos movimientos con los otros hagan armonía, y guarden el número sin confundirse, no llegando unos con más tiempo, y otros con menos: porque cuando esto fuere al contrario, se destruirá el ritmo, y no saldrá en su punto la armonía que las proposiciones tienen entre sí, porque la destreza hace su doctrina por los mismos movimientos, consonancias, ángulos, triángulos, y círculos: todo lo cual enseñan la Música y la Astronomía, en las que la destreza tiene la parte que veis para subalternarse a cualquiera de las dos. La parte que tiene la destreza en la medicina. Polemarco. La que a mi parecer toca al todo de las armas, es tratar la destreza de la respiración, y de la conservación del aliento, y de la cura que conviene a los afectos de los ánimos, Lo que enseña la fisonomía en la destreza. y del conocimiento de ellos, por el color y fisonomía, para con razón subalternar la destreza a la Medicina, a quien precisamente tocas estas cosas: por eso COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS96DIÁLOGO TERCERO 85 Meliso, decidnos, ¿cuál de todas le ha dado lugar, más conveniente a su esencia? Las artes son hermanas. Meliso. Para eso conviene saber que las artes que tratan de la cantidad, a las que los Griegos llamaron Matemáticas, salen de una raíz, y andan las unas subalternadas a las otras, y son hermanas, como las virtudes: Qué cosa es subalternarse. porque aquella arte se dirá subalternada a otra, que contiene el sujeto de ambas. Lleguemos pues a tomarles cuenta, y comencemos por la Aritmética, y hallaremos que trata de la perfección del número, y de sus proporciones: la cual muchas veces veis que consideran las razones desnudas, y apartadas de la materia; y por lo que trata de la multitud, la llamaron algunos antiguos ciencia. La Aritmética, es la raíz de las Matemáticas. Pero habéis de advertir, que es la más principal entre las Matemáticas, porque es la más simple y absoluta, y aún la más abstracta de todas ellas. En confirmación de lo cual dice Aristóteles que la ciencia más cierta de todas, y a la que se ha de dar mayor lugar, es aquella, que usa de menos y más ciertos principios: tal es la Aritmética, como dice Boecio, en comparación de las otras Matemáticas, de la cual ellas tomaron el ser que tienen; porque la Música usa de tales términos, que en el conocimiento natural extrínseco, añade sobre sí los términos aritméticos: conviene saber el tono sobre la proporción sexquioctava [intervalo de una segunda mayor, Maestro Marcelino Miguel], y el diapasón sobre la dupla; aunque los músicos prácticos, por maravilla usan de estos términos. Así la Geometría, que trata de la cantidad continua, y de la proporción de ella, y de las propiedades de las figuras. La Aritmética es primera que la Geometría. Dejemos ahora de tratar, el cómo con razones abstractas y desnudas, inquiere con el movimiento, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ97DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 86 la cantidad de las cosas, porque veáis los términos que tiene de la Aritmética, en la cual hallaréis que el punto, es sobre la unidad, y el triángulo sobre el número ternario; y así por estas causas se prueba que la Aritmética es primera que la Geometría, con más razón precederá a la Perspectiva, que trata del color, y de la luz mediante los rayos visuales, que llaman y traen las especies a la vista: y hecha esta consideración con la misma calidad precederá a la Astronomía, que trata de la medida de los cielos y estrellas, y de sus movimientos; que por tratar de la magnitud del movimiento, y aplicar la Aritmética con la Geometría, para el tal conocimiento, se subalternan ambas a la Geometría, por la compañía que hacen con ella a la Perspectiva, y la Astronomía, El sujeto de la Aritmética. y el sujeto que se le atribuye a la Aritmética, es el número, o la muchedumbre de ellos, porque número, no es otra cosa, que una congragación de muchas unidades; El punto acompaña a la magnitud. de suerte, que la unidad anda siempre acompañada con el número, aunque no es número, sino principio de él, como acompaña el punto a la magnitud, el cual es visible, en cuanto es extremo de la línea física: y también es visible la cantidad de la línea en cuanto es extremo de la superficie, y lo grueso de la superficie, es visible, en cuanto es extremo del cuerpo: pero entendiéndolo matemáticamente, ni la línea se puede hacer de puntos, ni la superficie de líneas, ni el cuerpo de superficies, porque los puntos son indivisibles, y la línea tiene longitud, y no latitud, ni profundidad, y la superficie tiene longitud, y latitud, y no profundidad: pero el cuerpo tiene longitud, latitud, y profundidad. De suerte que se sigue la Geometría a la Aritmética, de la manera que se sigue 87 La Retórica, y la Dialéctica, por dos causas: la una, porque la Aritmética trata de cosas más simples, y puras que la Geometría, y por esto será más cierta, y primer arte. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS98DIÁLOGO TERCERO La Geometría se divide. La otra es, porque muchas pasiones de los números en la Aritmética se adaptan después a las cantidades de la Geometría, y le verifican sus efectos; por cuya causa Euclides entretejió la Aritmética con la Geometría, la cual se divide en teórica, y en práctica, La teórica considera la magnitud, y la práctica, trata de las medidas de las cosas corporales con arte, e instrumentos, como veremos largamente en los libros de la práctica de la destreza, los cuales dejaré de particularizar, por deciros las conveniencia natural, y con esto dar fin a mi propósito. Verdad es, que por estas se conocen las propiedades de las cosas que pertenecen a la división, y por esto tocan todas a la destreza. Qué cosas considera la ciencia natural. Pero la ciencia natural considera el movimiento, y la alteración de las cosas naturales, De qué trata la Metafísica. y la Metafísica trata, no solamente de las razones de las cosas naturales, pero de las sobrenaturales, y saca en limpio la quididad [esencia], y los grados que cada una tiene de perfección. División de la cantidad. Y pues sabéis ya que la filosofía matemática, se divide en dos partes, también la cantidad, que es el sujeto suyo, se divide en cantidad discreta, y continua, el aumento de la cual, es finita, y su disminución infinita, porque se puede dar una línea física, tan grande, que no haya otra mayor, y no se podrá dar línea, por pequeña que sea, que partiéndola no se pueda hacer otra menor; Nota, si se da la cantidad determinada a lo mayor, o disminuida a lo menor. lo cual es al contrario en la cantidad discreta, porque se puede dar el número LUIS PACHECO DE NARVÁEZ99DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 88 binario que sea, que no se pueda dar otro mayor, doblando, y aumentando la proporción. Esta es la cantidad que conviene al número, y a la multitud, de la cual trata la Aritmética, teniendo subalternada así la Música, que considera los números y la sonoridad de ellos, no absolutamente, mas conjuntos con la voz, y el sonido de donde resulta el concierto, y la armonía, que son cosas naturales, como diremos adelante. La perspectiva se subalterna a la Geometría. Pero la Geometría, porque trata de la cantidad continua, tiene más ciencias debajo de su amparo; conviene saber la Perspectiva, que considera las líneas, pero no del todo matemáticas, sino visuales, y a la Astronomía, que considera la esfera, los círculos, líneas, y ángulos, junto con la materia celeste, las cuales tienen un medio entre la Filosofía natural, y la Matemática, según Filópono. La Música se subalterna a la Filosofía. Y de aquí entenderéis, que aunque la Música es meramente matemática, se subalterna a la Filosofía, por la parte que trata del oído: y como dice Aristóteles de la manera que la Perspectiva, en cuanto trata de la vista, se subalterna a la Física, aunque ambas tratan de cosas naturales, y de imaginaciones matemáticas, con esta misma razón subalternamos la Perspectiva, a la Geometría; porque trata de puntos, líneas, y superficies, y de los rayos de la luz, y de las especies del color, La Música se subalterna a la Aritmética. de suerte que la Música se subalterna a la Aritmética, por lo que trata de la razón de los números, no de otra manera que si fuesen las voces, unidades, y números, pares, o nones. Así, que concluimos, que la puramente Matemática, es la Aritmética, y la Música es compuesta de la ciencia natural, y de la Aritmética, porque 89 enseña el sonido de la consonancia y de la voz, que es objeto del oído: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS100DIÁLOGO TERCERO La Geometría es puramente Matemática. y de la propia manera lo siente el Filósofo, tratando de la cantidad continua, donde por líneas, superficies, y cuerpo, da a entender que la Geometría, es puramente Matemática, y la Perspectiva, y la Astronomía, que se señalan por el lugar, y por el tiempo, son Matemáticas mixtas de cantidad continua. Cuáles son las Matemáticas mixtas. Pero habéis de advertir, que de la misma manera que la Música supone las reglas de los números, y proporciones de la Aritmética, así también supone de la ciencia natural, que el sonido, y la voz, son objetos del oído; y pasando la Geometría la medida de las cantidades a los cielos, cría otra arte, que llamaron Astronomía, a la cual se llega la Astrología, que es la Judiciaria; y aplicadas las cantidades de la Geometría, a la fuerza de la vista, se hace la Perspectiva. Pero cuando el número de la Aritmética, se pasa a la armonía, hace otro arte, que llaman Música: La Aritmética, y la Geometría son artes universales. y lo que apuradamente resulta de todo, es que dos de ellas son artes universales, y simples, sin considerar ninguna materia natural, y cinco compuestas y especiales, porque se derivan de la generalidad de las otras, y con este mismo orden y repartimiento, sirve cada una su parte a la destreza, pero no en el todo: de manera que si se hubiera de subalternar la destreza, había de ser a la Aritmética, o a la Geometría, que son, a las que se subalternan, la Música, la Perspectiva, la Astronomía, y la Cosmografía. Polemarco. Ya sabéis, que los Matemáticos desnudan las formas, y las figuras, y los números de la materia, lo cual no admite falsedad, porque ni componen afirmando, ni tampoco dividen negando: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ101DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Las Matemáticas consideran las cosas simples. porque consideran 90 las cosas simples, y no conjuntas, y tienen este privilegio más que las otras artes, que declaran sus intentos en ellas, con demostraciones más verdaderas, por cuya causa, los antiguos guiados con esta razón, las llamaron artes ciertas y verdaderas: y que si alguna verdad había en las cosas humanas, se hallaban en las Matemáticas, porque la doctrina de ellas, es muy puntual, y como dice Simplicio, son el camino que más derecho guía a la ciencia, así moral, como natural. La importancia de las Matemáticas. Esta es la causa por donde me parece a mí más acertado, subalternar la destreza, a cualquiera de las matemáticas, que a ninguna de las otras ciencias. Meliso. Si lo consideráis con la atención que conviene, la destreza viene a subalternarse a la Filosofía natural. Polemarco. Yo no puedo persuadirme a eso, habiendo visto la mucha parte que las Matemáticas tienen en ella; por eso dadme la causa, ¿por qué se han de quedar fuera, sirviendo cada una su parte en lo que puede a la destreza? El sujeto de la Filosofía natural. Meliso. Se subalterna a la Física, porque es su sujeto cualquier cosa que se mueve, y todo lo que tiene materia, porque es movible. Filandro. ¿Pues qué les falta a las otras ciencias, para que no traten de cosas naturales? ¿Son por ventura artificiales? ¿Lo decís, porque se halla la verdad en ellas, más con artificio de ingenio, que con naturaleza de entendimiento? Lo cual es falso. Por qué se llama ciencia natural. Meliso. Sabed, que se dice Filosofía natural, porque trata de cosas que cada una de por sí, tiene naturaleza, la cual es principio del movimiento, y de la quietud; COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS102DIÁLOGO TERCERO Por qué se llama un arte. y el arte trata solamente de las cosas artificiales: pues como la destreza trata de cuerpo movible, en el cual considera la naturaleza 91 del movimiento, y de la quietud, La destreza se subalterna a la Filosofía natural. por esta razón subalternamos la destreza, a la Filosofía natural, por conformar tanto en lo sujetos, y tener la una en el sujeto de ambas; y porque no se puede herir al adversario, si no es con el movimiento del cuerpo, y con el de la espada, sin los cuales no son de algún efecto las proporciones de la destreza, aunque el diestro tenga conocimiento verdadero de las distancias, números centros, excéntricos, consonancias, líneas, ángulos, y de las demás cosas dichas; No ha herida sin movimiento. no por esto conseguirá lo que pretende en la destreza, ni herirá, si no hay movimiento engendrado de partes: y por esta causa, el lugar propio de la subalternación de la destreza, es la Filosofía natural, más perfectamente que a ninguna de las matemáticas, según lo probamos en el Diálogo primero, cuando disputamos de los objetos de las ciencias. Eudemio. Ahora me resta saber, pues lo habéis apuntado, cómo se ha el tiempo con la magnitud, y el movimiento, con el tiempo. Meliso. Sabed que hay cierta semejanza entre la cantidad del movimiento, y el tiempo; y de la propia manera que el tiempo se llega al movimiento; así el movimiento anda aplicado a la magnitud, y lo que es punto en la magnitud, es el movimiento, en el tiempo, y el ímpetu en el movimiento: y si consideráis la cantidad en la línea recta, hallaréis dos puntos que sirven de término, uno de los cuales tan solamente es principio, y el otro solamente es fin, que son de donde nace y acaba la cantidad; así también hallaréis dos ímpetus, o partes en el movimiento: el uno de donde el movimiento nace, y el otro en el que acaba: porque el que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ103DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 92 es principio, tan solamente es principio de aquel movimiento; y el que es fin, tan solamente es fin: El tiempo es regla del movimiento. pero el tiempo, necesariamente se acompaña con el movimiento, porque es como regla suya, la naturaleza del cual, si particularmente lo contempláis, veréis en ella dos movimientos, como dijimos. El uno que es principio de aquel tiempo, el otro que es fin. Pero si en la línea de la espada considerareis los puntos de la magnitud, y los ímpetus del movimiento, y los momentos del tiempo, el medio de los cuales intercede entre el principio y el fin, hallaréis que cada uno de estos tiene dudosa naturaleza. Pero se quita este escrúpulo, con que sepáis que el relativo del principio es el fin, y el del fin el principio; y por eso, donde feneciere la cantidad, juntamente fenece el movimiento en la materia, en que tratamos, y ya que está acabada la cantidad, a la cual le compete tal principio, que no puede servir de fin: digo tal fin, que no cae en él la razón del principio, como se ve en muchas partes de la destreza, la cual no conviene a todas las figuras de ella, En los círculos no hay punto cierto. porque se sacan los círculos, que son los tajos y reveses, en los cuales no hay punto cierto, que propiamente se le pueda decir que es principio, salvo si no está la espada en ángulo, ni tiene tampoco algún punto, que se pueda decir con verdad que es fin, si no es en el acertar, o errar de las heridas: y por esta razón, cuando incluimos las líneas rectas del contrario en el círculo de la daga, nunca puede el adversario atinar, por donde se comenzó tal círculo, ni entiende por qué parte podrá sacar y librar la espada, de aquel movimiento circular continuo, 93 hasta cerrarse, como veréis adelante. Y de esta manera sabréis, que no estando acabada la magnitud, tampoco es acabado el movimiento, ni el tiempo de entonces, aplicando la presteza del movimiento circular, a la tardanza de la línea recta: de suerte que ni se pase el movimiento circular, sin encontrar al recto, ni tampoco el diestro se fíe tanto de la tardanza, que llegue sin tiempo, y a mala coyuntura, y sea impertinente la presteza y perfección del círculo. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS104DIÁLOGO TERCERO Eudemio. ¿Pues por qué decís que se acaba la cantidad, quedándose la espada después de hechos los movimientos en potencia, para que con la misma magnitud haga otros diferentes, y en diferente tiempo, pues que no hay tiempo presente entre nosotros, ni se da en destreza? Meliso. Algo más especulativo es lo que he dicho, que vuestra duda, y si me tengo que andar a declarar todas las que se ofrecieren, nunca acabaremos nuestro propósito; quédense algunas, para que los ingenios curiosos las trabajen, y den a entender a los más rudos. Eudemio. Pues dígame, Filandro, cuál es el medio de la espada, y sus extremos, y el uso de cada uno de ellos, y si está la fuerza en los ángulos, más por la figura exterior, que por causa interior; quién mueve al brazo, y precisamente las partes, a que puede llevar la espada, así para herir, como para desviar. Los músculos que mueven al brazo. Filandro. Sabed que mueven al brazo siete murecillos, el uno que lo tira al pecho, cuando hacemos desvíos hacia nuestro lado izquierdo, o pasa el tajo de aquella especie del cuerpo contrario, y el ángulo que el cuerpo y el brazo hacen entonces, es agudo, y esto sin que le ayude otro murecillo alguno: porque según los Médicos 94 doctos, y Estéfano sirve por tres, por los tres principios que tiene. Los nombres que tienen los movimientos del brazo. El músculo que hace tajo volado. Pero cuando obran los hilos que nacen de la axila, tiran del brazo hacia arriba, haciendo el movimiento, al que los Antiguos llamaron tajo volado. El músculo que hace tajo hendido. Mas cuando obran los hilos de las ternillas, de la séptima, y octava costilla, tiran el brazo hacia abajo, haciendo el movimiento que llamaron los Antiguos, tajo hendido: y para el fin de esta especie de tajos, mueven la cuerdas al brazo, a lo bajo naturalmente: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ105DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. El músculo que hace medio tajo. pero cuando obran los hilos que nacen del hueso del pecho, hacen el movimiento, que llaman en la espada medio tajo. Los tajos y reveses. Otro músculo hay, que alza el brazo hacia diversas partes, según los diversos hilos que tiene, y entonces se hacen en la espada los movimientos circulares que se convierten de tajo en revés, y de revés en tajo: El músculo que hace el reparo de uñas arriba. y así cuando obran los hilos que nacen de la axila, alzan al brazo, hacia la parte del cuello, con el cual movimiento se hace el reparo, que llaman de uñas arriba, que consta de dos ángulos, y es su lugar, casi delante de la cara. El músculo que hace el reparo uñas abajo. Pero cuando obran los que salen de la punta del hombro, y de la axila que está allí trabada, alzan al brazo derechamente al lugar donde lo ponemos, algunas veces, que reparamos las uñas abajo: Mas cuando se encogen los hilos que nacen de la espina de la paleta de la espalda, alzan al brazo hacia atrás, y su movimiento es de efecto, cuando la postura del brazo no está aparejada, para lo que conviene. El músculo que hace los desvíos. Hay otro murecillo que tira al brazo hacia las espaldas, y este movimiento sirve para los desvíos que hace la espada, las uñas abajo, y arriba: así contra los 95 tajos, como contra las estocadas, metiendo la espada por debajo, y aplicándola a los movimientos que hiciere la del contrario; y este músculo obra al contrario, del primero que dijimos que juntaba el brazo con el pecho. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS106DIÁLOGO TERCERO La postura de ángulo agudo. Hay también otro murecillo que tira del brazo para abajo, y el movimiento de entonces sirve en la destreza, de postura de ángulo agudo, o en alguna de sus especies, porque cuando quiere el hombre, aqueste mismo músculo, tira del brazo hacia atrás algún poco; y esto más, o menos, según los hilos más altos, o más bajos. El músculo que hace el movimiento violento. También hay otro murecillo, que tiene de oficio levantarlo particularmente hacia atrás, y su movimiento es la parte de donde nace el movimiento natural, después de haber acabado el violento su acción. Pero otro músculo hay, que ayuda también a tirar del brazo hacia atrás, torciéndole algún poco para adelante; y con este murecillo se hacen en la destreza, unas proposiciones difíciles al obrar, aunque gozosas a la vista. Hay también otro, que tuerce al brazo hacia afuera. Finalmente el oficio de todos tres, es mover el brazo alrededor, como pueda hacer las circunferencias cumplidas con la espada, para la perfección de los tajos y reveses. La calidad de los ángulos. Pero los ángulos del brazo, de la espada, y el cuerpo, van por el camino que diré; porque unos ángulos hacen los músculos que pliegan el codo: y hay otros, que lo extiende derechamente, sin torcer el brazo a parte alguna, y cuando se encoje, hace ángulo en la sangradera, y entonces hay dos ángulos, uno que hace el brazo con el cuerpo, y otro el que han hecho los músculos que despliegan al codo: 96 y luego el otro ángulo, que la espada hace con la mano, y este es conforme al sitio, en que el diestro quiere ponerla: y entonces está flaca la espada, porque la fuerza está dividida en los muchos ángulos, aunque todos ellos sean de una especie: así que los muchos ángulos, o que estén en las piernas, o en las coyunturas del brazo, o en la espada y la mano, es señal manifiesta, de estar flaco el cuerpo en la postura que tuviere entonces. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ107DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. De dónde viene llamarse mandoble. Eudemio. También hay movimientos en la destreza, que los hace el brazo, sin mover más que la muñeca, según vemos en los mandobles que usaban los antiguos, con solo doblar la mano, de donde tomó el nombre, ¿cómo puede ser esto? Cuatro músculos mueven la muñeca. Filandro. Puede muy bien, porque sin los músculos que mueven al brazo, hay otros que mueven a la muñeca hacia arriba, y abajo, y mediante cuatro murecillos, se mueve la mano a los lados, porque tirando el de dentro, y del fuera, que responde al dedo pulgar, (la fuerza del cual es igual a todos los cuatro dedos) y aflojando los otros dos músculos, movemos la mano hacia el pecho: pero obrando los dos murecillos que responden al dedo menor, y aflojando los arriba dichos, movemos la mano hacia afuera, ayudando y favoreciendo estos mismos, al volver la mano hacia abajo, obrando sucesivamente, el uno tras el otro, como los músculos de los ojos. Polemarco. Decidnos ahora, ¿cómo se sustenta el brazo en la postura angular, tanto rato como vemos, sin caerse abajo, y la perfección de todas sus posturas?; que deseo saber cuál es la mejor, y por qué causa se derriba la espada más en una postura que en otra. Qué tiene al brazo en ángulo recto. Filandro. Sabed, que cuando 97 obran juntos los hilos de arriba, y los de abajo (según dijimos) tienen al brazo quedo, y a esta llamamos postura, de la cual sale la estocada, que es movimiento accidental, y dura tanto en ángulo, porque cada hilo tira a su principio, y hacen que las posturas del brazo sean como los perfiles del cuerpo, que tienen su medio y extremos, como los ángulos; Por qué es una buena postura y la mejor de todas estas posturas, es como nace el brazo, porque en ella están más descansados los nervios, y más puntual la acción de los músculos, que son (como dicho es) los instrumentos del movimiento voluntarios; y en ella dura más la fuerza: y como es medio, según la necesidad, se pasa fácilmente a los extremos. