Reflexión:
La geografía del tiempo:
Me resulta imposible pensar que los hechos históricos son como una sucesión de fechas y nombres sin un soporte, sin nada a lo que aferrarse. La historia no ocurre solo en la esencia propia de las personas, sino sobre un entorno que determina unas reglas no escritas. Se suele pasar por alto que el relieve o el clima es un mero escenario, sin vida, cuando en realidad es un actor fundamental en el drama humano y en sus hechos. No podemos entender la idiosincrasia de una civilización sin entender su lienzo, aquel rio que le dio de beber o aquella montaña que lo bloqueó. La geografía es, en esencia, el tablero donde la ambición de cada civilización se topa con su realidad física.
Si la historia es el tiempo contado, la geografía es aquello que le da sentido físico. La relación entre ambas disciplinas es pura simbiosis. Intentar entender los movimientos de la historia sin la orografía, es como construir un edificio sin unos cimientos firmes, o directamente sin ellos. El destino de las civilizaciones y sus naciones está tallado en su suelo antes que su primer cronista escriba sobre su historia.
En definitiva:
“Desvincular el suceso del territorio es despojar una parte esencial de su propia esencia."