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS108DIÁLOGO TERCERO La postura de filo es la mejor. Y por estas razones, y por otras que nacen de estas, es la postura más fuerte, y mejor la de filo, que la de uñas abajo, ni arriba, que son los extremos, entre los cuales hay ventaja, como en los que tienen las virtudes: De los extremos de las posturas, cuál es la más noble. porque el extremo que hace el brazo con las uñas arriba, no es tan fuerte como la postura de uñas abajo, que de las dos es la más noble, porque tiene menos trabajados los nervios, para sustentar la fuerza: porque aunque el brazo no se mueve (al parecer) obran dentro los músculos que lo sustentan en aquella postura, con una acción más esencial que aparente (según Galeno), de la manera que vemos un ave estar parada en el aire con las alas abiertas, sin moverse ni caer; Libertad de la buena postura. y porque la postura de uñas abajo, puede hacer movimiento a los lados y arriba, con menos violencia, sin que el brazo mude la figura interior, ni quede apurada la fuerza, La dificultad de la postura. mucho mejor que la postura contraria, pues aunque se mueve, no hace su acción con tanta libertad y descanso, porque 98 tiene apurada la fuerza (como se haya de valer de los ángulos que hacemos en los reparos), lo cual veréis claramente, en el golpe que damos con nuestra espada en la del contrario, estando él con las uñas arriba, para derribársela de la mano, que se hace fácilmente, porque cuanto la violencia estuviere más junta al centro principal de la espada, menos fuerza tiene el centro, y más la violencia: y en las postura de uñas abajo es al contrario, que está en ella menos trabajado el nacimiento del brazo que es donde está la más principal parte de la fuerza del ángulo, músculos y cuerdas; y como estando el brazo uñas arriba, están violentados todos los fundamentos que lo fortifican, principalmente los nervios, como el brazo no tiene lugar de hacer movimientos a los lados, con la libertad que en las otras posturas, por causa de la violencia que tienen los nervios; LUIS PACHECO DE NARVÁEZ109DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Por estar en mala postura se saca la espada de la mano. y por tener impedida la acción de los músculos, que mueven al brazo a los lados, según se ha dicho, cualquier golpe que dan en la espada, estando uñas arriba el brazo, ayuda, y acrecienta su violencia, y hace trabajar mucho al brazo, haciéndole perder la fuerza, por comenzar el rigor del golpe, por la parte que la postura del brazo tiene ya acabada su fuerza, y así acabada la virtud que aplica la voluntad con los espíritus a los músculos del brazo, y de las otras partes del cuerpo, si llega otro nuevo mandato de la voluntad, no pueden los músculos obedecer cumplidamente, porque ni la postura del brazo lo consiente, ni sitio y forma que tienen ellos dentro, es aparejado, para que cada uno haga el movimiento que tiene de costumbre: 99 porque si la postura del brazo es de manera, que unos músculos trabajan hacia abajo, y los otros hacia arriba, por sustentar la espada; claro está que los que tienen naturaleza de mover a lo bajo, de mano en mano, socorren a todos los que mueven el brazo a lo bajo; y los que mueven arriba lo hacen de la misma manera: porque cuando el brazo está algo encogido, y las cuerdas y músculos de aquella parte están descansando, trabajan otros, como se ve en el abrir y cerrar de la mano, que cuando unos trabajan, los otros descansan. Y por esto cuando el brazo está derecho, y tiene solo un ángulo, y tiran las cuerdas hacia su principio, así los músculos, que extienden, como los que encogen el brazo, están en más fuerte postura. Y esto habéis de entender en cuanto al ángulo, y no en cuanto a la espada, y mejor que en ninguna de las otras, como veréis claramente en las apuestas, sobre doblar el brazo, o no, que mientras la atención de la voluntad tiene puntual la fuerza de los músculos, y de las cuerdas, resistiendo a la que pone el adversario, dura el brazo, que es algo fuerte, sin doblarse; pero cuando algún músculo, o cuerda afloja, o lo mudan torciéndolo, o haciéndole mudar la acción en otra especie de movimiento, al punto se viene toda la fuerza a favorecer lo flaco, y se encoge el brazo, de suerte que descuidando la mano, y lastimando y ofendiendo el golpe de la espada contraria, a la muñeca, y a la postura violenta del brazo, por causa de no poder ir siguiendo el tal golpe, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS110DIÁLOGO TERCERO Por qué no se derriba la espada en las otras posturas. como hace la espada en las demás posturas, que los golpes que dan en ellas, no causan trabajo, ni molestia 100 al brazo, porque como están prontos los músculos para hacer sus movimientos, se va dilatando, e inclinando con el movimiento que hace el brazo la fuerza del golpe de la espada contraria, Treta de lucha. según veréis claramente en la lucha, que si vuestro contrario os da una vuelta, en la cual ha puesto toda su fuerza, y al punto que ha parado la acción de la fuerza, le dais vosotros otra vuelta, por la misma parte que hizo la suya, cómo se junta vuestra fuerza con el fin de la suya, y el cuerpo contrario queda en postura extremada, y no tiene ya resistencia por aquella parte, ni movimiento, lo derribáis fácilmente: Para derribar un toro. y lo mismo haréis a un toro, si yendo a caballo con lanza, aguardáis a que el toro haga movimiento, y tenga parte de las manos y los pies levantados; si entonces arrimáis la lanza con mediano ímpetu, cómo la fuerza del caballo se llega al fin de la que el toro ha hecho, no pudiendo sustentar en aquella parte tanta fuerza accidental, por haberse rematado la natural, lo derribáis fácilmente; lo cual no haréis, si el toro está sin moverse, y puesto fijamente sobre los pies y manos. Así de la misma manera estando la espada uñas arriba, como no puede en la parte en que está, obedecer la furia del golpe de la espada contraria, procura naturaleza de resistirla; y no es tan grande la resistencia del brazo, que se puede proporcionar con la violencia que lleva la fuerza de la espada: y la llamo violencia, aunque va natural el movimiento, por el efecto que hace en el adversario; de manera que violentados los nervios, y forzados, y rendidos con el golpe, como no pueden obedecer la fuerza nueva (según diremos en lo del aliento), aflojan y abre 101 el hombre la mano, y sale la espada de ella. Vengamos ahora al punto de lo prometido, y sabed que el brazo en sus posturas, tiene su medio, y sus extremos, como lo tienen los ángulos, y los perfiles del cuerpo, y la postura de los pies; LUIS PACHECO DE NARVÁEZ111DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Nota, la destreza de a caballo. y lo mismo hallaréis en la destreza de caballo contra caballo, aunque es difícil de proporcionar los movimientos de los pies del caballo, con los movimientos del brazo, y de la espada, porque acontecerá muchas veces arremeter el caballo, y llegar más presto de lo que conviene al movimiento de la herida, lo cual se remedia con hacer el movimiento primero, si fuere la herida de tajo, para que el segundo sea de algún efecto, antes de que arremeta el caballo. Las tres posturas de espada a caballo. Para entendimiento de lo cual habéis de saber, que estando a caballo, hay tres maneras de poner la espada, muy diferentes de las de a pie, porque son dos los motores, y una la herida, y un reparo los ha de guardar a ambos. Primera postura. La primera postura, es cuando el caballo está sin armas de cobertura, de suerte que el contrario lo puede herir, para que no lo haga, y se le estorben todos los movimientos, habéis de poner la punta de la espada al freno del caballo, porque es lugar aparejado para salir con facilidad a todos los movimientos del contrario, levantando el cuerpo sobre los estribos, y tirando algo de la rienda a la parte izquierda. Segunda postura a caballo. La segunda postura, es poniendo la punta de la espada que diga con el oído derecho del caballo, y en esto anduvo muy bien Ludovico Italiano, en los preceptos que hizo de la brida; pero se ha de entender teniendo el caballo armado el cuello, porque allí está la espada aparejada para 102 resistir las heridas del contrario, y para defender el cuerpo del hombre, desviando el del caballo, conforme a las ocasiones. Tercera postura a caballo. La tercera postura es, poniendo la espada atravesada sobre el cuello del caballo, y es lugar también para contrastar las ofensas del contrario: y todas estas posturas tienen su medio de proporción, como diremos en su lugar, mediante la cual se efectúan las tretas de gineta, o brida. Así que la postura de COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS112DIÁLOGO TERCERO filo, que es como nace el brazo, es el medio, y las posturas de uñas arriba, y uñas abajo, son los extremos. Polemarco. Os falta por declarar, cómo se entiende la fuerza y la flaqueza de los ángulos, y por qué en las armas de cobertura, conviene saber, capa, broquel, rodela, y daga, cuando se juntan con la espada, usan los diestros de muchos ángulos, y el esconder lo que pueden de la espada, y de camino la ventaja que tiene un arma a otro, y en qué circunstancias consiste esta ventaja, y cual de todas las especies de las armas, que ordinariamente usamos, es más cómoda, y con cuál de ellas se hace más, cuando vence a su adversario. Filandro. Es tan grande la diferencia que hay entre estas armas, que tengo por difícil el juicio de lo que pedís, así porque unas hacen más que otras, según la mano en que están; como porque acaece, que un hombre hace más con un arma sencilla, que otro con arma doblada; y aún un mismo diestro hace algunas veces más con una que con otra, aunque lo que hiciere, sea lo mismo, como es acometer al enemigo con algún arma de cobertura, que dicen, la cual suple mucho de lo que había de hacer el arma simple: La espada sola, fiel compañera del hombre. y por esto con mucha 103 razón le damos a la espada sola, como a fiel compañera del hombre, el primer lugar, porque es la que sin favor ni ayuda de nadie hace sus movimientos, reparos, y heridas; pero las otras armas obran conforme a la compañía que dan a la espada, para que la ayuden, y la relevan de lo que hacía sola, El oficio de la espada y capa. como vemos en la aplicación de la capa con la espada, que toma para sí el desvío, y deja a la espada con el reparo, acometimiento, y herida, El oficio de la espada y daga. y luego por orden seguirá a la capa, la espada y daga: porque la daga desvía, y sirve en algunos de los reparos menores, y ayudándose de la espada en ángulos, quedándose la espada con los reparos mayores, y con algunos acometimientos. No le doy del todo las heridas a la espada, porque algunas veces la daga la ayuda a herir, y a acometer, y entre ambas andan a medias LUIS PACHECO DE NARVÁEZ113DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. en las heridas, porque hay muchas ocasiones donde sirve la daga de espada, trocando los oficios, según la oportunidad en que el diestro se halla con sus posturas, de pies, cuerpo, brazo, daga, y espada: y por eso vemos muchas veces, que la espada sirve de daga, y deja su propia calidad, y accidentalmente toma la de la daga: y suele esta conversión ser muy necesaria en algunos términos de la destreza, que por ser la espada de mayor cantidad que la daga, se dan con la daga las heridas de cerca, salvo que se han de ejecutar con el favor de los compases. No trato de los extremos del cuerpo, porque no pueden servir en estos trances, supliendo con el movimiento del cuerpo, y de los compases, todo lo que quitaren de la largura a la espada. El oficio del broquel y rodela. Luego se sigue la rodela, y el broquel, que casi están en un 104 predicamento, los cuales quitan a la espada solo el desvío, y el reparo, y le dejan el acontecimiento con la herida, así que de la manera que la Aritmética, es fundamento de todas las Matemáticas, como probó Meliso, la espada sola lo es de todas las especies de las armas. Eudemio. ¿Cuál os parece que tendrá más ventaja en igual destreza, el hombre que tiene una espada y daga, o el que tuviere espada y rodela? Duda difícil de destreza. Filandro. Mas respondedme todos a esta duda, que es la que en la destreza se me ha hecho más difícil, ¿si siendo dos hombres igualmente diestros, eligiesen un mismo medio proporcionado, y tuviesen una misma postura de espada, e igual perfil de cuerpo, si ambos fuesen a hacer una misma treta, y con igual movimiento, qué es lo que resultará de esta igualdad en todo? Meliso. Diré mi parecer, quizá como hombre que ignora esta disciplina, acertaré por hierro, y digo, que de la manera que en una muchedumbre que hay de criaturas, no se hallarán dos que se parezcan una a otra, tanto que no se pueda en algo diferenciar, así de la propia manera entiendo, que como los hombres son de tan diferentes condiciones, e inclinaciones, y de tan varios efectos de ánimos, y de fuerzas, unas más vivas que otras, y de presteza más puntual, y de cuerpos, unos más altos, y otros más bajos, y el uno más experimentado y ágil que el otro; y no se puede dar un hombre que tenga un COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS114DIÁLOGO TERCERO mismo ánimo que el otro, y el mismo intento, y la misma cantidad de cuerpo, e inclinación puntual, e igual fuerza; entiendo que variando cualquiera de estas cosas, aunque 105 Ambos estén ejercitados, y sean muy diestros, y hagan una misma proposición, siempre el uno comenzará de mejor lugar que el otro, o tendrá más cómodo término, o le aplicará menos partes al movimiento, de suerte que haga la trata más ligera, y el otro más tarda: o ha elegido medio más puntual el uno que el otro, con otras particularidades, que serán largas de referir, y las entenderán mejor los que tratan mucho con Euclides, principalmente quien hubiere visto a Campano, sobre la proposición quince; por lo cual no se puede precisamente responder a vuestra duda, y si no he topado con la verdad, se quede la solución de ella, para que los diestros la den, veamos los muy confiados, como salen de ella. Pasad adelante, y seguid lo que comenzasteis de la ventaja de las armas. Filandro. Digo, que tendrá más ventaja estado algo fuera, el que tiene espada, y rodela, y de cerca la tendrá la espada y daga: y al contrario, si riñere el de la espada y rodela con alguno de montante, porque de lejos contra la daga y espada resiste, e impide, con el círculo de la rodela, todos los golpes circulares. Juicio entre las armas. Dejemos las estocadas, que se desvían las más veces sin algún círculo: digo sin círculo, porque estando la rodela parada, puede impedirlas, y desviarlas con pequeño movimiento, y la espada puede herir a su salvo, después de haberlas impedido, o desviado: y la daga no podrá contrastar los golpes circulares de la espada, si van por parte donde no se puede valer de la compañía de la espada, así por ser recta la línea, y faltarle lo esférico 106 de la rodela, El tacto no es certísimo en la destreza, cuando no lo guía la vista. como por falta de tacto, que no es tan cierto en los efectos de la ciencia, cuando no lo guía la vista, y también porque los desvíos de la daga, y las heridas de la espada, se enderezan a diferente punto un movimiento del otro, y requieren también diferente atención de vista, y de voluntad. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ115DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. La fuerza dividida es flaca. Los movimientos y la fuerza, si está dividida sin proporción en ambos brazos, es flaca, lo cual es al contrario, si se aplica toda a una parte, principalmente, si los movimientos no van por un mismo camino, aunque ambos se ordenan a un mismo fin, para que siguiendo las partes al todo, hagan igualdad de fuerza, consiguiendo el intento primero. Pero yendo las partes a diferentes puntos, conviene saber, la daga a desviar, y la espada a herir, comenzando ambos movimientos juntos, mal puede el desvío llevar tanta fuerza, que resista la del contrario, ni la herida la fuerza que conviene para la ejecución; ni tampoco podrá el cuerpo, restituirle descansadamente en buena postura, cuando salga de la herida. Meliso. No tengo por firme la causa que dais de parte de lo circular de la rodela, pues la daga hace el círculo todas las veces que se ofrece; siendo así, en igualdad andan ambas en lo esférico, ni es menester tanta fuerza para el desvío, que deje flaca a la espada, pues con poca que le aplique la voluntad, por ser tan flacas las partes de la espada, en que la daga hace el desvío, es de tanto efecto, como si llevara mucha fuerza. Filandro. No andan en igualdad, porque uno de los círculos está hecho ya, y el otro se ha de formar de partes: así que la rodela se aplica solamente a los movimientos del 107 adversario, sin hacer círculo alguno de nuevo con ella, por tener introducida aquella forma esférica en la materia de la rodela, artificialmente: pero la daga, no solo se ha de aplicar al círculo para resistir los movimientos del contrario, como la rodela; pero se ha de ir formando su movimiento, parte tras parte, juntamente con la aplicación: y si acaso se defrauda la intención del que lo fuere haciendo, con algún engaño de parte de la espada contraria, lo que tarda la daga en restituir lo perdido, pierde forzosamente la espada de herir: porque como se ha dicho, la atención de la fuerza, no puede juntamente estar en muchas partes: y si alguna vez lo está, todas están flacas; digo flacas, respecto de la fuerza, que tuviera alguna de las partes, si a ella sola se aplicara la voluntad. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS116DIÁLOGO TERCERO La espada y daga son armas ofensivas. Eudemio. De esa manera, mal sentiréis de que afirmare que la espada y daga tiene conocida ventaja al que trajere espada y rodela, porque son dos armas, y ambas ofensivas; principalmente, que si el de la daga y espada coge con la daga una vez la espada del contrario, y hace ángulo con ella, y por la parte desembarazada entra hiriendo con la espada, valiéndose de los compases, nada aprovechará la rodela de día, porque si errare la herida de la espada, o la estorbare, o hiciere errar el contrario con la rodela, de tal suerte que no se pueda aprovechar ya de la espada, por ser de mayor cantidad que el brazo, Los compases suplen la cantidad de la daga. queda la daga con que poder herir muy a su salvo, pues ha suplido con los compases la falta que tiene la daga de cantidad; ni la rodela puede cubrir todo el cuerpo, ni tampoco el hombre podrá traerla a todas partes tan aprisa, 108 como el otro traerá presta a la daga, La daga sin mover el centro hace círculos, y se defiende. que sin mover el centro hace círculos, y desvíos a todas partes, con solo el movimiento de la muñeca; cuanto más que la rodela hace ángulos en las líneas visuales, y cubre en los reparos las más veces el órgano visivo, y se pone casi junto a los ángulos, que hacen los rayos de la vista, y la indeterminación que trae el de la rodela, con el miedo le hará cubrir lo seguro, y descubrir lo peligroso, y de estos inconvenientes carece el que tiene la daga, por ser de menor cantidad, y de tan poco peso, y por estar más desembarazada la vista, y con ella menos impedidos los rayos visuales, por hacer los mismos movimientos en el aire, que es transparente. Objeción contra la daga y espada. Filandro. Absolvedme esta duda, si el que tiene la rodela, cubre de la largura de la espada, lo que basta para que la daga y el brazo del contrario, no lleguen a ella; y después de esto menea con la rodela la espada contraria, acometiendo algunas veces e hiriendo otras, entonces la daga, aunque esté en buen lugar, como el movedor no tiene certeza, si son acometimientos, o si son heridas las que viene formando la espada contraria, clara cosa es que la LUIS PACHECO DE NARVÁEZ117DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. daga saldrá unas veces al desvío por lo bajo, viniendo la herida por lo alto, y al trocado, no puede herir con la espada, porque como se ha dicho, se la tiene impedida con la rodela, ni tampoco el de la daga tiene certidumbre de su lugar: cuánto más que si el que tiene la rodela, mueve circularmente, convirtiendo las tretas, no tiene reparo alguno el de la daga, si no es valiéndose de los compases, quitándole el punto de las heridas al adversario. Caso en que la daga puede contra espada y rodela. Bien es verdad, 109 que si las espadas de ambos están en término proporcionado, y el de la daga sabe impedir los principios de los movimientos de la espada contraria, con aquel círculo universal, con que la rodela sola hace sus tretas contra la espada, que se hará gran efecto, y aún mucho daño al adversario de parte de la daga, de la cual proporción diremos largamente en su lugar, cuando tratemos todas las especies de las armas, dándoles las proporciones verdaderas al montante, y las que convienen a la rodela y pica, y como cincuenta hombres de espadas y rodelas, podrán romper cien picas, señalando a cada arma el medio de proporción que más le conviene, para que fácilmente el movedor consiga lo que pretendiere. Duda del medio proporcionado. Eudemio. ¿Todas las armas gozan de un mismo medio de proporción? Filandro. No gozan todas de un medio, porque como se va dilatando la largura del arma, también se va alargando el movimiento circular que se hace para ofender con ella, y por esta causa conviene que tenga más fuerza el cuerpo, para sus actos, que para los del arma pequeña; y de la manera que todos los sentidos tienen sus medios, mediante los cuales gozan de sus objetos, y unos los tienen de fuera, como la vista y el oído, y otros junto a sí, como el tacto, y el gusto: El medio proporcionado es lo más difícil de conocer. de la misma suerte, todos los géneros de las armas que hay, tienen sus medios, con que las heridas libremente gozan de sus objetos, desde la daga, que iguala al tacto, hasta la pica, que corresponde a la vista (que es lo más difícil de conocer entre las armas), y lo que es más importante para que el diestro no se desconfíe de la destreza que sabe, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS118DIÁLOGO TERCERO 110 cuando se ofrece alguna necesidad, por qué ignorar el medio que conviene al arma que trae el adversario, o la que lleva el diestro para reñir con él, es semejante al que va a argüir, ignorando los fundamentos de la ciencia del otro, sin tener ningunos en la suya. Cómo se elige el medio proporcionado. Y como se elige conforme a la longitud o brevedad de las armas, se ha de elegir también conforme a la largura, o brevedad de los cuerpos que lo eligieren, como se verá en el lancear de los toros, que conforme a la braveza de cada uno, se toma el medio. Opongamos ahora la pica, al montante, que se han como el oído y la vista, si el que tiene la pica, sabe elegir el medio de distancia que conviene a sus movimientos, ninguna parte será el montante para resistirla, y por consiguiente, si el que tiene el montante, sabe elegir el medio que le compete, en ninguna manera le ofenderá la pica con sus movimientos, estando ella sin él: de suerte que si el que tiene espada sola, supiese bien sacar de término al montante, sería entonces el montante de ningún efecto; antes con los movimientos que hiciere se ofenderá más a sí que al adversario, porque entonces se conoce la destreza y la ventaja, cuando pleitean, los diestros, teniendo cada uno su medio elegido. Caso en que no aprovechan los extremos. Tampoco será de efecto la espada sola, cuando el que tiene la daga, no le deja elegir medio alguno con ella, y sabe bien dárselo a la daga: entonces más conviene la defensa a la espada, que no la ofensa contra la daga; y por el contrario, si el que tiene la espada, conoce por ventura cuál es el medio de la daga, junto con el que conviene a la espada, y se lo da, en tal caso la daga no se 111 vale de sus proposiciones, aunque se quiera aprovechar de los extremos del cuerpo, y compases, medio o enteros, los cuales no pueden servir en este caso, porque la cantidad de la espada, excede a la proporción de línea que hizo el movimiento del extremo del cuerpo; LUIS PACHECO DE NARVÁEZ119DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. El medio proporcionado de la daga, cómo se elige. lo cual aprovecha cuando la daga tiene su medio, que se elige entre cuerpo y cuerpo, y entre la daga, y la espada, y entre el cuerpo y la espada, y entre movimiento y movimiento; Admirable manera de meter la paz experimentada. como lo tiene también el que ha de meter paz, sin armas, con aquellos círculos que hacen los brazos, metiéndolos debajo de las espadas de los que riñen por junto a las guarniciones, hasta que estén cumplidos los círculos de los brazos (proposición que se ha admirado grandemente las veces que se ha ofrecido hacer en casos particulares). Eudemio. Para eso, cosa muy importante será saber el origen y nacimiento que tienen las heridas, para conocer la calidad de cada una, y conforme al conocimiento aplicar la proposición que más convenga. Filandro. Habéis apuntado una cosa tan difícil de conocer en la destreza, como el medio de proporción, importantísimo para la verdadera aplicación de las tretas, así para salir de ellas, como para entrar en término, y sacar al adversario del que tuviere bueno. Las especies de líneas y sus principios. Y sabed, que como de la línea Curva, sale la Flexuosa, y la Espiral, que es la que va rodeando a manera de caracol, y la Eliaca, que es la que va ciñendo algún cuerpo, y de la línea recta, salen las líneas Paralelas, y la Perpendicular, y Diagonal, y la Hipotenusa, y la Diametral: De dónde nacen las heridas. así de la postura Angular salen todas las especies de heridas, porque estando la espada y el brazo 112 en postura de ángulo, ahora sea recto, o agudo, sacando el ángulo obtuso, en cierta manera se forma estocada; y de este principio mismo salen los tajos, y reveses, con esta limitación, que del tajo y revés, no podemos sacar estocadas, aunque ellos salen de la postura de la espada, estando el ángulo en potencia. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS120DIÁLOGO TERCERO Eudemio. Veamos cómo se saca tajo y revés de principio y fin de la estocada, ¿por qué causa no se convertirán los tajos en estocadas? Filandro. Salen las más heridas de la estocada, por la comodidad que tiene la fuerza en aquel punto, y porque están los movimientos de los músculos más fáciles para todas las partes a las que queremos mover el brazo, y por el lugar en que la espada queda para rodearse mejor a todos los lados del cuerpo, según fuere la especie de herida que quisiere salir: Por qué salen los círculos de la estocada. pero del fin del movimiento circular, no se formará estocada, si no es que el movimiento violento pierda algo de su derecho, dándole a la espada el lugar más conveniente a la especie de herida, que se hubiere de formar: Del fin de los tajos se forman las estocadas. y se pueden muy bien sacar las otras heridas del fin de la estocada, como también se pueden formar estocadas del fin de los tajos y reveses: pero se entiende esto, según el lugar donde paran los movimientos, porque el tal fin puede hacer y deshacer en esto que tratamos. Y de aquí entenderéis, que quien sabe impedir los movimientos de la estocada, impide juntamente los principios de los tajos y reveses, que están en potencia propincua de formarse, y ponerse en acto; si acaso alguno de los principios que digo, no queda por impedir: porque no quien impide los principios y fines de los movimientos 113 circulares, en sus segundos actos puede estorbar la formación de las estocadas de aquel lugar: Cómo ha de estar el cuerpo y la espada, para que salgan las heridas perfectas. de manera que la línea recta puesta en ángulo, teniendo el cuerpo en perfil conveniente, salen las otras líneas circulares, y no al trocado [contrario], si no es mediante la diversidad de los fines que hay en las tretas. Polemarco. ¿Todos los fines de las tretas, no son unos? ¿O lo decís porque unos hacen efecto, y otros no? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ121DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Cuál es fin perfecto de la destreza. Filandro. Lo digo, porque hay en las tretas fin perfecto, e imperfecto: como si dijésemos, fin violento, o accidental, y fin natural. Fin perfecto, es aquel que tiene la treta en el cuerpo del adversario, donde desde su principio va encaminado el movimiento, y cumple el intento de su autor, de los cuales fines salen todas las tretas cumplidas; Cuál es fin imperfecto. pero el fin imperfecto, es cuando la espada del contrario se le pone delante para impedir, y estorbar que el movimiento no llegue al fin perfecto, donde había de cumplir la intención de artífice, y de estos fines es más dificultosa la salida a las otras tretas, si acaso no la lleva el diestro prevenida, según la especie de la proporción: porque no solamente se impide que el movimiento no consiga el fin intencional, por el accidental que le da la espada contraria; pero le fuerza a trocar [cambiar] la intención, ya impedida en otro concepto libre, y suele muchas veces formar el entendimiento nueva proposición, para remediar, y salir de este impedimento: y acontece muchas veces no estar la espada en lugar conveniente para la formación de la treta, que ha de ser entonces de provecho, ahora sea por estar los nervios y músculos del brazo en postura que no puede seguir 114 su acción natural, no teniendo aplicada la voluntad en aquella postura, en que pone el fin accidental a la espada, o por estar la espada apartada del principio, que requiere el intento nuevo: y aún algunas veces puede estar en la propia parte, a donde había de ir a parar con la treta nueva, siendo fin ya, el que había de servir de principio: La dificultad de las heridas. ahora por estar el cuerpo en tal perfil, y la espada, y el brazo en tal extremo de ángulo, que tarde más en rehacerse, conforme a la prevención que pide la treta, que viene a formarse, que en formarla después de restituido el cuerpo en su proporción, y la fuerza en la potencia propincua, por ser tan ligera la ocasión y tan difícil el juicio de entonces, a causa del peligro, que se sigue de tal experiencia: mas lo que apuradamente conviene al remedio de esto, las proposiciones universales del arte lo dan. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS122DIÁLOGO TERCERO Polemarco. ¿Por qué alcanza más el hombre estando afirmado con su contrario, teniendo el cuerpo sobre el pie izquierdo, que el que lo tiene sobre el pie derecho? Filandro. O preguntáis cuál es mejor postura de las dos, o en cuál de ellas está mejor el cuerpo. Polemarco. Quiero saber, cuál de ellas es mejor, y por qué dicen los vulgares, que la postura que digo, alcanza más. Ningún extremo es bueno en la destreza. Filandro. Ninguna de estas posturas es buena de por sí, si ha de servir de principal, porque es mejor aquella, que tiene más potencia para los actos, y menos flaqueza en el cuerpo. Y porque me entendáis mejor, en cuál está más pronto, descansado, y fácil para gozar de todas las demás; concediéndome, que siendo una postura extremo, está fuera del medio, y peca contra la proporción, 115 como se ve manifiestamente en esas posturas que el cuerpo hace sobre el pie izquierdo, ya por aquella parte la fuerza y el cuerpo, tienen hecho todo su poder, porque es postura extrema: siendo cosa clara a todos, que el cuerpo tiene la fuerza, y que aquella parte la tendrá señaladamente, a la cual más se aplicare el cuerpo, y la voluntad, que es el fijo, quedando con falta conocida el pie derecho. Qué cosa es postura extrema. Pues si tratamos de los movimientos, para hacer el cuerpo algo, ha de pasar la fuerza al pie derecho. Pues si tratamos de los movimientos, para hacer el cuerpo algo, ha de pasar la fuerza al pie derecho: si se pone el cuerpo en el pie derecho, para que el pie sirva de fijo, ya se llega a la espada del contrario, y con pequeño movimiento le herirá, si quiere, sin que sea menester quitar la fuerza de donde la tuviere. Seguir el movimiento, no puede ya por aquella parte, como es dicho, ni hacer cosa alguna, siendo de diferente especie los movimientos que pueden hacer los pies, el cuerpo, brazo, y espada: y siendo así verdad, se harán en diferentes tiempos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ123DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Demostración para sacar la mejor postura. Así que hecha una circunferencia, y por medio de ella un diámetro (dejemos ahora, cuando las espadas de ambos sirven de Diagonal), y puesto el pie derecho en el punto, que comienza a formar la línea del diámetro, y el izquierdo en el otro punto, y oponiendo el ángulo agudo, que hacen las piernas, y el cuerpo, con el paso geométrico al centro, haciendo los pies con la tierra otros dos ángulos, que todos tres valen por dos rectos, Aplicación de la proposición 32 del primero de Euclides. como lo veréis en la proposición treinta y dos del primero de Euclides, donde quiera que fuere el cuerpo, sin mover los pies, y moviéndolos se aparta del medio, y hace extremo, y a cualquier parte de estos extremos 116 que el diestro tomare por principal postura, pierde coyuntura de movimiento, por la razón dicha, lo cual no hará el cuerpo estando en el medio, porque está hábil y pronto para todas las partes, a que quisiere moverse. Y con esto queda probada la proporción de la postura del cuerpo, y se verá más claramente, en la demostración que se sigue, para que entendáis que la verdad no se puede saber, sin causa probable que quiete al entendimiento, y con demostración, tal que convenza al sentido. Demostración matemática. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS124DIÁLOGO TERCERO Sea el medio de la postura, que es el centro en el círculo, punto O, y el extremo de atrás, que corresponde al pie izquierdo, punto C, y el extremo de adelante, que corresponde al pie derecho, punto A. Cuando el cuerpo se mueve de punto O a punto C, no va fuerte del todo, porque sale el movimiento violento de su centro; y cuando se mueve de punto O a punto A, va naturalmente, y acaba su camino más presto, por la calidad del movimiento que hace; pero 117 cuando hubiere alguno de estos extremos de reducirse al medio, más presto se reduce estando el cuerpo en punto C a punto O que no estando en punto A a punto O. Y así cuando el cuerpo está en punto A y tiene necesidad de valerse de punto C las veces que lo hace, es constreñido y no se obra con él alguna cosa, si no es cuando el contrario se arroja inconsideradamente, y al trocado, cuando alguna vez se mueve de punto C a punto A y pasa por el punto O es más para obrar que para defender: de suerte, que estando el hombre en punto O está más aparejado para llegarse a cualquiera de los otros, que no estando en punto A para llegarse al punto C y al trocado. Esta es la demostración, para que entendáis claramente, cuál es la mejor postura de las que el cuerpo puede tener: y para lo que habéis de hacer cuando el adversario tiene el mismo medio, conviene entender la proposición cuarta del primero de Euclides. Aplicación de la proposición cuarta del primero de Euclides. Ya he dicho lo que toca a la mejor postura, vengamos ahora a la que de todas alcanza más: y sabed, que el que está puesto sobre el pie izquierdo, alcanza menos, porque el ángulo que hace el que está cargado sobre el pie derecho, está poco agudo, y con la espada y brazo derecho, hace ángulo recto en la superficie del medio cuerpo, en el mismo lado de la espada. El extremo de pie izquierdo, alcanza menos. Esto se entiende dejando a una parte la figura de los pies: y aunque el ángulo recto no lo está tanto que no mire algo a obtuso, por parte del cuerpo, no es inconveniente a lo que tratamos: y el que está cargado sobre el pie izquierdo, hace el ángulo al trocado de este otro, y el brazo y la espada en la misma superficie, hacen ángulo agudo, porque si lo hiciesen obtuso, estaría el brazo cansado, y alcanzará mucho LUIS PACHECO DE NARVÁEZ125DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 118 menos: porque en aquella postura aparta la línea de su punto, que es donde constituimos la herida recta: Cuál es el extremo que es más útil. así todo lo recto del ángulo, que primero dijimos en lo del pie derecho, regulado con el que hace el que está sobre el pie izquierdo, viene a quedar la espada suya menor, respecto de los dichos ángulos, y a alcanzar menos, y la del que está sobre el pie derecho por el contrario mayor, y alcanzar más. Esta es sucintamente la demostración de lo que toca al alcanzar entre los dos extremos, dejando aparte la demostración pasada, porque conviene a la proporción de la postura del cuerpo. Otros dos extremos hay que hacen las piernas: el uno es cuando se abren, de manera que hacen ángulo obtuso en el cuerpo, y este extremo es el más inútil de todos, porque es mayor la necesidad en que le pone al que lo hace, que en la que pueden poner los otros extremos al adversario. Nota, el otro extremo. El otro es el opuesto, cuando están los pies juntos, y el cuerpo perpendicular (como si dijésemos), y aunque es de más provecho que el pasado, El cuerpo está más fuerte en ángulo moderado que en línea. no tiene el cuerpo la firmeza, estando en línea, que tuviera en ángulo moderado: y aunque el extremo contrario de este está en ángulo, por irse perdiendo la comunicación de las líneas, e irse haciendo el ángulo línea, está el cuerpo por las partes contrarias a los pies, tan flaco, que en cualquier parte de las espaldas, o pecho que se le añada fuerza, caerá de aquella postura: y con uno de estos extremos experimentamos muchas veces esta demostración, Demostración admirable de la destreza. que dadas dos líneas, una mayor que la otra, hemos hecho que sin aumentar cantidad a la línea menor, exceda a la línea mayor, sin COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS126DIÁLOGO TERCERO 119 disminuirle su largura, todo lo que ella excedía a la menor. Pues sois Matemáticos, ved cómo puede ser esto verdadero en naturaleza, y es demostración, que cuando se ha hecho con espadas riñendo, ha dado a todos los Matemáticos y Filósofos que la veían, grande espanto, y mucha mayor admiración a los que la han experimentado. Enigma de la destreza. Porque decid, ¿quién no se admirará de ver un hombre tendido con mayor espada, y otro con menor, los pies juntos en el extremo derecho, y el pecho derechamente puesto delante de la espada del contrario, sin mover el cuerpo a ninguno de los lados, alcanzar más con la menor espada, estando en la más corta postura, que la mayor espada en la más larga postura? La causa de lo cual nadie pudo entender en muchos años, aunque lo especularon, hasta que Carilao comenzó a dar alguna lumbre de ella a sus amigos. Duda sutil de la destreza. Meliso. Decidme, ¿por qué siendo la punta de la espada lo más flaco que hay en ella, da mayor herida, y con más fuerza que lo que llaman recazos, habiendo de ser al trocado? Pues por tener más fuerza y estar junto a la virtud que le infunde a las otras partes, habían de dar mayor herida. El cuerpo es origen de todas las líneas. Filandro. La dificultad que tiene esa duda, se quitará con entender, que el cuerpo es causa de donde nacen todas las líneas, las cuales hacen sus efectos conforme a la naturaleza de los movimientos, y la espada es el medio, con que tal efecto se consigue, que es la herida. La espada tiene tres partes. Y sabed que estando la espada en ángulo de línea recta, tiene tres partes: quiero decir que la numeración de ella, comenzándola desde la punta (como trataremos en su lugar) se va la fuerza aumentando, como se van multiplicando LUIS PACHECO DE NARVÁEZ127DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 120 los números, hasta parar en uno de los centros, y toda esta cantidad graduada, se divide en tres partes iguales, en cuanto a la cantidad, pero tienen desigualdad, según la calidad de cada una, conviene saber, que la parte que está junto a la fuerza del centro, se llama propincua en la destreza, y la segunda media, porque de media entre la fuerza y la flaqueza, y entre el aumento y la disminución, cae el medio; y la última parte, se llama remota. Cuál es la parte propincua de la espada. La primera de todas, es la que virtualmente tiene más fuerza, porque está cerca de la parte, que formalmente la posee. Cuál es la remota. La remota, es la que está más apartada de la que llamamos propincua; Cuál es la parte media. y la de medio es la que participa de la propincua, y de la remota, y está en medio de la espada. Se llama algunas veces la empuñadura, centro menos principal, de donde nace esta fuerza, de la propincua, y lo remiso de la media, y la flaqueza de la remota. Aunque esta numeración se muda conforme al término de las proposiciones, comenzando unas por la parte remota de la espada, y otras por la media; y también conforme a la figura del ángulo, que tiene las líneas. Y sabed que hecho un círculo con la espada en el aire con su número, si de cada uno sacáis líneas, o que sea matemáticamente, o física, todas tienen su fin y medida igual en el centro principal, o en el excéntrico de este, y distan tanta cantidad la una como la otra, pasando con la misma graduación, por el círculo del menor, que se hace en el tiempo del mayor, y más principal; Todo lo que se mueve es divisible. y la naturaleza de estos difiere según el principio, medio, o fin, porque todo lo que se mueve, es divisible en esta ciencia, de manera, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS128DIÁLOGO TERCERO Los términos del movimiento. que cuando se hace 121 cualquier movimiento con la espada, parte de él, es de término, de dónde, y parte de él, término, a dónde, quedando el medio en estos dos extremos, mediante el cual se consiguen los dos: porque cuando llega el movimiento al medio, ya no se puede refrenar la fuerza que lleva, aunque se mude la intención del movedor en otro concepto nuevo, y la voluntad use de su impero con la virtud animal. Y sabes, que el que mueve y lo que es movido, van a tiempo. Eudemio. ¿Podría darse en la espada tiempo sin tanta división? Filandro. No, porque quien quita la división del tiempo, quita la ligereza, niega lo remiso, y no se podrá dar tardanza: así que un punto del movimiento que arriba signifiqué, con el círculo, alcanza más que todos, en el cual ponemos la herida propiamente, porque los otros puntos le suceden accidentalmente. Esto se entiende, conforme a la diversidad que hay de ellos, y de los varios lugares que tienen en sus principios, por el fin donde se endereza cada uno: No hay movimiento sin movedor. y si hay movimiento, claro está que lo hizo alguno, luego este movimiento circular, que hizo la espada, o es violento, o es natural; y cuanta mayor cantidad tuviere el violento, tanto mayor, y más agudo, será el movimiento natural. Solución de la duda. La punta de la espada de toda aquella cantidad continua que tiene, es la que se aparta más del centro común: siendo así, la punta de la espada es la que necesariamente dará mayor herida. Por qué resisten los recazos. Y con esto queda absuelta vuestra duda, porque no tratamos aquí según la fuerza y virtud que tienen los recazos, para resistir, mediante los ángulos, y centro LUIS PACHECO DE NARVÁEZ129DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 122 accidental de la postura en la destreza, sino según la virtud del movimiento para herir. Duda, si una misma treta puede servir a todos. Decidme, dijo Eudemio, si la treta a la que llamáis proposición, puede una servir a todos los hombres, porque si no, grande conviene que sea el número de ellas. Cómo puede servir una treta a todos. Polemarco. De la misma manera que una treta de la espada sirve a la daga, y una de la daga a la espada (por razón de que quien pudo lo más, podrá lo menos), y una de la espada al montante, y la del montante a la pica, y así en las demás armas, quitándole partes al movimiento, o añadiéndole, conforme a la cantidad que tiene el arma, a la que ha de aplicarse: de esa manera puede servir una treta simple a todos los hombres, y una les será de más efecto que la muchedumbre que hay de compuestas: pues en las veras (que es la materia de que hemos tratado) una sola es la que sirve, según vimos en el Diálogo primero: y de la manera que la cura que se hace con los medicamentos simples, es más excelente que la que resulta de compuestos (como dice Escribonio Largo [médico del siglo I] en una epístola, y Galeno en la composición de los géneros), así la treta simple excede a las demás compuestas; y por esta razón conviene al hombre, que tiene a efecto de ánimo simple, treta simple que le corresponde para que no varíen en la aplicación. Filandro. Satisfecho me deja lo que habéis dicho, porque la treta compuesta de movimientos de varias naturalezas, tendrán algunos que sean impertinentes al efecto que pretende el movedor, y como ha acontecido, no solo se le desviará el intento, pero costará la vida: Que debe procurarse treta simple. de suerte que pudiendo haber treta simple, para ejecución simple, no se ha de procurar compuesta, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS130DIÁLOGO TERCERO 123 por el daño dicho. Eudemio. Antes me parece, que debe el hombre de usar muchas tretas compuestas, porque cuando la una no aprovechare, aprovechará otra, y de todas resultará algo, que acuda con el intento del diestro. Polemarco. Bien será; pero como yo os daré treta universal, que sirva a todos los hombres, ¿me daréis vos medicamento universal en virtud, que sirva a todas las enfermedades? Por qué no se aprovechan los hombres de los que aprenden. Porque si esto puede ser, impertinentes son los simples: pues si a diferentes enfermedades se han de aplicar diferentes remedios, enseñando una cosa el maestro a todos los que aprenden, sin diferenciarla para alguno, no teniendo todos un ánimo, ni una misma inclinación, y siendo de diferente fuerza, y estatura de cuerpo; se sigue evidentemente, que todos los discípulos no se aprovecharán de ello (si acaso los maestros no lo hacen, porque es fácil cosa enseñar en general). Cada ánimo sigue su afecto. Verdad es que lo sabrán, pero al obrarlo con las costumbres del ánimo, según a la temperatura del cuerpo (según dicho es) el ánimo seguirá a su natural afecto, y no a la calidad de la treta que aprendió, por no haberla conformado el maestro con el ímpetu suyo, y vendrá la destreza entonces a embarazar el ánimo, porque habiéndose confiado de ella en la paz, no dejará de tener alguna indeterminación, dudando la voluntad, si se llegara al afecto del ánimo, o a la calidad de la treta, lo cual será causa de mayor temor del que tuviera, si de todo punto ignorara la destreza: Deben los maestros examinar con diligencia los ánimos de los discípulos. y por eso dice Cicerón, que los maestros deben considerar, y examinar con diligencia la naturaleza de los discípulos, y tomándola por guía, encaminarlos en la vía que más se inclinan: así que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ131DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 124 por enseñar el maestro al discípulo lo que sabe para sí, y no lo que ha menester el ánimo del que aprende, vienen los hombres a no aprovecharse del trabajo que pusieron en ser diestros, como lo he experimentado en mí: El engaño de los que enseñan. y lo que yo he visto ordinariamente, es que si el maestro es de poca fuerza, y de poco ánimo, luego enseña a todos sus discípulos a que no tienten la espada, ni dejen tentar la suya del adversario, antes les persuaden de que se salgan de los compases, y de las ocasiones que hallaren para herir: y al contrario, si es de mucha fuerza, luego aconseja que tienten la espada, y procuren siempre sujetársela al enemigo, porque se hacen mejor los reparos y heridas, debajo del conocimiento que tiene el hombre de la fuerza de la espada contraria. Y si el discípulo es izquierdo, unos le aconsejan que traiga la espada por fuera, y otros que la traiga por dentro: Al músico debe imitar el maestro. siendo las tretas iguales por la una y la otra parte, sabiéndolas convertir y aplicar; habiendo de imitar el maestro a los músicos, los cuales cuando templan los instrumentos, estiran unas cuerdas, y aflojan otras, porque si a todas las subiesen en un punto, o a todas las bajasen en otro, no harían aquella armonía que resulta, puesta cada una en su lugar: mas lo peor de todo es, que mandan al discípulo (sabiendo dos, o tres tretas de aquellas suyas) que esgrima, para que se enseñe a hacerlas, los cuales como ignoran las varias salidas que tienen, y todo lo demás que conviene, para que no le impida el adversario su efecto, ni le mude las cosas, que pueden hacer en otro; se amedrenta el ánimo, y no osa emprenderlo de ahí en adelante, y 125 casi lo tiene por falso. Aviso para el maestro. Lo mismo sería, si porque sabe una, dos, o tres letras del A B C le mandasen escribir una carta, donde son menester todas las letras que no sabe: por lo cual conviene, que el discípulo no juegue al principio, sino con solo el maestro que le enseña, hasta que sepa tretas a todos los términos, y entiendas que si errare, es porque no supo aplicar, y no porque ignora lo que convenía en aquel punto: y haciéndolo así, será uno más fácilmente diestro, y en menos tiempo. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS132DIÁLOGO TERCERO Cada ánimo quiere su treta. Eudemio. Entiendo que se han de enseñar las tretas, conforme a los afectos de los hombres, y al natural de cada uno, para que escoja conforme a su naturaleza y afición: y también porque cuando un hombre ha enojado a otro, ha menester usar de diferentes tretas, que usara cuando lo han enojado a él. Meliso. La resolución de todo lo que se ha tratado, es, que en ninguna manera se pueden todos aprovechar de unas mismas heridas. Filandro. No estéis tampoco persuadido a eso, que en particular y en universal aprovechan las verdaderas, porque bien sabemos, de lo tratado en la destreza vulgar, que si el que enseña, es flemático, y el que aprende, colérico, y el maestro enseña lo que sabe, y no lo que el discípulo ha menester, no le aprovechará, aunque sea muy bueno lo que aprendiere; y esto solo habéis de entender en la disciplina vulgar; que de la destreza esencial, ya está la conclusión de esto en el Diálogo primero. Finalmente el que enseña, no ha de dar al que aprende, lo que sabe para sí, sino lo que la inclinación y el ánimo, la disposición, y las fuerzas del discípulo piden, para que dure más la doctrina, y le aproveche en las necesidades. El discípulo debe decir con verdad al maestro su ánimo e inclinación. Y por esta razón han de ser todos 126 los que aprenden con sus maestros, como los enfermos con los Médicos que les han de decir verdad en todo, como a los Confesores, que les han de curar las almas: así a los que han de curar el cuerpo y los ánimos. Meliso. Con esas razones yo quedo satisfecho, habiendo tanta diferencia de ánimos y cuerpos en la especie humana, como vemos: y lo que es más de espantar, cada uno con su intento, y lo mismo hallo en la destreza, pues con solo variar los principios de las tretas, y mudarlas de su propio término salen (como visteis en el Diálogo primero) tan varios fines, aunque iguales con el ánimo, si le falta algo de lo que le conviene: ¿Qué os parece que será, si difiere en todo, aunque sea una misma treta? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ133DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Eudemio. No creo yo que haya tanta mudanza en los principios de las tretas, porque es universal la proposición, y no pierde su acción, porque comience con más o con menos partes el movimiento, ni le varía algo en el tiempo de la aplicación, sino en llegar más tarde, o más presto. La destreza depende de dos causas. Meliso. Veamos, ¿toda la destreza no depende de causas, una universal y necesaria, y la otra particular y contingente? Polemarco. Sí, porque la necesaria es de parte de la verdad universal, y la contingente, de la particular: pues siendo así el efecto, que sale de dos causas, la una necesaria y la otra contingente, clara cosa es que ha de ser contingente. Bien sé que la proposición se hará de parte del diestro, supuesto que es verdadera: pero si esta verdad está fundada en las ocasiones, que el contrario ha de dar para efectuarse, cuando no las diere, dejará de ser, y será la proposición unas veces cierta, y otras no; pero en general dejará de ser. Filandro. Muy bien decís, 127 si tratáis de las tretas particulares, las cuales por su singularidad individual, no las comprende la universal; Cuál es la verdadera treta. pero la que es verdadera proposición, y tiene lo que conviene para universal, ya sabéis que no espera más ocasión que elegir su medio, y electo, no acata ni respeta ninguno de los movimientos, ni posturas de espada, ni perfiles del cuerpo, como no lo aguarda la daga, cuando con esta sola queremos contrastar la espada. Polemarco. Tocad algo de la Teórica de ese arma. El ángulo recto alcanza más. Filandro. Conviene que sepáis, que de todos los ángulos, que son las posturas, conviene a saber, el recto, el obtuso, y el agudo, el que más alcanza, es el recto y el que está en parte más aparejada para todos los movimientos, así circulares como rectos: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS134DIÁLOGO TERCERO El inconveniente de las posturas y extremos. porque la postura que sale del ángulo obtuso y agudo, está más alta de lo que conviene, o tan baja, que es menester suplirle la falta del lugar, con el favor de los compases, y extremos del cuerpo, y de estos dos el que se convierte más presto en recto, es el ángulo obtuso, según Euclides, en la proposición veinte del tercero: y esta espada a la que llamamos línea, hace las diferencias, conforme a la figura del movimiento, Graduación de la espada. porque la graduamos desde la punta, en la cual, como parte más flaca, ponemos la unidad, que es principio del número, y como se va multiplicando el valor de los números hacia el centro, va la espada manifestando la fuerza que le comunica el cuerpo al centro, que es el ángulo sólido, que forma la espada y el brazo con el cuerpo, que es donde acaba el mayor número: y de la manera que comenzando por la unidad de la punta, que es la parte, donde comienza punto de la línea, se 128 van fortificando unos números con los otros, hasta parar en el mayor, que está en el centro: así comenzando del mayor número, vamos disminuyendo la fuerza que tiene la cantidad discreta del número, y la que tiene la cantidad continua de la espada, hasta llegar a la unidad, y el punto, que es principio de aquella cantidad, sin ser línea, acompaña a toda la magnitud, como la unidad a los demás números, aunque no es número: de la manera que anda siempre la parte del movimiento, siguiendo a las que están por venir, como se van engendrando, y el instante, a los demás que componen al tiempo, como lo enseña la demostración que sigue. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ135DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Demostración. Sea el nacimiento del brazo, que es el centro principal, en ángulo sólido, punto P y la empuñadura, que es el centro menos principal, punto M, y la parte más flaca, que la punta de la espada, punto A, para sacar el medio de estas dos proporciones de la fuerza y flaqueza, hemos de sumar diez con cuatro, y serán catorce, sacando la mitad de catorce, son siete, este 7 es medio entre diez y 4, y queda hecha una proporcionalidad de dos proporciones: la primera 129 de 10 a 7, y la segunda de 7 a 4, porque el diez excede el siete en tres, y el siete al cuatro en otros tres, y con esto viene a ser tanta la flaqueza de la punta de la espada, como la fuerza del centro, el cual viene a exceder en tres partes de fuerza al medio de la espada, y el medio en otras tres a lo más remoto de ella; de suerte que queda la punta de la espada tan sin fuerza como la unidad que la señala en valor, a respecto del número mayor, y la proporción que hace el doce al tres, esa hace el cuatro a la unidad: así que puesta la espada en el ángulo dicho, la parte de ella que está siempre flaca, sin mudarse jamás, es la punta, y esto aunque se mude el centro, porque cuando acaso lo mudare, más cerca tendrá la punta de la espada menos flaqueza, pero no fuerza, como tampoco podrá el centro mudar su propia fuerza en flaqueza, porque no se compadecen dos contrarios en un sujeto, ni en la punta de la espada, ni de la pica, se hallará jamás fuerza y flaqueza juntamente. La punta de la espada es la parte más flaca de ella. Así que queda averiguado, con firme demostración, que la parte más flaca de la espada, es la punta. Y sabemos también, que le viene esta flaqueza, porque es la parte de la espada, que está más apartada del cuerpo, que es la fuente de la fuerza, y el que difunde la virtud en todas las partes que quiere la voluntad, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS136DIÁLOGO TERCERO conforme a la naturaleza de cada una. Y si queréis demostración más clara para ello, y para más satisfacción de esta doctrina, yo os la daré tal, que os admire. Eudemio. Holgaré de verla. Filandro. Veamos, ¿qué tendrá más fuerza a vuestro parecer, un dedo de la mano, 130 o una espada, o una pica? Eudemio. Una espada, o una pica. Filandro. Pues poned el dedo primero de los cuatro (que llaman index [índice]) sobre la punta de la espada, en el nacimiento del movimiento violento, y tenedlo firme, de suerte que haga dos ángulos rectos, con la espada, que yo os digo de parte de la verdad, que aunque se junten muchos brazos fuertes a sacarla por la parte donde está el dedo, no sacándola por los lados, ni por lo bajo, no la sacarán, ni podrán por lo alto, ni hacer movimiento violento con ella hacia arriba en ninguna manera, como veréis en esta demostración, que sirve para el movimiento violento, y natural. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ137DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Eudemio. Por cierto que es demostración gustosa, y provechosa, y que si no la experimentara, la tuviera por patraña, como dicen las viejas. Pero decidme, ¿qué razón hay, para que se ponga el dedo contiguo a la espada, y no algo apartado? Filandro. En todos 131 los principios de los movimientos violentos, y aún en el principio del movimiento natural, estando la espada en ángulo obtuso, que se ponga el dedo hace el mismo efecto, y la causa porque se pone junto a la espada, y no apartado, adelante se verá en la demostración, con que se prueba, cómo el reparo de flaco brazo podrá resistir al movimiento de brazo fuerte, con otras cosas. Ahora resta que sepáis, que esta espada, que es contigua al brazo, puede tantas veces moverse circularmente, cuantas son las partes, a que puede rodearse el brazo, mediante los diversos músculos, y cuerdas que lo mueven, como dicho es: y entre ambos movimientos circulares, solo una vez puede moverse rectamente: lo digo así, porque la estocada, es movimiento accidental, en comparación con los demás, y lleva siempre un principio en todos sus movimientos, los cuales se engendran de partes, que se van multiplicando unas tras otras, hasta que perfeccionan al movimiento, y lo hacen de acto cumplido. Todos los movimientos son flacos a sus principios. Estos movimientos son flacos en todos sus principios, porque el fundamento, sobre que se compone, y se multiplica la fuerza de todas las otras partes, es una parte sola, y una parte sola de movimiento, no tiene fuerza por sí, pues está el tenerla en la compañía que hace con las otras: luego bien se sigue, que cualquier movimiento, que tuviere más partes, resistirá al que trajere menos, de la suerte que es más poderoso el movimiento, ya en acto, que el que está en potencia: y aún veréis que pequeño impedimento estorba, según regla de la Perspectiva, que los ángulos visuales, si les impiden el nacimiento, 132 no comprendan una cosa grande, como parece de la demostración que se sigue. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS138DIÁLOGO TERCERO Demostración. Sea el ojo punto M, y los rayos visuales punto G, y el dedo punto F, y lo que han de comprender D y E puesto el dedo en el nacimiento de las líneas visuales, con ser de tan pequeña cantidad, estorba que las especies de lo que está detrás, no vengan a los ojos, porque les estorba el acto. Pero si el dedo que antes era punto F se apartase donde está punto R Q X que es algo más afuera, de suerte que el ángulo esparciese los ángulos libremente, no será parte el dedo para que las líneas no lo comprendan a él y al cuadrado. De la misma manera entenderéis, que si al principio del movimiento arrimáis la daga, no será parte la cantidad mayor de la espada para sobrepujarla: pero si apartáis la daga, de suerte que el movimiento se rehaga de algunas partes, y se ponga en acto, ninguna parte será la daga para resistirse, como se verá en la demostración del cuadrado: sea el movimiento que ha de hacer la espada punto N, a punto P, si la daga se le pone al nacimiento del movimiento, 133 como dicho es, no hará la espada movimiento alguno: pero si la daga se apartase algún poco, la espada la llevaría de encuentro, y la dejaría en punto O, y ella pasaría sin algún impedimento, desde punto N a punto P, porque entonces el 6 comprende al 3 que son iguales proporciones, como diez y cinco. Cada efecto imita a su causa. Ya que tenéis entendido esto, sabed que la figura y forma de las cosas, son efectos de la causa, que los produce, porque cada efecto imita a su causa, como sigue cada sombra la forma del cuerpo que la causa: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ139DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. El hombre es de figura esférica. y así veremos verificado en el hombre, en el cual hallaremos las figuras que tiene la Geometría, todas incluidas en el círculo principal, de que consta el cuerpo humano, porque abiertos los brazos, y apartadas las piernas, según la medida de Vitrubio, si le ponen un compás en cierto medio, toca la punta en la superficie de los dedos de los pies y de las manos, las cuales tienen por sí la misma figura de su todo, como la tiene la cabeza, los ojos, y todas las demás partes; por cuya causa, todos los movimientos propios que el hombre hace con el todo, o con los brazos, pies y cabeza, son todos circulares, sacando a la estocada, que como dicho es, es movimiento accidental: de manera que en la figura circular, no se puede dar fin ni principio, porque no lo tiene ni nadie lo hallará después de hecho el círculo. La daga es toda centro. Ahora pues, volviendo a lo pasado, por cuya causa se han declarado como premisas estas particularidades, para inferir que la daga está siempre junto al centro, de la cual comunicación le viene tanta fuerza, que en cierta manera se puede decir, que es toda centro; Primera proposición universal de la daga. aunque también en la cantidad pequeña de la daga hay partes, unas más flacas, y otras más fuertes, conforme a los sitios y 133 vecindad que tiene con el origen de la fuerza, con la cual cantidad hace la daga, un círculo tal, que incluye en él la línea recta de la espada contraria, o que esté en potencia, o en acto, y le mata los principios de los movimientos circulares que puede hacer, junto con la estocada que quisiere formar el adversario, el cual como indeterminado, y falto de conocimiento, de cuál es el principio de aquel círculo que hace la daga, casi semejante a la Espiral, ni entiende tampoco el fin, a dónde ha de parar, no sabe ni acierta a sacar la espada, ni a encaminarla por donde la puede librar del dicho círculo. Pues si a un solo círculo no se le puede conocer, cual es el principio ni el fin, a muchos círculos juntos que hace la daga, cuando entrando el cuerpo, y metiendo los compases adelante, va incluyendo en ella cantidad de la espada, convertido algo del círculo en la línea Eliaca menos podrá librar la espada de la daga, aunque se dé prisa atrás por sacarla, que es lo que han tomado algunos por remedio, después de que se ha hecho a todas las cosas que han inventado COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS140DIÁLOGO TERCERO contra la daga: y lo que os admirará más, es, que jamás se han errado estas proposiciones, en veras, ni en burlas, y se han experimentado más veces de las que convenía. Lo primero que hace el diestro. Meliso. ¿Por cuántas partes puede la daga resisitir a la espada? Filandro. Hace sus tretas con la espada de muchas maneras: primeramente eligiendo su medio (que es el fundamento de la destreza), que se elige unas veces poniendo la daga sobre la espada, no aplicada, sino en el medio de proporción, y otras debajo de la espada, por el mismo orden, y otras veces puesta la daga a ambos lados, 135 cada uno en su término, eligiendo menos porción de línea entre la daga y la espada, que hay entre la espada del contrario, y el cuerpo del que tiene la daga. Primera objeción contraria a la daga. Polemarco. La daga sola, ¿a cuáles de los movimientos de la espada hace más fácilmente su efecto? Meliso. Contra los movimientos de la estocada, hará mejor sus tretas, porque la daga, usa de círculo, y la espada, de movimiento recto. Segunda. Eudemio. Yo tengo por más difícil de entrar con la daga, cuando el contrario tira estocadas, y se retrae juntamente. Tercera. Meliso. Lo que a mí se me hace más difícil de creer es que se hará lo de la daga contra los tajos y reveses, porque son movimientos muy vehementes, y la daga, aunque tiene fuerte la cantidad, como es tan pequeña, no los podrá resistir. Filandro. Por cierto que ponéis grandes dudas, y que los vulgares que deseaban que no fuese verdad, no las han puesto mayores, antes de que lo viesen, y lo experimentasen. A otros se les hacía más áspero, después de LUIS PACHECO DE NARVÁEZ141DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. experimentado, y cuando se hacía, fácilmente contra todo lo que traían pensado los muy confiados, se acogían luego a porfiar [discutir obstinadamente, imponer repetidamente o intentar con tenacidad algo, S. A., S. F. 10], que es el postigo por donde se escapan los incrédulos. Cuarta. Otros cuando tiraban estocadas, y se entraba el de la daga con ellos, juraban que si se estuvieran en un lugar con la espada, sin moverla, no pudiera entrar, como pudo a la estocada: y la razón a que ellos iban rastreando, es, que como el movimiento que una vez se hiciere con la espada, no puede dejar de haber sido, ni de ser, hasta que se acabe, y cumpla aquella acción, parece que por no dejar de ser el movimiento en el camino, hasta que pare en su punto, si acaso no está otra cosa determinada en la 136 voluntad, antes de comenzarlo, puede bien la daga entrar seguramente a la espada, y hacer que sean de efecto los desvíos y ángulos. Quinta. Y por esta causa tienen algunos por cierto, que estando la espada en potencia, y en figura de ángulo agudo, no la podrá resistir la daga. Sexta. Pero cuando con esta prevención de fuerza, se ha hecho con la misma facilidad, por ser la proposición de la daga universal, que contra las posturas que tenían por más fáciles, daban vuelta, diciendo, que no se podría hacer contra los tajos, por carecer la daga de cantidad conveniente para resistir tan fuertes movimientos, Séptima. y cuando también se ha hecho sin resistirlos, han dicho de nuevo, que si uno se retirase tirando cuchilladas y estocadas, en ninguna manera se podría hacer efecto con la daga; como si estuviese el de la daga obligado a más que hacer retirar al contrario, o entrar con él, si espera. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS142DIÁLOGO TERCERO Segunda proposición de la daga. Filandro. Muchas son las especies de las proposiciones que tiene la daga contra la espada, porque unas veces se entra conociendo la naturaleza de los principios de los movimientos: para lo cual ha de advertir el diestro, cuáles son los que siempre hieren, y cuáles no son para herida, sino para ayudar a herir, porque en la destreza, hay algunos movimientos que son de la calidad del cero en la Aritmética, que no sirven de otras cosas más que de hacer crecer el valor del movimiento que se les llega, y de esta suerte de entrar, salen muchas especies de tretas. Treta tercera. Entra también la daga mediante los compases de los pies, cuando el de la espada hace movimientos circulares, porque los compases están graduados con ellos, y van supliendo 137 con su rectitud, o curvidad, por el Diámetro o la circunferencia, los grados que gasta la espada en lo circular del movimiento, de la manera que se ha la cuerda con el arco, como se verá en esta demostración universal de los compases, para todas las armas. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ143DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Demostración. Que el círculo mayor es el espacio que hay entre el pie derecho del contrario y el mío, y el menor 138 es el que hay del pie derecho de cada uno, hasta el izquierdo, y los números significan lo que se aumenta de cantidad en la espada con el movimiento de los pies en cada uno de ellos, doblándose conforme al valor de cada uno (como declararemos largamente en su lugar), Treta cuarta. así que la daga entra otras veces, por el círculo que está entre ambos pies, al contrario del tajo, al venir el movimiento natural, y otras antes de formar el violento de todo punto. Treta quinta. Puede entrar también la daga, conociendo cuál es lo propincuo, o lo remoto del centro de la espada, mediante lo cual, se saca en limpio la fuerza que tiene cada una de estas partes, lo cual entendido puede emprender sus tretas, guiado el diestro de este conocimiento, como ya hemos probado en la segunda demostración. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS144DIÁLOGO TERCERO Treta sexta. Y sabiendo cierto que es mayor largura la del brazo, y la daga, con el extremo del cuerpo, que la acción del primer movimiento de la estocada, la daga hace su efecto, metiendo la línea recta de la espada en la circunferencia de la daga. Y os advierto, que cuando se haga, ha de llevar la daga aplicada a su mismo centro, en todo el discurso de su movimiento, la parte remota del centro de la espada, metiendo siempre el cuerpo en el ángulo que hacen, la espada, y el cuerpo, compelidos del movimiento de la línea Espiral que hace la daga, matando todos los principios de los movimientos que puede hacer, comenzando a impedirlos desde el 139 principio, de donde nace el movimiento violento en la espada, que es el filo obtuso, y luego continuar el movimiento de la daga, para que comprenda el natural y remiso, para que el adversario no pueda formar el agudo, el recto, ni el mixto, Cómo se ha de haber con los engaños. porque los engaños que el enemigo puede hacer con la espada, se han de prevenir de una vez, y no de muchas, y como la espada cuando mueve rectamente a estocada, tiene el punto principal de la herida en la punta, y no en otras partes, porque las demás se gobiernan por aquel punto primero, al contrario de las figuras circulares, que con cualquier parte de la cantidad de la espada que acierta, hiere más, o menos, conforme a la fuerza que se le comunica a aquella parte, y conforme a la distancia que llevó el movimiento violento: pero la punta de la espada, es el principio de la herida, al cual sirven todos los otros, y desbaratado el intento de este primero, se desconciertan todos los demás. Responde a la objeción. La daga puede resistir aquella herida, con muchos puntos que tiene en su largura, aunque pequeña, y no tiene necesidad de señalar en la cantidad parte alguna que desvíe, antes con cualquiera que toca, hace el mismo efecto en los muchos puntos de la espada. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ145DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Séptima treta de la daga. Se puede entrar también con la daga, haciendo extremos con el cuerpo, dilatando con ellos el movimiento contrario, ora sean rectos, o circulares: Octava treta. y si acaso la espada hiciere acometimiento por una parte para 140 herir por otra, entonces se ha de convertir la circunferencia que hace la línea Eliaca, sin que se mude el centro de la daga, porque si lo muda, será superfluo, y dañará antes que aprovechará; Novena treta. y también haciendo ángulo con la daga en la espada, de cualquier especie que sea, meter el cuerpo en él (regla universal para todas las especies de las armas). Décima treta. Pero si la espada del contrario estuviere fuera de término, y del medio que convenga; y acaso trajere hecho el movimiento primero de la herida, le haréis poner la espada delante por medio del movimiento arrojadizo, Undécima treta. y luego de que la haya puesto, le detendréis la espada con cualquiera de los atajos, conociendo la fuerza del movimiento contrario, por la virtud de los ángulos, Duodécima treta. moviendo unas veces los pies rectamente atrás, disminuyendo el movimiento circularmente al contrario, de la especie de herida, que formare la espada. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS146DIÁLOGO TERCERO Polemarco. Si cada una de las que habéis dicho, es treta universal, muchas deben ser las particulares que salen de cada una, según lo que habéis apuntado. Pero ya que nos habéis dicho copiosamente en lo pasado, lo que toca al medio del brazo, y a sus extremos; y el de los ángulos, y el cuerpo: decidme ahora, en cuál de ellos está mejor; no para hacer postura principal, que en la demostración primera quedó averiguado, sino para formar herida, o desvío; y mirad que trato de los extremos del cuerpo. Meliso. Eso no lo tengo yo por muy difícil, después de que probaron con demostración que el extremo que hace el cuerpo sobre el pie izquierdo, por tener tan de su parte el poderse reducir al medio, y pasar hasta el otro extremo, 141 Puede hacer mejor las heridas y desvíos que el extremo del pie derecho. Eudemio. Y aún con eso se yerran las más de las cosas, por no entender la esencia de ellas, y erradas vienen a poner culpa a quien no la tiene. ¿No está ya entendido, que el extremo que tiene menos impedimentos para reducirse al otro, que es el extremo de pie derecho? ¿Cómo queréis probar ahora lo contrario, estando de esta otra parte la razón? Pero no me espanto, que siempre los que tratan con Euclides mucho, de un punto solo hacen un muy grande edificio, por estar aquellas proposiciones tan preñadas, que el que las entiende mejor, sabe de ellas mejores cosas, y las aplica milagrosamente; y llegado a querer entenderla, no acaba el hombre de topar dónde está el punto de la aplicación: así debe ser eso que dudáis ahora. Meliso. Y aún de esa manera se quiebran los hombres la cabeza porfiando, pensando que han entendido lo que oyeron, o leyeron, y por ventura se les ha pasado por alto, y echan la culpa (que tan suya es) a quien no la tiene, como hacéis ahora a mí; porque lo que yo dudo, no es negar lo que habéis dicho, ni mi razón en lo que trato, es menos fuerte que la vuestra, salvo que diferimos yo en decir, que estando el cuerpo sobre el pie izquierdo, se reduce naturalmente al medio, y al otro extremo; y vos en decir, que estando sobre el pie derecho, se pasa más fácilmente al medio, y al otro extremo: y no hay para qué porfiar en esto, teniendo tan a mano la demostración, por no ser como nuestro amigo, cuando quiso sustentar, que era mejor la postura de pie izquierdo, y se vino a cegar tanto, que dijo que alcanzaba LUIS PACHECO DE NARVÁEZ147DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 142 más que todas las posturas, enseñándonos la demostración que es falso lo uno y lo otro: así lo que tengo dicho, es en parte diferente de lo que vos dijisteis, pero no en el todo: y en esto se verá quién ha entendido mejor la demostración. Por eso decidme ahora, ¿en cuál de los extremos está el cuerpo mejor para hacer desvíos y heridas, que es lo primero que dudé? Eudemio. No estoy menos corrido de ver callar tanto a Filandro, sabiéndolo mejor que ambos, que de oíros hablar tan largo de un extremo, que es de tan corto movimiento: y para que la respuesta sea tan a propósito, como merece pregunta tan puntual como la vuestra, conviene que sepamos, cómo han de estar los cuerpos en esos perfiles: porque, o ha de estar cada uno por sí, sin alguna defensa, o puesto el cuerpo delante con el extremo contrario. Si cada uno está por sí sin defensa, ambos tienen una misma libertad para reducirse el uno al otro; No se puede ir de un extremo al otro sin pasar por el medio. y de la demostración pasada tenemos averiguado, que no se puede ir de un extremo a otro, sin pasar por el medio; y así lo dice Euclides en la proposición quince del tercero: pero si están ambos con las espadas en sus extremos, veréis cuán lejos va vuestra opinión de la verdad, porque el extremo del cuerpo sobre el pie izquierdo, después de hecho una vez, no tiene más acción, por la parte del mismo pie (como dicho es) y así no puede ir más atrás. Pues ir a ponerse en el medio, como afirmáis, no puede, estando la espada delante, que se lo estorbará, y este impedimento es grande para las tretas que se comienzan por el 143 perfil del cuerpo; que lo que toca a las demás, no trato, porque tienen sus limitaciones. De manera que no pudiendo el extremo izquierdo, por el impedimento de la espada contraria, pasarse al medio, mucho menos podrá pasarse al extremo del pie derecho, el cual después de tener necesitado al contrario con su extremo, puede con mucha facilidad reducirse al medio, y al extremo izquierdo, por no tener algún estorbo que le impida el movimiento de su herida, desvío, ni reparo. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS148DIÁLOGO TERCERO Meliso. Leed vos a Campano, sobre la misma proposición que alegasteis de Euclides, y veréis cuán a banderas desplegadas contradice vuestra opinión. Eudemio. Bien he visto esa contradicción, y sé que es a diferente propósito del mío, y nada en favor del vuestro. Polemarco. Yo querría ponerme en medio, si no me cupiese tan mala parte, como a los que ponen paz. Ya tenemos entendido, que el extremo más fácil de todos al reducirse al medio, así de los perfiles del cuerpo, como de los ángulos de la espada, es el extremo de pie izquierdo, por ir el cuerpo obrando naturalmente, y el extremo de pie derecho violentamente en sus movimientos: de la propia manera que el ángulo obtuso, por bajar naturalmente al ángulo recto, se reduce más presto al medio, que el ángulo agudo, porque sube lo grave, al trocado del ángulo recto, que tiene acción más fácil al ángulo agudo que al obtuso, por ser la una obra natural, y la otra violenta, como ahora veréis por esta demostración. Demostración. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ149DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. Sea el ángulo recto la línea que señala punto A con la línea punto B, y el ángulo obtuso, la línea más alta que señala punto G con punto B, y el ángulo agudo, la línea más baja, que señala punto F con punto B, de suerte que punto B sea la línea que formen los tres ángulos, que suele hacer el brazo con el cuerpo, si queremos convertir uno de estos extremos en otro, o reducirlo al medio, más fácilmente se pasará el punto G a punto A F, porque baja con movimiento natural, que punto F subir a punto A G, y al trocado punto A que es el recto, se reducirá más presto a punto F que a punto G, por razón de ser la una obra natural (como dije) y la otra violenta. Filandro. Muy bien está absuelta la dificultad con esta demostración, por ser acción natural 145 la de un extremo, y la del otro violenta: La acción de la naturaleza, es siempre una misma. especialmente que la acción de la naturaleza, se hace siempre de una manera, y la causa porque el sentido nunca se engaña, acerca de su objeto, es porque el acto del sentido, es obra de la naturaleza. Y de aquí sabréis que hay diferencia entre la obra natural, y la que se hace acaso, porque la acción natural, siempre es de una manera. Pero habéis de entender, que obrando la naturaleza, acerca de una misma especie, produce siempre un mismo efecto, y la acción, que es acaso, es unas veces verdadera, y otras falsa, como lo será el extremo de pie izquierdo, cuando quisiere valerse de la fuerza, aunque sea su movimiento natural, porque si quiere repararse de algún golpe, como no tiene fijo a dónde pueda pasar el cuerpo, por estar delante la espada contraria, no puede poner la fuerza que está recogida en el pie izquierdo al pie derecho; con gran dificultad puede resistir el golpe, sin quedar ofendido, si no es acaso; ni tampoco cuando resista, si quiere sacar de la resistencia herida, como en otros términos, en ninguna manera puede sin hacer el cuerpo algo a tras, por fortificar con fuerza la herida, o el desvío, por estar ultimada la potencia, y falta la materia, para que la forma salga perfecta. También el extremo del pie derecho, como su movimiento hacia atrás no es obra natural, se hace de diversas maneras, y le conviene la misma razón, cuando está con la fuerza rematada hacia adelante, de lo cual carece el que está en el medio de esos dos extremos: porque (como dicho es) puede mover la espada a diversas partes, sin hacer COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS150DIÁLOGO TERCERO 146 más movimiento con el cuerpo del que quisiere para alcanzar a herir: de manera que por no estar dispuesta la fuerza en uno de estos dos extremos, aunque el movimiento del uno sea natural, o por más cantidad, o por menos, salen los efectos falsos unas veces, y otras demasiados. Polemarco. Decidme, si ambos perfiles son extremos, ¿por qué razón puede el del pie derecho herir, o desviar, sin aumentar movimiento en el extremo que tiene, y ponéis fuerza necesaria al extremo del pie izquierdo? Filandro. Porque el extremo derecho tiene al medio, y al extremo izquierdo, a donde puede libremente pasarse, y puede mejor obrar, y prevenirse de fuerza para el movimiento; porque como visteis en la demostración, no tiene estorbo por aquella parte, como lo tiene el que está sobre pie izquierdo por ambas. Si un hombre puede reñir con dos o tres hombres. Polemarco. Ahora quiero que me digáis si un hombre solo puede reñir con dos, o tres, o cuatro: y si hay razón para probarlo, que hace mucho tiempo que deseo salir de esta duda. Filandro. Cuando un hombre solo lo ha con otro, puede decir que riñe; pero si lo ha con dos, o tres, podemos decir que riñen con él, y él solo se defiende; entonces si puede, porque yo no he hallado demostración en toda la destreza, cómo puede reñir un hombres con dos que sean hombres como él, porque ya sabemos que todos los movimientos que dan herida, se hacen en tiempo, y cada movimiento es particular en la espada, y de diferente naturaleza; De un movimiento ninguna cosa se sigue. y si son las heridas circulares, constan de dos movimientos (porque de uno ninguna cosa se sigue) el uno violento, y el otro natural, y sabemos que siendo la herida singular, ha de LUIS PACHECO DE NARVÁEZ151DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 147 dar forzosamente en lugar determinado. Veamos ahora, cuatro movimientos que constituyen cuatro heridas (hablando de los que hieren); cosa clara es que darán en cuatro lugares indeterminados, de donde se infiere que no podrá (ni aún Hércules) con un solo movimiento resistir a cuatro, pues no pudo contra dos. Polemarco. Por cierto que tenéis razón, que en tanta variedad de movimientos y disposiciones, y en tan diferentes medios, sitios, fuerzas, posturas, ángulos, extremos, voluntades, mal podrá un hombre solo, con solo un movimiento y con un solo medio resistir a tantos, y tan diferentes, y que queda averiguado, que es cosa imposible que uno pueda reñir esperando sin retraerse con más de uno: cuánto más que la atención de la vista para comprender bien, ha de estar firme en un lugar, y atenta a un punto solo, por ser de acto particular, y acabado uno, hace otro, ¿cómo comprenderá lo que hacen cuatro espadas con tan diferentes heridas, y cada una compuesta de dos movimientos propios, y algunas veces accidentales, y en tan diferentes ángulos y naturalezas, figuras, tiempos, principios, medios, y fines? Porque (como sabéis) la herida de tajo, pide diferente defensa que la estocada, cuando son diferentes motores, y el afirmarse quiere defensa, tan diferente del revés, cuanto son diferentes especies, y de varios fines: porque la espada puede estar en tantos, y tan apartados lugares, que apenas el ángulo comprende a sus especies, principalmente moviendo al brazo tan diferentes murecillos, cuando son diferentes los movimientos que la espada puede hacer 148 estando en ángulo recto, obtuso o agudo, que son a los que se reducen todas las posturas, mal podrá el hombre solo ofender a tantos, ni defenderse de alguno: no trato del hacerse hacia atrás, que ya hemos dicho en su lugar, que no hay destreza contra los que continúan los compases. Finalmente un hombre solo, esperando, no puede ofender, ni defenderse de muchos; ni tampoco tendrá aliento para sustentarse, ni hay quien sea tan curioso, que haya sacado por Aritmética, las horas y grados que podrá el hombre tener aliento conveniente para el peligro en que se viere, que es la cosa más importante en esta ciencia, y lo que más conviene guardar. Polemarco. Veamos, siendo el movimiento que hace la espada, y el que hace el aliento, ambos voluntarios, ¿cómo no se juntan en una misma acción de las que hace la voluntad, pues cada uno de los músculos ayuda con su movimiento al que es de su especie? Dadnos en limpio la doctrina. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS152DIÁLOGO TERCERO Filandro. Esto no es como pensáis, porque puede haber dos movimientos voluntarios, y cada uno con su fin diferente, como es desviar con la daga, y herir con la espada, que sustenta el uno al otro, y por repartirse la voluntad, no pueden salir fuertes ambos movimientos, ni a un mismo tiempo, porque es menester más fuerza para la herida que para el desvío, y diferente fuerza, y músculo, para subir la espada, y diferente murecillo, para bajarla. Finalmente cuando tiramos un golpe con la espada, o hacemos movimiento con ella, para algún reparo, o desvío, y se aplica la voluntad a cualquiera de ellos, deja el hombre de respirar, no porque sea su ultimada voluntad, no respirar, sino porque ocupa la mayor parte de la voluntad, en el movimiento de la espada, 149 y como el aliento es tan necesario, para que el calor natural se temple, el cual se multiplica con la falta del aire, cuando mucho se detiene, por haber aplicado la voluntad a otra parte; cuando al hombre respira aprisa, es para suplir con las muchas respiraciones, lo que faltó del aire al calor natural, por haber detenido el aliento al formar la herida: de suerte que nos dice la experiencia, que cuanto más espesas fueren las cuchilladas, tanto mayor será la necesidad de la respiración, principalmente, si el movimiento de los pies se hace para diferente fin, que el movimiento de la espada, queriendo sin poder acudir a todas partes, y habiendo de gastar espíritus por los sentidos, será entonces mayor la necesidad de la respiración, que si fuesen todos los golpes a un fin, siguiendo la voluntad solo un ímpetu: porque los músculos que sirven a la respiración, cuando la voluntad se aplica a tirar golpes, estando del ánimo alterado, dejan de servir en la respiración, y acuden en alguna manera al fin de la voluntad, guiada por la irascible, empleando lo que pueden de su acción en la herida: así que como es tan necesario el movimiento de la espada para herir, y conviene tanto el movimiento del cuerpo, para que la espada lleve fuerza, y alcance, se junta un movimiento con el otro en un mismo tiempo, y se gastan en el hombre más espíritus de los que conviene, y queda cansado e inhabilitado el movedor, si ha de segundar, y pasar adelante con otros movimientos Doctrina para conservar el aliento. para remedio de lo cual es cosa importante al diestro, que haga los movimientos con los pies, cuerpo, y espada, que más convenga a las heridas y defensa, procurando siempre que quiera tirar el golpe, prevenirse de respiración, y esto antes de que forme el movimiento, porque cuando la herida para, sale el aire LUIS PACHECO DE NARVÁEZ153DE LA FILOSOFÍA DE LA DESTREZA. 150 que se recogió, y entre otro de nuevo sin necesitar al calor del corazón, ni a la fuerza, y de esta suerte conservará el hombre su respiración, y andará siempre alentado en todos sus movimientos, sin que le falte cuando sea menester. Finalmente con esto traerá sosegado el aliento, y tendrá abundancia de espíritus para las aplicaciones de los actos de los sentidos, y para los movimientos de la espada y el cuerpo sin cansarse, como si el hombre no riñese. Eudemio. Bien me satisface la doctrina que nos habéis dado, y entiendo los misterios que la experiencia ha descubierto en todas las cosas, por su causa nos habéis dado una doctrina tan nueva y tan necesaria para la vida del hombre. Polemarco. Verdad es que puede el uso mucho en las cosas, pero si a la experiencia de lo particular no acompaña la discreción, y juicio del experimentador, para el conocimiento de la universal, nunca es parte la experiencia para más que hallar la verdad, porque el guardarla es oficio de la ciencia, y así he dicho muchas veces que conviene al que enseña el arte de las destreza haberse experimentado en las veras para los actos de la fortaleza, y crédito de la ciencia, pues solo el enojo es prueba de su bondad, porque no basta haber aprendido armas, y haber esgrimido toda la vida (como el vulgo dice) para saberlas enseñar, ni alcanzar nombre de fuerte. Y en lo demás que dijisteis de las experiencia, digo que el entender y conocer de las cosas, más conviene al arte que no a ella, de donde averiguamos que los que tienen verdadera arte, son más sabios que los que tienen experiencia solamente, según dice el Filósofo: porque los unos saben la 151 causa, y los otros la ignoran. Bien es verdad, que los experimentados saben algunas veces lo que es una cosa, pero ignoran el por qué es: mas los científicos saben y conocen la quididad [esencia] de las cosas, y el por qué son, El científico puede enseñar solamente. y así los científicos pueden enseñar por el conocimiento que tienen de las cosas, y los experimentados no porque las ignoran; y la demostración de esto hallaréis en la misma destreza, donde muchas veces lleva el diestro determinada una proposición con solo el pensamiento, que la experiencia le enseñó: y si acaso el otro lo muda, como señor absoluto de esos movimientos, pierde la treta en el mismo punto, por no hallar en el adversario firme la COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS154DIÁLOGO TERCERO postura en que antes lo vio, y hallando falta una treta en el peligro, todas las que salieren de ella os parecerá que lo son: Lo que debe hacer el diestro. por lo cual conviene que el diestro tome consejo en estas mismas, pues aprovecha poco el gran número de tretas, si les falta razón y ciencia para aplicarlas; el cual yerro es ordinario en los que están confiados de solo la experiencia, y sucede al trocado, al que obra con ciencia, que aunque el adversario mude el principio, y no venga por la parte que primero se puso, ni permanezca en la postura, como el científico sabe la causa de lo que va obrando, ninguna cosa de las que puede hacer el adversario, le impide su efecto. Y ha acontecido muchas veces mudar el contrario postura, creyendo que se mejorabas, y ser aquella mudanza más provechosa para la treta que se va a ejecutar en él, que si se estuviera quedo en la postura de antes, y sucediera al revés, si con solo la experiencia se emprendiera, por ignorar la causa 152 universal, que sabida bien, y enterado en ella el entendimiento, es imposible que sea parte alguna mudanza, para estorbar el efecto de la treta verdadera: porque sabed, que se hace grande cualquier impedimento, por pequeño que sea, al que emprende la treta, sin saber la causa. Al fin como salieron las armas de la experiencia, las cuales tratan de verdades, que no se pueden mudar, ni alterar con ningunos sucesos, así de la ignorancia salen los acaecimientos. Y porque parece que llaman, será bien que subamos a cenar, para sustentar el cuerpo, ya que las almas han gozado de su manjar: y se quede el negocio comenzado, para que descansando esta noche, con más fuerza mañana demos fin a nuestro propósito, enseñando al diestro cómo obrará la ciencia sin ofender a Dios, a sí, ni al prójimo. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ155DE LA DESTREZA CHRISTIANA. 153 DIÁLOGO CUARTO, QUE TRATA DE LA DESTREZA CRISTIANA, Y DE LA DEFENSA, Y AGRESIÓN DE OBRA Y DE PALABRA, EN PRESENCIA Y EN AUSENCIA, A DONDE SE HALLARÁ, CUÁL ES LA VERDADERA HONRA, Y CÓMO SE PUEDE PERDER Y GANAR: DECLARANDO QUÉ COSA ES TRAICIÓN Y ALEVOSÍA, Y LOS CASOS QUE PUEDEN SUCEDER, EN QUE SE HALLA LO UNO Y OTRO. Meliso, Eudemio, Filandro, Polemarco. Ocasión de este diálogo. Aunque los antiguos persuadieron con muchas razones, las faltas y misterios del hombre, abominando las obligaciones con que nació a pagar tributo a las calamidades de esta vida: de suerte que se podía dudar (según dice Plinio), si la naturaleza 154 haya sido mejor madre al hombre, o más triste madrastra, por haberse mostrado tan ávara con él, privándolo de las defensas naturales, que pródigamente repartió con los brutos, para tolerar los trabajos y peligros a que nació sujeto. Mas aunque nació desnudo, y despojado de todas las comodidades, cubierto solamente de un cuero de superficie, tan delicada, que cada cosa, por pequeña que sea, se lo rompe; no fue sin providencia divina, como quien sabía muy bien, con cuanta más ligereza se había el hombre de aprovechar de los sentidos exteriores, que todos los otros animales, y que habían de estar sujetos a la presteza del entendimiento: y para que estuviese más pronto al contemplar a su creador, y que entienda cuando todas las cosas lo molestaren, e injuriaren en la tierra, que no nació para perpetuarse, sino para que sirva de propósito en ella, hasta que la Divina Majestad quiera otra cosa. Lo que Platón dijo del hombre. Y hallaréis por verdad lo que dice Platón, que el hombre es animal digno de ser adorado y reverenciado de los otros animales, porque fuera de grandezas particulares que tiene, con la razón, y entendimiento, los pone a todos debajo COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS156DIÁLOGO CUARTO de su voluntad, a lo cual la grandeza, ni fiereza de las otras bestias con sus armas, no pudo resistir, pues con fuerza los doma a todos, por fuerza, no mayor, sino más mañosa (como dice Galeno), ni hay animal, por grande, recio, y furioso que sea, que viendo al hombre, aunque nunca lo haya visto, que luego no lo reconozca, y tiemble de él: mas viendo que también había podido, con la fuerza del ingenio, inventar 155 las artes, y perfeccionar las ciencias (como dice san Basilio), y que con industria había sujetado los animales más fieros, y las aves más zahareñas [arisco, huraño, S. A., S. F. 11], halló que al hombre le vienen muchos males y peligros del hombre (como dice Plinio), pareciéndole, según esto, que le quedaba por emprender lo más difícil, en el cómo podría hallar defensa ante un animal de tan grande entendimiento, y de tanto ánimo, tan sabio, para defenderse de él a su salvo, y ofenderlo, si lo apretase, inventó la destreza de las armas, con la cual mejora su ánimo, alienta y ejercita el cuerpo, defiende la vida, aumenta la honra, conserva la fama y estimación, y guarda el uso de ella para las necesidades, en que suelen poner los malos a los buenos: Para qué se inventó la destreza. y así permitió Dios su invención y descubrimiento, para poner miedo al malo, porque ninguno sea osado, con mala voluntad, con ira, ni envidia, de apartar el alma que su Majestad juntó con el cuerpo; y se les pedirá cuenta a estos, que tienen por oficio, o gusto, preciarse de matadores, y estiman por la mejor pieza de su arnés, haber muerto a un hombre, y tienen en más al que ha muerto a más. ¿Qué disculpa dará delante de Dios, el que en el juicio final, viere dos o tres hombres muertos delante de sí, con asechanzas y traiciones, y por el recto juez le fuere preguntado, por qué quitaste la vida a este hombre, a quien yo dí el ser que tenía? Eudemio. Por cierto que el contento con que estaba de haber oído las excelencias del hombre, habéis puesto ahora de horror a mi pensamiento con ese ejemplo, tanto, que de aquí en adelante 156 tengo que pasar livianamente por las injurias y murmuraciones, Más es sufrir los males, que hacerlos. pues es más sufrir los males que hacerlos: y ha de haber día donde castiguen con pena los maleficios, y premien con gloria las buenas obras y sufrimiento. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ157DE LA DESTREZA CHRISTIANA. Pero con todo eso, es cosa fuerte dejar el hombre de volver por su honra, y si uno le quiere quitar la vida, porque Dios lo castigara, se la deje quitar, sin más defensa ni consideración. Sacadme de esta fatiga, pues me pusisteis en ella, y decidme si hay ley, que defienda al matador, o que mande que el hombre se deje matar de su enemigo, para que yo sepa en conciencia lo que tengo que hacer con mi destreza. Meliso. Aunque la dificultad y anchura de esta materia, no sufren brevedad, ni tan poca prevención, como yo ahora tengo, porque vos nos digáis cómo se entienden en destreza las opiniones de algunos Doctores, me pondré a tratar algo de ella. No hay animal sin alguna defensa. Es tan prudente y liberal la naturaleza (según dice Olimpo Nemesiano [puede que se refiera a Marco Aurelio Nemesiano Olimpo, poeta latino que nació en Cartago, y vivió en el siglo III d.C., sin conocerse las fechas de su nacimiento y muerte]), que no hay animal bruto en el que no haya puesto alguna virtud en la sustancia, o desvanecimiento en la fantasía, en que confíe, porque no crió cosa en balde, como dice Teodorito: Defensa natural. y si lo queréis experimentar, buscad el menor animal del mundo, y ofendedlo, y veréis cómo según la fuerza de su cuerpo, se defiende, y aún procura ofender en lo que puede, para conservar (si pudiese) aquel ser, en que Dios y la naturaleza lo constituyeron: y no solamente hará esto, pero no dejará el ser suyo, aunque sea muy humilde, por otro mejor y más estimado: La obligación de la defensa. y de aquí entiendo que no habrá hombre tan olvidado de sí, y de ánimo tan caído, y de tan resfriados pensamientos, que cuando 157 llegase el punto, en que puede perder la vida, no se restituya en su presunción y saque fuerzas de flaqueza para ampararse y defenderse; porque no haciéndolo, caería en dos pecados de los mayores y más abominables delante de Dios, que es la desesperación, en que está la mayor vileza y cobardía de todas, y el otro es la ingratitud. El primero de los cuales se halla cumplidamente en el que se mata a sí mismo, o se deja matar sin defenderse, pudiendo: y estos ambos COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS158DIÁLOGO CUARTO andan en un predicamento. El segundo es, que no volviendo el hombre por sí, como debe, tiene en poco su vida y alma, que tanto costó a Dios, pues murió por ella; y dejándose matar, estimando en poco lo mucho que recibió, cae en el pecado de la ingratitud, teniendo obligación de guardarse, pues Dios lo conserva, y no dejarse matar, si no fuere por la honra de su Creador, y por sustentar la Fé Católica que profesa, que entonces le sería lícito, y ganará mucho, perdiendo poco. Cuándo se defenderá el hombre. Siendo esto así a nuestros ojos, razón será, que una cosa tan preciada de Dios como el hombre, que nació para servirle, y agradecerle, en el tiempo de la vida con servicios, las mercedes que le ha hecho en darle ser de hombre, y no de planta, ni de bruto, y en hacerlo Cristiano, y no Gentil que no pierda la vida por su culpa, ni se la deje quitar de nadie, antes defienda la posesión en que Dios metió al alma todo lo posible, hasta que no pudiendo valerse de la defensa, ofenda en lo que pudiera por defenderse. La defensa que conceden las leyes. Y advirtiendo a esto los Doctores de las leyes concedieron facultad, y declararon que la tenían los hombres, en poder matar sin pena, defendiendo sus personas. 158 Mas para que la defensa sea lícita y justificada, es necesario que concurran tres cosas, las cuales inducen la moderación que llaman las leyes de inculpable tutela. La primera cosa que se requiere para la defensa. La primera es, que entre el agresor, y el acometido, haya debida moderación en las armas, para que sea defensa proporcionada, porque si hubiese mucha ventaja de parte del que se defiende, así en armas, como en favor de amigos, ya cesaría la defensa para llamarse justa. La segunda. La segunda, que la defensa se haga de presente por amparar la vida, sin perder la honra, porque aunque basta probar que se hizo por defenderse, es cosa conveniente probar que se hizo por defensión necesaria, y que de otra LUIS PACHECO DE NARVÁEZ159DE LA DESTREZA CHRISTIANA. manera no pudiera escapar con la vida, ni quedar con honra; porque si se hiciese con deliberación, y pasada la ocasión, sin ser necesitado con la fuerza del contrario, faltaría esta calidad, que hace justa la propulsión del agresor, porque la razón de la defensa, depende de la ofensa injusta. La tercera cosa que hace justa la defensa. La tercera y principal, para que la defensa sea lícita, y justificada en conciencia, es menester, que no sea por vengarse el hombre. Para conocimiento de lo cual se ha de advertir al tiempo, y al lugar, el arma, y al modo con que se hace, según las glosas vulgares. Caso primero. Filandro. Verdad es, que no falta quien dice, que se podría dar caso, donde el acometido fuese obligado en conciencia a dejarse matar, porque el agresor no muriese (cosa grave para mí), cuando el Rey, o el Capitán, u otra persona muy provechosa a la República, acometiese a matar a una persona de poco provecho, cuya vida no es necesaria, como la del agresor, porque el bien común se ha de preferir siempre 159 al particular: y no sé yo si es esta causa bastante, para que el hombre bajo sea homicida de sí mismo, principalmente habiendo nuestro Dios muerto igualmente por ambos, y más, si el ínfimo defendía cosa justa, y el superior injusta, El hombre puede matar al que lo quiere matar. sabiendo todos que el hombre puede matar en su defensa a la persona de cualquier calidad y dignidad, que lo viniere a matar. Meliso. Si una persona particular, es acometida de una universal y necesaria a la comunidad, o ejército, como el Rey, o el Capitán, aunque la causa de la agresión sean injusta, y el acometido para escapar con la vida, no tuviese otro remedio más que matar al agresor, en tal caso no puede con buena conciencia matarlo, sino padecer la muerte, respetando al bien común, que ha de ser preferido al particular de su vida; de donde se sigue, que no será homicida de sí mismo (como decís) sino paciente. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS160DIÁLOGO CUARTO Caso segundo. Y de aquí infiere muy bien Santo Tomás, que el Rey, o Capitán que es acometido de otro hombre de poca estima, por razón del bien público, será obligado a defenderse, so pena de pecado mortal, porque es la defensa justa. La vida vale más que la hacienda. Polemarco. También el hombre podrá lícitamente quitar la vida al ladrón, si nocturno, como diurno. Meliso. No me parece a mí que es lícito matar al ladrón, principalmente diurno, pues la vida del hombre vale más que la hacienda, según dice una ley, y por esta causa está más obligado a tener en más la vida de su prójimo, que la guarda de su patrimonio; y así lo tiene Fortunio en la ley, Vt. tvim. [para la fuerza, a fin de que la fuerza, Maestro Marcelino Miguel] Y S. Agustín sobre el Exod. dice que no se puede matar lícitamente al ladrón diurno, si no se defendiere con armas, porque claro está que no viene a matar, sino a robar: luego en defensa de la hacienda nadie puede 160 matar al ladrón, porque lo que se permite en defensa de la vida, persona, y dignidad, no se entiende derechamente, por defensa de la hacienda, que tan fácilmente se puede ganar y perder, lo cual no se puede entender por la vida, que quitada una vez al ladrón, no se recupera. Caso tercero. Y aún Casaneo tiene, que si el ladrón nocturno no se defiende, no lo pueden matar. Polemarco. Ya habéis visto aquel adagio Jurídico, que dice, que los bienes y la vida andan en igualdad, luego el hombre pueden quitar la vida al ladrón, que le lleva la hacienda robada en gran cantidad, según Baldo, y más cuando entiende, que no tiene otro remedio, ni recurso para poder cobrarla, sino es matándolo en el mismo delito, según la ley Real que dice: El Clérigo no vive con la hacienda. Amparando sus cosas, que le tomaba por fuerza, lo cual no pueden hacer los clérigos, ni las demás personas Eclesiásticas, según derecho Canónico, más que defenderla, pero no matar por ella: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ161DE LA DESTREZA CHRISTIANA. El seglar vive con la hacienda. y al seglar se le concede, porque la hacienda que el hombre tiene, es medio para vivir, y de la manera que puede matar al agresor, que le viene a quitar la vida; así por la misma razón al que quita los medios del vivir, que es la hacienda, que ha de ser en gran cantidad: porque no es justo, que por cosa poca se quite la vida a un hombre, que tanto vale. Dejemos, cuando no hay medio para cobrarla, porque si lo hay por vía de justicia, en ninguna manera se le puede quitar la vida, porque entonces no es con moderación de inculpable tutela, sino de culpable. Dije, mientras hurta de presente, o mientras huye con la hacienda porque entonces le podrá decir que acomete: y si está recogido, o encerrado en alguna parte, 161 y le hiciese alguna molestia en la persona, sería ya acometerle, y no defenderse de él, lo cual no puede hacer con buena conciencia, más que acudir a la justicia. Caso 4. Así que es en tanto verdad, que no comete culpa el que mata a otro en su defensa, con la dicha moderación, que si alguno matase, o hiriese a algún Clérigo, no quedaría irregular, ni excomulgado, en alguna manera, según lo afirma el Papa Inocencio III. Caso 5. Y es tan firme verdad lo que arriba ha dicho Santo Tomás, que si el hombre usase de la defensa con moderación, estorbando que no le corten algún miembro, que es menos que defender la vida, todavía no quedaría irregular, ni excomulgado. Caso 6. Y en la Sagrada Escritura hallaréis, en el segundo de los Reyes, la justificación de la defensa en un conflicto, que pasó entre Ioab Capitán de David, y Abner, Capitán general de Isbofech, primogénito de Saúl, donde fue vencido Abner, y en el alcance Afael, hermano de Ioab, iba persiguiendo a Abner para matarlo, pero Abner volviendo la cara, requirió de paz dos veces a Afael, diciendo que no lo persiguiese, porque le forzaría a matarlo, aunque no quisiese: mas Afael menospreció la amonestación y requerimientos de paz, no dejando de perseguirle, por lo cual Abner volvió el hierro de la lanza, y se lo hincó, y mató a Afael en su defensa. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS162DIÁLOGO CUARTO Eudemio. Muy a propósito vino ese caso de la sagrada Escritura para la justificación de la defensa: Caso 7. pero veamos, si mi enemigo me tuviese encerrado, y supiese yo que estaba determinado de quitarme la vida, y aguarda tiempo para ello: qué es lo que tengo que hacer para salir de este conflicto 162 justificadamente. Polemarco. A eso respondió santo Tomás, que no podíais matarlo con buena conciencia, primero que él acometa, mas huid (si pudiereis) porque no será defenderos salir a él, sino acometerle, con autoridad particular, lo cual no es lícito, sino a la república, o al Príncipe. La fama es estado de dignidad. Meliso. Bien sabéis que la fama, y estimación de los hombres, es un estado de dignidad, no tocado, antes venerado de todos, cuya conservación está comprobada con leyes y costumbres (según dice Calístrato Iurisconsulto) como veamos, ¿queréis que huya el hombre que tiene honra, habiéndola de preferir a todas las cosas, según afirma Juliano, y más si ha puesto algunas veces a riesgo la vida por la fama? ¿Tenéis en poco que caiga en una infamia, tan sin reparo? Pues el Rey don Alonso dice, que se debe conservar la fama, por todas las vías del mundo, y poner la vida por ella, en tanto punto, que llama cruel, y homicida de sí mismo, al que menosprecia la vida, y tiene en poco perder su fama. Y el Eclesiástico dice, Ten cuidado de buen nombre, y de buena fama, porque esto dura más que los tesoros. Lo mucho que pierde el que huye. Siendo la cosa del mundo que el hombre debe más estimar, ¿qué razón hay para que huya? Pues haciéndolo, perderá el nombre, la fama, la estimación, la honra, ganada con la virtud de la fortaleza del ánimo, la buena opinión, y el crédito, y quedará abatido entre los hombres, que es muerte civil. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ163DE LA DESTREZA CHRISTIANA. La honra vale más que la hacienda. Y pues por defender la hacienda puedo matar (como visteis), la honra mucho más vale que la hacienda, y la injuria personal excede en dignidad a cualquiera de que se hacen por causa de la hacienda. El hombre de honra no es obligado a huir. Siendo así, bien inferimos, con Panormitano, 163 que si soy acometido, y no puedo huir sin deshonra, no estoy obligado a huir, porque la vida y la honra andan en igual estimación; tanto, que si no me puedo defender de una herida, o de una bofetada, o palos, o de otra cualquiera injuria, o afrenta, sin que mate al agresor, lo puedo hacer, siendo el concepto ultimado de mi ánimo defenderme. Caso octavo. Y si esto se os hace duro, Santo Tomás trae en la conclusión trece, que si un hombre común, y de poco ser, acometiese a matar a un ilustre, el cual huyendo pudiese escapar con la vida, dado caso que libremente lo pueda hacer, perdiendo su honor; no es obligado a hacerlo, según Felino, Silvestro, e Hipólito. Caso noveno. Pero decidme, ¿si mi enemigo me tiene cercado, y espera gente para entrar a matarme, y a mí me consta esto, y obligado a esperar que venga la gente, para que con su venida, ni me pueda defender, ni ofender alguno de los agresores? Porque ya sabéis que si espero, según la demostración que el Diálogo tercero enseña, ni me valdrá lo uno, ni lo otro, y en sospecha, más justo es que el hombre se llegue a los que conviene a su vida, que a la de su enemigo; pues no tengo que esperar, para que se diga defensa de mi parte, que el contrario me hiera; sino entender que me viene a herir, y entonces puedo yo herirle primero. Y si uno viniese con la espada desenvainada contra mí, puedo defenderme antes de que me hiera, según la Ley Real, que dice del mal, o de la fuerza, que él quiere hacer, porque basta la voluntad del enemigo, y las insignias propincuas a la obra, como severa en esta ley de partida, Fueras ende [por ende, por tanto], si lo matase defendiéndose, viniendo él otro contra él, trayendo COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS164DIÁLOGO CUARTO 164 en la mano cuchillo sacado, o espada, o piedra, o palo, u otro arma cualquiera, con que lo pudiese matar. Y la ley Real, que dice: Mas este defendimiento se debe hacer sobre tal razón, si el otro sacare el arma contra él para matarle, o le hubiese herido primero, Lo que basta para la defensa. porque según dice Baldo, e Iason, basta el espanto de las armas, y el temor de los que vendrán, para hacer a la defensa necesaria; y así lo hallaréis en Bartulo, y en la otra ley de partida, que dice: Cada uno se puede amparar contra aquellos, que deshonra, o fuerza le quisieren hacer: y concluyen Baldo y los demás, que no es necesario en este caso probar el hombre que estaba en peligro de muerte, sino que temía alguna injuria personal. Caso 10. Aunque se pone este caso, que si la mujer sabe que la quiere matar su marido, estando juntos, porque para el efecto ha puesto debajo de la almohada un puñal, puesto caso que no tenga culpa, dicen que esta mujer no puede matar primero a su marido, porque entonces no será defenderse, sino acometerle, lo cual no puede hacer con buena conciencia. Y si sois servido, quiero decir mi parecer, no para contradecir esta conclusión, que yo tengo por tan cierta y verdadera, sino para que del todo satisfagáis las dudas que tengo en esta materia: Caso 11. y digo, que si un hombre muy diestro estuviese riñendo con otro, no diestro, que le acometió, y pudiese el diestro matarlo, o no matarlo, con la ciencia que tiene, y acaso fuese la cuestión en parte donde el diestro tuviere cierto que saldrán a favorecer al agresor, no diestro, hermanos, parientes, o amigos, con la venida de los cuales ni se podrá el diestro 165 defender a sí, ni ofender a alguno de los agresores: veamos, ¿el diestro estaría obligado, temiéndose de este socorro a matar al enemigo, antes de que venga toda su compañía? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ165DE LA DESTREZA CHRISTIANA. Caso 12. Y si mi enemigo viese que con la espada que tiene, no puede ofenderme, porque soy más diestro, y más fuerte que él, y la soltase, y fuese a tomar un arcabuz que tiene cargado para el efecto, entendiendo cierto, que yo no tengo defensa contra el arcabuz, aunque fuese ballesta, podría con buena conciencia matarlo, porque después de que lo tenga, no tendré yo remedio, ni recurso alguno. De la misma manera entiendo, que si el marido toma el puñal primero para comenzar a matar a la mujer, que ella no podrá defenderse, y será muerta sin alguna duda, pues salirse huyendo, se infaman ambos, y dará ocasión de sospecha, si el marido no la tenía por mala: pues acometerle primero, que parece lícito, es cosa grave, pudiendo ser las palabras del marido para atemorizarla; pues esperar la mujer a ofender, cuando no pueda resistir, ni defenderse; no sé qué me diga. Mucho deseo que los ingenios curiosos echen su contrapunto sobre esta duda. A quién es concedida la defensa. Filandro. Muy bien está puesto el caso, y los ejemplos lo hacen más claro, de lo que ha estado hasta aquí, y la defensa es concedida al padre por el hijo, al hermano, al pariente, y al amigo, al criado, al vasallo, y al siervo en favor del amo: y el siervo se puede defender de su señor, y el hijo de su padre (según Bartulo) si lo quiere matar, y no castigar: Caso 13. de tal manera, que todos los Doctores tienen, que si al Clérigo vestido en el Altar vienen a matar, puede matar al contrario en su defensa, y volver a acabar la Misa, sin pecado y sin incurrir en irregularidad, según dice Hipólito, y Juan de Ligniano [puede referirse a Giovanni da Legnano, jurista italiano del siglo XIV], 166 en el tratado de Bello justo, y vemos que la defensa se extiende a tanto, que dice Ulpiano Iurisconsulto, que si veo que muchos matan a uno, puedo ayudar al caído, por el exceso de las personas. Siendo esto se así, necesariamente se sigue la defensa de la misma vida. Nota: hasta dónde se extiende la defensa. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS166DIÁLOGO CUARTO Polemarco. No os maravilléis de eso, que Inocencio dice, que puede uno defender a su vecino, si lo ve matar, y aún al extraño, según dice Bartulo, principalmente si pide favor, y socorro contra el agresor, como dice Baldo; El hombre está obligado a defender a su enemigo. porque la defensa que tratamos, en tanto es justa, y permitida en derecho natural, y positivo, que se puede hacer por el extraño, pues según Baldo, e Inocencia, y Bartulo, estáis obligado a defender a vuestro capital enemigo, si lo están matando, aunque diga que no quiere vuestra ayuda ni favor: y así lo tiene Iason, Odofredo, y todos los Legistas y Canonistas; y lo confirma la doctrina de Papiniano Iurisconsulto. Caso en que es estricto perder la vida. Eudemio. Yo daré caso, en que es justo perder la vida, y dejarse matar. Meliso. Por la Fé de Jesucristo, no solamente es lícito, pero es Fé Católica, y decir lo contrario, manifiesta herejía, por cuya causa nuestra madre la Iglesia, gobernada por el Espíritu santo, celebra la muerte de los bienaventurados Mártires, poniéndolos en el número de los santos, confesando que en el Martirio se perdonan todos los pecados. Por defensa de la República es lícito morir. También es cosa lícita morir en defensa de cualquier virtud, y en defensa de los consejos del Evangelio: como en decir, que es santo consejo profesar los votos de la Religión, que redunda en amparo y defensa de nuestra santa Fé y en defensa de la república Cristiana, y en caso de necesidad 167 sería obligado el hombre en conciencia, pues la parte se ha de posponer al todo, y por la conservación de todo el cuerpo, damos lugar a que nos corten la mano, o el brazo. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ167DE LA DESTREZA CHRISTIANA. Caso 14. Polemarco. De manera que la justificación de la defensa, hallaréis que es lícita, y permitida, en tanto punto, que aunque el acometido (como dicho es) pudiera guarecer la vida huyendo, si dejó de huir, todavía si mata, con la misma moderación, no incurre en pena, especialmente cuando el agresor está tan junto, que volviendo las espaldas el acometido, se pone a peligro de que lo hiera, o mate, en tal caso no está obligado a huir, si con huir se le sigue detrimento a la honra, como visteis en lo pasado, Hacer huir es la última afrenta. porque huir, o hacer huir un hombre a otro, con armas iguales, es la última afrenta que se le puede hacer: y la cosa que mayor infamia trae al hombre, en las cosas morales: por lo cual debe guardar, y amparar la honra, y anteponerla a todas las ganancias del mundo: y así lo tiene Antonio Gómez, Juliano, y Tulio en los oficios, y en la oración que hizo en defensa de Milon, donde hallaréis cosas muy esenciales, en lo que toca a la defensa natural: y así lo dicen muchas Leyes, y todos los doctores, y lo confirma San Agustín. Caso 15. Y lo mismo habéis de entender del Clérigo, a quien no es afrenta huir, si por dejar de huir se mata al agresor, no queda irregular, principalmente si por huir (como dicho es) se pusiese en peligro de muerte o en que el contrario cobraría osadía mayor; esta no obliga a huir, ni se puede tener por irregular, si lo mató, pudiendo huir, según Felino, Silvestro, e Hipólito; de tal manera, que no solamente la defensa es lícita 168 a los hombres, La defensa natural de los brutos. pero entre los animales brutos, si alguna vez por movimiento accidental, con el instinto traban pelea, si el acometido mata al agresor defendiéndose, el dueño no está obligado a la satisfacción del daño, ni a entregar el animal por la noxa [conjunto de responsabilidades que se devienen del perjuicio generado por aquel que está bajo la responsabilidad agente, Maestro Marcelino Miguel]: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS168DIÁLOGO CUARTO Caso 16 de la defensa. y aún el siervo por no ser suyo, puesto que su señor lo quisiese matar (según derecho antiguo lo podía hacer sin pena) si el siervo hiriese, o matase al amo en su defensa, no sería digno de total castigo. Nadie es señor de su vida. Y porque tengáis por firme esta verdad, os daré un ejemplo, puesto que un reo, acusado de delito digno de pena corporal, o que le corten algún miembro, renuncie los términos que el derecho para su defensa le concede, es ineficaz la tal renunciación, porque ninguno es señor de su vida, ni de sus propios miembros, según Ulpiano, san Agustín y Santo Tomás: y por esto no los puede dejar indefensos. Nota: la antigüedad de la defensa. Y en el delito que Adán cometió en el quebrantamiento del Divino precepto, hallaréis, que sabiendo Dios, que no tenía excusa, ni disculpa que fuese legítima, lo llamó, para que la diese, y se defendiese: de donde los jueces temporales, con divino fundamento, introdujeron las citaciones. Pero decidme, ¿no hay otras maneras de defensas para la conservación de la vida y honra, sin que intervengan las armas? Defensas de palabra. Polemarco. También hay defensas de palabra, con las cuales se excusa el hombre de las de obra, sin perder punto de honra. Eudemio. Dadme un ejemplo por vuestra vida. Agresión de palabra. Polemarco. La que hizo un caballero, que estaba con otros muchos y a la sazón entró otro con quien no estaba bien, y aunque se levantaron todos al que vino, el otro estuvo quedo, y cuando el que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ169DE LA DESTREZA CHRISTIANA. 169 entró, vio que el caballero que estaba, no lo respetó como lo hicieron los otros, mirándolo a la cara le dijo: Vos después de que fuisteis traidor, perdisteis la vergüenza y la crianza. A lo cual respondió el que estaba: Mentís, que yo nunca fui traidor. Viéndose el otro desmentido, se atajó, y no teniendo qué responder, le dijo: No tengo que hacer caso de vos, ni de vuestras palabras, sino mandar a un mozo mío que riña con vos, y os castigue de este atrevimiento. A esto replicó el otro muy en sí: Venga el mozo, que yo reñiré con él, que por bellaco que sea, será más hombre de bien que vos. Defensa de palabra 1. Meliso. Mucho puede el buen seso en las necesidades: pero como la cólera de los hombres se sujeta pocas veces a la razón, y las más sigue a la voluntad, es de tal calidad, que comenzando, ni tiene poder para hablar con justa medida, ni para amansar al contrario. Y por no caer en estos dos delitos, uno diciéndole a otro: Juro a tal, que soy tan bueno como vos, respondió muy manso: No me pesa a mí de eso, sino de ser yo tan bellaco, que podáis decir eso con verdad. Defensa de palabra 2. Polemarco. Bien aguda fue esa respuesta; pero no fue menos la que dijo un amigo mío, teniendo rendido en el suelo a su enemigo: Levantaos, que no os quiero matar, porque no penséis que os tengo miedo. Filandro. Por cierto que fue dicho de grande ánimo, cuyo oficio es siempre perdonar; y lo que más me contenta, que fuese en la ocasión, y en la misma obra. Defensa de palabra 3. Polemarco. Por esa causa la defensa de palabra no ha de llevar rastro de soberbia, antes de mansedumbre y modestia, como la que hizo uno a otro amigo suyo, después de haberle contado ciertas injurias que sus contrarios habían dicho de él, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS170DIÁLOGO CUARTO 170 respondió, Por cierto señor, que me pesa que hayáis tomado licencia con la amistad que os tengo, para osarme decir delante, siendo mi amigo, lo que mis enemigos dicen con miedo en mi ausencia. Defensa de palabra 4. Y uno, que encareciéndole otro el mal que habían dicho de él, no sé qué gentes, persuadiéndole de que los castigase, respondió, Si estos dicen verdad, yo tengo la culpa, y si mienten, ¿qué mejor cosa puede haber para la justificación de mi causa, que su mentira? Lleguen ellos a quitarme la capa, que yo la sabré defender, dándoles a entender, que el hombre puede guardarse, y defenderse del ladrón, si le acomete: pero del mentiroso, si en ausencia miente. Filandro. Bien se defendió, y quedó justificado, para consigo, y para con el amigo, y enemigos: Defensa de palabra 5. lo cual no hizo uno, que habiendo hecho mucha ventaja riñendo a un bravo, diciéndole algunos que el bravo había jurado matarlo, respondió: Bien puede bravear, que de la huida con solo el hablar escapó, y quien juró de esperar y huyó, de creer es que por hacerme merced quebrantará ese juramento. Meliso. A otro hombre le persuadían unos, que no dijese bien de otro que decía mal de él, sino pues tenía que decir de él con más verdad, lo dijese: respondió, Basta señores que sea uno el bellaco, no es razón que lo seamos ambos: aunque otros entendieron, no lo seamos tantos. Defensa de palabra 6. Polemarco. Mucho satisface, cuando la defensa es blanda, moderada, humilde, esencial, y fuerte: lo cual no hace cuando es aparente, áspera, temeraria, y arrogante: aunque también digo, que puede ser permitida en algunos lugares, principalmente cuando está presente a quien se hace la ofensa, como la que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ171DE LA DESTREZA CHRISTIANA. 171 hizo un amigo vuestro a un Caballero, que contándole sucesos suyos, con mucho desdén y arrogancia reía de ellos, y los tenía por fabulosos; Agresión de palabra. hallándose pues juntos un día, le dijo el Caballero, Señor, todo cuanto me han dicho de vos, creo que lo haréis con todos, pero no puedo persuadirme de que lo haréis conmigo: vuestro amigo calló, y pasó por ello, creyendo que allí había parado su necedad, y al fin el Caballero insistió de suerte, que obligó al otro a quitarse la capa, y sacar la daga, y luego él sacó su espada, que era sobre lo que fundaba su incredulidad, y estando el Caballero porfiando con ella en la mano, haciendo todas sus diligencias, sin ser parte alguna que el de la daga no entrase con él muchas veces, se corrió y ofendió, de manera que demudado [alterado] dijo: Agresión de palabra. Voto a tal que si estuviéramos riñendo, que no lo hicierais tan fácilmente, a lo que respondió el de la daga; Lo creo, porque entonces huiréis vos. Defensa de palabra 7. A esto replicó el bravo, ya manso, Señor, no soy yo de los hombres que huyen. Todo eso, respondió el de la daga, es para quitarme a mí de trabajo. Efectos del miedo. Eudemio. En eso paran los muy bravos, que todo su negocio es nubes, y viento sin llover. Y volviendo a nuestra materia, me acuerdo, que refiriéndole a un Caballero amigo mío cosas graves que sus enemigos habían dicho contra su honra, amonestándole, que convenía ir a desmentirlos, respondiendo con gran modestia, Andad señor, que el mejor desmentir de todos, es hacer mentirosos. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS172DIÁLOGO CUARTO Defensa de palabra 8. Filandro. Una defensa muy donosa hizo un amigo mío a un muy bravo, que llegó a él, y le dijo con palabras muy huecas: Señor a mí me han certificado, que con una 172 daga quitáis una espada, y no lo pienso creer, si no me la quitáis a mí, y diciendo esto echó mano a la espada, en medio de una calle pública: Defensa de palabra 9. mas el otro se reportó, y le dijo: Por cierto señor que me pesa, que tengáis amigo tan ruin, que haya hecho creer a un hombre tan de bien como vos, un disparate tan grande, como que haya quien con daga quite espada: con la cual defensa se aplacó el bravo, y reprimió su cólera, y envainando la espada, respondió: Voto a tal que lo creo, y que le tengo que asentar la mano al que me lo dijo: y con esto se fue muy aprisa, corrido de haber llegado con demanda tan vergonzosa. Así que es bien, que el diestro sepa estas maneras de defensas, para que no averigüe con la espada lo que con una palabra puede hacer a su honra, sino fueren aquellas cosas, que en ley de Dios, y de derecho natural, no se pueden excusar. Los murmuradores son como las mujeres. Eudemio. Muy bien me han parecido esas maneras de defensa: pero me falta saber el predicamento, en que ponéis a los hombres malintencionados, que sin propósito murmuran de otros en ausencia, y no lo osan decir delante; antes viéndose con ellos, los lisonjean y regalan. Polemarco. Por palabras ausentes, de cualquier calidad que sean, como el enemigo no las envíe a decir, no está obligado el hombre a defenderse, como si se las dijesen delante (dejo aparte las que el derecho tiene señaladas), A lo que están obligados los que oyen la murmuración. porque aquellas personas, a las que el otro dijo el mal, están obligadas a informarse de la verdad, y después de enterados en lo cierto, satisfacerse de palabra del que levantó el testimonio, amonestándole con que, si LUIS PACHECO DE NARVÁEZ173DE LA DESTREZA CHRISTIANA. 173 tales cosas inventa otra vez, para injuriarlos, socolor [vergüenza, rubor, ponerse colorado, Maestro Marcelino Miguel] de decir mal de alguno, que lo castigaran con el rigor que merece tan villano atrevimiento. Nunca se ha de decir mal. Al fin concluyo esta materia de defensas de palabra, y digo que mal nunca se ha de decir de nadie, porque es oficio de cobardes, envidiosos, hombres de resfriadas conciencias, y cosa indigna de grande ánimo; y ya que se diga, ha de ser en presencia, y nunca en ausencia. Y el loor es lícito en presencia, y ausencia, porque lo uno es lo que llaman fama, y lo otro es lo que llaman honra. Veamos ahora, Filandro, los términos de defensa que tiene la destreza, para que por ahí sepamos las ofensas lícitas. Filandro. Sabed, que hay en destreza dos términos para acometer al enemigo, y otros dos para defenderse de él. Dos maneras de ofender en destreza. Para entendimiento de lo cual, se ha de advertir dos maneras de hacer las proposiciones, la una por la postura de la espada, y la otra por el perfil del cuerpo. Las tretas, que se comienzan por la postura de la espada contraria, son de esta manera, que lo que tarda el movimiento en acabar, si es su fin desviar, para del desvío sacar herida, como queda libre el cuerpo del contrario para todos los movimientos, fácilmente se desvía, o se llega al adversario, y esto conforme a la muchedumbre de partes que tuviere el movimiento que se comenzare por la espada: Nota: el valor de la treta de primera intención. y aunque esté la espada descuidada, porque la atención de la fuerza no puede estar siempre firme en un punto, puede muy bien, con cualquier movimiento del cuerpo, defender los que se comienzan por la espada, si acaso no es la que se hace alguna treta de primera intención, porque entonces, ni el cuerpo COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS174DIÁLOGO CUARTO 174 se puede defender (como dijimos) ni la espada se podrá valer de los cuatro movimientos cardinales, ni aún de las especies de ellos por causa de la indeterminación, en que pone al hombre la súbita brevedad de los movimientos, y poca certeza de la parte, por donde ha de librar la espada del movimiento contrario: y de estas dos especies de formar las tretas, sale la defensa y ofensa, y así procedemos en la defensa de dos maneras, las cuales responden a las dos que dijimos arriba. Una manera de defensa en destreza. Una defensa es, por los efectos de la espada contraria, impidiendo y estorbando que no dé herida, mediante los reparos, desvíos y compases. Otra manera de defensa. La otra defensa es por las causas que mueven, y producen las heridas, como si uno viniese a matar a otro, tirándole muchas cuchilladas, el acometido bien puede impedir algunas de ellas, pero con el tal impedimento no se defiende de las muchas heridas, que tirara después de impedidas algunas de las primeras; y aunque con apartarse algún poco se puede entretener algo, no puede detener al adversario, que no prosiga en las demás cuchilladas, o estocadas, porque si desviando y reparando le quita por entonces la herida, no le quita la potencia del cuerpo, ni la voluntad, que es la causa eficiente de todos los movimientos voluntarios. Verdad es que la voluntad es movida, y ella manda a la virtud animal, de la manera que los nervios, músculos, ligamentos, huesos, y todo el cuerpo, y la espada, mueven, y son movidos, por respecto de la primera causa eficiente. Pero dejando a una parte para otro lugar a la primera causa universal, porque no toca a nuestra materia, el alma mueve 175 a la voluntad, aunque es agente libre, y ella obedece como potenciar, y manda en continente a la virtud animal, la cual se difunde por los nervios que son los arcaduces, y atanores, por donde va la virtud a los músculos, que tienen oficio de mover al brazo, recta, o circularmente, y de estas particularidades se va formando la proposición, aplicándole los reparos, compases y extremos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ175DE LA DESTREZA CHRISTIANA. Los materiales de la destreza. Meliso. De manera que os resumís, que en la destreza, la causa instrumental son los nervios, murecillos, ligamentos, huesos, brazo y espada, juntando también con ellos a los compases sencillos, y doblados; y a los extremos del cuerpo, derecho, o siniestro, y al movimiento natural y violento, remiso, o mixto, desvíos, reparos, acometimientos, engaños, atajos, y las demás cosas, que sirven de premisas, hasta inferir la conclusión, que es la treta. Así que la espada es movida del brazo, y el brazo de los murecillos, y los murecillos de los nervios: y estos de la virtud animal, y esta de la voluntad, y en lo demás hasta su causa. Eudemio. Decidme, si la forma de la destreza, está primero en el entendimiento que en la obra, pues concluís que todas las cosas referidas son para su cumplimiento. Lo que es primero en la intención es lo último en la ejecución. Filandro. Lo que es primero en la intención del diestro, es lo último en las ejecuciones: de donde se infiere que los diestros que emprenden alguna treta, sin llevarla primero formada en la intención, yerran, y si aciertan, por la mayor parte es acaso. Pues el irse el hombre a su adversario afirmado (como dicen), no es de esencia de la destreza, sino procurar como se pueda mejor poner en práctica, la forma que tiene sabida en el entendimiento, y disponiendo los materiales, 176 llega hasta cumplir su intento, porque no teniendo el diestro treta en la intención ya señalada, para efectuarla, por los medios que digo, obrará en confuso, y no tendrá ciencia del suceso, y sacará del peligro la peor parte semejante inconsideración, y hará el efecto vario, y sin la certeza que suele el hábito científico, guiado con razón, y fundado en verdadero arte. Defensa por los efectos. Y al fin resumiendo lo pasado, digo que nos defendemos en dos maneras del hombre, en quien obran todas estas partes, cuando nos acomete: la una por los efectos, que es la causa final, hasta llegar con la defensa a la causa eficiente: la otra defensión es de la causa al efecto, y esta es la más vehemente de ambas: porque aunque yo estorbe, que la causa final de la destreza no llegue a su punto, queda el diestro en su ser, que es la causa eficiente y libre, para muchos movimientos, y para dar fuerza de nuevo a las partes universales del cuerpo: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS176DIÁLOGO CUARTO Nota: la defensa. de donde se sigue, que estorbando yo la causa final, que es la herida, que por otro nombre llamamos efecto, se queda libre la eficiente, la cual será menester quitar, si se ha de destruir la virtud, que da ser a los movimientos, que es el cuerpo, mediante la voluntad: porque no siendo de esta manera, nadie podrá defenderse, porque los movimientos primeros, no están en nuestra mano. Y en lo que se ha dudado del diestro, pudiendo matar, o no, con la ciencia que sabe, cómo se librará del pecado, matando al que lo acomete: digo, que podrá ofenderlo, si acaso se temiere que vendrá al adversario con brevedad socorro tal, que su brazo no sea poderoso para resistir la fuerza de los que pueden venir a favorecer al enemigo 177 agresor, porque como dice Paulo Iurisconsulto, fuerza, o ímpetu es de cosa tan grande, que no se puede resistir con fuerza ni diligencia humana. Eudemio. Y si el que acometiere, fuese de mayores fuerzas que el acometido, y por entretenerse el diestro, y no matarlo, aunque pueda, se temiese que vendrá a cansarse tanto su fuerza, que la resistencia que hiciere a la del enemigo, en defecto de la cual no podrá valerse de su destreza, ni de las defensas que tiene, para librarse de semejante agresión, y podrá peligrar, porque se le cansará el aliento: y como dice una ley, suele acaecer que con el primer golpe que el otro le diese, podría morir el que fuese acometido, ¿qué será bien que el diestro haga en conciencia? Polemarco. Está obligado el diestro a esperar todo lo posible, por no matar al agresor, para que el homicidio se haga sin pecado, porque el que no espera todo lo que puede, no puede decir con verdad haber recibido fuerza, según dice Ulpiano Iurisconsulto. Al huir no hay satisfacción. Meliso. Ya sabéis que el huir es la mayor afrenta que el hombre se puede hacer a sí, y la mayor que le pueden hacer; pues para todas las afrentas, e injurias del mundo, hallaréis satisfacción, y no para el huir. Y todos los Doctores tienen, que es siempre cosa afrentosa, y muy peligrosa, y que a nadie, que sea noble, o no, le es lícito, cada uno en su estado, según la doctrina de Baldo, Angelo, y Tiraquelo. El retraerse aprisa, es la mayor disposición que puede haber para la huida, y aún la que merece mejor nombre de defensa de cuantas se hacen (a mi parecer) veamos, si yéndose uno retirando, lo matase el que lo sigue, cómo se averiguará si fue defensión, o agresión. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ177DE LA DESTREZA CHRISTIANA. Nota para los jueces. Polemarco. Digo que para justificación del que mata, al que se retrae, se debe considerar para entender la defensión, 178 y agresión, si el que se iba retrayendo había hecho alguna injuria, porque no la hay con causa justa, y después de hecha se retiraba, porque la presunción está contra aquel que primero dijo palabras afrentosas, y puso mano a la espada: y tras esto ha de examinar las calidades de ambos, y la proporción, o desproporción de las armas, y el lugar que cada uno tomó al principio; si fue aparejado más para ofender, que para defenderse. Y se ha de advertir, en qué lado están las heridas, si es el uno izquierdo, y el otro derecho, o ambos izquierdos, o derechos; porque es consideración esta, con la cual se puede saber, si el hombre muerto sin testigos estaba en postura de defensa cuando lo mataron, y si tenía la espada desnuda; si lo hizo más con la agonía de la muerte, que para defenderse: y venido a experimentar el lugar de las heridas, y la parte por donde entran, se averiguará, si se las dieron por detrás, que es alevosía y no riñendo. Y porque podría haberle dado la herida en las espaldas, yendo el muerto huyendo, y no estando seguro, si el matador estuviere preso, se le ha de preguntar la postura en que estaba el muerto, cuando lo hirió, para convencerlo de mentira, y luego el juez sabrá por la respuesta, si fue alevoso; y esto se entiende en el caso que lo sufriere: para lo cual conviene saber las fuerzas que cada uno tenía: y la opinión del pueblo, y cuál de ellos era ejercitado en armas: y si en el discurso de la pendencia habló alguno palabras, que pareciesen de ofensa, y lo que con ellas se significaba. Pero si la muerte fuere hecha de repente riñendo, para saber si se defendía el muerto, o acometía, se ha de saber 179 de los testigos, quien comenzó primero, y en qué lugar tenía el muerto la espada, si estaba baja, como que hubiese tirado golpe de tajo, o revés, o si la tenía parada en el lugar que paran las estocadas, que es mucho más abajo que el de la postura de defensa, y tras esto averiguar las postura que el cuerpo tenía, para entender si cayó el muerto hacia donde estaba el adversario, iba acometiendo, y el otro defendiéndose, y si fue la caída hacia atrás, se defendía el muerto, y el matador ofendía: aunque también puede el muerto caer hacia atrás, sin irse defendiendo, habiéndose arrojado a matar al que se defiende, y el otro por defenderse, poner la espada delante para detenerlo, y con el ímpetu de la fuerza entrarse ciego por la espada: las cuales caídas son atrás, o adelante, según es la pierna que sirve de fijo al movimiento que hace el cuerpo; y aludiendo a esto dice Paulo Iurisconsulto, que es las cosas oscuras se ha de considerar lo que es más verosímil, o aquello que suele acaecer por la mayor parte. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS178DIÁLOGO CUARTO Por señales se excluye la presunción. De manera que se puede conocer, según esta consideración, si el hombre murió defendiéndose, o acometiendo en el primer ímpetu, pues Arriano Iurisconsulto dice, que por señales se excluye la presunción de la culpa, y los glosadores del Derecho Canónico y Civil, dicen que las cosas que dependen de la conciencia y ánimo, se han de probar con presunciones; tanto, que en prueba de la defensa, se admiten testigos que deponen, por creo, y me parece. También habéis de advertir, que si no hubiere testigos de la muerte, y el matador fuere acusado de alevoso, ha de dar por probanza la evidencia del hecho, como es el 180 lado en que están las heridas del muerto, y la parte por donde entran, y las demás cosas que dijimos arriba, para conocer la defensión, o agresión del muerto, o del matador, de suerte que se proceda contra él, por matador, y no por alevoso: porque según la ley, se dirá toda muerte segura, que no se probare ser hecha en pelea, o en riña. Y sabed, que la partícula “Si”, que está en la ley, no duda allí, ni pregunta, sino afirma todo lo de arriba; como si más claramente dijera así, que cualquiera que comete muerte segura, cae en caso de aleve, como no se probare ser hecha en pelea, o riña. Y sabed, que pelea se llama, a lo que dicen comúnmente pendencia trabada, en la obra de la cual no hay traición, ni alevosía, porque no tiene seguridad el uno del otro: y se dice pelea a pila, que son ciertas armas que usaban los Romanos en sus peleas, según dice Vegecio: aunque no falta quien dice, que pelea viene de Pugna, o de Praelium: mas riña viene de rixa, que llaman en Castellano rencilla, que es obra de rifar: de donde sale rixoso, que es el que siempre está puesto a punto para rixar o reñir: la cual se comienza luego, por palabras y porfias, sin haber injuria ni afrenta guardada de atrás; sino que conforme al enojo presente, obra la cólera, que propiamente es donde no hay sangre, ni herida: y aunque puede haber muerte, no muda el nombre: de manera que si no hacen amigos a los que rixan, se llamará andar en pendencia, la cual incluye en sí a riña, y a rixa, y será pelea, o pendencia la que tuvieren después de que se vean en otra parte, y no decimos que andan en riña, ni en rixa; las cuales tocas solamente a lo presente. Y en lo que hemos dicho de la alevosía, no se ha de exceptuar amigo, 181 ni enemigo, pues teniendo atención a esta doctrina, entendiéndolo Cristiana y piadosamente, se estableció una ley que corrige al derecho común, que permitía, que al que fuese dado por enemigo, se le pudiese herir, o matar por detrás, sin ser alevoso el matador: y resumiendo lo de arriba, digo, que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ179DE LA DESTREZA CHRISTIANA. a todas aquellas personas, a las que compete castigar los atrevimientos que contra ellos se hacen, y no vengarlos, se comete traición; y por el contrario a las personas, a las que compete satisfacción, y no castigo, se comete alevosía: y en cuatro casos que diré, están incluidos todos los que tocan a la defensa. Cuatro casos donde se halla la defensa. Primeramente defender la Fé Católica, que es acto espiritual. El segundo defender la patria, linaje, y amigos, que es mirar por la conservación humana. El tercero servir a su Rey, que es cumplir con la obligación natural, que se debe al mayor. El cuarto es mirar por los miserables, que es acto noble, virtuoso y caritativo. Esto es para que el diestro, hombre de bien, y Cristiano, y temeroso de Dios, sepa huir de lo que es traición y alevosía: y sabiendo cuál es la defensión, y la agresión, haga sus cosas justificadas con la regla de la razón, sin exceder un punto de ella. Filandro. Ahora acabaréis de entender, si es cosa justa, que se estime y alabe la invención de la destreza, pues hace al hombre estar seguro del hombre, que es el mayor enemigo que tiene (y aún de las fieras, si le acometen, como diremos en otro lugar), con la cual se defiende del bueno, si accidentalmente lo quiere ofender, y ofende al malo, si le acomete: 182 Por qué se inventó la destreza. y una de las cosas más principales, porque se inventó la destreza, fue para poner miedo al malo, el cual no osa dar por detrás, temiendo que si yerra el golpe, lo matará el diestro, ni tampoco se atreverá por delante temiendo la ventaja, porque sabe ya que el más diestro está más cerca de llevarlo mejor, y con menos peligro en las pendencias. Finalmente es una virtud, con la que el hombre cultiva el ánimo, y compone el ímpetu desordenado de la cólera, unas veces sirviendo de freno, y otras de espuelas, según es más, o menos la fuerza de la inclinación natural. Así que con la industria de la destreza, se mejora y suple la falta del ánimo, y afina y conserva, al que naturalmente lo tiene bueno. Por ella vivimos en paz, y conforme a las leyes de la razón; y para que la estimemos en lo que merece, sabed que Justiniano dice, que la Majestad Imperial, no solamente ha de estar armada con leyes: COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS180DIÁLOGO CUARTO Nota de las armas. pero también conviene que esté adornada, y hermoseada con las armas, para que rectamente sea gobernada en paz, y en guerra. Y por manifestar la firmeza, que tiene la verdad de las leyes, dijo, que la República ha de estar amparada, y armada con ella: pero como las armas son forma, dan la hermosura al cuerpo de la República, sin amparo de las cuales dejaría de ser, según dice Platón, afirma Plotino, y lo confirma Tulio en la oración que hizo, pro Murena, cuando después de haber particularizado los efectos de las leyes y las excelencias de las armas concluye con que la virtud militar era más importante que todas las demás, con otras muchas cosas a este propósito. Pero de aquí en adelante la contienda antigua entre las armas 183 y las letras, y lo que han dicho los antiguos, que en presencia de la una calla la otra; El parentesco que tienen las letras con las armas. puede parar, porque según lo tratado, y el parentesco que se ha descubierto entre ellas, ambas son mayorazgos, e hijas de la Prudencia, y derivadas de la Virtud del ánimo: pues hemos verificado que no puede haber armas, ni hombre verdaderamente fuerte, sin letras, ni puede haber Letrados sin armas, porque tienen de su parte a la verdad, sin el fundamento de la cual las armas más fuertes del mundo no valen cosa alguna; porque si los efectos de las letras salen de la especulación del entendimiento, las armas salen de la consideración del ánimo: de donde se infiere, que las letras engendran las armas, y las armas amparan las letras, y cada una de ellas tiene su materia y forma. Y os advierto, que entre los más Religiosos, sin algún escrúpulo de conciencia se puede tratar de la destreza, contra la opinión de algunos ignorantes malintencionados, que dieron a entender, que la destreza verdadera trataba de matar necesariamente, lo cual es falso, según probamos en el Diálogo primero, Lo que enseña la destreza. porque solamente enseña a defenderse el hombre, y cómo a su salvo podrá herir al enemigo defendiéndose, si le acomete, pero no a matar absolutamente; porque si así fuera, la ciencia de ella no podía tener certeza ninguna. Y si lo que han dicho los vulgares, fuera verdad, y lo esencial de ella consistiera en necesitar, a que el hombre hiera, o mate por fuerza a su contrario, cuando acaso la herida se errase, luego el adversario heriría, o mataría al que erró; y LUIS PACHECO DE NARVÁEZ181DE LA DESTREZA CHRISTIANA. no es así, por estar la destreza verdadera fundada en herir, o no, al adversario, como está en el albedrío de cada 184 uno usar mal, o bien de las armas que tuviere, y de la ciencia que profesa; pues siendo así verdad, que la destreza se inventó para defenderse el hombre de los malos, clara cosa es, que a los que fueren más recogidos, y mejores Cristianos, les conviene más: y aún estoy por decir, que están más obligados a saberla, teniendo noticia de la ciencia, que enseña a defender la persona, con moderación inculpable; con más justa razón, que los otros hombres, por cuanto son mejores los virtuosos recogidos, que los profanos viciosos; y se pierde más en dejarse el hombre matar de su enemigo, por no saberse defender, por falta de la destreza, que en matar al agresor, por defenderse; siendo (como es dicho) el concepto ultimado del ánimo, hacer defensa. Meliso. Pues nos habéis dicho y enseñado, cómo el diestro defenderá su vida, y ofenderá lícitamente al que se la quisiere quitar; antes de que entremos en el lugar, decidme, de qué tratan los demás libros. El libro que trata de las demostraciones. Filandro. El libro que se sigue a esta Teórica, es la Práctica del arte, con sus demostraciones, para todas las armas inventadas, El libro de la doctrina Aforística. al cual se sigue otro, que trata de la doctrina Aforística de la destreza: El libro de la perfección del diestro. y tras este viene otro, que trata de la perfección del diestro, con las demostraciones Matemáticas de los desafíos antiguos, y de algunos modernos (porque aunque ello no lo hicieron entonces con ciencia, fue como el sanar las enfermedades antiguamente, que aunque no había medios, había medicinas), dentro del cual van muchas proposiciones de Euclides aplicadas a la destreza, para lo cual es menester buen entendimiento, que comprenda la razón, y sentido atento, para la demostración, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS182DIÁLOGO CUARTO 189 y entendida la Teórica de ella, es fácil la práctica, estando tan en arte, y en tan infalibles preceptos, como habéis visto. Y sabed, que por estar las armas en Matemáticas contra la opinión del algunos ignorantes, son más fáciles al buen entendimiento, porque están en razón, y antes eran oscuras, porque carecían de ella, probando todas sus tretas, no con autoridad, ni opinión, como hace el vulgo, sino con razón y demostración: y luego sacaremos a la luz la glosa de las injurias junto con el discurso, donde probamos, que el que se desdice, no queda infame, absueltas las dudas que nos han puesto en este caso, extirpando las falsas opiniones que el vulgo tiene en los casos de honra; con una Glosa copiosa, a la ley de la alevosía. Meliso. Una de las cosas porque huelgo que la destreza salga tan en arte, es porque no pueden tratar de ella, lo que hasta aquí la han maltratado; que cierto es grande ofensa de la dignidad, y majestad de las armas: el abatimiento que hasta este punto han tenido. Finalmente entenderéis de aquí, que la destreza y virtud de valentía, no se ha de estimar en nadie por amistad, pues nunca puede poner lo que no hay en uno, ni por el parecer del vulgo, el cual sigue las más veces la opinión, porque no conoce la razón, sino por sí mismo, haciendo verdad en obras cada uno, lo que los fanfarrones y charlatanes, corrompen con mentiras y engaños. Y con esto me quiero ir: por eso pongamos fin a estas 190 razones, y vosotros nueva fuerza al deseo de ver los demás libros de las armas, porque sea todo para gloria y honra de Dios, y provecho de la República Cristiana. FIN DECLARACIÓN DE LO QUE SIGNIFICA CADA VOCABLO DE LOS QUE TOCAN A LA TEÓRICA DEL ARTE. Ángulo es el rincón que hace el brazo con la espada, o las piernas. Ángulo es, a donde está la fuerza del cuerpo. Ángulo recto, es el que hacen la espada, y el brazo, estando el cuerpo derecho igualmente sobre ambos pies. Ángulo obtuso, es el que hacen la espada, y el cuerpo, cuando se forma el movimiento violento para el tajo. Ángulo agudo, es cuando la espada se baja del ángulo recto, de suerte que el brazo no está del todo junto al cuerpo. Ángulo moderado, es la buena postura de pies, que se aparta de todos los cuatro extremos. Ángulo sólido, es le que hacen el brazo y el cuerpo estando en postura. Acometimiento perfecto, es al rostro. Acometimiento imperfecto, es al brazo, o al muslo. Afirmarse, no es de esencia de la destreza. Atajo en la destreza, es cuando una de las armas se pone sobre la otra, que la que está sujeta, tiene menos partes por donde salir. Arco, es el medio movimiento circular. Aviso, es una herida de primera intención, que se ejecuta sin reparo ni acometimiento. Apartar la línea del punto, es desviar la espada de la postura del ángulo recto, que es donde está el medio de la postura del brazo. Centro se llama. Donde está la fuerza del cuerpo. Centro común, es la tierra. Centro, es el medio de la circunferencia. Centro en la espada, es el nacimiento del brazo, en ángulo recto. Centro, es la empuñadura de la espada en ángulo agudo. Cantidad discreta, es el número, con que se gradúan los compases, y los tajos. Cantidad continua, es la espada, y el movimiento de la herida. Causa, es lo mismo que la razón en que se funda una cosa. Calidad, es la fuerza que se pone en el movimiento natural. Cantidad en la destreza, es el movimiento largo o breve. Compás recto, es cuando el pie va por la línea que atraviesa el círculo por medio. Compás curvo, es cuando el pie se pone a algún lado de la circunferencia. Contiguo, es lo que está junto a una cosa. Con causa, es cosa que se añade a la causa. Estado en destreza, es el perfil en que queda el cuerpo después de haber herido, reparado, o desviado. Estar la espada parada (digo en postura) es estar parada. Engaño en la destreza, es dar la herida con diferente postura de la que tuvo la espada al principio. Fijo, es aquel pie, sobre que el cuerpo estuviere cargado, que algunas veces se llama, Centro de la circunferencia que se imaginare. Fin perfecto, es cuando la treta se cumple sin impedimento. Fin imperfecto, es cuando la espada del contrario estorba la herida, que no llegue adonde había de dar. Fin intencional, es el fin perfecto. Fin accidental, es el fin imperfecto. Necesitar al contrario, es sacarlo de la buena postura que tiene, y hacer que se ponga en algún extremo. Medir las espadas, es elegir medio de proporción. Medio proporcionado, es la distancia determinada que tiene cada especie de herida en todas las armas. Movimiento natural, es el acto segundo que hace la espada en el tajo, o revés, con que hiere. Movimiento violento, es el primer acto que hace la espada en el tajo o revés, que nunca hiere. Movimiento remiso, es el que hace la espada a ambos lados. Movimiento mixto, es el de los desvíos a los lados. Movimiento circular, es tajo o revés, o desvío. Movimiento vehemente, es el natural, cuando se le aplica fuerza. Movimiento propio, es el tajo, o el revés. Movimiento accidental, o extraño, es la estocada, o el desvío. Matar el movimiento, es cargar la espada sobre la contraria, después de haber dado el golpe en la mía. Generalísimo de la espada, es el nacimiento del brazo, como la cabeza lo es de todos los movimientos; y el uno es lugar propio, y el otro lugar común. Línea recta es estocada. Línea circular, es tajo o revés. Línea Espiral en destreza, es un movimiento que va rodeando la espada contraria, a manera de caracol. Línea Eliaca, es la que ciñe la espada con el movimiento de la daga. Línea Paralela es la que hacen ambas espadas para estocadas, por la circunferencia de los compases. Línea Diagonal, es cuando la espada está en postura. Línea, es cualquier movimiento que hace la espada. Línea del Diámetro, es la que atraviesa todo el círculo. Proposición, es lo mismo que treta. Propincuo, es lo que está cerca del centro. Perfil, es la postura del cuerpo, buena o mala sin considerarlo con la espada. Punto, es la punta de la espada, respecto de toda la cantidad. Postura de proporción, es cuando el cuerpo está derechamente afirmado sobre ambos pies. Porción de línea, es alguna parte del movimiento. Postura comprende lo que hacen el cuerpo, y la espada juntos. Perfil, toca a la postura del cuerpo, sin que la espada pueda obrar. Postura Angular, es cuando la espada está parada. Postura extrema, es cuando está rematada la fuerza de la espada, de cualquier suerte que esté el cuerpo. Paso Geométrico, es el que hacemos cuando andamos, ni aprisa, ni despacio en la destreza. Postura ultimada, es lo mismo que extrema. Tretas de primera intención, son las que comienzan por el cuerpo, o por la espada, sin detenerse hasta que se ejecuta el golpe. Tretas de segunda intención, son las que se hacen comenzando primero el contrario. Tretas formadas son, cuando el contrario hace treta de tajo, y del mismo tajo se saca tajo con que le hieren. Treta doble, es la que tiene dos golpes. Treta sencilla, es la que tiene uno solo. Tretas que se convierten, son aquellas que acaban de tajo, comenzando en estocada, o comenzando de revés, acaban en tajo, y son universales. Treta universal, es la que se hace contra tajo, contra revés, contra estocada, para arremeter y esperar. Treta particular, es la que se hace por solo una parte. Treta de atajo, es la universal. Treta de aviso, es de solo un movimiento, especie de tretas de primera intención. Ságita, es la estocada que se hace contra el movimiento violento. Objeto, es el cuerpo donde se endereza la herida. Remoto, es lo que está más apartado del centro. Estrechar en destreza, es lo mismo que necesitar al contrario. Excéntrico de la espada, es la empuñadura, estando en postura de ángulo agudo. Especie, es treta de tajo, revés, o estocada. Desviar, es desviar el movimiento que hace la espada contraria, y también estando parada. Reparo perfecto, ha de nacer de la propia herida, y ha de ser de su misma especie. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ187TABLA TABLA ALFABÉTICA DE ESTE EPÍTOME. A Aplicación de las medidas del cuerpo a la destreza, fol. 4. Acto segundo, qué es, 20. Ánimo, es el ánima de la treta, 81. Aritmética, es raíz de las Matemáticas, 85. Aritmética es primero que la Geometría, 86. Aritmética y Geometría, son artes universales, 89. Admirable manera de meter paz, 111. Aplicación de la proposición 32 del primero de Euclides, 115. Arte, por qué se llama, 90. Aplicación de la proposición 4 de Euclides, 117. Aviso para el Maestro, 125. Ángulo recto, alcanza más que otro, 127. A quién es concedida la defensa, 165. Agresión de palabra, 169, 171. A lo que están obligados los que oyen la murmuración, 172. Al huir, no hay satisfacción, 177. Al músico debe imitar el Maestro, 124. C Cómo se conocen los movimientos, 4. Cómo se ha de haber el hombre con su fuerza, 7. Cómo se considera la destreza, 11. Cómo se considera el lugar de la destreza, 10. Conviene al diestro conocer el medio proporcionado, 10. Cómo se conocerá la fuerza que traen los movimientos del contrario, 8. Causa eficiente, qué es, 18. Causa final, qué es, 18. Causa universal, cuál se dice, 18. Causa propincua, cuál es, 19. Causa remota, cuál es, 19. Causa porque se yerran las tretas, 24. Ciencia natural, por qué se llama, 90. Caso en que la daga puede contra la espada y rodela, 109. Cada efecto imita su causa, 133. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS188TABLA Cómo ha de estar el cuerpo y la espada, para que salgan las heridas perfectas, Caso en que no aprovechan los extremos, 110. Cómo puede servir una treta a todos, 122. Cada ánimo sigue su afecto, 123. Cada ánimo quiere su treta, 125. Cómo se ha de haber con los engaños, 139. Caso en que es lícito perder la vida, 166. Caso primero de defensa, 158. Caso segundo de defensa, 159. Caso tercero de defensa, 160. Casos 4, 5, 6, 7 de defensa, 161. Casos 8, 9 de defensa, 163. Casos 10, 11 de defensa, 164. Casos 12, 13 de defensa, 265 [165]. Casos 14, 15 de defensa, 167. Caso 16, de defensa, 168. D Definición de la destreza verdadera, 3. De la proporción de la menor desigualdad, no se sigue acto, 5. Demostración, para probar lo universal, 6. Debe el diestro guardar alguna fuerza para su tiempo, 7. Debe el diestro considerar el orden de las tretas, 13. De un solo movimiento, ninguna cosa se sigue, 25. Décima opinión vulgar, 47. Décima treta vulgar, 59. Duodécima treta vulgar, 60. División de la cantidad, 87. Destreza de a caballo, nota, 101. De los extremos de las posturas, cuál es la más noble, 97. Duda difícil de destreza, 104. Demostración, para sacar la mejor postura, 115. Del fin de los tajos se forman las estocadas, 112. De dónde salen las heridas, 111. Demostración admirable de la destreza, 118. Duda sutil en la destreza, 119. Duda, si una treta puede servir a todos, 122. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ189TABLA De un movimiento, ninguna cosa se sigue, 146. Defensa natural, 156. Defensa natural de los brutos, 168. Defensas de palabra, 168. Defensas de palabra 1, 2, 3, 169. Defensas de palabra 4, 5, 6, 170. Defensas de palabra 7, 8, 171. Dos maneras de ofender en destreza, 173. Defensa por los efectos, 176. Duda del medio proporcionado, 109. E Efectos de la imaginación, 2. El cuerpo del hombre es el primer fundamento de la destreza, 4. El oficio de los compases, 4. En qué se contrarían las líneas, 23. El movimiento natural, es más noble que el violento, 23. Efecto del desvío, 25. El tacto sirve de noche, 28. El fundamento de la destreza, 79. En qué conviene la destreza con la Aritmética, 82. En qué conviene la destreza con la Geometría, 82. En qué conviene con la Perspectiva, 83. El sujeto de la Aritmética, 85. El punto acompaña la magnitud, 85. El sujeto de la Filosofía natural, 85. El tiempo, es regla del movimiento, 92. En los círculos no hay punto cierto, 92. El músculo que hace tajo volado, 94. El músculo que hace tajo hendido, 94. El músculo que hace medio tajo, 94. El músculo que hace el reparo de uñas arriba, 94. El músculo que hace el reparo de uñas abajo, 94. El músculo que hace los desvíos, 94. El músculo que hace el movimiento violento, 95. Espada y daga, armas ofensivas, 107. El hombre es de figura esférica, 133. Especies de las líneas y sus principios, 111. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS190TABLA El extremo de pie izquierdo alcanza menos, 117. Extremo más útil, cuál es, 118. El cuerpo está más fuerte en ángulo moderado que en línea, 118. Enigma de la destreza, 119. El cuerpo es origen de todas las líneas, 119. El engaño de los que enseñan, 124. El discípulo debe decir con verdad al maestro su ánimo e inclinación, 126. El inconveniente de las posturas y extremos, 127. El científico ha de enseñar solamente, 151. El hombre puede matar al que le quiere matar, 159. El Clérigo no vive con la hacienda, 160. El hombre de honra, no es obligado a huir, 163. El hombre está obligado a defender a su enemigo, 166. El parentesco que tienen las letras con las armas, 185. En qué se contrarían las tretas, 25. F Fuerza dividida, es flaca, 106. Fin perfecto de la destreza, cuál es, 113. Fin imperfecto, cuál es, 113. G Graduación de la espada, 127. H Herida, cómo se considera, 23. Herida no hay sin movimiento, 91. Hacer huir, es la última afrenta, 167. I Ingenio del diestro, en qué se conoce, 13. Importancia de las Matemáticas, 90. Juicio [Iuyzio] entre las armas, 105. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ191TABLA L La fuerza grande, incluye en sí a la pequeña, 6. Los fundamentos sobre que está fabricada la destreza, 3. Las universales no hacen excepción de cuerpos, 6. La treta universal sirve para todas las armas, 7. Lo que ha de considerar el diestro en la postura, 9. Las cosas que considera la destreza, 14. Líneas de que trata la Quiromancia, 22. Línea Matemática cuál es, 22. La ciencia no trata de lo particular, 24. Las especies de las tretas universales, 26. La destreza verdadera, no tiene contrarios, 21. La parte de la destreza, que toca al arte, 30. La destreza trata de universal, 32. La más estimada secta de los vulgares, 49. Las tretas han de igualar con el ánimo de cada uno, 81. La parte que tiene la destreza con la Anatomía, 83. Lo que la destreza tiene de Astronomía, 84. La parte que tiene la destreza en la Medicina, 84. Lo que enseña la Fisonomía en la destreza, 84. La Perspectiva se subalterna a la Geometría, 88. La Música se subalterna a la Filosofía, 88. La Música se subalterna a la Aritmética, 88. La Geometría, es puramente Matemática, 89. Las Matemáticas consideran las cosas simples, 90. La destreza se subalterna a la Filosofía natural, 91. Los músculos que mueven al brazo, 93. Los nombres que tienen los movimientos del brazo, 94. La obligación de la defensa, 156. La postura de ángulo agudo, 95. La calidad de los ángulos, 95. Libertad de la buena postura, 97. La dificultad de la postura, 98. La espada fiel compañera del hombre, 103. Los compases suplen la cantidad de la daga, 107. La daga, sin mover el centro, hace círculo, y se defiende, 108. La dificultad de las heridas, 114. La punta de la espada, es la parte más flaca de ella, 129. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS192TABLA La daga, es toda centro, 133. Lo primero que hace el diestro, 134. La espada tiene tres partes, 119. Los términos del movimiento, 121. La destreza depende de dos causas, 126. La acción de la naturaleza es siempre una misma, 145. Lo que debe hacer el diestro, 151. La primera cosa que se requiere para la defensa, 158. La defensa que conceden las leyes, 157. La tercera cosa que hace justa la defensa, 158. La vida vale más que la hacienda, 159. Lo más ahechado del vulgo, 39. La fama, es estado de dignidad, 162. Lo mucho que pierde el que huye, 162. La honra vale más que la hacienda, 162. Lo que basta para la defensa, 164. La antigüedad de la defensa, 168. Los murmuradores, son como las mujeres, 172. Los materiales de la destreza, 175. Lo que es primero en la intención, es lo último en la ejecución, 175. Lo que enseña la destreza, 183. Las partes que ha de tener el ánimo del diestro, 8. M Movimiento violento, qué es, 15. Movimiento natural, qué es, 15. Medio proporcionado, es la llave de la destreza, 25. Movimientos de que se compone la treta, 31. Movimiento no hay en instante, 78. Metafísica, de qué trata, 87. Matemáticas mixtas, cuáles son, 89. Mandoble, por qué se llama, 96. Medio proporcionado, es lo más difícil de conocer, 109. Medio proporcionado, cómo se elige, 120. Medio proporcionado de la daga, cómo se elige, 111. Maestros, qué deben hacer, 123. Más es sufrir los males, que hacerlos 156. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ193TABLA N No hay destreza contra los que se retiran aprisa, 19. Nota si se da la cantidad determinada a la mayor, o disminuida a la menor, 88. Ningún extremo es bueno en la destreza, 114. Novena opinión vulgar, 46. No hay movimiento, sin movedor, 121. No se puede ir de un extremo a otro, sin pasar por el medio, 142. No hay animal sin alguna defensa, 156. Nota hasta dónde se entiende la destreza, 166. Nadie es señor de su vida, 168. Nota el valor de la treta de primera intención, 173. Nota la defensa, 176. Nota para los jueces, 177. Nota de las armas, 182. Novena treta vulgar, 58. O Oficio del desvío, 24. Octava treta vulgar, 45. Objeción contra la daga, y espada, 108. Objeción contra la daga, 135. Objeción contra todas las tretas de acometimiento, 68. Oficio de la espada y capa, 103. Oficio de la espada y daga, 113. Oficio del broquel y rodela, 103. P Por el color se conoce parte de lo interior del hombre, 8. Primera secta vulgar, 38. Primera treta vulgar, 53. Por qué es una buena postura 97. Postura de filo, es la mejor, 97. Por qué se saca la espada de la mano, 98. Por qué no se derriba la espada de la mano de otras posturas, 99. Primera postura de espada a caballo, 101. Por qué salen los círculos de la estocada, 112. COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA Y DESTREZA DE LAS ARMAS194TABLA Para derribar un toro, 100. Postura extrema, cuál es, 115. Primera proposición universal de la daga, 134. Por qué se inventó la destreza, 155. Por defensa de la República es lícito morir, 166. Q Cuál [Qual] se llama difícil movimiento, 8. Qué cosa es movimiento, 10. Qué cosa es término de la Geometría, 11. Qué cosa es término en Filosofía y Perspectiva, 11. Qué cosa es término en la destreza, 11. Qué cosa es buen modo en la destreza, 14. Qué cosa debe considerar el diestro en la especie, 14. Qué cosa es diferencia en la destreza, 14. Qué considera la destreza en la medida, 16. Qué cosa es intento en el diestro, 17. Qué cosa es efecto, 18. Cuarta [Quarta] secta vulgar, 40. Quinta secta vulgar, 40. Quinta treta vulgar, 56. Qué cosas considera la ciencia natural, 87. Quién tiene el brazo en ángulo recto, 97. Cuántas diferencias hay de acto, 19. Cuarta [Quarta] treta vulgar, 55. Cuatro [Quatro] músculos mueven la muñeca, 96. Cuál [Qual] es la parte propincua y remota de la espada, 120. Cuatro [Quatro] casos, donde se halla la defensa, 181. Cuál [Qual] es la forma de la destreza, 20. Cuál [Qual] es el fin de la destreza, 17. R Resolución de la ciencia, 31. Recazos, por qué resisten, 121. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ195TABLA S Siempre donde hay ángulo, hay fuerza, 9. Segunda secta vulgar, 38. Sexta lección vulgar, 41. Séptima treta vulgar, 43. Sexta treta vulgar, 56. Séptima treta vulgar, 57. Segunda treta vulgar, 54. Segunda postura de a caballo, 101. Solución de la duda, 121. Si un hombre puede reñir con dos, o tres, 146. T Treta, qué es, 20. Treta formada, qué es, 21. Tacto, sentido importante en la destreza, 27. Tentar la espada, qué origen tiene, 27. Treta, cómo se ha de aplicar, 31. Tercera treta vulgar, 39. Tercera treta vulgar, 54. Tretas, de qué se componen, 78. Tretas, por qué se yerran, 79. Treta de lucha, 100. Tres posturas de espada a caballo, 101. Tacto, es certísimo en la destreza, cuando lo guía la vista, 106. Tercera postura de a caballo, 102. Todos los movimientos son flacos en sus principios, 131. Todo lo que se mueve es divisible, 120. Treta simple, se ha de procurar, 122. Treta verdadera cuál es, 127. Tretas 4, 5, 6 de la daga, 138. Tretas 7, 8 de la daga, 139. Tretas 9, 10, 11, 12 de la daga, 140. Treta vulgar de montante, 51. U [V] Una [Vna] manera de defensa en destreza, 174. BIBLIOGRAFÍA PACHECO DE NARVÁEZ, Luis (1612). Compendio de la Filosofía y Destreza de las Armas, de Jerónimo de Carranza. Madrid: Luis Sánchez. Ejemplar de la Biblioteca Nacional de España, usada como base de la transcripción: https://bdh- rd.bne.es/viewer.vm?id=0000088416&page=1 Ejemplar de la Biblioteca Foral de Bizkaia, usada para la transcripción de las páginas 44, 45, 50, 51, 82 y 83: http://hdl.handle.net/20.500.11938/71459 S.A. (S. F., 1). Zelage. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/celaje S. A. (S. F., 2). Sofrenar. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/sofrenar S. A. (S. F., 3). Ilación. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/ilaci%C3%B3n S. A. (S. F., 4). Columbrar. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/columbrar S. A. (S. F., 5). Halda. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/halda S. A. (S. F., 6). Ahechar. Real Academia Española. Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española. Recuperado el 19/01/2025 de https://www. rae.es/tdhle/ahechar S. A. (S. F., 7). Herreruelo. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/herreruelo S. A. (S. F., 8). Esmerejón. Real Academia Española. Diccionario histórico de la lengua española. Recuperado el 19/01/2025 de https://www.rae.es/dhle/ esmerej%C3%B3n S. A. (S. F., 9). Gollete. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/gollete S. A. (S. F., 10). Porfiar. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/porfiar S. A. (S. F., 11). Zahareñas. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Recuperado el 19/01/2025 de https://dle.rae.es/zahare%C3%B1o ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER